Historia de Canillas de Aceituno


Historia de Canillas de Aceituno

Historia de Canillas de Aceituno

Artículo principal: Canillas de Aceituno


Contenido

Historia

El nombre de Canillas de Aceituno, está compuesto por dos vocablos: el vocablo “Canillas” que se remonta a época romano-visigoda, que significa “zona rica en pequeños pero numerosos cañaverales, esparcidos estos por un amplio territorio de montaña rico en manantiales”. Por otro lado, el vocablo “Aceituno” procede del árabe “Azzeytum”, debido a cuando los moriscos se asentaron en esta zona, los cuales se dedicaron a la producción y venta de la seda, denominada Azzeytum. Aunque en Canillas de Aceituno, se han encontrado importantes yacimientos prehistóricos del paleolítico inferior y medio. Y por otro lado, aunque se tiene constancia de que han podido vivir en Canillas de Aceituno otras culturas como la hispano-romano, la bizantina y visigoda.

Prehistoria

Sierra Tejeda es zona de importantes yacimientos prehistóricos. En los últimos años, especialistas en Prehistoria han descubierto abundantes restos humanos y líticos del Paleolítico inferior y medio. Muchas de las cavernas del término municipal de Canillas de Aceituno sirvieron como cazaderos para el hombre prehistórico. Éste aprovechó sus útiles de caza. Son ya muchos los restos de sílex que por aquí se han encontrado. Desde la zona costera, los prehistóricos subían por toda la Sierra ( Almijara y Tejeda), sobre todo cuando ésta empezó a dejar de ser zona glaciar ( fase interglaciar), para recolectar frutos, cazar y, en el periodo neolítico, para pastorear y practicar la por entonces incipiente agricultura. El hombre prehistórico pasaba así, de simple depredador, a productor. Las más antiguas vías pecuarias que aún por aquí se conservan datan de ese periodo Neolítico y Edad del Bronce. La trashumancia practicada con el ganado (desde la montaña al valles y del valle a la montaña, es decir, el paso de todo el ganado desde las dehesas de verano a las de invierno, y viceversa) es una de las más antiguas actividades humanas que aún puede contemplar cualquier persona que visite esta zona de alta montaña, pues es una práctica que arranca de época neolítica y eneolítica. Cerca de las costas de Nerja y Maro, las comunidades, hordas prehistóricas, permanecían sedentarias. Sin embargo, esas mismas primitivas comunidades humanas se mantenían, al parecer, nómadas y seminómadas por toda Sierra Tejeda. Con la caza ya capturada, los hombres que vivieron en la Prehistoria bajaban hasta las cuevas más cercanas al Mediterráneo, mar que también proporcionaba alimentos. Los restos humanos hallados por espeleólogos de la Federación Andaluza de Espeleología – Sociedad Excursionista de Málaga en varias cuervas de Sierra Tejeda van a ser recuperados para que especialistas en Prehistoria los analicen y fijen su antigüedad, luego quedarán conservados y expuestos en el Museo Arqueológico local. Bajo el suelo de la hoy llamada Plaza Maestro Gallero Badillo, popularmente conocida como “ Plaza del Cementerio”, se oculta una muy necrópolis islámica, según citan los más antiguos manuscritos, aunque, probablemente, si se hiciera una prospección arqueológica en profundidad, podría remontarse, incluso, a épocas Ibérico púnica o más probablemente, a época romana. Por otra parte, dos pueblos ibéricos, los Bástulos y los Bastelanos ( éstos con núcleo de irradiación cultural en Baza), fueron creando núcleos estables de población, como “ Salaria Baselanorum”, “ Sedille” y “ Canillae” ( Canillas, junto al río Almanchares,) asentándose paulatinamente por esta sierra, ya que la Tejeda, al dar a varios valles y planicies era un verdadero nudo de caminos – una verdadera encrucijada de vías pecuarias y comerciales- y por tanto, zona estratégica para las comunicaciones del mundo antiguo.

Así pues, se puede sostener que el primitivo poblado ibérico de Canillas de Azeytuno formó parte del eje cultural y comercial de Málaga, Mainake – Ilíberis (Granada)- Baza.

Colonización Púnica

Colonización fenicio-cartaginesa y griega. S. VIII a.c. – S. III a.c. En Canillas de Azeytuno hubo minas de extracción de metales en la zona comprendida entre la Rábita y la aún llamada añada de la mina. Fueron abiertas por los cartaginenses y explotadas por los romanos. Hasta no hace muchos años, Canillas tenía varias fraguas. Los pueblos íberos de Sierra Tejeda, aunque, como en el resto del mundo Ibérico, debían de tener su propio sistema de escritura, pero sin embargo, aprendieron el alfabeto fenicio. Y de los colonizadores en general, aprendieron el uso del torno, la artesanía y la acuñación y uso de monedas para el intercambio comercial. Se pasó del simple trueque de productos al uso de monedas. El arte ibérico también se vio influenciado por el arte de los pacíficos colonizadores. Mastienos ( procedentes de Almería y Albacete), Oretanos ( de Sierra Morena) y sobre todo, Bástulos ( autóctonos) y Bastetanos( originarios de Baza) recorrieron Sierra Tejeda y se convirtieron en ávidos consumidores de los productos de lujo – de origen oriental – traídos por los colonizadores púnicos y griegos desde oriente. Éstos, por su parte, extraían metales de la Sierra ( zona de la Rábita de Canillas de Aceituno). Los íberos por aquí asentados aprendieron de los fenicios el cultivo del olivo en toda esta zona de alta montaña. El aceite aquí producido será tenido entre los mejores de la Iberia. Las industrias de la caña, de la cal, de las plantas medicinales y de la minería también se pusieron en marcha. Canillas Azeytum fue un núcleo colonial más dentro de la red comercial creada por los fenicios en la comarca oriental de Málaga, núcleo que siempre se mantendrá estrechamente conectado con los vecinos de la provincia de Granada. Se ha confirmado que su más viejo núcleo de población fue el resultado del asentamiento de una colonia griega de Forces ( griegos forcenses) que, tras los nenicios, fueron los nuevos descubridores y colonizadores de la península ibérica. Francisco Enrique de Jerquera dice: “la villa de Canillas es fundación de los que fundaron a Comares: griegos forcenses, según Peça, años 332 antes de nuestra Redención, después poseída de los mahometanos, quienes la llamaron Canolos, congsmente del aceytuno y corrupto de Canillas con que oy permanece”. La arqueología tendrá que demostrar esas afirmaciones. Sierra Tejeda fue territorio púnico hasta el 265 a. C. a partir de esa fecha se inicia la gradual penetración romana, que terminará con la fase de conquista plena en el año 170 d. C.

