Tango


Tango
Para otros usos de este término, véase Tango (desambiguación).
Para la danza, véase Tango (danza).
El tango
Patrimonio Cultural Inmaterial
Flag of UNESCO.svg
Nombre descrito en la Lista del Patrimonio Inmaterial.
Tango au01.JPG
Pareja bailando un tango.
País Bandera de Argentina Argentina
Bandera de Uruguay Uruguay
Tipo Cultural inmaterial
N.° identificación 00258
Región América Latina y el Caribe
Año de inscripción 2009 (IV Sesión)
tango
Orígenes musicales géneros musicales europeos; habanera, candombe, milonga, payada y vals.
Orígenes culturales Zona del Río de la Plata[1]
Instrumentos comunes bandoneón, guitarra, piano, violín y contrabajo
Popularidad alta en Europa, América y Japón
Subgéneros
tango-pasional
Fusiones
tango-canción, tango-milonga

El tango es un género musical tradicional de Argentina y Uruguay, nacido de la fusión cultural entre emigrantes europeos, descendientes de esclavos africanos y de los nativos de la región del Río de la Plata.[2] Musicalmente suele tener forma binaria (tema y estribillo) o ternaria (dos partes a las que se agrega un trío). En esencia, es una expresión artística de fusión, de naturaleza netamente urbana y raíz suburbana («arrabalero»), que responde al proceso histórico concreto del mestizaje biológico y cultural de la población rioplatense pre-inmigración y la inmigración masiva, mayoritariamente europea, que reconstituyó completamente las sociedades rioplatenses, a partir de las últimas décadas del siglo XIX.

Su interpretación puede llevarse a cabo mediante una amplia variedad de formaciones instrumentales, siendo las más características el cuarteto de guitarras, el dúo de guitarra y bandoneón, el trío de bandoneón, el piano y contrabajo, y la orquesta típica o sexteto.

Las letras de sus canciones están compuestas basándose en un argot local llamado lunfardo y suelen expresar las tristezas, especialmente «en las cosas del amor»,[3] que sienten los hombres y las mujeres de pueblo, circunstancia que lo emparenta en cierto modo con el blues, sin que ello obste al tratamiento de otras temáticas, incluso humorísticas y políticas.

Enrique Santos Discépolo, uno de sus máximos poetas, definió al tango como «un pensamiento triste que se baila».[4]

En 2009 fue presentado por los presidentes de la Argentina y Uruguay para ser incluido, y finalmente aprobado en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) de la Humanidad por la Unesco.[5]

Contenido

Etimología

El término parece provenir del idioma ibibio (idioma de la familia lingüística Níger-Congo), tamgú: ‘tambor’ y ‘bailar (al son del tambor)’. Se desconoce a ciencia cierta si la palabra española tambor proviene de este ibibio tamgú o del árabe hispánico tabal. En el siglo XIX, en la isla El Hierro (de las islas Canarias) y en otros lugares de América, la palabra «tango» significaba ‘reunión de negros para bailar al son del tambor’.

En los albores del siglo XIX, el Cabildo de Montevideo certifica la existencia de los Candombes, a los que llama alternativamente Tangos o Tambos, prohibiéndolos con el argumento de la lesión a la moral pública y castigando a sus cultores. Ua resolución del Cabildo de Montevideo de común acuerdo con el gobernador Francisco Javier Elío del 26 de setiembre de 1807 cuyo título es "Sobre Tambos bailes de negros" reza: "Que respecto á q. los Bailes de negros son por todos motivos perjudiciales, de prohivan absolutam. dentro y fuera de la Ciudad, y que se imponga al que contrabenga el castigo de un mes álas obras publicas". En el Indice General de Acuerdos, un libro manuscrito de esa misma época, se utiliza la palabra Tangos por Tambos.[6]

El historiador Ricardo Rodríguez Molas investigó los lenguajes de los esclavos llevados a la Argentina. La mayoría provenía de etnias de Congo, el golfo de Guinea y el sur de Sudán.[7] Para ellos, tangó significaba ‘espacio cerrado’, ‘círculo’ y cualquier espacio privado al que para entrar hay que pedir permiso. Los traficantes de esclavos españoles llamaban «tangó» a los lugares donde encerraban a los esclavos, tanto en África como en América. El sitio donde los vendían también recibía ese nombre. Antes de 1900 a este género se lo llamaba «tango canyengue». La palabra es de origen africano. Los negros porteños la pronunciaban caniengue y desde 1900 los blancos lo escribieron y pronunciaron canyengue (con la ye porteña).

El «caminar canyengue» es una manera de caminar del compadrito, de cadenciosos movimientos de cadera. También se lo llama «caminar arrabalero» (siendo «arrabal», los suburbios o barrios bajos de las antiguas ciudades de Buenos Aires y Montevideo). Como lo representa Tita Merello en la película Arrabalera (1945).

El Diccionario de la Lengua Española de la RAE, en su edición de 1899, definía al tango como una ‘fiesta y danza de negros o de gente del pueblo, en América’ y también, como segunda acepción, ‘la música de esa danza’. Es interesante notar que el diccionario le suponía al término un origen latino que hoy parece erróneo, es decir, a partir de la 1ª pers. sing. de tangir (ego tango), evolución romance del verbo latino tangere, i.e. tañer un instrumento. El error persistía en la edición de 1914. Las siguientes ediciones eliminaron la aventurada etimología.

La edición de 1925 definía al tango como antes, aunque ya sin la errónea etimología latina, y agregaba: ‘Danza de alta sociedad importada de América al principio de este siglo’. Esto evidencia que el tango había pasado de ser de clase baja a la clase alta. También se agregaron más acepciones: ‘Música de esta danza’ y ‘tambor de Honduras’. En el creole que se habla en los «morenales» de la costa caribeña de Honduras (de población mayoritariamente negra) se conservan muchas palabras originales africanas. La edición de 2001, la vigésima segunda, definió el tango como un ‘baile rioplatense, difundido internacionalmente, de pareja enlazada, forma musical binaria y compás de dos por cuatro’. El término gotán significa ‘tango’ en vesre.

Es generalmente aceptado que la utilización de esta palabra a principios del siglo XIX no certifica vinculación alguna con el Tango que se surgió a fines de ese mismo siglo.[6]

Raíces

Se estima que el Tango se nutrió de otros estilos musicales como la payada, la milonga campera pampeana, el candombe afroargentino, y posteriormente de la habanera cubana.

