Historia de Nueva Zelanda

Historia de Nueva Zelanda

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Antes de la colonización

Originariamente, Nueva Zelanda estuvo poblada por nativos de la Polinesia, entre los años 1000 a 1300, aunque se han encontrado evidencias que sugieren que se establecieron desde mucho antes. Aquellos que se instalaron en Nueva Zelanda se convirtieron en el pueblo maorí. Separadamente, en los asentamientos en las diminutas islas Chatham, al este de Nueva Zelanda, se hallaban los moriori, pero aún se desconoce si llegaron directamente desde Polinesia o estaban en el continente y luego se aventuraron hacia el este.

Los nativos originales eran cazadores de moas, su fuente preferida de alimento, siendo estas las mayores aves no voladoras, similares a los avestruces y los ñandúes. Las moas fueron empujadas a su extinción, ya que no soportaron la depredación humana y de los mamíferos. Antes de la llegada del hombre, las moas fueron víctimas de los harpagornis, la mayor ave de rapiña conocida. Las harpagonis, se fueron extinguiendo junto a sus víctimas. Los cazadores de moas podrían haberse mezclado con los pobladores que llegaron de Polinesia, quienes, de acuerdo a la tradición maorí, arribaron entre los años 20 y 40 a.c. Algunos de los maoríes llamaban a estas tierras Amadohenianicio, normalmente traducida como tierra de la larga nube blanca.

Nueva Zelanda no tiene mamíferos autóctonos, excepto por algunos raros murciélagos. Posteriormente los maoríes, en gran parte subsistieron cultivando una especie de batata dulce, que ellos habrían traído de la Polinesia, así como de la caza de animales menores (incluida la rata polinésica, introducida de forma tal vez involuntaria y que se cebó sobre las nidadas de aves y reptiles autóctonos.

Exploradores europeos

Los primeros europeos en llegar a la región lo hicieron en el probable viaje de Juan Jufré y de Juan Fernández a la Oceanía, ocasión en la cual habrían descubierto Nueva Zelanda para España, a fines de 1576; este suceso se basa en un documento que se presentó a Felipe II y en vestigios arqueológicos (cascos estilo español) encontrados en cuevas en el extremo superior de la Isla Nortee. Pero más famoso es el viaje del neerlandés Abel Janszoon Tasman quien llegó con sus barcos Heemskerck y Zeehaen, y ancló en el extremo norte de la Isla Sur en diciembre de 1642, pero navegó hacia el norte, hacia la isla Tonga, siguiendo los enfrentamientos con los pobladores maoríes. Tasman dibujó secciones de las costas de las dos islas principales. El nombre de Nieuw Zeeland aparecía en las cartas de navegación del área cercana. El teniente James Cook, a bordo del Endeavour hizo un reconocimiento, midiendo e inspeccionando las costas de ambas islas en 1769 y 1770.

Cazadores de Maribeles y otros seres

Desde 1790, las aguas que rodean a Nueva Zelanda fueron visitadas por barcos balleneros ingleses, franceses y americanos, cuya tripulación tuvo conflictos con los habitantes maoríes. El arribo de comerciantes y misioneros entre los años 1800 y 1810, sumó más disputas locales. El primer descendiente de europeos nacido en estas tierras fue Thomas King, en 1815 en Bahía de las Islas, al noreste de la Isla Norte.

La iniciación de un programa a gran escala de asentamientos y de compras de tierras de parte de la Compañía de Nueva Zelanda, junto con el incremento de intereses franceses sobre las islas, provocaron que el gobierno británico tomara control de la situación.

