Grecia durante el periodo de entreguerras

Grecia durante el periodo de entreguerras

El periodo de entreguerras en Grecia fue un periodo político turbulento caracterizado por la alternancia de la monarquía y de la república, los sucesivos pronunciamientos militares a favor de las distintas opciones políticas y la continua debilidad económica del país. Estrictamente el país no salió de la Primera Guerra Mundial hasta su derrota a manos de la nueva república turca en la guerra de 1919-1923[1] y no entró en la Segunda Guerra Mundial hasta el ataque italiano de octubre de 1940.

A pesar de contar durante casi todo el periodo de entreguerras con gobiernos parlamentarios y sólo con cortos periodos de dictaduras (hasta la de Metaxas a partir de 1936), sí que fue frecuente la aplicación del estado de sitio, que permitía a los gobiernos infringir los derechos civiles.[2] La característica principal de la política griega de la época no fue, sin embargo, la continuidad del sistema parlamentario, sino la perpetuación del "cisma nacional" entre partidarios de Eleftherios Venizelos y los de los sucesivos monarcas, que había comenzado en 1915.[2] [3] La abolición de la monarquía y la posterior retirada temporal de Venizelos de la política en 1924 favoreció la intromisión de los militares en la política.[2] [4] El modelo de Estado, disputado entre republicanos y monárquicos, fue una de las principales causas de la continua crisis política.[4] Los militares, divididos también entre republicanos y monárquicos, dieron sucesivos golpes de Estado (1925, 1926, 1933 y 1935), a favor de la república hasta que, en 1936 tras la restauración de la monarquía, los oficiales republicanos fueron expulsados de las fuerzas armadas.[5]

En economía entreguerras fue uno de los periodos más dinámicos de la historia del país, marcado por el crecimiento industrial, el desarrollo económico y la redistribución de la riqueza.[1] El crecimiento, sin embargo, fue insuficiente para que el campesinado y el proletariado griegos alcanzasen un buen nivel de vida.[6] Al igual que otros países balcánicos de la época, el rápido crecimiento demográfico, la baja productividad agraria, el insuficiente crecimiento de la industria para absorber la superpoblación del agro y un mercado interno débil mantuvieron a aquellos en la pobreza.[6]

Contenido

Política interior

La derrota contra Turquía y sus consecuencias

Refugiados griegos y armenios en Atenas, 1923. El asentamiento del gran número de refugiados de Asia Menor tras la derrota en la guerra con Turquía afectó intensamente a la economía griega de posguerra y modificó intensamente su composición social.

Al ser vencida Grecia en la guerra contra la nueva república turca un pronunciamiento en 1922 derrocó al gobierno monárquico que había dirigido los últimos años de la campaña y estableció uno de los breves periodos de gobierno no parlamentario de la historia de la Grecia moderna.[7] El golpe, que contó con amplio respaldo,[2] dio paso nuevamente a un gobierno civil.[2] Temporalmente, los oficiales republicanos lograron el control del Ejército tras la derrota en Asia Menor,[5] ejecutando a 6 ministros y militares monárquicos, considerados como principales responsables de la derrota.[4]

Los militares monárquicos y liberales opuestos a los republicanos trataron en vano de derrocar al gobierno republicano del general Stilianos Gonatas en un golpe de Estado fallido el 23 de octubre de 1923.[8]

El gobierno militar celebró elecciones a finales de 1923 (16 de diciembre de 1923), en las que no participaron los populistas (monárquicos) y que resultaron en un parlamento ampliamente republicano.[8] [9] Mientras que los venicelistas deseaban decidir el modelo de Estado por plebiscito, los republicanos radicales lograron que se eligiese por votación parlamentaria, aprobándose la proclamación de la república y la expulsión de la dinastía gobernante.[6] Un plebiscito posterior confirmó la preferencia por la república.[6] Los militares republicanos, que habían purgado las fuerzas armadas de sus adversarios tras el golpe fracasado de octubre de 1923, presionaron a los políticos para proclamar la república, que fue aprobada casi por unanimidad en las cortes.[8] [9]

La derrota militar griega ante Turquía trajo un acuerdo de intercambio de poblaciones entre los dos países: alrededor de 1.400.000 refugiados de territorios turcos pasaron a Grecia y unos 350.000 turcos y búlgaros la abandonaron.[10] Esto hizo de Grecia uno de los Estado nación con menor porcentaje de minorías y concentró a casi toda la población de habla griega en el país.[11] Para Grecia, que entonces contaba con unos 5 millones de habitantes, el asentamiento y la integración de los refugiados supuso un gran problema que tuvieron que tratar los sucesivos gobiernos.[12] El intercambio eliminó, sin embargo, uno de los pilares de la anterior política exterior griega, el irredentismo, que desde entonces quedó reducido a la minoría griega en Albania, Chipre y el Dodecaneso, de importancia secundaria.[4]

Venizelos había salido victorioso de las elecciones de finales de 1923 pero no deseaba la proclamación de una república, sino el mantenimiento de una monarquía constitucional.[9] Al apreciar la actitud del parlamento a favor de la república, dimitió.[9] La retirada de Venizelos en 1924 favoreció la intervención de los militares en la política nacional mediante una serie de golpes de Estado que reflejaban intereses de los mismos, a menudo contrapuestos y que dieron lugar a una gran inestabilidad.[13]