En 1866, un periódico argentino emplea por primera vez el término «tango» (refiriéndose al género musical más identificado con la palabra «tango») para designar la canción La coqueta.[8] [9]

En 1876, en Buenos Aires se hizo muy popular un tango-candombe llamado El merenguengué,[10] [11] que se convirtió en éxito en los carnavales afroargentinos que se celebraron en febrero de ese año. Se interpretaba con guitarra, violín y flauta, además de los tambores de candombe afroargentino (llamador y repicador). Se ha planteado seriamente, que haya sido este contexto uno de los fuertes puntos de partida del nacimiento y desarrollo del tango.[12]

La primera partitura de la que existe registro (aunque sin autor) es La canguela (1889) y se encuentra en el Museo de la Partitura de la Ciudad de Rosario. Por otro lado, del primer tango que se tiene registro (con autor registrado) es El entrerriano ―estrenado en 1896 e impreso en 1898― del afroargentino Rosendo Mendizábal.[13]

A su vez es interesante saber que, entre 1870 y 1900 en el Gran Buenos Aires sonaban tangos tales como: El queco (autor anónimo, 1874); Señora casera (anónimo, 1880); Andate a la recoleta (anónimo, 1880); El porteñito (Gabriel Díez, 1880); Tango n.º 1 (José Machado, 1883); Dame la lata (Juan Pérez, 1883); Qué polvo con tanto viento (Pedro M. Quijano, 1890); No me tires con la tapa de la olla (anónimo, 1893); El talar (Prudencio Aragón, 1895); Concha sucia (El Negro Casimiro).[14] [15] [16] Véase también el artículo Antiguos títulos procaces en el tango.

En cuanto a la transición entre el tango criollo antiguo (milonga campera evolucionada con toques de habanera y candombe porteño), y el tango de la Guardia Vieja, se encuentran las grabaciones de los siguientes músicos y payadores argentinos:

De igual manera, el primer tango grabado por una orquesta, la de Vicente Greco, se denomina Don Juan (1898) cuyo autor fue el compositor argentino Ernesto Ponzio.[18]

El primer grupo de tango, estuvo compuesto por dos afroargentinos, el Negro Casimiro Alcorta (en violín) y el Mulato Sinforoso (en clarinete), a los cuales se les agregaría algún guitarrista para marcar correctamente los compases y el ritmo del tango.[19] Actuaron en Buenos Aires desde principios de la década de 1870 hasta principios de la década de 1890. El Negro Casimiro es autor de Entrada prohibida,[20] luego firmada por los hermanos Teisseire, y de La yapa; a su vez, se le atribuye el tango Concha sucia, el cual más tarde sería modificado y firmado por Francisco Canaro como Cara sucia.[21] Cabe decir, que se cree que este dúo fue autor y ejecutor de muchos de los primeros tangos que hoy figuran como anónimos, ya que en esa época no se solían firmar las obras.

Por último, es de destacar que mientras que, enmarcadas en dichas fechas, en Argentina hay todas estas referencias históricas vinculadas al tango (como género musical), los primeros análisis sobre el tango en Uruguay, lo hizo un testigo protagónico de ese entonces: el pianista uruguayo Alberto Alonso. Dichos escritos han sido analizados, entre otros por Enrique Binda, quien da su punto de vista (bastante objetivo y fiable, al parecer) sobre la génesis del tango situándolo en un lugar geográfico real y concreto, el Gran Buenos Aires.[22] [23] Por su parte el historiador Ricardo García Blaya en su libro: Historia del tango y la milonga. Buenos Aires: El Ateneo - Yenny, 2003, sostiene que el tango nació en la zona del Río de la Plata, más precisamente en Buenos Aires, extendiéndose luego a ciudades como Rosario y Montevideo.[24] También, la Dra. Marta Rosalía Norese ha escrito una tesis doctoral muy completa, en la cual relacionan total y exclusivamente al tango con Buenos Aires (Argentina).[25] [26]

Historia

Orígenes en los siglos XVIII, XIX y XX

Véase también: Anexo:Antiguos títulos procaces en el tango
Buenos Aires cerca del 1900. Jóvenes trabajadores bailan tango entre hombres y escuchan a un bandoneonista en la vereda.
"El Tango". Óleo de Pedro Figari (Uruguay, 1861-1938).
Gerardo Matos Rodriguez "Becho" (1897-1948) autor del tango La Cumparsita .

Si bien el tango reconoce lejanos antecedentes africanos, latinoamericanos y europeos, sus orígenes culturales se han fusionado de tal modo que resulta casi imposible reconocerlos.

Se sabe que el argot del tango, el lunfardo, está plagado de expresiones italianas y africanas;[cita requerida] que su ritmo y clima nostálgico tiene un cercano parentesco con la habanera cubana; y que «tango, milonga, malambo y candombe», son parte de una misma familia musical de raíces africanas y también de las costumbres provenientes de los gauchos que migraron a la ciudad.

Sin embargo el tango no se confunde ni deriva de ningún estilo musical en particular. Ernesto Sábato dice que por sobre todas las cosas el tango es un híbrido, una expresión original y nueva que deriva de una movilización humana gigantesca y excepcional.

El tango apareció en el Río de la Plata y sus zonas de influencia. En la presentación conjunta de Argentina y Uruguay ante la UNESCO para el reconocimiento del Tango como patrimonio inmaterial de la humanidad, reza: "El Tango nació entre las clases bajas de ambas ciudades [Buenos Aires y Montevideo] como una expresión originada de la fusión de elementos de las culturas afroargentinas y afrouruguayas, auntenticos criollos e inmigrantes europeos. Como resultado artístico y cultural de este proceso de hibridación, el Tango es considerado hoy en día como uno de los principales signos identitarios del Río de la Plata."[27] Otras fuentes afirman que surgió primero en Buenos Aires y en la zona del actual Gran Buenos Aires,[28] [29] [30] [11] [31] [32] en la segunda mitad del siglo XIX, en el marco socio-cultural de las grandes oleadas migratorias de los más variados orígenes internos y externos, que recibió entonces esa región. Por su parte, el escritor argentino Jorge Luis Borges dijo: "Buenos Aires, Montevideo y Rosario son los tres lugares que se han disputado el nacimiento del tango", cosa que se asemeja bastante a la realidad de la temática.

Otros puertos fluviales como en Campana y Zárate también registran antiguos antecedentes tangueros. Se trató de una música eminentemente popular, rechazada y prohibida por las clases altas y la Iglesia Católica, por lo que se desarrolló en los barrios pobres de los suburbios (los arrabales), los puertos, los prostíbulos, los bodegones y las cárceles, donde confluían los inmigrantes y la población local, descendientes en su mayoría de indígenas y esclavos africanos.

