Trastorno de conducta e hiperactividad

Trastorno de conducta e hiperactividad

La inatención, la hiperactividad y la impulsividad son los síntomas que definen el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDA/H). El TDA/H es una condición que afecta tanto a los niños como a las niñas. Entre el 3 y el 7 por ciento de los niños en edad escolar se ven afectados por el TDA/H. Cuando se comparan con otros niños de su misma edad, los niños con el TDA/H tienen más problemas con actividades diarias. Es posible que tengan dificultad para permanecer sentados, para esperar en una fila, o para prestar atención a los detalles. Algunos niños tienen dificultad para recordar las cosas que necesitan para sus actividades diarias. Ciertos niños con TDA/H contestan abruptamente antes de terminar de escuchar la pregunta y otros actúan impulsivamente de otras maneras. Si hubiese que dar una definición clara y sencilla sobre estos trastornos recurriríamos a aquella que los define como “los problemas que tienen nuestros hijos cuando tienen dificultades para cumplir las normas que la mayoría de los niños aceptan”.

Tipos de trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Existen diferentes tipos de trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Estos tipos son:

1. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad del tipo con predominio de la inatención.

2. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad del tipo con predominio de la hiperactividad-impulsividad.

3. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad del tipo combinado. Los niños presentan los síntomas de ambos, la inatención y la hiperactividad-impulsividad. Este es el tipo de TDA/H más común.

Contenido

Reconocimiento

Estos niños suelen presentar síntomas antes de los 6 años, aunque será al iniciar la escolaridad cuando se pondrán más de manifiesto. Sus padres suelen describirlos como “nerviosos y difíciles de calmar durante la infancia”. En la mayoría de los casos se manifiestan los síntomas durante toda la infancia. Al llegar a la adolescencia muchos mejoran, aunque en un 30% - 50% de los casos continúan los síntomas hasta llegar a la edad adulta, sin poder predecir cuál será la evolución de cada caso en particular. Algunos de ellos pueden presentar problemas de conducta, adicción a tóxicos diversos y actos delictivos.

En general estos niños son catalogados en las escuelas como niños problemas, ante lo cual es necesario que desde preescolar las educadoras tengan conciencia de cuales son las características de estos niños ya que muchas veces son catalogados y etiquetados no dándole el tratamiento adecuado de acuerdo al problema.

Un ejemplo muy conocido de una persona con éste problema, tal vez sea el de Gillian Lynne. Sus padres la enviaron a un psicólogo, al presentar éstos síntomas. Eran los años 30 y hubo suerte de dar con un verdadero profesional, que aconsejó a los padres darle la oportunidad de hacer lo que la niña quería hacer, en lugar de obligarla a seguir el cause del sistema educativo tradicional. Los padres de Gillian la llevaron a una escuela de danza, donde se convirtió en una importante coreógrafa, autora de los dos musicales más aclamados de la historia (cats y El fantasma de la Ópera), multimillonaria y con su propia compañía de danza.

Diagnóstico

Para el diagnóstico inicial de los niños con déficit de atención e hiperactividad, debemos tener en cuenta lo siguiente:

• Entrevistas trianguladas/clínicas

• Observaciones participantes del contexto donde se encuentra el niño (colegio, hogar, etc) • Seguimiento a través de un diario de campo

• Información a los padres

• Observaciones en video

• Consulta del DSM III (R) y DSM IV

• Consulta de algunas alusiones al “síndrome Hipercinético” de la OMS

• Escalas diagnósticas tales como:

Escalas conductuales

- Inventario de situaciones en el hogar (ISM) de Barkley

- Escala de puntuaciones de autocontrol (E.P.A.) de Kendall y Wilcox (permite analizar la ansiedad, hiperactividad – impulsividad, problemas de conducta…

- Escalas de atribución (procesos de atribución, cognición y metacognición del niño)

- Escala de Locus de control infantil (E.L.C.I.) de Nowiki-Strikland

- Escala Magallanes de Adaptación (E.M.A.) de García Pérez y Magaz; Grupo ALBOR-COHS

- Escala Magallanes de Atención Visual (EMAV) de García Pérez y Magaz; Grupo ALBOR-COHS

- Escalas Magallanes de Hábitos Asertivos (EMHAS) de García Pérez y Magaz; Grupo ALBOR-COHS

- Escalas de Conductas Sociales (ECS) de García Pérez y Magaz; Grupo ALBOR-COHS

- Protocolo de evaluación general y específica de los TDAs (niños y adolescentes)- Grupo ALBOR-COHS

Escalas de habilidades sociales

- Test de solución de problemas medios-fines (S.P.M.F.) de Shure y Spivack (mide la capacidad del niño para resolver situaciones sociales)

- Observación niño en barrio, hogar y escuela.