La república no resolvió los problemas económicos, el del asentamiento de los refugiados o los sucesivos choques con los países vecinos.[14] Contó con innumerables partidos, muchos de ellos meras plataformas de sus candidatos y carentes de programa.[15] Ante la debilidad de los partidos se sucedieron los gobiernos de coalición, inestables.[15]

Los gabinetes se sucedieron rápidamente hasta el primer golpe militar del general republicano Pangalos (25 de junio de 1925),[14] al que siguió el establecimiento formal de la dictadura al año siguiente (3 de enero de 1926).[16] [15]

La dictadura de Pangalos

En 1925 tuvo lugar el segundo periodo de dictadura de la época al tomar el poder el general Theodoros Pangalos, que duró unos meses antes de ser él mismo depuesto en un nuevo pronunciamiento.[2] Pangalos, sin programa político más allá de acabar con las disputas entre los partidos y de la agitación de la prensa,[17] trató de calmar la política nacional y mejorar la economía.[17] Autocrático y a veces excéntrico, su gobierno fue también benevolente a pesar de la condena de algunos dirigentes políticos.[17] El general se presentó como el caudillo activo dispuesto a resolver los problemas del país, como hizo con algunos de ellos antes de ganarse la enemistad de parte de sus seguidores republicanos y militares con sus purgas.[14]

El 22 de agosto de 1926 su guardia republicana, dirigida por el general Georgios Kondilis, lo derrocó,[14] [15] celebrándose elecciones a final de año, esta vez con participación de los populistas, que fueron derrotados por escaso margen por los partidos republicanos.[17] Se optó entonces por un gobierno de amplia coalición para aprobar la constitución, pendiente desde 1923.[17] Esta se aprobó finalmente el 3 de junio de 1927.[14] [15] La junta instituida para estudiar el reingreso de los militares monárquicos expulsados entre 1917 y 1923 para reconciliar a republicanos y monárquicos no logró su objetivo ante la amenaza de los militares republicanos, que se opusieron a la medida.[18]

La coalición, en desintegración, dio paso a un nuevo gobierno de Venizelos cuando este regresó al país y tomó posesión como primer ministro el 3 de julio de 1928,[15] aboliendo inmediatamente la representación proporcional y convocando elecciones.[17]

Retorno de Venizelos y crisis republicana

Eleftherios Venizelos, figura clave de la historia griega de la primera mitad del siglo XX, en Berlín a finales de 1929, durante su último mandato.

Venizelos regresó al frente del gobierno el 4 de julio de 1928 por quinta vez,[19] y obtuvo una victoria aplastante sobre sus rivales en las siguientes elecciones (223 diputados de 250,[15] a pesar de un tercio de votos para los monárquicos).[19] [20] Únicamente 15 diputados monárquicos resultaron elegidos y el país, cansado de la inestabilidad pasada, optó por Venizelos como caudillo fuerte para dirigir el gobierno.[19] Hasta la vuelta al poder de Venizelos la república había tenido 10 gabinetes en 5 años.[21] Representantes de todos los partidos habían solicitado el fin de su exilio para acabar con la inestabilidad política.[17]

Venizelos aplicó algunas reformas rápidamente, como la restauración del senado, y firmó un acuerdo de amistad con Italia, para tratar de mejorar las relaciones con el país vecino, aspirante a dominar el Mediterráneo y con el Dodecaneso en su poder.[22]

Venizelos no acabó, sin embargo, con la intromisión de los militares en la política griega, sino que utilizó a sus partidarios entre los mismos contra la oposición.[13] Tampoco acabó con la corrupción y,[18] en general, se desentendió de la política nacional para concentrarse en la internacional, logrando notables éxitos.[17] En política interna su gobierno realizó algunas reformas como la creación de un Banco Agrícola, la puesta en marcha de obras públicas para drenar marismas o la creación de nuevas escuelas.[15]

A comienzos de los años treinta la división entre los republicanos, a veces dispuestos a oponerse a Venizelos para recuperar protagonismo, la corrupción de algunos de los colaboradores de este y sobre todo la creciente depresión económica hicieron mella en la popularidad del primer ministro.[23] La depresión alcanzó el país a finales de 1931.[15]

Ante la depresión, los dos principales partidos, el Liberal de Venizelos, muy derechizado, y el Populista, monárquico, no se hallaban preparados ni dispuestos para aplicar profundas reformas que podrían haber aliviado la crisis económica.[24] Los Populistas, sin embargo, contaban con la ventaja de hallarse en la oposición y poder culpar de la crisis al gobierno de los Liberales.[24] Los republicanos temían además que los monárquicos usasen el descontento por la crisis económica para tratar de restaurar la monarquía.[18]

En las elecciones del 25 de septiembre de 1932 quedó patente el debilitamiento de Venizelos, que perdió la mayoría parlamentaria.[24]

Decadencia y derrota de Venizelos, las elecciones de 1932 y 1933.[24]

Ante la negativa de Tsaldaris de entrar en un gobierno de coalición con Venizelos este le permitió formar un gobierno que, con únicamente 103 diputados, quedó a merced de la oposición.[24] En enero de 1933 Venizelos forzó la renuncia de Tsaldaris,[24] convocando nuevas elecciones para acabar con la situación de estancamiento político.[24]

Derrota de Venizelos

Nikolaos Plastiras, militar y dirigente del golpe de 1922 que acabó con el gobierno monárquico y trató de acabar con el gobierno conservador en 1933 y 1935, precipitando en vez de ello la restauración de la monarquía. El periodo de entreguerras estuvo plagado de intervenciones militares en la política del país.