Allí se fueron fusionando libremente las formas musicales más diversas (candombe, payada, milonga, habanera, tango andaluz, polca, vals, etc.), provenientes de los orígenes más diversos (africanos, gauchos, hispanos coloniales, indígenas, italianos, judíos, alemanes, andaluces, cubanos, etc.), hasta formar el tango. Se estima que la transición duró alrededor de cuarenta años para afianzarse como un género plenamente constituido en la última década del siglo XIX.[33]

En 1857, el músico español Santiago Ramos compuso uno de los primeros temas de aire tanguero que se conozca, Tomá mate, che, un tango con letra rioplatense pero con arreglos musicales de estilo andaluz. El tema formaba parte de la obra El gaucho de Buenos Aires, estrenada en el Teatro de la Victoria.[34] En 1874 se ha documentado el primer tango que alcanzó difusión popular masiva. Se trata de El queco, también de estilo musical andaluz, con una letra sobre las «chinas» (las mujeres argentinas de origen indígena o africano) que trabajaban de prostitutas en los burdeles.[35]

En 1876 se hizo muy popular un tango-candombe llamado El mereguengué, que se convirtió en éxito en los carnavales afroargentinos que se celebraron en febrero de ese año.[11] Se interpretaba con guitarra, violín y flauta, además de los tambores de candombe afroargentino (llamador y repicador).

El bandoneón, que le dio forma definitiva al tango, recién llegaría al Río de la Plata allá por el 1900, en las valijas de inmigrantes alemanes. No existen partituras de esta etapa originaria, porque los músicos de tango de entonces no sabían escribir la música y probablemente interpretaban sobre la base de melodías existentes, tanto de habaneras como de polcas. La primera partitura de la que existe registro (pero sin autor) es La canguela (1889) y se encuentra en el Museo de la Partitura de la Ciudad de Rosario. Por otro lado, del primer tango porteño, que se tiene registro (con autor registrado) es El entrerriano ―estrenado en 1896 e impreso en 1898― del afroargentino Rosendo Mendizábal

Los títulos procaces pueden ser consultados en un anexo especial. Varios años después, a partir de los años treinta, los gobiernos militares y autoritarios, prohibieron las letras y títulos, por lo que la mayoría de ellos desaparecieron, mientras que otros fueron reescritos, como el famoso Concha sucia,[36] que fue reescrito por Francisco Canaro como Cara sucia.

El cantautor Carlos Gardel, símbolo mundial del tango.

Poco antes de que comenzara la Primera Guerra Mundial en 1914 el emperador de Alemania, Guillermo II prohibió que los oficiales prusianos bailaran el tango si vestían uniforme. El órgano oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, apoyó abiertamente la decisión en los siguientes términos:

El káiser ha hecho lo que ha podido para impedir que los gentilhombres se identifiquen con la baja sensualidad de los negros y de los mestizos (...) ¡Y algunos van por ahí diciendo que el tango es como cualquier otro baile cuando no se lo baila licenciosamente! La danza tango es, cuanto menos, una de aquellas de las cuales no se puede de ninguna manera conservar ni siquiera con alguna probabilidad la decencia. Porque, si en todos los otros bailes está en peligro próximo la moral de los bailarines, en el tango la decencia se encuentra en pleno naufragio, y por este motivo el emperador Guillermo lo ha prohibido a los oficiales cuando estos vistan uniforme.[37]

En aquellos años, en los que los hijos de familias ricas llevan a París el tango que habían aprendido en su frecuentación de los lupanares, comienza una nueva era para el género, con el aporte de músicos mejor preparados y la incorporación de letras evocativas del paisaje del suburbio, de la infancia y de amores contrariados.

La canción de tango comenzó a interpretarse desde 1850, pero no era tal porque el estilo vocal estaba ligado a la habanera y tangos españoles, sin una personalidad tanguera definida. Los cantantes de entonces no eran profesionales ni tampoco se conocía la voz del tango. El tango se cantaba como tango milongueado y los versos eran picarescos, lo que escandalizaba a la alta sociedad porteña. Los cantantes de que se habían destacado en la primera década de 1900 fueron Lola Membrives, Linda Thelma y Ángel Villoldo, entre otros. Los primeros éxitos de aquel tango fueron Hotel Victoria, El porteñito y el gran suceso La morocha de 1908. En Buenos Aires había gran cantidad de cantores que interpretaban estilos nacionales, zambas y chacareras.

Carlos Gardel, quien se inició como payador alrededor de 1910, es el más recordado cantante de tango de los años veinte y treinta. Muchos de los temas que interpretaba los compuso él mismo y encargó sus letras a su inseparable compañero, el poeta Alfredo Le Pera. Gardel, que comenzó su carrera en comités políticos de los suburbios fabriles de Buenos Aires, cantó en París y en Nueva York, filmó varias películas en EE.UU. Se convirtió en un mito para los rioplatenses cuando murió en un accidente de aviación en Medellín (Colombia). Algunos de los tangos famosos de esta primera época son La cumparsita, El choclo, Caminito, El día que me quieras, Por una cabeza, etc.

Edad de Oro

El bandoneonista Aníbal Pichuco Troilo (1914-1975).

Músicos como Juan Carlos Cobián, Pascual Contursi, Juan D´Arienzo, Julio De Caro, Osvaldo Fresedo, cantantes como Sofía Bozán, Ignacio Corsini, Enrique Maciel, Agustín Magaldi, Rosa Quiroga, integraron lo que se conoció como la «nueva guardia» del tango en aquella época. Entre ellos, muchos fueron los descendientes de inmigrantes italianos, como Osvaldo Pugliese (apodado «el Santo del Tango»).

La del cuarenta fue una década dorada para el género, que se interpretaba ya en locales nocturnos de lujo, cuyos ambientes alimentaron a su vez a los letristas, que en sus versos contraponían el lujurioso cabaret y los desbordes de la vida nocturna a la infancia en el arrabal, paisaje éste que adquirió entonces ribetes míticos de paraíso perdido.

Grandes orquestas, como las de Juan D’Arienzo (1900-1976), Carlos Di Sarli (1903-1960), Osvaldo Pugliese (1905-1995), Aníbal Troilo (1914-1975), Horacio Salgán (1916-), Ángel d’Agostino o Miguel Caló actuaban a la vez en los cabarés del centro y en salones barriales, y, con ellos, creció enormemente la industria discográfica en la Argentina. Letristas de gran vuelo ―Enrique Cadícamo, Cátulo Castillo, Enrique Santos Discépolo, Homero Manzi― dieron al tango composiciones inolvidables, signadas por la amarga crítica de costumbres (Discépolo), el matiz elegíaco y las metáforas inspiradas en grandes poetas (Manzi, Castillo), la recurrente pintura de ambientes sofisticados con resonancias del poeta modernista Rubén Darío (Cadícamo). Otros notables cantantes de la época fueron el Polaco Goyeneche, Edmundo Rivero, Ángel Vargas, Francisco Fiorentino, Héctor Mauré y Alberto Podestá. Por su parte, Homero Expósito y José María Contursi también escribieron las letras de algunos tangos.[38]

Años sesenta y setenta

El dúo Ástor Piazzolla-Horacio Ferrer, decisivos en la renovación del tango en los años sesenta.

Desde fines de los años cincuenta comenzarían a surgir corrientes tangueras renovadoras. Los primeros fueron músicos como Mariano Mores y Aníbal Troilo que empezaron a experimentar con nuevas sonoridades y temáticas. Pero el renovador indiscutido fue el marplatense Ástor Piazzolla.