Ocupación romana: Romanización

Durante los más de seis siglos de ocupación romana, el campo y la sierra de Canillas de Azeytuno aportaron gran parte de los productos y materias primas que constituían los pilares básicos de la economía romana, a saber: trigo, aceite, productos ganaderos, vino, cañas, esparto, plantas medicinales, madera, cal, nieve, etc. El vino y el aceite por aquí producidos eran muy apreciados en todos los mercados del Imperio. Ya los romanos potenciaron el cultivo de algunos árboles frutales como la higuera, el peral y el manzano, e introdujeron nuevas técnicas de cultivo como el barbecho y el uso de abonos. Con los romanos se empieza a usar el arado en las empinadas laderas de Sierra Tejeda. La Sierra, muy rica por aquel entonces en ríos, arroyos, afluentes, manantiales y fuentes, era zona de muchos cañaverales. De ahí que los romanos denominan “ Cann-illae” ( campo de cañaverales). Son ya muchas las monedas que, de época romana, han aparecido por Sierra Tejeda. Canillas formó parte de la que podemos llamar “ Ruta del aceite y de la sal” con dos trayectos: uno costero, desde la zona de Mainake, Vélez y Sexi( Almuñecar); y otro de montaña, desde Sierra Tejeda hasta el interior di Ilíberis ( Granada) y luego, por Sierra Morena, hasta la Hispania interior. El comercio de la caña así como el de las plantas medicinales, cal, esparto, vino y miel, se dio en paralelo al del aceite y la sal. En Canillas, por cierto, aún se le llama “ cominarejo” a un pago donde multitud de colmenares ( colmenas) producían abundante y rica miel, el nombre procede, por vulgar deformación fonética, de “ colmenar.ejo”, zona de muchos colmenares. Al poseer minas de extracción de mineral y metal, la tierra de Canillas se convirtió en un “ ager publicus”, es decir, en tierra de propiedad estatal. Lo que aún no sabemos es si las galerías de extracción minera abiertas por aquí eran explotadas directamente por funcionarios estatales o por arrendatarios. Los romanos agotaron, prácticamente, las reservas de mineral que Sierra Tejeda poseía. Esto leemos en Estrabón: <cita>(…) En cuanto a la riqueza de sus metales, no es posible exagerar el elogio a la Turdetania y a la región lindante, porque en ninguna parte del mundo se ha encontrado, hasta hoy, ni oro, ni plata, ni cobre, ni hierro, en tal cantidad y calidad. El oro se obtiene no sólo por medio de minas, sino también por lavado. Ríos y torrentes traen arena aurífera(…). El oro se recoge de los arroyos y, junto a ellos, se lava en pilas, o bien se hacen pozos y se lava la tierra sacada de ellos. Las chimeneas de las minas de plata se hacen altas, para que el humo mineral, que e pesado y peligroso, salga por lo alto”</cita> La pequeña villa romana de Canillarum ( Canillas) servía de “ Turris” ( torre de vigilancia), es decir, era un poblado amurallado, en la cumbre de un elevado monte, con una atalaya de observación que permitía el control de una gran extensión de terreno. El romano Quinto Rufo Magoniano introdujo en Hispania la variedad de uva moscatel, producto que, en forma de vino y de uva pasa en sus dos variedades, sol y lejía, llegaría a ser, siglos más tarde, uno de los pilares de a agricultura local y comarcal. La “ Tegula” romana ( teja) fue uno de los materiales de construcción aportado por los ocupantes romanos. La cal también fue uno de los materiales ampliamente explotados por estas tierras. Son muchas las caleras que aún se pueden ver en el término municipal de esta vieja villa.

Ocupación islámica (611-1.847/1570)

Nuestra historia está íntimamente mezclada con la del mundo islámico. El musulmán de moreno pelo, de aceitunada tez, de sedosa barba, de grandes y soñadores ojos, galante e idealista, es un personaje que se ha repetido mucho en la vieja historia de Al- Andalus. Según el historiador Ildefonso Marzo, fueron musulmanes “auchitas” los que ocuparon Canillas de Azeituno, y, asentándose, fundaron el que sería definitivo núcleo de población sobre las faldas de Sierra Tejeda, en el valle del río Almanchares. Abd-al-Aziz fue el que ocupó, a lo largo de varias campañas militares, razias ( correrías invernales en busca de botín) y aceifas( veraniegas expediciones de saqueo) toda esa zona de sierra. La fortaleza (hics) de Canillas Azeytum formó parte, durante la Edad Media, del complejo defensivo de la Al. Sarqiyya, integrado por las siguientes plazas fuertes: Vélez, Bentomiz, Sedella, Canillas, Sália y Comares. Durante los siglos VIII y IX, mientras se producía el esperado gradual proceso de islamización en toda la zona costera de la latina “ regio malacitana”, llamada “ rayya” en árabe, Sierra Tejeda sirvió de refugio para los mozárabes que hasta aquí huyeron, manteniendo sus tradiciones y su lengua, aunque con gran influjo de la lengua árabe. Desde finales de S.IX hasta el año 928 fue Canillas Azeytuno tierra de Umar Ibn Hafsún, el cual llevó a cabo la más importante rebelión contra el Estado musulman omeya, rebelión mediante la cual gran parte de la aristocracia de origen hispano- godo pretendió recuperar y mantener sus viejos privilegios feudales. Los documentos más antiguos nos hablan de continuas revueltas contra el califato de Ab-al-Rahmán III tanto en Canillas. Con la total implantación del islamismo, durante el califato omeya de Ab-al-Rahaman III, Canillas de Aceituno se convierte en alquería. En ella se produce y se comercializa el preciado azeytuní ( seda natural, tejida y teñida), producto muy apreciado en el Albaicín granadino, desde donde se exportaba al exterior de Al-Andalus. Durante los S. XVI y XVII el pueblo siguió teniendo oficinas de almotacén para el control de la distribución de la seda. Seda y frutos secos eran los principales productos de exportación, vino y aceite seguían siendo productos destinados más al consumo local que a la exportación. Son muchas las monedas que, del periodo de ocupación musulmana, han sido halladas en Sierra Tejeda. La arquitectura del pueblo en su conjunto, y de sus casas en particular, es fundamentalmente, el resultado de la sabia combinación de dos culturas: la romana y la musulmana. Todo lo que aquí se llama “ casa nueva” es obra de la cultura cristiana dominante ( posterior a 1.487), en efecto, de los romanos hemos heredado varios materiales de construcción como la teja, perfeccionada por los musulmanes, o la cal, y algunas técnicas constructivas, como por ejemplo, la apertura, junto a la casa de un huerto ajardinado. La apertura de un patio interior y de un pozo es también de origen romano. Ya en época visigoda toda Málaga era famosa por sus jardines. El primitivo casco urbano ocupaba el suelo más estéril: desde la Sierrecilla hasta los pies del Castillo. La actual plaza principal era zona de regadío. De hecho, hasta las primeras décadas de nuestro actual siglo, una acequia, que canalizaba hasta el campo el agua de las dos céntricas fuentes, recorría toda la plaza camino de la Placeta. También lo eran el Llanillo, Calle Agua y la Placeta. El pueblo, rodeado por una resistente muralla y defendido por un colosal castillo, sólo tenía dos puestas de entrada, una por Calle Convento – la principal- y otra por el fondo de la Calzada. A mitad de camino entre ambas puertas, había u caminillo que terminaba en el arroyo de la “Fuente Fuera”( así llamada por estar extramuros, es decir, por fuera de la muralla defensiva), zona utilizada como lavadero. Por esa zona, el escarpado barranco impedía el acceso a cualquier enemigo que lo intentase. De la cultura islámica hemos heredado multitud de aportaciones. Los musulmanes, por ejemplo, potenciaron el uso del jardín pegado a la casa, y lo expresaron con soluciones diferentes:

  • Con patios cuajados de sol y flores
  • Con frondosos huertos y jardines, lindantes con el hogar.
  • Con macetas adornando fachadas y ventanas
  • Con arreates llenos de flores, junto a la puerta de entrada.