En marzo de 1933 el partido populista, monárquico y en la oposición durante la mayor parte del periodo de entreguerras,[25] ganó las elecciones.[25] [26] Venizelos había errado en su apreciación de la situación política y el reconocimiento de la república por Tsaldaris le había proporcionado parte del voto republicano descontento con Venizelos.[24]

El 5 de marzo de 1933, recién conocida la derrota liberal,[26] el general Nikolaos Plastiras trató en vano de derrocar al nuevo gobierno conservador,[13] del que temía una restauración de la monarquía y una purga de oficiales republicanos.[24] [26] Plastiras, ante la falta casi total de apoyo,[18] tuvo que huir y Venizelos hacer frente a una acusación parlamentaria, infundada,[26] de colusión en el pronunciamiento que presentó Metaxas.[27] El 6 de junio de 1933 Venizelos sufrió un intento de asesinato.[27] [26] El golpe y el atentado contra Venizelos radicalizó la situación política entre los dos bandos.[27] [18] El gobierno conservador trató de retrasar la investigación del atentado, que parecía obra de la policía, lo que aumentó el descontento de los republicanos, que volvieron a respaldar a Venizelos.[27]

Un nuevo golpe de Estado fracasado en marzo de 1935 por parte de los oficiales venicelistas con apoyo del Partido Liberal de Venizelos,[28] [18] [26] que trataba de impedir la restauración monárquica, llevó al efecto contrario: la purga de los oficiales venicelistas y el regreso del soberano, Jorge II de Grecia.[13] Los populistas eliminaron también a los partidarios de los liberales de la administración pública, reforzando su control del Estado.[25] [28] [29] Las unidades de la flota alzadas y el propio Venizelos huyeron al Dodecaneso italiano.[28] Venizelos fue condenado a muerte in absentia.[26] Plastiras se exilió en Francia.[30]

El partido de Tsaldaris asumió todos los poderes, abolió la república, restauró la constitución de 1911 y celebró un plebiscito amañado para restaurar la monarquía (3 de noviembre de 1935, con un 97% de votos favorables al regreso del rey).[31] [28] [29] En las elecciones de junio únicamente habían participado los partidos conservadores[29] [26] y el general Georgios Kondilis, que había aplastado el golpe venicelista, había asumido la presidencia del gobierno,[26] persiguiendo abiertamente a liberales e izquierdistas.[31] Los militares monárquicos desconfiaban de Tsaldaris y del resultado del plebiscito y forzaron sus renuncia a favor de Kondilis en un golpe militar el octubre de 1935.[28] [32]

Restauración

La restauración monárquica fue aprobada ampliamente.[25] El 25 de noviembre de 1935 el rey Jorge II de Grecia volvió a Atenas tras once años de exilio.[33] [32]

Tras su regreso a Grecia Jorge desilusionó a los ultramonárquicos al negarse a convertirse en su jefe y conceder una amnistía a los republicanos,[33] lo que llevó a la renuncia de Kondilis,[32] que fue sorprendentemente aceptaba, y su sustitución por un nuevo primer ministro sin experiencia política, Konstantinos Demertzis,[33] un moderado.[34]

Demertzis devolvió sus puestos a los funcionarios purgados por los populistas y los militares monárquicos, pero no a los oficiales republicanos.[33] Convocó elecciones para enero de 1936 que mostraron la recuperación de los Liberales.[33]

Las elecciones del 26 de enero de 1936[32] dieron un resultado igualado que impidió, dados los desacuerdos entre los dos grandes bloques políticos de venicelistas y antivenicelistas, la formación de un gobierno.[35] Más que un desacuerdo de principio, el fracaso de las negociaciones se debió al deseo de ambos bandos de controlar el gobierno.[35] Entre los 143 populistas y los 142 liberales los 15 diputados comunistas[32] tenían la capacidad de dar el gobierno a uno u otro bando,[25] ante la imposibilidad de acuerdo entre ellos.[36]

El 19 de febrero de 1936 Liberales y comunistas alcanzaron un pacto para que los primeros lograsen el gobierno a cambio de la aprobación de ciertas medidas reformistas.[37] El dirigente de los Liberales, Themistoklis Sophoulis fue elegido presidente del parlamento pero, ante la amenaza del rey y de los militares de no permitir un gobierno apoyado por los comunistas, dejó que Demertzis formase un nuevo gabinete que incluía a Metaxas como viceprimer ministro el 14 de marzo de 1936.[37] El 13 de abril de 1936, sin embargo, moría Demertzis y el rey nombró en su lugar a Metaxas sin consultar a los partidos.[37] A pesar de la insistencia de los comunistas de derrotar a Metaxas en el parlamento, Sophoulis no se atrevió ante la amenaza militar y aprobó el gobierno por decreto de Metaxas durante 5 meses, durante los que el parlamento quedó suspendido.[37]

La dictadura de Metaxas

Artículo principal: Tercera Civilización Helénica
Ioannis Metaxas rodeado de miembros de la organización juvenil de la dictadura, EON.