Tests

- Test de ejecución continua (CPT) – mide el mantenimiento de la atención

- Test de repetición de dígitos (escucha selectiva)

- Test de aprendizaje de asociación de pares

- Test de laberinto de Porteus (mide la habilidad viso-espacial, la impulsividad y la pobreza de ejecución)

Inventarios

- Inventario de Conners compuesto por dos escalas: la TRS (39 ítems para profesores) y la PSQ (93 ítems para los padres)

Cuestionarios

- El CCB (cuestionario clínico-biográfico) – cátedra de psiquiatria de Sevilla

- Cuestionario de TDAH de Guerrero y Sempere. Universidad de Málaga

Según el DSM-IV un niño padece trastorno por déficit de atención e hiperactividad si presenta las siguientes características:

I. A. Seis o más de los siguientes síntomas de inatención han estado presentes en la persona por lo menos durante 6 meses, al punto de que son inadecuados y tienen un efecto perturbador del nivel de desarrollo:

Inatención

1. A menudo no presta la debida atención a los detalles o, por descuido, comete errores en las tareas de la escuela, el trabajo y otras actividades.

2. A menudo tiene problemas para concentrarse en las tareas o en los juegos.

3. A menudo parece que no escucha cuando se le habla directamente.

4. A menudo no sigue las instrucciones y no termina las tareas de la escuela, los quehaceres o cualquier otra responsabilidad en el trabajo (no por conducta oposicional o por no entender las instrucciones).

5. A menudo le cuesta organizar actividades.

6. A menudo evita, rechaza o se niega a hacer cosas que requieren mucho esfuerzo mental por mucho tiempo (como tareas escolares o quehaceres de la casa).

7. A menudo pierde las cosas que necesita para hacer ciertas tareas o actividades (p. ej. juguetes, trabajos escolares, lápices, libros, o herramientas).

8. Se distrae con frecuencia.

9. Tiende a ser olvidadizo en la vida diaria.

I.B. Seis o más de los siguientes síntomas de hiperactividad-impulsividad han estado presentes en la persona por lo menos durante 6 meses, al punto de que son inadecuados y tienen un efecto perturbador del nivel de desarrollo:

Hiperactividad

1. A menudo no deja de mover las manos ni los pies mientras está sentado.

2. A menudo se levanta de la silla cuando se quiere que permanezca sentado.

3. A menudo corre o trepa en lugares y en momentos inoportunos (es posible que los adultos y adolescentes se sientan muy inquietos).

4. A menudo, tiene problemas para jugar o disfrutar tranquilamente de las actividades de recreación.

5. A menudo, "está en constante movimiento” o parece que tuviera “un motor en los pies”.

6. A menudo habla demasiado.

Impulsividad

1. A menudo suelta una respuesta sin haber oído antes toda la pregunta.

2. A menudo le cuesta esperar su turno.

3. A menudo interrumpe al que esté hablando o se entromete, por ejemplo, en una conversación o juego.

II. Algunos de los síntomas que causan alteraciones están presentes desde antes de los 7 años de edad.

III. Alguna alteración provocada por los síntomas está presente en dos o más situaciones (p. ej., en la escuela o el trabajo y en la casa).

IV. Debe haber clara evidencia de una alteración considerable en el funcionamiento social, escolar o laboral.

V. Los síntomas no ocurren únicamente mientras la persona sufre de trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno psicótico. Los síntomas no indican la presencia de otro trastorno mental (p. ej. trastorno del humor, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo o trastorno de la personalidad).

Características

• Una sensación de no lograr los propósitos, de no alcanzar los objetivos.

• Dificultades para organizarse.

• Realización simultánea de diversas tareas; comenzando una sin haber finalizado la anterior.