La disposición del campo en bancales, hechos mediante albarradas de piedras y barro, regados por albercas y acequias, es también obra de los musulmanes. Trajeron árboles frutales como naranjos y limoneros, plantaron, por todo el campo romero, tomillo, jazmín, albahaca, dama de noche, etc. plantas aromáticas que saneaban aún más, los ya de por sí sanos aires de la sierra, plantas que, a la vez, servían de condimento para muchas comidas. Un alambique, para destilar licores construyeron en la zona que hoy se llama del Alambique. Los musulmanes, al llegar a cualquier poblado hispano – romano, arrasaban todo el caserío preexistente y, sobre las ruinas, sin planos preconcebidos, alzaban uno nuevo, como cristalización de su vida nómada del desierto. La disposición urbanística del conjunto del pueblo en calles laberínticas, irregulares, pendientes y estrechas, es una aportación de la cultura musulmana. Se pretendía con ello hacerlas frescas para los meses de calor y seguras. Siempre se buscó, para su salubridad, que estuviesen bien aireadas. Las casas se construían con entera libertad de disposición y altura, sin mirar para nada el concepto urbanístico de la calle. Ésta, si existe, es como mera necesidad de comunicación. Normalmente, es una calle rota por arquillos, como una necesidad de aprovechar el espacio dentro del apretado caserío, otras, son calles sin salida, que incluso, se cerraban de noche para uso exclusivo de unos cuantos vecinos, con gran sentido de lo privado. Los huecos para las ventanas están arbitrariamente repartidos, sin consideración estética alguna, sólo abiertos, a veces, para que la mujer islámica, furtivamente, pudiera mirar a través de ellos. Toda la casa, con su hermetismo, desnudez y monotonía, responde a la concepción religiosa del Islam: la religión equiparaba, socialmente a toda persona. Este hecho explica lo inexpresivo de las fachadas, pues todo radica en el interior del hogar. A la casa, a veces, se le añadía un piso superior, por ejemplo, cuando aumentaba la familia. La colocación de hornacinas en las calles es también de origen islámico. En efecto, los musulmanes las incorporaban a su culto privado. Colocadas en el arranque de cada calle, eran para ellos, un lugar sagrado, un lugar de veneración, lugar protector de calles y viviendas. Los cristianos, tras la ocupación de 1.487, empelaron dichas hornacinas islámicas para colocar sus santos. En calle Agua, esquina con calle San Antonio, aún podemos contemplar una, justo en el punto de arranque de un bonito arco mudéjar, que cruza la calle de pared a pared. Una pequeña talla de San Antonio aparece en su interior, florecillas y luminarias adornan siempre el pequeño recinto, siglos ha velado por los vecinos de esta singular calle. Canillas de Aceituno presenta también, hoy en día, varias casas con arcos de claro estilo mudéjar, cegados con el paso de los siglos. Así ocurre con “ La Casa de los Diezmos” y “ La Casa Esgrafiada” ( pintada a lo morisco). Su apertura y restauración debería ser tarea prioritaria en la recuperación y revitalización del Patrimonio Histórico – Artístico del municipio. El rojizo moruno “ ladrillo visto”, fue de entre los principales elementos constructivos, el más utilizado por los musulmanes entre sus mudéjares obras. Cuando aparecen dispuestos con sola sus puntas visibles, tanto en umbrales de puertas como en los vuelos de los tejados, se les llama “ picos de gorrión”. Estos picos de gorrión aún se pueden ver, hoy en día, en la fachada de una de las casas de calle Olivo. Otro elemento de la arquitectura mudéjar es la algorfa, arco que da entrada a quebradas calles empinadas. La algorfa empieza por romper el espacio de la calle, que luego vuelve a quebrar en la curva que aquella describe, celosa guardadora de la intimidad de las viviendas que se abren a ella. Estas calles podían cerrarse con una puerta y constituir algo tan aislado como un adarve – calle privada y sin salida-. Una algorfa podía formar una portada muy humilde que daba entrada a una calle privada en la que se abrían varias viviendas. Son de tradición califal. En Canillas nos encontramos con dos: una en calle Agua y otra en calle Calleja, en donde las dos hileras de casas han sido unidas, de fachada a fachada, por una algorfa con entrada y salida por arco. El arco que cruza la empinada calle Calleja, al mismo tiempo sirvió para apuntalar las construcciones de ambos lados que, en su día, debieron tener poca estabilidad. El uso de canalones para recoger de los tejados el agua de lluvia, es también una aportación de la cultura musulmana. La fortaleza – castillo de Canillas de Aceituno fue una imponente construcción que avanzando sobre un escarpado barranco, defendía a toda la población. Ocupaba gran parte del solar de las actuales más viejas casas de calle Castillo. Un pasadizo secreto lo ponía en comunicación con el exterior. Fue esta villa rica productora de azeytuní, es decir, de seda natural tejida y teñida. Para elaborar los tintes se utilizaban las abundantes raíces tintóreas de la zona, árboles de hojas de morera, de dulce y refrescante sobra, cubrían gran parte del campo de Canillas. En la “ Casa de los Diezmos”, de geminados arcos mudéjares, se llevaba a cabo la anual tributación de la décima parte de la producción sedera. Durante el S.XX, esta casa ha sido taberna y, últimamente, almacén de almendras. Hoy se encuentra deshabitada la mayor parte del año, porque sus propietarios viven emigrados en Francia. Somos ya muchos los que pensamos que el Ayuntamiento debería adquirir este emblemático edificio con el fin de restaurarlo, revitalizarlo y acondicionarlo para Museo arqueológico y de Artes tradicionales. Bueno sería, por otra parte, que en el pueblo se pudiera sacar una foto sin que no saliera un cable de luz por medio. Interesante sería también, que el Ayuntamiento contratara a pintores y dibujantes locales para plasmar, en lienzos y grabados, cada uno de los rincones canilleros. Sus trabajos enriquecerían el hoy naciente Archivo Histórico.

Los primeros cristianos

Canillas de Aceituno, junto con Rubite ( aldea aneja) se convirtió en una zona de las zonas de más antigua primitiva cristianización de toda la provincia de Málaga. La penetración por el sureste hispano de los llamados “ Siete Varones apostólicos”, enviados por San Pedro como evangelizadores y cristianizadotes, explica este hecho. San Torcuato fue extendiendo la primitiva red cristiana, organizada mediante asambleas de fieles reunidos. San Cecilio hizo lo mismo desde Ilíberis ( Granada) hasta Málaga. En Sierra Tejeda fueron eligiendo sedes operativas como Sedella y Rubite. De este modo, mediante pequeñas comunidades eclesiales bien organizadas, la nueva religión ( el cristianismo) se fue difundiendo rápidamente. Sin embargo, por la visita que el obispo malagueño Patricio hizo, a principios del S.IV ( año 302), a la zona de Mainake, Sália, alcautín, Rubite y Cannillae, sabemos que, por aquellos años, el apego a las viejas tradiciones ancestrales ( paganas) era aún muy fuerte por toda Sierra Tejeda, el libre y levantisco espíritu montañés lo favorecía. Por aquí el carácter era diferente al de las zonas de costa. Por la llamada Hitación de Wamba ( Siglo VII) sobre límites de obispados, sabemos que la parroquia de Canillas era poblado fronterizo entre la Diócesis de Málaga y Granada.

Reyes católicos

El 7 de abril de 1487 el Rey don Fernando salía de la Ciudad de Córdoba con un poderoso ejército de 72.000 hombres (12.000 a caballo y 50.000 a pie) Poco antes de que ese ejército saliese de Córdoba, se sintió un terremoto que dio lugar a varias conjeturas : unos lo interpretaron como la ruina del ejército cristiano, otros, como la destrucción total del Reino de Granada. Con mil trabajos y penalidades, debido al mal estado de los caminos a causa de las crecidas lluvias ( aunque suavizados aquellos por el gran número de zapadores que, por delante, iban abriendo paso) llegó el ejército a divisar Vélez, después de ocho días de fatigosa marcha. Ante los ojos de aquellas tropas cristianas se desplegó una comarca virgen aún de los estragos que la guerra iba a ocasionar, cubierta de colinas y collados donde crecían moreras, almendros, olivos, naranjos, higueras y viñedos. El 15 de abril de 1487. Domingo de Pascua, las tropas cristianas pasaron por el término de Canillas para atacar la Ciudad de Vélez. Un temporal de fuertes lluvias, que provocó el desbordamiento de ríos y arroyos, retrasó la llegada de la artillería.

En el libro de apeo y repartimento de Sedella y Rubite ( aldea aneja a Canillas) se lee que el Rey don Fernando y sus tropas llegaron a un lugar situado entre Canillas y Sedella (posiblemente el “ Puerto” o “ Los Cuatro Caminos”). Una leyenda dice, que sirviéndose de un buen número de machos cabríos y carneros con antorchas y faroles atados a los cuernos, un pequeño grupo de soldados conquistó, en el transcurso de una oscura noche, el poblado oro del Almanchares, sus habitantes atemorizados se rindieron, creyendo que un numeroso ejército los iba a invadir.