Metaxas deportó a los principales dirigentes sindicales y disolvió los sindicatos más reivindicativos, mientras preparaba un golpe militar.[37] Los comunistas respondieron con huelgas y manifestaciones.[37] Una huelga general en Salónica acabó con 30 muertos y 400 heridos.[37] El partido convocó entonces una huelga general nacional para el 5 de agosto de 1936.[37] A pesar de un acuerdo de última hora entre Liberales y monárquicos para sustituir a Metaxas, el rey rechazó su propuesta el 3 de agosto de 1936 y respaldó el golpe de este el día después.[38]

Ante la incapacidad de venicelistas y antivenicelistas para ponerse de acuerdo,[25] el general retirado Ioannis Metaxás logró el respaldo del rey para imponer una dictadura,[25] [29] recibiendo el respaldo del parlamento para suspender algunos derechos fundamentales.[39] [40] Entre noviembre de 1935 y agosto de 1936, cuando Metaxas estableció definitivamente su gobierno autoritario con respaldo real,[40] fallecieron los principales políticos griegos que podían haber dificultado las maniobras del general: Venizelos, Tsaldaris, Kondilis y Demertzis.[39] [35] [7] Metaxas, primer ministro, tomó también las carteras de Defensa y Asuntos Exteriores.[41] El régimen dictatorial se conoce como "régimen del 4 de agosto" por el día de su implantación.[42] Metaxas acabó por disolver el parlamento, prohibir los partidos políticos y arrestar a los opositores a la dictadura.[25] [38] La oposición comunista fue desmantelada y la de los partidos tradicionales se mostró ineficaz.[43] Metaxas utilizó la deportación a las islas para deshacerse de los sospechosos de oposición a la dictadura, a menudo comunistas o miembros de los partidos prohibidos.[44]

El principal modo de control de la sociedad griega, además del férreo control de la prensa y el reforzamiento de los servicios de seguridad, fue la creación de la Organización de la Juventud Nacional (EON), que tomó como modelos a las Juventudes Hitlerianas alemanas y a los balillas italianos.[45]

Metaxas se dedicó con ahínco a tratar de resolver los graves problemas del país, aunque la eficacia de sus actos es controvertida.[46] Aprobó una serie de medidas de carácter social (creación del salario mínimo, de las vacaciones pagadas o de la seguridad social) que mejoraron notablemente la situación de los trabajadores en teoría.[46] La aplicación, ante la ausencia de sindicatos, fue menos ideal.[46]

El plan de obras públicas de la dictadura, a pesar de aumentar significativamente la deuda y la inflación, dio trabajo y reforzó las defensas del país.[46]

La dictadura de Metaxas, a pesar de los profundos cambios que produjo en la política interior del país, no cambió sustancialmente la política exterior del mismo, que siguió siendo favorable a Gran Bretaña.[47] La dependencia militar y económica de Grecia de Gran Bretaña aseguraron esta continuidad.[47]

El régimen, poco querido por las clases medias y los comunistas, sobrevivió hasta 1941 gracias a la desunión de la oposición y la apatía de la mayoría de la población, campesina.[48] Contó además con el apoyo constante del rey, que controlaba las fuerzas armadas.[48]

Vísperas de la guerra mundial

Véase también: Guerra Greco-Italiana

Con el estallido de la guerra mundial, sin embargo, Metaxas trató de ganarse la simpatía de Italia, con el objetivo de mantener a Grecia fuera del conflicto.[47] La caída de Francia en junio de 1940 hizo que la actitud de Grecia hacia Italia fuese aún más conciliatoria, a pesar de la frialdad de esta hacia los esfuerzos griegos para mejorar las relaciones.[49] La postura griega era precaria: en 1939 el 42,7% de sus importaciones procedían de Alemania y un 10,9% de Italia.[50]

La propaganda italiana contra Grecia permitió al país prepararse para el futuro ataque, que en varias ocasiones pareció inminente.[51] Finalmente, ante las victorias alemanas y el envío, sin consultar a Roma, de una misión militar alemana a Rumanía en octubre de 1940 en lo que teóricamente era una zona de influencia italiana, Mussolini ordenó el ataque contra Grecia para tratar mantener el control en su zona de influencia en los Balcanes.[52]

Política internacional

Mussolini, dictador italiano, mantuvo en general malas relaciones con Grecia durante entreguerras debido a las ambiciones imperialistas italianas en el Mediterráneo.