• Tendencia a decir lo primero que pasa por la cabeza sin tener en cuenta la oportunidad o lo apropiado del comentario.

• Una búsqueda habitual de estímulos nuevos.

• Facilidad para distraerse, problemas para mantener la atención a lo largo del tiempo.

• A menudo es una persona creativa, con gran iniciativa.

• Problemas para desenvolverse a través de los cauces establecidos, siguiendo el procedimiento “adecuado”

• Impaciencia; dificultad para esperar.

• Impulsividad verbal o en acción

• Tendencia a preocuparse innecesariamente de forma interminable

• Sensación de inseguridad

• Cambios en el estado de ánimo y en las actitudes

• Inquietud

• Tendencia a caer en adicciones (aspecto muy discutido)

• Problemas crónicos de autoestima, relacionados con el rechazo del entorno

• Historial familiar de TDA, enfermedad maníacodepresiva, depresión, abuso de sustancias u otros trastornos de control de los impulsos o del estado de ánimo

Si algún niño presenta algunas de estas características, no es motivo para que se le etiquete como TDA/H

Causa

Los ganglios basales y los lóbulos frontales son dos estructuras afectadas en los niños con déficit de atención e hiperactividad. Los científicos han encontrado cambios negativos en el lóbulo frontal, órganos del cerebro que intervienen en el control de la conducta, en la solución de problemas y en la capacidad para mantener la atención. Esto explica la dificultad de los enfermos para controlar el comportamiento, filtrar los estímulos y permanecer atentos. Otra región comprometida corresponde a los ganglios basales, que son agrupaciones de neuronas (células nerviosas) localizadas en la profundidad del cerebro y que trabajan de manera coordinada con el lóbulo frontal. Se ha detectado que dos sustancias químicas que utilizan las neuronas para comunicarse entre sí, dopamina y noradrenalina, están alteradas en los niños con déficit de atención e hiperactividad, pero no en sujetos sanos. Así, mientras tales compuestos abundan en los ganglios basales y en el lóbulo frontal de personas normales, no están disponibles en suficiente cantidad en los enfermos hiperactivos. Por tal motivo, el funcionamiento del cerebro es defectuoso y, sin tratamiento, el estado de anormalidad es permanente.

Tratamiento

Hasta ahora no hay cura para el TDA/H, pero se puede disminuir los síntomas. El tratamiento se debe diseñar de acuerdo a las necesidades específicas de cada niño y su familia. Frecuentemente, los niños con el TDA/H requieren una combinación de métodos/tácticas. Esta forma de tratar el TDA/H se llama “multimodal” e incluye:

• Educación a los padres y al niño sobre la diagnosis y el tratamiento

• Técnicas específicas de autocontrol del comportamiento

• Psicoestimulantes

• Programas académicos y de apoyo apropiados.

Las personas con TDA/H pueden tener vidas productivas y satisfactorias cuando reciben el tratamiento adecuado. Algunos de los problemas que se pueden presentar si el TDA/H no se trata son: el fracaso escolar, depresión, problemas en las relaciones sociales, problemas de conducta, baja autoestima y abuso de alcohol o drogas. La mayoría de los niños con TDA/H continúan con los síntomas durante la adultez, y pueden tener problemas en el trabajo y en el hogar a no ser que reciban el tratamiento.

Medicamentos

Los medicamentos no se usan para controlar el comportamiento. En cambio, ellos se usan para incrementar la duración de la atención y mejorar la habilidad para permanecer atento. Los medicamentos también reducen la conducta impulsiva. Los medicamentos psicoestimulantes son los que más se usan para el TDA/H. Algunos de estos medicamentos son metilfenidato (nombres de marca: Concerta, Ritalin), dextroamfetamina (nombres de marca: Dexedrina, Dextrostat) y pemolina (nombre de marca: Cylert). A pesar de que estos medicamentos tienen un efecto estimulante en la mayoría de las personas, tienen un efecto calmante en los niños y adultos con TDAH, Otros tipos de medicamentos algunas veces usados para tratar el TDAH incluyen la clonidina (nombre de marca: Catapres), desipramina (nombre de marca: Norpramin), imipramina (nombre de marca: Tofranil) y bupropión (nombre de marca: Wellbutrin).


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