Una vez tomada la ciudad de Vélez, las tropas de Fernando e Isabel pusieron sus estandartes y banderas sobre las torres de la alcazaba veleña. Los Reyes Católicos ordenaron que todos los alcaldes moros de la zona llegasen ante ellos para capitular. Y así lo hizo el entonces Alcalde musulmán de Canillas. En su lugar, el Rey don Fernando puso al frente de la villa y castillo de Canillas a un caballero llamado Apolo (según nos cuenta Hernán Pérez del Pulgar en su Crónica de los Reyes Católicos). En mayo de ese mismo año ( 1487) se rindieron los pueblos de la Axarquía.

De la época de los Reyes Católicos se conserva el siguiente legado:

  • La virgen de la Victoria (de la victoria de las tropas cristianas de Fernando e Isabel sobre los musulmanes) apenas representada, en decorativos azulejos, en la fachada de varias casas de Canillas.
  • El símbolo del Yugo y las Flechas (Símbolo de los Reyes Católicos del que se sirvió el Movimiento Nacional en los años cuarenta) aún se puede ver, en Canillas, en el empedrado de la Calle de la Fuente.
  • Una medalla con San Jorge luchando contra el Dragón ( otro de los símbolos usados por los Reyes Católicos) ha aparecido en nuestra villa cerca del aljibe mudéjar de El Huertezuelo.

Cinco siglos de ocupación cristiana: de 1.487 hasta 1970

S. XVI: Tras la re- ocupación cristiana de este viejo enclave hispano-romano en 1.487, los Reyes Católicos nombraron a uno de sus capitanes – el capitán Apolo- para que se mantuviese al frente de la recién reconquistada villa de Canillas de Aceytuno.

Quinientos siete años de cultura plenamente cristiana no superan aún ni los casi siete siglos de ocupación romana, ni los ocho de ocupación islámica, somos por tanto, aún una cultura relativamente joven que, por cierto, se ha comportado de manera intolerante durante bastantes siglos. Los musulmanes bajo dominio cristiano fueron llamados mudéjares, palabra que significa “ musulmán vencido al que se lee ha permitido quedarse”.

Canillas de Aceituno, tierra de Señorío ( tierra nobiliaria):

Tras la ocupación cristiana, la tierra de Canillas fue traspasada con prontitud de la jurisdicción real, a la nobiliaria, convirtiéndose en tierra de señorío pleno. Fue primero del Conde de Cabra, cuya relación con sus vasallos musulmanes no sólo era territorial y administrativa, sino también personal, en efecto, el Conde de Cabra exigirá a los sometidos mudéjares de Canillas de Aceituno, su villa, el pago de tributos por las tierras que labraban dentro y fuera de su señorío. La vieja mezquita islámica ( en el espacio de la actual iglesia, donde, por cierto, durante mayor número de siglos se han oído versículos del Corán que de la Biblia) fue transformada en templo parroquial para el culto cristiano.

Desde mediados del S. XVI, la villa fue regida por una Alcalde, un Concejo y un Regidor, Gonzalo de Cárcamo fue su primer alcalde, y Juan de la Torre su primer Regidor. La hoy llamada calle Consejo, en pleno centro del pueblo, nos recuerda el emplazamiento de dicho foro de administración municipal. Señores y Caciques se convirtieron en la élite del pueblo. El señor ( Conde de Cabra, Marqués de Comares y Duque de Medina Celi) nombraba al al-Qadí ( Alcayde, Juez) entre los repobladores cristianos viejos, hidalgos y hombres de la comunidad.

Tiene la villa escudo propio, concedido por don Fernando el Católico al Conde de Cabra ( Marquesado de Comares) por los servicios presados en la guerra contra el Reino Nazarí de Granada.

En la arquitectura de las casas ( de base cultural musulmana) rara vez se introducen innovaciones. Se mantiene tal cual, casi como definitiva. Desde la conquista cristiana hasta la expulsión de los moriscos ( 1.487 – 1.570), señores y señoritos emplearon a sus vasallos mudéjares en la construcción de sus casas palaciegas ( como la Casa Esgrafiada, pintada a lo morisco) Era una mano de obra tan barata como experta. Tras la guerra y expulsión de los moriscos, los nuevos pobladores, conocedores de las técnicas mudéjares, se emplearon en la construcción del templo parroquial de su nueva villa. Antes de 1.605 no se conoce ni un solo contrato de obras, hecho explicable por el estado de marginación social en el que se tenía al mudéjar, a quien se apalabrada para una obra sin darle documento alguno.

REBELIÓN MORISCA EN CANILLAS DE ACEITUNO ( 1.569 – 1570), REPOBLACIÓN, PERSECUSIONES: LA INQUISICIÓN

A principios del S. XVI, la respuesta islámica a la conversión forzosa al cristianismo fue, en toda la Serranía de Bentomiz ( Sierra Tejeda – Almijara), de aceptación simulada. Sin embargo, de 1545 a 1552 ya se estaban produciendo cabalgadas ( persecuciones) de tropas cristianas contra los moriscos, rebeldes y levantiscos en toda la ya citada Serranía.

Por esos años apareció la figura del “monfi” ( bandolero morisco). Desde mediados del S. XVI, los ocupantes cristianos empezaron a practicar “ ahumadas” contra los moriscos que se refugiaban en las cuevas. El humo de las hogueras prendidas frente a la boca de entrada ala gruta los hacía salir o morir. Esqueletos de moriscos canilleros muertos en dichas ahumadas no hace mucho que se han sacado de varias cuevas de la Rahije, los restos humanos que se conservan en la llamada “ sala del muerto” de la cueva de la Fáhara quizás sean también de algún otro morisco canillero muerto bajo persecución cristiana. De los que se entregaban vivos, el Tribunal del Santo Oficio ( La Inquisición) se encargaba de hacer el resto.

El cronista castellano Luís de Mármol Carvajal (militar que, del lado de los cristianos combatió en la rebelión de Bentomiz), nos dice que, una vez determinada la sublevación y la guerra, la mayoría de los moriscos de la Axarquía fueron enviados a Córdoba. Sin embargo, los lugares montañosos de difícil acceso siguieron conservando una buena parte de su población mudéjar, fuertemente fiscalizada mediante el pago de tributos. Felipe II, para evitar posibles futuras concentraciones de moriscos, ordenó que la fortaleza-castillo de Canillas de Aceituno fuese demolida piedra por piedra. Canillas de Aceituno quedó despoblada como castigo de esta insurrección en 1571. No se sabe la fecha en que desapareció el castillo, pero se supone que tuvo que ser por esta época, puesto que como correctivo se quemaron algunos edificios y entre ellos debió estar la fortaleza.

La repoblación, deslinde y amojonamiento de las tierras se hizo entre 1.571 y 1.574.Canillas de Aceituno vuelve a poblarse con cristianos de Lucena, Porcuna, Martos, algunos de Valencia, y en su mayoría de Andujar.

Durante toda la segunda mitad del S. XVI se produjeron constantes pleitos y disputas entre el Marqués de Comares don Diego Hernández de Córdoba, y el Obispado de Málaga por el reparto de los diezmos. El obispado de Málaga quería quedarse con la mitad de dicho tributo, reivindicándolo por derecho concedido por los Reyes Católicos. Un remanente histórico de esos viejos enfrentamientos entre Iglesia y Estado aún se observa a veces, poco claras competencias de poder entre Obispado de Málaga y Ayuntamiento de Canillas sobre varias zonas de aldeas anejas como Rubite y Posada de Granadillo.

Monedas y medallones, hoy de propiedad privada, hallados en varias zonas de Canillas deben ser piezas recuperadas para el museo arqueológico municipal, bien por cesión de sus dueños o bien por adquisición por parte del Ayuntamiento, mediante operaciones de compra – venta. El viejo aljibe moruno del Huertezuelo es otro elemento del patrimonio artístico que debe ser conservado.