Ástor Piazzolla alternaba entre las tardes de música clásica en el Teatro Colón y su pasión por Ígor Stravinski y Béla Bartók, con las noches de tango, y su desempeño como bandoneonista y arreglador musical de la orquesta de Aníbal Troilo (1914-1975). Fusionando creativamente las influencias más diversas, Piazzolla introdujo en el tango armonías disonantes y bases rítmicas intensas y nerviosas que produjeron una transformación radical del género.

La música de Piazzolla produjo una apasionada controversia entre tradicionalistas y renovadores, sobre si «eso» era o no tango. El punto culminante de esa controversia fue el Festival de la Canción de Buenos Aires realizada en el Luna Park en 1969, en el que Ástor Piazzolla y el uruguayo Horacio Ferrer presentaron un valsecito tanguero, Balada para un loco, interpretado por Amelita Baltar en la sección correspondiente al tango. La canción produjo un escándalo descomunal que llevó a los organizadores a cambiar las reglas para evitar que Balada para un loco ganara el festival. Pese a ello, el nuevo tango-canción, ganó la adhesión popular, especialmente entre los jóvenes y se volvió un éxito de ventas como hacía años que el tango no tenía.

El dúo Piazzola y Ferrer realizaron otras obras de amplia difusión popular como el tango Chiquilín de Bachín (1968) o la «ópera-tango» María de Buenos Aires (1967), que incluye la bella Fuga y misterio. Piazzolla aportaría composiciones fundamentales como sus Cuatro estaciones porteñas (Verano porteño, Otoño porteño, Invierno porteño y Primavera porteña), la serie del ángel (entre ellas Milonga del ángel y La muerte del ángel), Libertango, Decarísimo y por sobre todas Adiós Nonino, a la muerte de su padre.

Piazzolla también aportó decisivamente a la renovación instrumental del tango con su octeto, que incluía instrumentos hasta entonces absolutamente ajenos al tango, como los eléctricos (guitarra, bajo, teclados, sintetizador), la batería y el saxo. También con él ingresaron al tango instrumentistas de excepción como el violinista Antonio Agri y el guitarrista Cacho Tirao, y un cantante como José Ángel Trelles quienes sumarían sus talentos a experimentados del género como Enrique Kicho Díaz, Osvaldo Manzi o Jaime Gosis entre otros. Piazzolla también realizó una audaz fusión tango-jazz con el saxofonista estadounidense Gerry Mulligan en 1974 (registrado en el álbum Reunión cumbre) e influyó considerablemente en el subgénero conocido como rock nacional argentino, desarrollado a partir de la segunda mitad de los años sesenta.[39]

En esas dos décadas de renovación surgieron también otros autores e intérpretes de gran importancia como Eladia Blázquez (Con el corazón al sur, Si Buenos Aires no fuera así, Sueño de barrilete, etc.), Chico Novarro (Cordón, El balance, Cantata a Buenos Aires), Cacho Castaña (Café La Humedad), el Sexteto Tango, el octeto coral Buenos Aires 8, con un álbum excepcional en 1970, Buenos Aires Hora 0, las nuevas sonoridades introducidas por Osvaldo Berlingieri (1928) desde el piano[40] y su asociación con Ernesto Baffa (Baffa-Berlingeri), la voz juvenil y romántica de Susana Rinaldi, la madurez compositiva de Leopoldo Federico (El último café, Qué falta que me hacés), el revolucionario álbum Concepto (1972) de Atilio Stampone, Rodolfo Mederos ―a quien se consideraba como «la cabeza visible de una nueva música porteña en los años setenta»―, etc.[41] También debe mencionarse aquí al último Goyeneche de la «garganta de arena» ―según el cantautor Cacho Castaña― que desarrolló el arte de «decir» el tango, cuando paradójicamente alcanzó el pico más alto de la devoción popular.[42]

En estas dos décadas el tango sufrió también la confrontación generacional y contracultural que llevaron adelante los movimientos juveniles en todo el mundo, con expresiones como el Verano del amor de 1967 y el movimiento hippie en EE. UU., el Mayo francés de 1968, que tuvieron en la música rock y en la revolución sexual, dos de sus códigos de referencia común. En la Argentina, esto se manifestó como una confrontación de contenido generacional entre tango y rock: el tango era la música de «los viejos»; el rock era la música de los jóvenes.[43]

Años ochenta en adelante

En 1983 se estrenó en París el espectáculo Tango argentino, creado y dirigido por Claudio Segovia y Héctor Orezzoli, coreografiado por Juan Carlos Copes, con la participación de bailarines como el propio Copes, María Nieves,[44] Gloria y Rodolfo Dinzel, Pablo Verón, Miguel Zotto y Milena Plebs,[45] y Virulazo y Elvira.[46] La obra fue presentada en 1985 en Broadway (Nueva York), obteniendo un resonante éxito que marcó el renacimiento mundial del tango.[47]

Desde hace pocos años (comenzando precisamente a partir de determinados períodos de la obra de Piazzolla) se observa que el fenómeno de aculturación mundial que deriva en fusiones musicales entre lenguajes, si bien de origen geográfico cierto, considerados como universalmente difundidos (jazz, rock, música electrónica) y músicas étnicas o locales, también ha llegado al tango. Se trata de fusiones del tango con el jazz, el rock y la electrónica, siendo esta última la más difundida, con ejemplos tales como Bajofondo Tango Club, Idealtango, Narcotango, Gotan Project y Tanghetto. Entre aquellos que fusionan con el jazz, se puede encontrar al saxofonista y compositor Jorge Retamoza, al pianista Adrián Iaies, el contrabajista Pablo Aslan o al saxofonista Miguel de Caro, entre otros.

Además, existen diversas orquestas en su mayoría conformadas por jóvenes músicos que pretenden rescatar y reinterpretar con nuevos códigos el tango, entre ellas se destaca 34 Puñaladas, Las Bordonas, Altertango, Alfredo Piro, y Astillero. A partir de los años noventa, varios músicos provenientes del rock nacional, como Daniel Melingo y Rodolfo Gorosito (Trío Gorosito-Cataldi-De la Vega) se volcaron al tango.

Como así también muchos jóvenes músicos formados dentro del tango comienzan a aportar nuevo repertorio y nuevos caminos a esta música. Entre ellos destacan: Nicolás Ledesma, Pablo Mainetti, Marcelo Mercadante, Ramiro Gallo, Sonia Possetti y Diego Schissi, el trío Tres X Tango, etc.