La derrota ante Turquía en 1923 llevó a un cambio sustancial en la tradicional política exterior griega, basada en el expansionismo de la megali idea.[13] Grecia trató, sin el respaldo de los vencedores de la Primera Guerra Mundial, de afianzar su territorio, encontrándose pronto con la hostilidad expansionista italiana en el Mediterráneo.[13] Entre 1923 y 1928 Italia supuso una gran amenaza para la seguridad griega.[13]

Disputas con los países vecinos

Poco después de la instauración de la república se sucedieron los incidentes con los países vecinos.[6] En agosto de 1923 tropas italianas ocuparon la isla de Corfú, que finalmente evacuaron, pero no sin causar la desilusicón griega con el funcionamiento de la Sociedad de Naciones, que se negó a arbitrar la disputa.[53] La causa de la intervención italiana había sido el asesinato de un oficial italiano en territorio griego durante el trazado de la frontera greco-albanesa, crimen que nunca se esclareció pero del que Mussolini acusó a los griegos.[6] La opinión pública, contraria a la intervención militar italiana, forzó la retirada a cambio de una indemnización monetaria.[6]

Grecia también tuvo importantes incidentes fronterizos con Bulgaria.[6] En octubre de 1925, tras la muerte de dos militares griegos, el Ejército heleno ocupó parte de Bulgaria, que solicitó la ayuda de la Sociedad de naciones.[6] Esta ordenó la retirada griega y el pago por las dos partes de indemnizaciones, por la ocupación y por la muerte de los militares.[16]

Las relaciones con Yugoslavia y Turquía tampoco eran buenas.[16] Entre 1923 y 1929 se mantuvo el desacuerdo entre griegos y yugoslavos sobre las concesiones a estos en el puerto de Salónica, que Yugoslavia consideraba escasas.[16] Con Turquía existían diversos desacuerdos (la situación de la población griega en Estambul, la propiedad de los emigrados...) que no se resolvieron hasta 1930.[16]

Acuerdos bilaterales y mejora de las relaciones

Ante la aparente ineficacia de la Sociedad los gobiernos griegos trataron de asegurar al país mediante acuerdos bilaterales, lográndose uno con la misma Italia al regreso de Venizelos al gobierno en 1928 (23 de septiembre de 1928).[53] [17] A este le siguió otro con la Turquía de Mustafá Kemal en 1930 que puso fin a las disputas entre ambos países y dio paso a un periodo de entendimiento entre las dos naciones.[53] Venizelos, para mantener las buenas relaciones con Gran Bretaña, la principal potencia en el Mediterráneo, declinó apoyar el irredentismo griego en Chipre, entonces bajo administración de Londres.[53] Venizelos trató de evitar la dependencia griega de una sola potencia, manteniendo para ellos buenas relaciones con los países con presencia en el Mediterráneo y con las naciones vecinas.[17] El 17 de marzo de 1929 alcanzó un nuevo acuerdo con los yugoslavos sobre el uso del puerto de Salónica que un mes después se tradujo en la firma de un tratado de amistad y arbitraje.[23] Las relaciones con Bulgaria no mejoraron tanto, quedando sin resolver su acceso al Egeo a pesar de las concesiones de Venizelos, insuficientes para las autoridades búlgaras, que sólo consintieron en restablecer relaciones diplomáticas.[23] El 10 de junio de 1930 Venizelos logró el mayor éxito de su mandato al conseguir un acuerdo con Turquía sobre las cuestiones pendientes entre ambas naciones que permitió pocos meses después a firma de acuerdos amistad y comercio.[23]

Con la derrota de venicelos y el triunfo de los conservadores en 1933 la etapa de los acuerdos bilaterales acabó, ingresando Grecia en una coalición multinacional (Entente de los Balcanes (1934)), que alineó a Grecia aún más con Gran Bretaña, empeorando la relación con Italia.[53]

Economía y sociedad

Características generales

La economía griega de entreguerras era fundamentalmente agraria[54] y contaba con importantes dependencias del extranjero.[55] La única minería relevante era la del aluminio, dedicada a la exportación.[55] La única industria destacable, la de los textiles de algodón.[55] El transporte por ferrocarril dependía casi por completo de la importación de carbón británico.[55]

La agricultura del país sufría, además, de grandes desequilibrios: únicamente el 12% de la superficie dedicada a la agricultura se destinaba al cereal y las zonas montañosas eran permanentemente deficitarias en alimentos.[56] El país importaba en esta época gran cantidad de cereal.[57] Más de la mitad de la población se dedicaba a la agricultura,[54] aunque sólo alrededor del 20% del territorio era cultivable.[58] [54] La población era fundamentalmente rural, siendo menos de 10 las poblaciones con más de 15.000 habitantes.[58]

Otra característica principal de la economía del país era la debilidad del sector privado, lo que conllevó un amplio sistema clientelista[3] en la que los que controlaban el Estado, principal motor económico de la nación en ausencia de una burguesía destacable, lo utilizaban en su beneficio y en el de sus partidarios.[59] El intervencionismo estatal en la economía produjo un crecimiento del funcionariado, que lograba su puesto a menudo gracias al favoritismo de los dirigentes políticos a cambio de su respaldo electoral.[59]