S.XVII:

En las últimas obras de reforma de la fuente “ del Pilar” grande, apareció una pétrea placa con una inscripción del año 1.612, su recuperación para el Museo arqueológico de Canillas debe ser prioritaria.

Del S. XVII son también varias tallas de santos aún conservadas en la iglesia de Canilla de Aceituno. Una es del círculo de Mena. El estilo barroco imperante comenzó a ocultar muchas construcciones mudéjares.

S. XVIII:

De los propietarios de la histórica casa mudéjar de calle Agua 6, “ casa esgrafiada” y de la sabia gestión de la Corporación Municipal va a depender la revitalización de dicho conjunto y el sacar de nuevo, a la luz, tan importante elemento del patrimonio histórico – artístico de esta vieja villa.

Un muy curioso letrero de 1.773, en calle Cantillo2, necesita urgente restauración. Con la leyenda “ ¿ Qué miras, majadero? ¿ no ves que soy un letrero que en el año 1773 me hicieron?” provocó la risa de Alfonso XII y de toda la comitiva regia que desplazada hasta Canillas en enero de 1.885 en solidaridad con los damnificados por el terremoto del mes anterior, atentamente lo habían leído.

Del S.XVIII es una de las tallas ( círculo de Zayas) que aún conserva la iglesia de Canillas.

Ocupación francesa y bandolerismo

Con la ocupación francesa ( finales del S. XVIII y primer tercio del S. XIX), el bandolerismo fue práctica habitual en toda Sierra Tejeda. El aún conservado apodo local de “el gabacho” (el francés) nos recuerda el paso de esa cristiana nación vecina por nuestras tierras. Las tropas francesas crearon un verdadero clima de inestabilidad política y social, de pillaje y bandolerismo. Canillas de Aceituno perdió, a mano de los saqueadores franceses, gran parte de su patrimonio artístico. Durante el S. XVIII era ya muy intenso el comercio de madera de tejos y nieve de Sierra Tejeda hacia Málaga. La familia Torres, dueña de los terrenos era la que controlaba dichas actividades.

Siglo XIX:

El S. XIX está marcado por varios e imprevisibles acontecimientos. Sequías, hambrunas, epidemias, plaga de la filoxera en los viñedos y terremoto (25 de diciembre de 1.884). El 19 de enero de 1.885 Alfonso XII visita a los damnificados de Canillas. Aún se conserva, en muchos tramos no invadidos por la actual carretera de asfalto parte del antiguo Camino Real de piedra y tierra por el que avanzó la comitiva regia, que llegó a Canillas valiéndose de buenas caballerías. La comitiva fue recibida por todo el vecindario, que esperaba la llegada a las afueras del pueblo. El séquito lo formaban tres grupos: el primero, personal de la Guardia Real, un segundo grupo, presidido por el General Quesada, Ministro de Guerra, y un tercer grupo, en el que venía el Rey, acompañado del entonces Ministro de la Gobernación don Francisco Romero Robledo. Según cuentan, Alfonso XII llegó a Canillas vestido de paisano, montado en un espléndido caballo negro. Con vivos y calurosos aplausos se recibió a cada uno de los tres grupos. La comitiva, acompañada por las autoridades del pueblo, recorrió el casco urbano contemplando los daños que el seísmo había ocasionado.

En lo que hoy es el Paseo, se construyó, por iniciativa regia, una nueva barriada, llamada entonces “ Nueva Cuba” por la ayuda que de tal colonia española se recibió, fue poco después cuando poco a poco fue desapareciendo tras la piqueta demoledora, en beneficio de los que entonces gobernaban la villa. El arquitecto Rivera se encargó de la reconstrucción de la torre de la iglesia y de la nave central, dañada por la caída del reloj. El Círculo Mercantil de Madrid, con obras dirigidas por don Gregoriano Robleda, construyó las dos escuelas, una para niños y otra para niñas, las cuales aún se alzan en el fondo de la plaza de la Constitución hoy Casa de la Cultura. El viejo letrero que nos recuerda este hecho debe ser limpiado de la mancha de cal que lo cubre. Toda esa situación de profunda crisis económica provocó una forzada corriente migratoria hacia Orán, Tánger, Melilla, Cuba, Uruguay y Argentina.

Los gastos que ocasionó el terremoto fueron atendidos por el mismo Rey, por el Gobierno Civil, Diputación, Ayuntamiento de Canillas y la caridad privada. En los Libros de Actas Capitulares de nuestra villa consta que, para reparar la Casa del Cabildo se destinaron 1.000 pesetas. Tras el terremoto, se tuvieron que celebrar varias sesiones plenarias fuera de la Casa del Ayuntamiento, debido al mal estado en que quedó el edificio. La reparación del Camino Real que conducía a Vélez Málaga constó 500 pesetas. Los gasto de la visita real fueron 2.164,75 ptas. Entre los damnificados el Ayuntamiento repartió 2.000 ptas. Hacerle una Casa a la Guardia Civil 50´50 ptas.

Existían por aquellos tiempos, varias letras de coplillas de columpios que hacían crítica expresa a cómo se administraron los dineros y bienes que para los damnificados por el seísmo habían sido aportados solidariamente. El caciquismo, entonces, estaba en su máximo apogeo en nuestra villa. En total 69 familias recibieron en Canillas la ayuda de la Comisaría Regia constituida para tal efecto. La cantidad total invertida en nuestro pueblo por dicha comisaría fue 6.250 ptas. El conjunto de los donativos sumó 8.251 ptas. Las ciudades, colonias y naciones más solidarias con Canillas fueron Madrid, Cuba y Alemania.

Sobre el solar que ocupó el antiguo Concejo, el actual edificio del Ayuntamiento fue terminado de construir el año 1.864, es un edificio e singular personalidad, con reloj, balconada, ventanas y puertas de madero y pórtico de arquerías. Hasta la década de los años cuarenta del S. XX era costumbre que alcaldes y militantes de partidos varios partidos diesen sus anuncios, pregones y mítines desde dicha balconada. Canillas ha tenido siempre pregoneros que, por las calles, llamando con trompetilla, iban anunciando a la población las decisiones municipales. Hoy en día, dos altavoces se encargan de comunicar al vecindario cualquier asunto de interés. El reloj, por su parte, sigue funcionando, con sus cuartos, medias y enteras, el compás de la muy tranquila vida del pueblo.

Siglo XX

El siglo XX se inicia con un levantamiento popular en el interior de la villa. En efecto: el 9 de abril de 1.991- Domingo de Ramos-, coincidiendo con la visita al pueblo del por entonces célebre político pro-republicano con Giner de los Ríos, un grupo de hombres de Canillas y del Río Bermuda, oponiéndose a un injusto embargo, le plantaron cara a un comisionado expresamente venido desde Málaga. Era la gota que colmaba el vaso. Los ánimos de la población ya estaban bastante crispados por los ya más de cuatro siglos de señoritos y caciques a los que el pueblo se veía sometido. Y, como el acalorado enfrentamiento verbal se desarrollaba frente a las puertas mismas del cuartel de la Guardia Civil (en plaza Gallero Badillo), ésta intervino. Al final se produjo un balance de varios muertos y heridos. Ese día sería conocido en el pueblo como el de las tareas, porque cada vez que se hablaba de lo acaecido, el comentario más extendido que, hasta mucho tiempo después se hacía por todo el pueblo, decía ¡ tiene tarea lo que ha pasado!. La noticia del sangriento enfrentamiento cundió por gran parte de España, de hecho, un día después de los acontecimientos, el periódico de Valladolid “El Norte de Castilla” recogía la noticia e informaba de esta manera: “Canillas del Aceituno proclamaba la República”.

Por su parte, el periódico de Málaga La Unión Ilustrada nº 118 y119 del año 1011 también informaban de lo ocurrido.