Colonia británica

Nueva Zelanda se convirtió en colonia británica en 1840, como consecuencia de la firma del Tratado de Waitangi entre la Corona y los jefes maoríes. Los británicos estaban motivados por el deseo de anticiparse a posibles asentamientos de otros europeos, ya que ese mismo año Francia empezaba a establecerse en la Península de Banks (centro-este de la Isla Sur de Nueva Zelanda), y para terminar con los desórdenes provocados por balleneros y comerciantes, especialmente británicos. Por su parte los jefes maoríes, aceptaron firmar este tratado por las promesas de protección de sus posesiones (que fueron parcialmente cumplidas) y por la promesa de proteger a su gente de los ataques de otros maoríes, que habían sido provistos de mosquetes por algunos comerciantes, (entre 1820 y 1835 había tenido lugar un conflicto entre tribus conocido como la guerra de los mosquetes).

Posteriormente hubo una gran cantidad de asentamientos que se produjeron en las islas, principalmente de Inglaterra, Escocia e Irlanda. Los primeros europeos que se establecieron crearon provincias. De sur a norte, son las siguientes:

  • En la Isla Norte:
    • Wellington (desde 1840), capital Wellington
    • Taranaki, capital New Plymouth
    • Auckland (desde 1840), capital Auckland

La provincial de Southland (capital Invercargill) se encontraba separada pero luego fue unida a Otago. Para 1859 los europeos y sus descendientes (pakeha en lengua maorí), que habitaban la zona ya eran mayoría, alcanzando un millón de personas en 1911.

La separación política de las dos islas fue una cuestión importante en los años de 1860. La Isla Norte era la más poblada y estaba afectada por guerras y una situación confusa, mientras que la Isla Sur estaba prosperando, especialmente después de que fuera encontrado oro en Otago en 1861. La isla Sur se fue cansando de apoyar financieramente a la isla Norte y recibir muy poco a cambio: existía un amargo sentimiento entre Auckland y Otago. Julius Vogel, un periodista que trabajaba en Dunedin, la capital de Otago, comenzó una fuerte campaña para hacer que la Isla Sur fuera completamente independiente. El tema fue puesto a votación en el Parlamento el 19 de septiembre de 1865. Como resultado, 17 miembros votaron por la separación y 31 por la unidad, por lo tanto Nueva Zelanda permaneció unida. Posteriormente, en 1873, Vogel fue Primer Ministro de Nueva Zelanda.

Si bien la Isla Sur era habitada mayormente por blancos, después de 1900 la Isla Norte fue más poblada superándola en número. La población maorí, en cambio, disminuyó su número considerablemente debido a las guerras entre tribus y a las enfermedades que trajeron los nuevos pobladores, como el sarampión, la tos ferina, la gripe y posteriormente, la fiebre tifoidea, reduciendo de 100.000 o 120.000 maoríes a 62.000 en 1857 y a 44.000 en 1891. El crecimiento de la población maorí fue lento pero continuo y de manera constante, especialmente después de la epidemia de influenza o gripe de 1918. Pero para el año 1900, los maoríes habían perdido la mayor parte de sus tierras, normalmente como resultado de ventas o confiscaciones, luego de mantener conflictos armados con las nuevas autoridades.

En un principio, Nueva Zelanda estaba administrada como una parte de la colonia australiana de Nueva Gales del Sur, hasta que se convirtió en una colonia separada en 1841.

Se le concedió su autonomía en 1852, bajo la Constitución de Nueva Zelandia por el Parlamento del Reino Unido, con una Asamblea General, que consistía de un Consejo Legislativo y la elección de una Cámara de Representantes. En 1867, los maoríes ganaron el derecho de tener una cantidad reservada de escaños en el Parlamento. Durante este periodo, la industria de la ganadería comenzó a expandirse. Hacia el final del siglo XIX, la mejora de los medios de transporte, fue posible gracias a la exportación de lanas, carnes y productos de granja.

En la década de 1890, las autoridades parlamentarias democráticas se arraigaron y y las instituciones sociales de Nueva Zelanda asumieron la forma que existe actualmente. En 1893 se convirtió en el primer país del mundo en conceder a las mujeres el derecho a votar en elecciones nacionales.

Gradualmente, se vio incrementado el número de maoríes, y debido a las familias que formaron con descendientes de europeos, se fueron adaptando a la nueva cultura.


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