Cabe señalar que a partir del año 1999, el tango canción, comienza -sistemáticamente- a acercarse a la niñez. El 11 de diciembre, en el marco del Festival Buenos Aires Tango, en el Patio del Aljibe del Centro Cultural Recoleta, hizo su presentación la cantante y compositora de tango para chicos, Graciela Pesce que ―según el historiador y académico Roberto Selles― inauguró un «estilo inédito en el género»[48] . Diez años después, "la maestra jardinera del Tango" (El Chamuyo Nro 82) recibiría el Premio Gobbi de Oro otorgado por la Academia Nacional del Tango de la República Argentina y presidiría -junto a Olga Besio- en el Festival y Mundial de Tango 2010, la primera mesa denominada «Los Chicos y el Tango», todo lo cual sienta un verdadero precedente de la inclusión del Tango en el mundo de la niñez.[49]

La Guardia Joven

En los años noventa y hasta la actualidad, comienza el movimiento denominado "La Guardia Joven".[50] [51] Esta generación joven es la encargada de hacer una síntesis de épocas. Sus repertorios incluyen tanto composisiones propias como obras de La Guardia Vieja (principios del siglo pasado hasta aprox.1930), La edad de Oro (que obtiene su esplendor entre los 40 y los 50) y La Guardia Nueva (con su superlativo exponente Astor Piazzolla). Se caracteriza por dejar de lado viejas rivalidades del tango (antinomias entre orquestas, cuestionamientos a la obra de Piazzolla, etc) y a partir de dicha integración, colaborar a un nuevo renacer del tango. El maestro Rubén Juárez participa con muchos de ellos de las hoy ya históricas "Recaladas", funcionando como eslabón de generaciones. Algunos de los más destacados exponentes son: Ariel Ardit, Lidia Borda, Diego Schissi, Cristian Zárate, Horacio Romo, Pablo Agri, Hernán Genovese, Viviana Scarlassa, Noelia Moncada, Pablo Mainetti, Orquesta Típica Fernández Fierro, Orquesta El Arranque, Lautaro y Emiliano Greco, Esteban Riera, Hernán "Cucuza" Castiello, Chino Laborde, Rascasuelos, Tangocontempo, Sonia y Hernán Posetti, entre otros. Esta generación retoma la cultura de la "Recalada Tanguera", siendo El Bar de Roberto, Bar El Faro y Sanata Bar algunos de los principales puntos de encuentro.

Temas

El arrabal

Arrabal amargo...
Con ella a mi lado
no vi tus tristezas,
tu barro y miserias,...

Arrabal amargo[52]
M.: Carlos Gardel. L.: Alfredo Le Pera

El tango es un arte de raíz suburbana, «arrabalero», derivado de su naturaleza popular. Cabe destacar el diferente origen de suburbio y arrabal, ahora considerados sinónimos. Arrabal es una palabra de origen árabe que significaba ‘fuera de los muros’) en el caso de la ciudad amurallada de Montevideo. Surge y se desarrolla en los barrios de trabajadores que rodean a las ciudades rioplatenses: el «arrabal». Para el tango el arrabal es la musa inspiradora, el lugar de pertenencia que no se debe abandonar, ni traicionar, ni olvidar. Por sobre todas las cosas, el tanguero es un hombre (y una mujer) «de barrio». En el lenguaje del tango, el arrabal y el centro componen dos polos opuestos: el arrabal, muchas veces unido indisolublemente a los amigos y a «la vieja», expresa lo verdadero y lo auténtico, en tanto que el centro suele expresar lo pasajero, «las luces» que encandilan, el fracaso.

El sentimiento de pertenencia al arrabal ha llevado al tango a construir culturas de barrio, a darles personalidad. Sobre todo en Buenos Aires y Montevideo, el tango está indisolublemente ligado a la identidad de los barrios. La ciudad del tango es una ciudad vivida desde el arrabal.

El desengaño

Llora, llora corazón,
llora si tienes por qué,
que no es delito en el hombre,
llorar por una mujer,

Angustia; letra y música: Horacio Pettorossi

El desengaño amoroso como tema central del tango es un lugar común, aunque sólo parcialmente cierto. Probablemente lo que llama la atención en la forma en la que el tango aborda el desengaño amoroso, sea el contraste del hombre «duro» y orientado al machismo, emocionalmente restringido, que se abre en las letras del tango, mostrando su interioridad y la profundidad de su sufrimiento. En el tango los hombres lloran y hablan de sus emociones, en un mundo en el que los hombres no deben llorar ni exponer sus sentimientos.

Deseo sexual y tristeza

Ya los años se van pasando,
y en mi pecho no entra un querer,
en mi vida tuve muchas, muchas minas
pero nunca una mujer...

Patotero sentimental[53]
M.: Manuel Jovés. L.: Manuel Romero

El deseo sexual, sublimado en sensualidad, y la tristeza o melancolía, derivada de un estado permanente de insatisfacción, son los componentes centrales del tango. En sus orígenes esos sentimientos afloraron de la dura situación de millones de trabajadores inmigrantes mayoritariamente varones, solitarios en una tierra extraña, acudiendo masivamente a los prostíbulos, donde el sexo pago acentuaba «la nostalgia de la comunión y del amor, la añoranza de la mujer» y la evidencia de la soledad.[54] El tango emergió así de un «resentimiento erótico»[55] masivo y popular, que condujo a una dura reflexión introspectiva, también masiva y popular, sobre el amor, el sexo, la frustración y finalmente el sentido de la vida y la muerte para el hombre común.

En el curso del siglo XX y con la importancia que adquirió la sexualidad y la introspección, así como una visión existencial y menos optimista de la vida, el tango desarrolló sus componentes básicos como una expresión artística notablemente relacionada con la problemática del hombre contemporáneo. Ernesto Sábato reflexiona que la reunión en el tango de componentes marcadamente existenciales con el temple metafísico, es lo que hace de esta danza o estas canciones una expresión artística singular en todo el mundo.

El hacer diario

Lastima, bandoneón, mi corazón
tu ronca maldición maleva
tu lágrima de ron me lleva
hacia el hondo bajofondo
donde el barro se subleva.

La última curda[56]
Música: Aníbal Troilo. Letra: Cátulo Castillo

Existe también poesía y prosa tanguera o lunfarda, creada sin ser pensada para formar parte de una canción. Entre ellos puede citarse a Julián Centeya, Celedonio Flores, Evaristo Carriego, Atilio Jorge Castelpoggi, Carlos de la Púa, Martina Íñiguez, Orlando Mario Punzi, Juan Carlos Lamadrid, Luis Luchi, Héctor Gagliardi, entre muchos. El propio Jorge Luis Borges tiene textos que pueden ser considerados tangueros como el poema Jacinto Chiclana y el cuento Hombre de la esquina rosada. También debe incluirse como poeta tanguero a Juan Gelman, quien ha dicho que para él «el tango es una manera de conversar».[57]

El tiempo

La reflexión sobre el tiempo es una característica muy especial de las letras de tango, quizás tanto o más que el desengaño amoroso mismo. Prácticamente todos los tangos contienen una mirada desgarrada sobre el efecto destructivo del tiempo sobre las relaciones, las cosas y la vida misma. Por sobre todas las cosas el poeta tanguero manifiesta su impotencia ante esa «fiera venganza la del tiempo»[58] y expresa «el dolor de ya no ser».[59]

Melodía

El tango tiene compás de cuatro cuartos (a pesar de que se le llama «El dos por cuatro»)[cita requerida] y forma binaria (tema y estribillo).