Hasta los años cuarenta, lo acaecido en el año 11 se les iba a referir, con especial descrédito, a cuantos canilleros viajaban a cualquier parte de España. El caciquismo y el secular dominio señorial de las tierras de Canillas de Aceituno, por parte de nobiliarias familias, habían conducido a eso.

En un documento manuscrito de 31 de diciembre de 1919 del Archivo Histórico de Canillas de Aceituno, podemos leer lo siguiente tras un encabezamiento titulado “ Reformas Sociales”. Sr. Alcalde constitucional de esta villa. Los que suscriben y firman personalmente y, en nombre de unos de la SOCIEDAD titulada AMIGOS DEL PUEBLO Y DE LA CULTURA y otros del SINDICATO OBRERO que se está constituyendo al amparo del CENTRO INSTRUCTIVO REPUBLICANO SOCIALISTA, quieren y solicitan que por mediación de V. como primera autoridad d esta villa, comunica a la clase patronal pidiendo contestación dentro del plazo de cuarenta y ocho horas las peticiones siguientes:

1º Que reconociendo que es muy injusto por las alteraciones de la vida, que desde hoy en adelante hasta el día diez de agosto venidero queremos trabajar cinco horas y ganar tres pesetas y setenta y cinco céntimos. 2º Que yendo a quedarse al campo, estamos dispuestos a trabajar de sol a sol en las condiciones siguientes: queremos una hora para cada comida y veinte minutos para cada cigarro, sin alteración de ninguno, echando los mismos que de costumbre.

La primera respuesta de los patronos del campo, de 8 de enero de 1920 fue la siguiente “Reunidos los patronos que al final firman, acuerdan proponer a los obreros las siguientes bases, los que están conformes en firmar temporalmente siempre que estén dispuestos todos los patronos de la localidad: la jornada de sol a sol en todo el campo que sea del Molino de abajo, a la casa Igualada y de lo alto de la Loma para aquí y de estos puntos citados para ya se les permite que metan mano al trabajo ½ hora después de salido el sol, y se dará de mano cuando solo quede ½ hora de sol, dándole tres cuartos de hora para cada comida y cuatro cigarros de a veinte minutos. Hasta fin de febrero y del 1º de marzo en adelante en vez de cuatro cigarros será cinco, el jornal será de cuatro pesetas y veinticinco céntimos a secas el jornal le será entregado al obrero después de trabajarlo, o sea, por la noche.

Canillas de Aceituno ocho Enero 1920

El 12 de octubre de 1933 José Núñez, Fernando Ruiz y José Torres del Sindicato de UGT, firman en nuestra villa los Estatutos de la Sociedad de Trabajadores de la Tierra y Similares de Canillas de Aceituno (UGT). Dichos Estatutos son aprobados por la Delegación Provincial de Trabajo el 25 de noviembre de ese mismo año.

La Guerra Civil Española (1936- 1939) era el final esperado tras casi cinco siglos de señoritos y caciques mal gobernando los pueblos de España. En Canillas la barbarie de aquellos años afectó menos que en otros pueblos de Málaga al patrimonio histórico- artístico y documental: el Archivo parroquial, que comprendía varias series de libros de nacimientos, bautizos, matrimonios y defunciones desde la segunda mitad del S.XVI, es decir, desde la llegada de los repobladores hasta el verano de 1936, fue destruido. Sin embargo, el Archivo Histórico Municipal fue salvado de la quema. Sin embargo, el Archivo Histórico Municipal fue salvado de la quema, a ello contribuyó sin duda, el hecho de que la izquierda estaba ya instalada en el Ayuntamiento antes del estallido del conflicto el 18 de julio de 1936, en Canillas de Aceituno también hubo “niños de la guerra”, varios niños y niñas de nuestro pueblo, huérfanos por aquel entonces, fueron llevados a la zona nacional, lejos de los frentes de combate.

En la Guerra de Marruecos, participaron bastantes soldados de nuestro pueblo. Fueron también muchos los canilleros que, primero como emigrantes, luego como soldados, forzadamente se desplazaron hasta Tánger, Ceuta, Melilla y Orán. Desde finales del S. XIX, varias familias, emigrando del pueblo, se habían establecido en dichas plazas norteafricanas, pero con los años, los descendientes regresaron al pueblo de sus antepasados que, en Regulares o en la Legión, han hecho la milicia en esas de nuestro vecino país magrebí.

Década de los años treinta

Guerra civil: siete meses de ocupación republicana.

Del 18 de julio de 1936 al 7 de febrero del 37 la incultura y la barbarie se hicieron dueñas absolutas de Canillas de Aceituno.

Seis fueron los vecinos del pueblo asesinados durante los macabros paseillos practicados por los que se llamaban marxistas revolucionarios, “rojos”, en la terminología de los Nacionales Fascistas.

Hubo en Canillas de Aceituno 250 militantes con carné del Partido comunista.

De 1936 a 1939, fueron ocho hijos de Canillas de Aceituno los muertos en los frentes de guerra. A esas listas hay que sumas la de maquis y guardias civiles muertos, en la posguerra, por toda Sierra Tejeda, lugar de refugio para los canilleros republicanos que, como “rojos marxistas”, más se habían implicado en el conflicto. Varios niños y niñas, por ser huérfanos, fueron desplazados desde Canillas a zonas lejanas de los frentes de guerra. Algunos no volvieron, otros fueron hallados, tras la guerra, por pura casualidad.

Década de los cuarenta

La postguerra de los años cuarenta fue, en algunos aspectos, más dura incluso que la guerra. Fueron los años del hambre, de las cartillas de racionamiento y del odio contenido entre familias. Durante la guerra (tras la ocupación nacional de febrero de 1937) y primeros años de la postguerra, a las madres, hermanas y mujeres de los milicianos más extremistas y de los maquis huidos y escondidos en Sierra Tejeda se les cortaba todo el cabello para que así quedara claro, públicamente, que uno de sus hijos, hermano o marido era un “izquierdista”, un “rojo marxista” enfrentado al bando Nacional de Franco.

La detección y fusilamiento de maquis (la resistencia española contra la dictadura fascista del General Franco) por parte de tropas nacionales, Regulares, de la Guardia Civil y otras fuerzas militares fue continua a lo largo de los años cuarenta y cincuenta. Algunas viudas de los milicianos encarcelados y fusilados empezaron a recibir una pequeña (casi simbólica) paga mensual por parte del Gobierno Nacional. También fueron varios los Guardias Civiles muertos o heridos por la resistencia de izquierdas (por milicianos y maquis escondidos en Sierra Tejeda)

Varios falangistas de Canillas de Aceituno se incorporaron, como voluntarios, a la División azul y fueron a combatir, junto a los alemanes nazis, en el frente ruso. Históricamente hablando, el pueblo ha sido, en lo que va de siglo XX, más de izquierdas que de derechas.

Década de los cincuenta En la década de los años cincuenta, con don Francisco Gallero Martín como Alcalde – Presidente de la Corporación Municipal de Canillas y Jefe local del Movimiento, hubo clases nocturnas contra el analfabetismo, subvencionadas por el Ayuntamiento y la Hermandad sindical de labradores y ganaderos San Isidro Labrador. La Previsión Social también comenzó a funcionar en nuestro pueblo. Falange organizó en Canillas un comedor social para niños y niñas huérfanos y pobres de solemnidad. La Sección Femenina y Acción Católica también desarrollaron su labro en nuestra villa. Se implantó un régimen de trabajo local comunitario denominado “Las Peonadas” donde de forma rotatoria a lo largo del año, jornaleros, peones, albañiles y campesinos de Canillas tenían que trabajar en obras del Ayuntamiento durante una semana, sin recibir salario alguno. En la década de los años cincuenta, con don Francisco Gallero Martín como Alcalde – Presidente de la Corporación Municipal de Canillas y Jefe local del Movimiento, hubo clases nocturnas contra el analfabetismo, subvencionadas por el Ayuntamiento y la Hermandad sindical de labradores y ganaderos San Isidro Labrador. La Previsión Social también comenzó a funcionar en nuestro pueblo. Falange organizó en Canillas un comedor social para niños y niñas huérfanos y pobres de solemnidad. La Sección Femenina y Acción Católica también desarrollaron su labro en nuestra villa. Se implantó un régimen de trabajo local comunitario denominado “Las Peonadas” donde de forma rotatoria a lo largo del año, jornaleros, peones, albañiles y campesinos de Canillas tenían que trabajar en obras del Ayuntamiento durante una semana, sin recibir salario alguno.