El Estado, principal motor de la economía, se hallaba en permanente déficit, lo que impedía las inversiones a largo plazo y los planes de desarrollo.[60] Dos aportaciones peculiares a la economía griega eran la gran contribución de la marina mercante, de grandes proporciones, y la de las remesas de los numerosos emigrantes (alrededor de medio millón entre 1830 y 1920),[54] que habían permitido mantener la población del país casi estable a pesar de la gran tasa de natalidad.[54]

Fases

La economía griega pasó por diversos periodos principales en la época de entreguerras:[1]

  • Un periodo de depresión en la posguerra entre 1923 y 1927, marcado por la carga del reasentamiento de los refugiados de la guerra con Turquía y los infructuosos intentos de los sucesivos gobiernos de mantener el valor del dracma.[1]
  • Un corto periodo de cierto crecimiento y de estabilidad del dracma entre 1927 y 1932, estorbado por la Gran Depresión.[1]
  • Otro periodo de crisis debido a la bancarrota de 1932 en la que el país suspendió el pago de la deuda exterior.[1]

La posguerra

La inflación había devaluado el valor del dracma antes de la derrota militar de 1922 pero la tendencia se acentuó en el periodo de posguerra.[61] La llegada de la enorme cantidad de refugiados y sus necesidades hundieron la balanza de pagos griega.[61] La producción nacional no pudo satisfacer el rápido crecimiento de la demanda, lo que llevó a grandes importaciones de productos y de capital, lo que aumentó la necesidad de divisas y devaluó el dracma.[61] El déficit comercial y la necesidad de atender a los refugiados condujo a la solicitud de créditos internacionales y a la devaluación de la moneda.[61] La continua fluctuación hizo atractiva la especulación en divisas, que detrajo el capital local de la inversión entre 1923 y 1926.[61] Los intentos de subir los tipos de interés para fomentar el ahorro y la inversión fracasaron, dificultando el desarrollo de la industria nacional.[61] La continua inestabilidad política complicó la atracción de inversores extranjeros.[61]

Durante la dictadura de Pangalos el gobierno decretó un crédito forzoso ante la imposibilidad de lograr créditos en el extranjero por la falta de pago de la deuda a las grandes potencias y la necesidad de evitar la emisión de moneda para evitar mayor inflación.[62] Tras la caída de Pangalos y ante la presión de los acreedores internacionales, el nuevo gobierno de coalición forzó el equilibrio presupuestario reduciendo el gasto público y con ello debilitando el crecimiento económico, con la esperanza de atraer inversores extranjeros.[60]

En el campo, durante la guerra mundial y la posguerra se produjo una gran reforma agraria que entregó la posesión de la tierra a los campesinos.[4] Esta se llevó en parte para poder asentar a los refugiados, que ampliaron notablemente el terreno cultivado en el país.[63] [64] En total cerca del 38% de la superficie cultivable se redistribuyó en la reforma agraria.[63] Más de la mitad de las parcelas repartidas pertenecían anteriormente a turcos o búlgaros que abandonaron el país.[63] [64] La reforma, sin embargo, no logró mejorar la situación del campesinado, que sufría de superpoblación (entre un 40% y un 50%).[63] [65]

Estabilización y depresión

Tabaco griego, una de las principales exportaciones del país. Sufrió duramente el hundimiento del comercio mundial durante la Gran Depresión, causando el malestar en las zonas productoras. Gran parte de la producción se vendía a Alemania a finales del periodo de entreguerras.

En 1928, por imposición de los prestamistas extranjeros, se creó el Banco de Grecia como banco central de la nación, con competencias sobre la emisión de moneda, el control de su circulación, el volumen de crédito y la fijación de los tipos de interés.[60]

Una vez resueltas las disputas con las potencias por la deudas de guerra griegas la inversión extranjera, especialmente indirecta, llegó en grandes cantidades al país.[66] Venizelos comenzó a llevar a cabo amplias obras públicas, proyectadas anteriormente, para lo que hubo de solicitar grandes créditos internacionales en 1928 y 1931.[66] [64] Venizelos basó sus planes de desarrollo nacional en el capital extranjero, lo que requería de crecientes exportaciones para obtener las divisas para pagarlos.[66]

La llegada de la Gran Depresión afectó duramente a Grecia por las necesidades citadas: redujo notablemente sus exportaciones y, a partir de 1931, le privó de financiación por la drástica reducción del movimiento de capitales, que eliminó los créditos internacionales.[67] Entre 1917 y 1932 la deuda externa griega había crecido de los 360 millones de dólares a los 790, lo que suponía dos tercios del presupuesto nacional.[57]

Las exportaciones griegas era muy vulnerables a la crisis mundial por dos motivos principales: su concentración en dos productos (tabaco y pasas, con el 70%-80% de los ingresos por exportaciones) y el tratarse de artículos de lujo, prescindibles en momentos de depresión económica.[67] Ambos productos suponían además una parte muy sustancial de los ingresos de los campesinos, de manera que una reducción de sus ventas afectaba mucho sus ingresos y a la economía nacional.[67] El tabaco fue el primer artículo que sufrió por la depresión, dependiendo mucho de la situación en Alemania: las exportaciones cayeron más de un 50% en valor.[67] Ambos productos, tabaco y pasas, sufrían además una dura competencia de los productores estadounidenses.[57] Por el contrario, las importaciones de cereal, cuyo precio se había hundido más que el de las principales exportaciones griegas, resultaron más baratas.[67]