Jorge Luis Borges destacaba que la música de tango está tan conectada con el mundo rioplatense que cuando un compositor, de cualquier otra parte del mundo, pretende componer un tango «descubre, no sin estupor, que ha urdido algo que nuestros oídos no reconocen, que nuestra memoria no hospeda y que nuestro cuerpo rechaza».[60] Esa característica fuertemente local del tango, imbricada con el ritmo y la musicalidad del lenguaje rioplatense, ha sido reiteradamente señalada.

Una de las primeras características de la música tanguera fue la exclusión de los instrumentos de viento-metal y percusión, quitándole estridencias con el fin de construir una sonoridad intimista y cálida, capaz de transmitir la sensualidad que lo definió desde un principio.

Instrumentación

Clásicamente, el tango se interpreta mediante orquesta típica o sexteto y reconoce el bandoneón como su instrumento esencial.

Se ha dicho que «bandoneón y tango son la misma cosa». De origen alemán, fue adoptado por los tangueros al iniciarse el siglo XX para reemplazar la presencia inicial de la flauta y completar el sonido inconfundible del tango. Cátulo Castillo le atribuye «...al bandoneón la definitiva sonoridad de lamento que tiene el tango, su inclinación al quejido, al rezongo».[61]

El bandoneón le impuso al tango su definitiva forma compleja, integrando la melodía en una base simultáneamente rítmica y armónica.[62]

Esta complejidad melódica-rítmica-armónica, fue fortalecida más adelante con la incorporación del piano, en sustitución de la guitarra, y el desarrollo de una técnica de ejecución especialmente tanguera, fundada en la percusión rítmica. De este modo la base instrumental del tango queda definida como cuarteto de bandoneón, piano, violín y contrabajo (puede haber guitarra).

Sobre sus instrumentos se conforma la orquesta típica de tango, inventada originalmente por Julio de Caro en los años veinte y consolidada principalmente en forma de sexteto con la siguiente integración: piano, dos bandoneones, dos violines y contrabajo. La orquesta de tango, propiamente dicha, sigue el mismo esquema, ampliando el grupo de bandoneones, y agregando violas y violonchelos al grupo de las cuerdas.

Letra

Historia

El tango nació como música instrumental exclusivamente para ser bailado. Con el tiempo incorporó el canto, casi siempre solista, eventualmente a dúo, sin coro, pero manteniendo de manera bastante marcada la separación entre tangos instrumentales y tangos cantados.

En las primeras décadas del siglo XX no había radio y el cine era mudo, así que el teatro era muy popular. Pascual Contursi, Celedonio Flores, Enrique Santos Discépolo, Homero Manzi por citar algunos, fueron gente de teatro y escribían versos para las obras, algunos en lunfardo. Es lógico decir que la canción de tango fue alumbrada por el teatro y se suele comparar el tango con una pieza de teatro dramática: el cantor de tango está relatando precisamente un drama. Esto gracias también al propio Carlos Gardel, quien elegía interpretar y poner melodía a los versos que retratasen mejor los sentimientos del hombre de la ciudad, sus personajes, su lenguaje, sus lugares e idiosincrasia y, en especial, el espíritu de la gente.

El escritor Jorge Luis Borges solía decir que no le gustaba escuchar a Gardel porque hacía llorar a los porteños con sus tangos. Carlos Gardel era un hombre muy carismático y alegre pero con tendencia a la depresión. Reservado y humilde, prefería perder antes que discrepar. Dependiente de sus afectos, pero con una incontenible necesidad de llevar el tango a todo el mundo. Podemos encontrar en la canción de tango muchos rasgos de su personalidad. José Razzano decía que a veces lo encontraba melancólico y pensativo, como guardando una intensa pena.

La poesía tanguera tiene la inhabitual característica de ser considerablemente compleja, con el uso de metáforas y reflexiones filosóficas y al mismo tiempo muy popular, sobre todo en los estratos más humildes de la población. Imágenes como «el misterio de adiós que siembra el tren» que utiliza Homero Manzi en Barrio de tango (1942), o «las nieves del tiempo platearon mi sien» de Carlos Gardel en Volver (1935), o «tu mezcla milagrosa de sabihondos y suicidas» creada por Enrique Santos Discépolo en Cafetín de Buenos Aires (1948), o «tinta roja en el gris del ayer» que Cátulo Castillo puso en Tinta roja (1941), reúnen una alta complejidad poética y al mismo tiempo una alta popularidad, que ha persistido con los años.

Lenguaje

Recordaba aquellas horas de garufa
cuando minga de laburo se pasaba,
meta punga, al codillo escolaseaba
y en los burros se ligaba un metejón.

El ciruja[63]
L.: Alfredo Marino. M.: Ernesto de la Cruz

Las letras están compuestas con base en un argot local llamado lunfardo y suelen expresar las tristezas, especialmente «en las cosas del amor».

Si bien el tango puede cantarse con una mayor o menor presencia del lunfardo en sus letras, es la pose y la sonoridad del lunfardo rioplatense la que lo caracteriza. El lunfardo no es solo un argot integrado por cientos de palabras propias, sino que también es y quizás más esencialmente, una pose lingüística, una forma de hablar algo exagerada (en la que se incluye comerse las eses), por la que suelen ser reconocidos en todo el mundo los argentinos y uruguayos, habitantes de las costas del Río de la Plata. El tango es «reo»[64] porque el lunfardo «es reo», es decir se trata de un estilo musical construido sobre el habla popular; el lunfardo es el habla del suburbio, la voz del arrabal.

Como en ningún otro lugar el lunfardo expresa la fusión migratoria que originó las sociedades rioplatenses, expresada por el tango. El Lunfardo es originado en el siglo XIX principalmente por los inmigrantes italianos que eran alrededor de la mitad de los habitantes en el caso de Montevideo. (datos de Bs. As.?), pero contiene otras influencias. Palabras sicilianas, africanas, italianas, aimaras, mapuches, judías, gitano-españolas, gallegas, quechuas, árabes, guaraníes, polacas, portuguesas, inglesas, se mezclan en el uso cotidiano sin conciencia de su origen.