Década de los sesenta Hubo un intento, aunque fallido, de hacer una biblioteca al aire libre en el jardín del Paseillo. Fue la época de los primeros seiscientos, la época en que una buen parte de la población emigró, sobre todo, a Málaga capital, Cataluña, Alemania, Francia y Suiza, la época en que todo, aceleradamente, empezaba a cambiar.

Década de los setenta Tras casi cuarenta años de dictadura y de un régimen político local elitista y semicaciquista, se inició en la década de los años setenta la transición a la democracia y a la monarquía parlamentaria.

Dos huelgas generales planteó la población de Canillas en esos difíciles años del cambio político: una reivindicando un buen servicio de asistencia médica y otra exigiendo una rápida solución al incipiente problema del agua.

Desde finales del S. XIX hasta 1.920, fue don Francisco Gallero Badillo, apreciado Maestro Nacional, la persona que más influyó en el desarrollo cultural, social y económico de la villa. Fue él quien construyó en el desarrollo cultural, social y económico de la villa. Fue él quien construyó, de un pedregal un ajardinado parque recreativo, fue él el que creó la SOCIEDAD CULTURAL DE AMIGOS DEL PUEBLO, y el que organizó la primera Banda Municipal de Música de Canillas de Aceituno. Su nombre, grabado en una de las dos plazas con las que cuenta el pueblo, queda para memoria de los tiempos.

Se canalizó el agua hasta las casas. El adoquinado (empedrado a base de cantos rodados) de las dos plazas fue tapado por una capa de asfalto. La verde hierbecilla que crecía entre un canto rodado y otro le daba a sendas plazas cierto sabor romántico, haciéndolas más acogedoras.

Los setenta fue época de cines de un buen Teleclub, de pubs y discotecas. Una banda de gamberros de Vélez, llamada “ los Talegas”, tuvo que ser echada, a pedradas por gran parte de la población, que hasta el Cruce salí a recibir la que sería su última subida por estas tierras.

Culto a la Virgen de la Cabeza, patrona de Canillas de Aceituno

En 1.505 la villa de Canillas de Aceituno fue convertida en parroquia y tuvo a Santa María Virgen como titular de su templo parroquial. También en ese mismo año el poblado de Rubite fue convertido en parroquia. El Papa Julio II, mediante Bula otorgada en 1.510, confirmó dicha estructuración parroquial en la Diócesis de Málaga.

Durante el S. XVI, los repobladores cristianos transformaron la vieja mezquita de los vencidos musulmanes en templo parroquial. Aún se pueden observar, en la fachada que da a la calle Olivo, los tres primitivos arcos de entrada a la mezquita. El mihrab, el lugar más sagrado dentro de la mezquita, localizado en el muro más largo qibla y orientado hacia el Este, fue destruido y, en su lugar los cristianos abrieron la actual puerta principal de acceso del que, desde entonces, iba a ser su templo. Un primitivo falso arco de entrada que arrancaba desde el suelo de la misma calle Iglesia hasta aproximadamente medio metro más arriba donde termina el último escalón de acceso al interior, pudimos contemplar durante las últimas obras de reparación ( 1991 – 1993) de la fachada exterior de dicha calle. Los vídeos de bodas y bautizos grabados en dicho periodo son, hoy por hoy, los únicos testigos de estas afirmaciones.

En las varias obras de arreglo, reparación y sustitución de la solería interior del templo, ha ido saliendo a la luz algunos misteriosos esqueletos. Esto se explica porque los repobladores cristianos, a partir de 1574, levantaron el solar interior hasta la altura que actualmente ocupa, y dejaron en el fondo, sepultado, oculto y olvidado con el paso de los siglos, el viejo cementerio islámico que, en aquella época se extendía incluso, por toda la hoy llamada “Plaza Gallero Badillo” o “Plaza del Cementerio”. La escalinata de subida y acceso al templo hacía pasar a aquellos primeros repobladores de pura sangre cristiana por el hueco mismo que, con anterioridad a la reforma, ocupaba el mihrab. Así pues, el templo parroquial de Canillas de Aceituno es un todo ejemplo y símbolo del avasallador dominio cristiano sobre el vencido pueblo musulmán.

Canillas contó, desde el principio, con un beneficiado para sí sola, lo que indica que, ya por aquel entonces, era una villa importante. Supongo que fue la arraigada tradición local del matutino rezo, en latín, del Rosario llamado “de la Aurora” la causa que motivó la elección, por parte de sus repobladores, de esta específica advocación mariana para su templo parroquial. En 1534 la villa ya contaba con dos Beneficiados, y así seguía en 1634.

Tras la conquista castellano – aragonesa, la iglesia de Canillas y el Obispado de Málaga entablaron duros pleitos contra la casa condal de Cabra y contra el marquesado de Comares para poder percibir la mitad de los diezmos que, según decían, les correspondían. El señorío de Canillas de Aceituno, en cambio reivindicaba el cien por cien de los mismos, pues según afirmaban condes y marqueses, fueron los Reyes Católicos quienes a favor exclusivo de sus personas, así lo habían establecido. Los documentos manuscritos originales sobre estos litigios se conservan en ACCM, en la resolución final de dichos pleitos está la base del poder que la iglesia católica aún hoy ejerce en varias zonas de campo.

Llegó a tener Canillas (municipio y término municipal) tres ermitas y un convento:

1.Ermita de San Antón: Erigida en el S.XVII. Gracias a varios documentos del Archivo del Cabildo Catedralicio de Málaga, sabemos que el 8 de noviembre de 1720 tenía esta ermita tanta vitalidad que podía contar con una modesta comunidad de frailes eremitas (ermitaños) con hábito. Estos frailes residían en el Convento de Nuestra Señora de la Cabeza, y atendían tanto la ermita de San Antón como la de la Virgen de la Cabeza. Ese mismo año (1720) el párroco de Canillas hace muy buenos elogios del Hermano fray Francisco Muñoz de San José, monje ermitaño de San Antón y Nuestra Señora de la Cabeza.

En una zona completamente rural como ésta, el culto a San Antón, protector de los animales, estuvo muy arraigado. Los frailes franciscanos que hasta aquí llegaron, en su amor por la naturaleza conectaron muy bien con ese arraigado culto popular a San Antón.

2.Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza: Erigida a mediados del S.XVII por los mismos franciscanos de la Orden Tercera que, ocupándose primero de la ermita de San Antón, fundaron luego el convento de Nuestra Señora de la Cabeza. Surgió esta ermita por la añoranza de conquistadores y repobladores de aquellas otras que habían dejado en sus tierras de origen. Esto explica que se las ubicara en el campo, aunque muy cerca de los poblados, en puntos de fácil acceso. Sus ermitaños lo eran de hábito talar, cosa nada rara, pero tampoco frecuente.

3.Ermita de la Natividad de la Virgen y San Antón Fue la antigua iglesia parroquial de Rubite (1505), cuyo carácter perdió al venir a menos su cupo vecinal. Fue anexionada a la parroquia de Canillas de Aceituno y quedó reducida a ermita. El canónigo de Canillas se desplazaba hasta allí a lomos de un buen burro. Hasta no hace mucho se podía ver, en la antigua Casa Rectoral (casa parroquial) la cuadra donde encerraban los jumentos.