El gobierno griego trató infructuosamente de mantener el valor del dracma, que hubo de ser devaluado en abril de 1932, tras los intentos fallidos de Venizelos de suscribir nuevos créditos en el extranjero a comienzos de año.[67] La depreciación del dracma hizo imposible el pago de la deuda exterior y llevó a la bancarrota lo que, a su vez, limitó el crédito extranjero para Grecia.[68] La crisis acabó con los intentos de desarrollo de la década anterior.[68]

El encarecimiento de los productos extranjeros y la falta de divisas para las exportaciones favorecieron, sin embargo, la producción griega, que aumentó notablemente en algunos sectores, como la cerealista y la de otros productos agrícolas, destinados al mercado interno.[69] La industria griega también creció y, como la agricultura, lo hizo para el abastecimiento de la demanda nacional, no para la importación, y con tecnología anticuada.[69] El contratiempo aparente del abandono del patrón oro, la devaluación del dracma y la suspensión de pagos de la deuda externa supuso en realidad el comienzo de una rápida recuperación económica.[70]

El rápido crecimiento, sin embargo, aumentó las tensiones sociales al favorecer principalmente a los empresarios, dejando de lado a parte del proletariado y a las zonas exportadoras.[71] Creció el malestar social y en 1936 el partido comunista logró 15 diputados.[71] El supuesto peligro comunista sirvió como excusa para la implantación de la dictadura del general Metaxas en el verano de 1936, que hubo de lidiar con los desequilibrios económicos y sociales heredados de la época anterior.[71]

Desarrollo estatalista y crisis de guerra

Durante la dictadura Metaxas puso en marcha una serie de medidas sociales para paliar el descontento, como la fundación de la seguridad social griega, y fomentó la producción interna, subsidiándola.[72] La producción agrícola aumentó notablemente y se siguió respaldando a la industria nacional, que también creció.[72] El desarrollo, de esta, no obstante, estuvo limitado por la falta de materias primas nacionales (especialmente minerales) y la imposibilidad de importarlos por la falta de divisas.[73] En 1938 3/4 de las materias primas de la industria tenían que importarse.[74] Esto perpetuó la balanza de pagos negativa del comercio griego.[74]

A pesar de las mejoras, en vísperas de la guerra mundial el 60% de la población seguía dependiendo de la agricultura y alrededor de la mitad de los cereales tenían que importarse.[65] En 1938 el 68% de las exportaciones seguían debiéndose al tabaco, las pasas, las aceitunas y el aceite de oliva.[65] Las técnicas agrarias seguían siendo primitivas y la mecanización del campo escasísima (218 labradores por tractor frente a los 8 en Dinamarca).[75]

Al industria, a pesar de su crecimiento, seguía consistiendo el su mayor parte en pequeños talleres (92% de las fábricas con menos de 5 empleados).[75]

Gráfica de evolución industrial de Grecia durante el periodo de entreguerras entre 1913 y 1938
     Índice de producción industrial (1913-1938).[75]

El desarrollo industrial, debido en parte al proteccionismo, supuso por otro lado el pago de altos precios por productos de calidad inferior a los importados.[74] A pesar del crecimiento de la producción, además, la industria, como en otros países de la región, no consiguió resolver el problema de la superpoblación rural.[74] En 1940 la industria suponía únicamente el 18% del PIB y empleaba al 15% de la población.[76]

La flota mercante griega, tras sufrir una merma destacadísima en la Primera Guerra Mundial, aumentó espectacularmente en el periodo de entreguerras, siendo la décima del mundo en 1938.[77] En 1939 era la novena del mundo, y la tercera del Mediterráneo tras la francesa y la italiana.[54]

A finales de la década Alemania se había convertido en el primer socio comercial de Grecia, comprando el 43% de las exportaciones helenas y suministrando el 31 de sus importaciones en 1938.[74] Como otros países de la región, Grecia hubo de someterse al nuevo sistema comercial de trueque preferido por el gobierno alemán, escaso de divisas con las que pagar sus importaciones.[3]

La deuda externa no paró de crecer en todo el periodo, siendo proporcionalmente mucho mayor que la de los países vecinos.[74] La baja productividad agraria e industrial, lo limitado de los mercados exteriores y la gran deuda externa hizo que la renta per cápita en Grecia fuese muy baja (75 dólares en 1939 frente a los 283 de Francia).[78] La importancia de los impuesto indirectos (alrededor del 80% del total) agravaban además las condiciones de los más pobres.[78]

La baja renta per cápita[57] y la desigualdad en la distribución de la renta llevó a la malnutrición y a las malas condiciones sanitarias de parte importante de la población.[79] [57] Tanto la malaria como la tuberculosis estaban muy extendidas.[57]

El analfabetismo también era grande, un 40,9% de los mayores de 8 años en 1928.[79] Las mujeres sufrían la falta de educación más intensamente que los hombres, doblando en número de analfabetos a estos.[79] Su número, sin embargo, decreció rápidamente en la década de 1930.[79]