El lunfardo fue en sus orígenes y sigue siendo hoy un lenguaje oculto-metafórico construido a partir de una notable dinámica entre la sociedad carcelaria, los jóvenes y el mundo del trabajo. De algún modo, al decir de José Gobello, el lunfardo es «una travesura léxica, algo así como un guiño travieso que el habla le hace al idioma».[65]

En algunos momentos el lunfardo fue perseguido en la Argentina y cuestionado por algunos académicos de la Real Academia Española. Durante la dictadura instalada en 1943 se sancionó una circular censurando los tangos que contuvieran letras en lunfardo. Por esa razón muchos -entre ellos Mano a mano y Los mareados fueron reescritos. Durante la dictadura de Onganía (1966-1970) el lunfardo desapareció virtualmente del tango y la música popular. En 1969 Alejandro Dolina incluyó el término «bulín» en su tema Fantasmas de Belgrano y Horacio Ferrer iniciaba su famosa Balada para un loco con una exclamación esencialmente lunfarda: «Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...». Desde entonces, y a pesar de algunos intentos durante la dictadura establecida en 1976 por «adecentar» la cultura popular, el lunfardo registró un notable resurgimiento.[66]

En la primera década del siglo XXI el lunfardo goza de una gran vitalidad, habiendo sido adoptado y reformulado por las nuevas generaciones. Algunos lingüistas como el italiano Matteo Bartoli afirmaron que el término «lunfardo» viene del término dialectal italiano lumbardo (o sea lombardo, habitante de Lombardía, una región del norte de Italia). Con el tiempo el lunfardo asimiló el cocoliche (que se fue oyendo en Buenos Aires cada vez menos en la segunda mitad del siglo XX, probablemente debido a la desaparición de los inmigrantes del sur de Italia que lo hablaban). Muchas de las palabras del cocoliche hoy en día se encuentran formando parte del lunfardo.

Algunos ejemplos lunfardos, tomados, especialmente, del italiano y del lombardo, aparecen a continuación:[67]

  • «Fiaca» (fiacca: ‘flaqueza’ en italiano): desgano, pereza;
  • «Mufa» (‘moho’ en algún dialecto): fastidio y también mala suerte;
  • «Gamba» (‘pierna’ en italiano): alguien que ayuda o tiene buenas intenciones, también ‘cien pesos’ porque «ayudan»;
  • «Gambetear»: esquivar (principalmente en el fútbol);
  • «Minga»: ‘nada’ en dialecto lombardo;
  • «Yeta» (del italiano gettare: ‘lanzar’) mala suerte;
  • «Yira» o «yiro» (de ‘girar, dar vueltas’ en italiano): prostituta callejera;
  • «Atenti» (‘atentos’ en italiano): atención;
  • «Salute» (‘salud’ en italiano);
  • «Cuore» (‘corazón’ en italiano), si alguien dice «te quiero de cuore» quiere decir ‘te quiero con el corazón’.

Además, términos como afano, boludo, bardo, bondi, cana, chabón, che, chorro, escabiar, junar, mina, morfi, pibe, rajar, rea y yuta constituyen el corazón del habla porteña, y de gran parte de Argentina actual.

Tabla

En la siguiente tabla encontramos el origen de algunos términos definidos empleados en el tango:

Expresión Significado Origen Verso Tango Autor
tamangos
mango
morfar
zapatos
dinero
comer
africano
italiano
francés
Cuando rajés los tamangos,
buscando ese mango
que te haga morfar
Yira, yira[68] Enrique S. Discépolo
milonga 1. Danza y música cadenciosa cercana al tango
2. Lugar para bailar tango
africano Con la milonga la voy
de igual a igual
porque también soy milonga...
La milonga y yo[69] Leopoldo Díaz Vélez y Tito Ribero
candombe Estilos musicales afro-rioplatenses (por una lado el argentino, y por otro el uruguayo -ambos diferentes hoy por hoy, aunque iguales en sus respectivos orígenes africanos del área Bantú-) con uso intenso de la percusión cercano al tango africano ¡Candombe! ¡Candombe negro!
¡Nostalgia de Buenos Aires
por las calles de San Telmo
viene moviendo la calle!
Azabache[70] Enrique Francini, Héctor Stamponi y Homero Expósito
quilombo prostíbulo, desorden, lío, barullo, ruido molesto[71] africano ¿Qué destino tendrás,
viejo Juan Tango iluso?
Hijo de nadie y todos
en un quilombo oscuro.
Viejo Juan Tango[72] Juan Navarro
laburar

mina
trabajar

Mujer «fácil» o joven seductora
italiano

lombardo
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey
que el que vive de las minas
el que mata, el que cura
o está fuera de la ley.
Cambalache[73] Enrique Santos Discépolo
piantao loco italiano Ya sé que estoy piantao, piantao... Balada para un loco[74] Ástor Piazzolla y Horacio Ferrer
chorro
gil
ladrón
tonto
carcelario
italiano
Chorra: vos, tu vieja y tu papá.
Lo que más bronca me da
es haber sido tan gil.
Chorra[75] Enrique Santos Discépolo
junar mirar caló Como con bronca y junando... El ciruja[76] Alfredo Marino y Ernesto de la Cruz
chabón

Chamuyar

Firulete
‘chambón’ o ‘torpe’

errante, perdedor

hablar por lo bajo, seduciendo

exceso, dibujo

caló
gallego-francés
Vos dejá nomás
que algún chabón
chamuye al cuete
y sacudile tu firulete
El firulete[77] Mariano Mores y Rodolfo Taboada
pibe niño incierto[78] «Mamita, mamita», se acercó gritando,
la madre extrañada dejó el piletón
y el pibe le dijo riendo y llorando:
«El club me ha mandado hoy la citación».
El sueño del pibe[79] Reinaldo Yiso y Juan Puey
pilcha ropa mapundungun y quichua Metele a la vida, sacale partido,
cambiando de nido, de pilcha y gavión,...
¿Por qué me das dique?[80] Alberto Alonso y Rodolfo Sciammarella
papirusa mujer hermosa polaco En tu esquina, un día, Milonguita,
aquella papirusa criolla
que Linnig mentó
"Corrientes y Esmeralda"[81] Celedonio Flores
pucho cigarrillo mapudungun
quechua
Tango querido
que ya pa’ siempre pasó,
como pucho consumió
las delicias de mi vida
que hoy cenizas sólo son.
"Sobre un pucho"[82] Sebastián Piana y José González Castillo

Baile

Tango Danza Argentina

Historia

La sensualidad del tango.
En todo el mundo, «bailar un tango» es sinónimo de seducción. El tango es un arte complejo construido desde la danza.

El tango como baile nació en el arrabal, donde hombres y mujeres bailaban fuertemente y apasionadamente abrazados. Prohibido por incitación a la lujuria, la gente se vio obligada a practicarlo en lugares ocultos hasta principios del siglo XX.[83] En las dos primeras décadas del siglo pasado, el tango triunfó en clubes nocturnos de París (Francia), donde apareció, por primera vez, en 1910, y en otros países latinoamericanos (especialmente Colombia, México y Centroamérica) y luego en Nueva York, a donde lo introdujeron bailarines de las clases altas que por esnobismo solían frecuentar los sitios en donde se practicaba en Buenos Aires. El tango comenzó a bailarse entonces en locales nocturnos de sus ciudades de nacimiento y rápidamente pasó a salones populares. Hasta mediados del siglo XX, se bailaba indistintamente en cabarés de lujo y en las llamadas «milongas», pistas habilitadas en clubes barriales y suburbanos de Buenos Aires, Rosario (Argentina) y Montevideo (Uruguay).