4.Convento de “ Los Terceros” “Hay al norte de la villa, un exconvento de la Orden Tercera, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Cabeza, fundado por Fray Francisco de Jesús hacia el año 1650. Es célebre en esta provincia (…). Es un pueblo de buenas costumbres, religioso y caritativo, como lo demuestra la influencia de pobres transeúntes”. Eso escribía, en 1865 don Agustín Moreno Rodríguez, profesor de Instrucción Primaria.

Curiosidades Históricas

-Según don José Manjón- Cabeza y Rodríguez. Secretario que fue del Ayuntamiento de Canillas en la década de los años cincuenta, “Felipe II ordenó, durante los años que duró la repoblación de la villa, que por cada casa que cualquier cristiano viejo poblase, pagaría un real de censo perpetuo al año, además de la décima parte de los frutos que recogiera, excepto de los morales y olivares, por los que habría de pagar la quinta parte los diez primeros años, contados desde primero de 1572 y de ahí, en adelante, el tercio, ordenando asimismo que el pago del derecho real impuesto sobre los morales de las altas haciendas había de ser hecho en el valor de las hojas de ellos. Con arreglo a ello fueron repartidas todas las casas y propiedades de los expulsados moriscos, formándose para ello una lista de nuevos pobladores que empezaba con Gonzalo de Cárcamo, vecino de Lucena. -Es una vieja costumbre, entre las mujeres de Canillas, ir pasando la Capilla de la Sagrada Familia, protectora de los hogares (hecha de madera, con las imágenes de la Virgen, San José y el Niño en su interior) de una casa a otra. En ella se suelen depositar pequeños donativos -La musicalidad medieval de los cánticos de los franciscanos, que por nuestra villa estuvieron desde mediados del S. XVI hasta principios del S. XIX, aún pervive en varios rezos, cánticos y coplas populares de nuestra Villa y Parroquia. -La piedra “toba” de la Rahije, fue usada en la construcción del tabernáculo de la Santa Iglesia Catedral de Málaga. Esto se puede leer en el libro de Andrés LLordén titulado “Arquitectos y canterios malagueños” -Se ha comprobado que la matriz ( molde que sirve para hacer copias idénticas de alguna pieza) usada para reproducir el rostro de María Santísima de Araceli, Patrona de Lucena y del Campo Andaluz, sirve también para reproducir, idénticamente, la antigua talla de la Virgen de la Cabeza de Canillas. El imaginero, quizás por influencia de diego Fernández de Córdoba, Marqués de Comares, bien pudo basarse más en la Patrona de aquel pueblo cordobés del que somos descendientes directos (Lucena) que en la Morenita de Andujar. -La talla de la Virgen de las Nieves de Canillas fue protectora, en siglos pasados, de los hombres de la nieve de Sierra Tejeda. -A la talla de San Antonio las muchachas solteras solían quitarle, por un tiempo, al Niño de las manos, con el fin de que, según la creencia popular, dicho santo les concediera un novio. -Entierros y Plañideras. En el cumplimiento de antaño, durante los duelos muchas vecinas llevaban, con gran generosidad, vasos con caldo de puchero y tazas de chocolate a los familiares del fallecido/a. No se podía rechazar taza o vaso alguno, el cumplimiento exigía probar, aunque tan sólo fuese con los labios, el alimento aportado. Todo el líquido que sobraba se iba arrojando a un recipiente expresamente preparado para tal fin, colocado cerca del familiar más directamente allegado. El contenido de dicho cubo de lata era luego tirado en las afueras del pueblo. Mujeres plañideras lloraban fingidamente al muerto. Los hombres acompañaban con velas al cadáver hasta el cementerio y, en los días siguientes al entierro, casi todo el vecindario llevaba media libra de chocolate a la familia del fallecido, dando, al mismo tiempo, el “pésame”. -Bodas a las seis de la mañana. En la mentalidad de antaño, la boda suponía la pérdida de la virginidad por parte de la novia. La mayoría de las bodas se celebraban antes del amanecer, a las seis o siete de la mañana, según fuese invierno o verano, y sólo acudían al Templo los familiares más cercanos. La Noche de Bodas era un poco sonada en el caso de que el nuevo matrimonio tan sólo dispusiera de colchones rellenos con capotes de mazorcas y de que su cuarto quedase junto al de los padres o hermanos. Las encerradas se hacían cuando se casaban viudos o viudas. -A principios del S. XX éstas eran las tradiciones navideñas en Canillas de Aceituno: en la madrugada anterior a la Noche Buena, los jóvenes con guitarras, panderetas, zambombas, botellas de anís y otros cacharros se agrupaban en la Plaza. Luego iban a la Misa del aguinaldo, donde un coro cantaba villancicos. Al terminar la Misa, todo el grupo daba la llamada vuelta larga por las calles del pueblo: las dos Plazas, Cantillo, Estación, Granadillos, San Antonio y Calle Agua. Continuaba la Pastoral toda la Noche del 24 al 25. Tras salir de la Misa del Gallo, los muchachos se detenían en las puertas de sus novias o pretendidas cantando villancicos. Tras pasar al interior de la casa, eran allí obsequiados. Antaño, los días 25 y 26 algunos tenían por costumbre colgar en un olivo de la Lomilla una gallina y un gallo con las alas atadas al cuerpo, para que con un tiro de perdigón fueran tocados. Por cada disparo fallado los tiradores pagaban al dueño del gallo lo que previamente se había acordado, empresa ésta que unas veces le resultaba rentable y otras no, dependiendo de la puntería del tirador o de la calidad de su escopeta. Los tiradores apuntaban desde la pared del entonces corral de El Huertezuelo (Casa de la Noria).

En el mismo lugar, y en los mismos días, la Guardia Civil permitía que se formase corros para jugar a las caras. Este juego llegó a ser prohibido debido a las elevadas cifras de dinero que allí se jugaban y debido también a que en él participaban menores.

Las pastorales continuaban en Noche Vieja, Año Nuevo y Pascua de Reyes. Eran fechas donde no faltaban fandangos canilleros, canciones populares, bailes tradicionales y las carreras.

Los muchachos a los que no se les dejaba participar en las reuniones de amigos y amigas solían interrumpir las fiestas con los llamados sahumerios (boñigas secas de vaca, recortes de cascos de burro, plumas de gallina, picantes y hiervas quemadas), con cuyo humo se obligaba a que se abriera de par en par la puerta de la casa donde se hacía la fiesta, debido al fuerte y desagradable olor que producían, lo que provocaba “desates venosos”, estornudos,… De este modo, unos disfrutaban en las fiestas de amigos y otros gozaban viendo el efecto de sus divertidas fechorías. La noche de los Quintos. La fiesta de los Quintos se planeaba en Canillas unas semanas antes de su inicio. La noche anterior al “día de la talla” comenzaba con una reunión de todo el grupo en las viejas escuelas de la Plaza, donde vinos, licores y cubatas empezaban ya a entrar en el cuerpo. Unos quintos a otros se sacaban versillos irónicos. Ya entrada la noche, se viajaba en una furgoneta alquilada hasta varias discotecas, pubs, etc. de la Axarquía. Al regresar a Canillas, los quintos pegaban, en las esquinas de las calles más concurridas, recortes de revistas de Play Boy, y carteles con las coplillas, versillos y pareados irónicos sacados a cada Quinto. A continuación se iniciaba el disparo de cohetes hacia el aire y contra el suelo y paredes, también se hacía en el “ Parque Paseillo” y en varias calles del pueblo, una guerra de guerrillas, disparando varillas prendidas unos quintos contra otros, puñados enteros de cohetes se explotaban en el suelo poniéndoles una gran piedra encima. A media mañana comenzaba la talla en el interior del Ayuntamiento. Antaño, tras ser tallados, algunos quintos eran arrojados a la acequia del agua que corría por la Plaza. Luego se invitaba a cuantos vecinos y visitantes pasaban por el centro del pueblo a beber en botijos agua fresca de la fuente mezclada con aguardiente dulce. Al medio día la fiesta de los Quintos acababa con una comilona.


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