Como en otros países de escaso desarrollo, la educación superior tendió a centrarse en las letras y en las ciudades, siendo el número de graduados de ciencias aplicadas mucho menor de las necesidades del país.[80] La falta de iniciativa privada y la preponderancia del Estado, con escaso presupuesto, dificultaba el empleo de técnicos y fomentaba la creación de funcionariado mal pagado.[80]

El estallido de la guerra mundial y el rearme consiguiente decidido por el gobierno acabó con los intentos de equilibrar el presupuesto y aumentó la inflación.[81] El ataque de Mussolini en octubre de 1940 empeoró aún más la situación económica.[81]

Véase también

Notas y referencias

  1. a b c d e f Higham y Veremis (1993), p. 111
  2. a b c d e f Higham y Veremis (1993), p. 2
  3. a b c Vatikiotis (1998), p. 136
  4. a b c d e Stavrianos (1958), p. 661
  5. a b Stavrianos (1958), p. 662
  6. a b c d e f g h i Stavrianos (1958), p. 663
  7. a b Higham y Veremis (1993), p. 1
  8. a b c Papacosma (1979), p. 180
  9. a b c d Jelavich (1999), p. 174
  10. Armstrong (1929), p. 121
  11. Armstrong (1929), p. 122
  12. Higham y Veremis (1993), p. 5
  13. a b c d e f g Higham y Veremis (1993), p. 3
  14. a b c d e Papacosma (1979), p. 181
  15. a b c d e f g h i Jelavich (1999), p. 175
  16. a b c d e Stavrianos (1958), p. 664
  17. a b c d e f g h i j Stavrianos (1958), p. 665
  18. a b c d e f Papacosma (1979), p. 182
  19. a b c Miller (1929), p. 468
  20. Armstrong (1929), p. 120
  21. Miller (1929), p. 473
  22. Armstrong (1929), p. 124
  23. a b c d Stavrianos (1958), p. 666
  24. a b c d e f g h i Stavrianos (1958), p. 667
  25. a b c d e f g h Higham y Veremis (1993), p. 64
  26. a b c d e f g h i Jelavich (1999), p. 209
  27. a b c d Stavrianos (1958), p. 668
  28. a b c d e Stavrianos (1958), p. 669
  29. a b c d Papacosma (1979), p. 183
  30. Vatikiotis (1998), p. 144
  31. a b Higham y Veremis (1993), p. 134
  32. a b c d e Vatikiotis (1998), p. 150
  33. a b c d e Stavrianos (1958), p. 670
  34. Miller (1936), p. 655
  35. a b c Miller (1936), p. 657
  36. Miller (1936), p. 658
  37. a b c d e f g h Stavrianos (1958), p. 671
  38. a b Stavrianos (1958), p. 672
  39. a b Miller (1936), p. 654
  40. a b Higham y Veremis (1993), p. 135
  41. Miller (1936), p. 659
  42. Borejsza (1986), p. 54
  43. Higham y Veremis (1993), p. 67
  44. Stavrianos (1958), p. 674
  45. Stavrianos (1958), p. 673
  46. a b c d Stavrianos (1958), p. 675
  47. a b c Borejsza (1986), p. 55
  48. a b Stavrianos (1958), p. 676
  49. Borejsza (1986), p. 57
  50. Borejsza (1986), p. 60
  51. Borejsza (1986), p. 58
  52. Borejsza (1986), p. 69
  53. a b c d e Higham y Veremis (1993), p. 4
  54. a b c d e f Vatikiotis (1998), p. 133
  55. a b c d Higham y Veremis (1993), p. 42
  56. Higham y Veremis (1993), p. 75
  57. a b c d e f Vatikiotis (1998), p. 135
  58. a b Higham y Veremis (1993), p. 227
  59. a b Higham y Veremis (1993), p. 66
  60. a b c Higham y Veremis (1993), p. 114
  61. a b c d e f g Higham y Veremis (1993), p. 112
  62. Higham y Veremis (1993), p. 113
  63. a b c d Stavrianos (1958), p. 677
  64. a b c Vatikiotis (1998), p. 134
  65. a b c Stavrianos (1958), p. 678
  66. a b c Higham y Veremis (1993), p. 115
  67. a b c d e f Higham y Veremis (1993), p. 116
  68. a b Higham y Veremis (1993), p. 118
  69. a b Higham y Veremis (1993), p. 119
  70. Higham y Veremis (1993), p. 121
  71. a b c Higham y Veremis (1993), p. 123
  72. a b Higham y Veremis (1993), p. 124
  73. Higham y Veremis (1993), p. 125
  74. a b c d e f Stavrianos (1958), p. 680
  75. a b c Stavrianos (1958), p. 679
  76. Jelavich (1999), p. 176
  77. Higham y Veremis (1993), p. 126
  78. a b Stavrianos (1958), p. 681
  79. a b c d Stavrianos (1958), p. 684
  80. a b Stavrianos (1958), p. 685
  81. a b Higham y Veremis (1993), p. 128

Bibliografía


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