En Medellín (Colombia), la ciudad en donde murió el máximo representante del género en 1935, Carlos Gardel, el tango se convirtió en eje cultural del barrio Guayaquil. Los buenos bailarines eran ampliamente conocidos y celebrados en las milongas que frecuentaban y sus nombres solían trascender incluso en otras, más alejadas, y en todo el llamado «ambiente de tango». La fama internacional de esta danza y la posibilidad de ser presentada en shows mundiales dieron lugar a que se desarrollaran coreografías más audaces, con exigencias mayores y figuras gimnásticas y de la danza clásica que los bailarines de las milongas solían desdeñar. El tango dejó casi de bailarse a partir de los años sesenta en Buenos Aires. Pervivieron algunas milongas. Sin embargo, en los años ochenta recibió un nuevo impulso gracias al éxito del espectáculo Tango argentino de Claudio Segovia y Héctor Orezzoli, primero en París y luego en Broadway, generando una tangomanía en todo el globo. Florecieron academias de por doquier y gente de todo el mundo comenzó a peregrinar en busca de lugares para bailarlo, especialmente Buenos Aires, promovida turísticamente como la Capital del Tango.

Se distingue actualmente entre el «tango de escenario» y el «tango de salón», o de pista. En Buenos Aires se realiza anualmente un torneo internacional de tango, que se divide entre esas dos categorías y al que asisten participantes diversos países y continentes. Una de las parejas de tango más elogiadas, que practicaba el tango de salón aunque profesionalmente, fue la que integraron Juan Carlos Copes y María Nieves, que actuó en muchos escenarios internacionales. Los Dinzel otra de las parejas de gran reconocimiento,[84] en sus primeros años como artistas y coreografos, para luego didicarse a la docencia e investigación del tango danza como género popular Argentino.[85] [86] Otros célebres bailarines de tango que trascendieron las pistas de las milongas fueron Benito Bianquet, llamado El Cachafaz, y Jorge Orcaizaguirre, conocido como Virulazo.

En 1990 los bailarines Miguel Ángel Zotto y Milena Plebs fundan la Compañía Tango x 2, generando novedosos espectáculos y que una gran corriente de gente joven se incline por el baile del tango, cosa inédita en ese momento. Crean un estilo que recupera el tango tradicional de la milonga, lo renueva y lo coloca como elemento central en sus creaciones, haciendo una búsqueda arqueológica de los diversos estilos del tango. A finales de 1998, Milena Plebs[87] se desvincula de dicha compañía para iniciar un camino de investigación personal de diversas facetas del baile del tango. Hacia finales de los años noventa y entrado el nuevo siglo bailarines como Norberto Pulpo Esbrez, Gustavo Naveira, Fabián Salas y Chicho Frumbolli se afianzan y reivindican el baile de la improvisación, olvidado un poco durante los años ochenta y los parte de los noventa. Surge toda una ola de investigadores del tango.

El baile tanguero está construido sobre tres componentes básicos: el abrazo, un estilo lento de caminar y la improvisación (Borges decía que el tango es un modo de caminar[88] ). Pero por sobre todas las cosas el tango debe ser bailado como un lenguaje corporal a través del cual se transmiten emociones personales a la pareja. No hay ninguna otra danza que conecte más íntimamente a dos personas, tanto emocional como físicamente.[89]

Se dice que el tango se baila «escuchando el cuerpo del otro». En el tango la pareja debe realizar figuras, pausas y movimientos improvisados, llamados «cortes, quebradas y firuletes», diferentes para cada uno de ellos, sin soltarse. Es el abrazo lo que hace complicado combinar en una sola coreografía las improvisaciones de ambos.

Uno de los estilos del tango, el tango argentino, realiza el milagro de insertar la figura en el enlace... Este es el secreto de su éxito; ésta es la principal innovación que ofrece al mundo.[90]

La escritora argentina Alicia Dujovne Ortiz la ha descrito así: «Un monstruo de dos cabezas, una bestia de cuatro patas, lánguida o vivaz, que vive lo que dura una canción y muere asesinada por el último compás». Algunos clásicos «pasos» tangueros son:

La coreografía, diseñada a partir del abrazo de la pareja, es sumamente sensual y compleja. La complejidad de los pasos no hace a la expresión o a lo que se quiere trasmitir durante el baile. Se trata de expresar un sentimiento pleno de sensualidad y no de sexualidad, donde lo primordial no son sólo los pasos o las figuras que hacen los bailarines con los pies. De nada vale una técnica perfecta, o una sincronización perfecta, cuando la expresión facial de los bailarines no trasmiten sentimientos. Todo en la danza del tango está unido, las miradas, los brazos, las manos, cada movimiento del cuerpo acompañando la cadencia del tango y acompañando lo que ellos están viviendo: un romance de tres minutos, entre dos personas que a lo mejor recién se conocen y que probablemente no tengan una relación amorosa en la vida real.

El tango trasciende y llega al corazón de los que contemplan a los bailarines, gracias a los sentimientos que ellos ponen en el baile y obviamente a la calidad de sus coreografías. Cada estrofa musical, cada pasaje, cada tango tiene distintos momentos, no se puede bailar un tango completo siguiendo un patrón de conducta idéntico para toda la melodía. Hay cadencias tristes, alegres, sensuales o eufóricas, finales silenciosos o grandiosos, música in-crescendo o música in-diminuendo, solo expresa sentimientos y estos son los que los bailarines transportan a sus pies y a su cuerpo todo.

Pasos

El paso básico tanguero.
  • Cadena invertida.
  • Cambios de dirección.
  • Caminata sincopada.
  • Contratiempos básicos con ochos.
  • Cunita y sacada.
  • Gancho y caminata sincopada.
  • Ganchos con respuesta.
  • Giro con barrida y boleo.
  • Giro con quebrada o gancho.
  • Giro con sacada y parada.
  • Giro con sacada, aguja y ocho cortado.
  • Giro con traspié y boleo.
  • Giro de izquierda con barrida y boleo.
  • Giro de izquierda y derecha.
  • Giro en ochos.
  • Giro simple.
  • Giro y salida a la izquierda.
  • «La cajita».
  • «La cunita».
  • «La mordida».
  • Media cadena con boleo.
  • Molinete quebrado.
  • Ochos adornados.
  • Ochos cortados.
  • Paso básico sincopado.
  • Pasos básicos con sacada y boleo.
  • Puente y calesita.
  • Sacada con giro.
  • Sacada con traspié.
  • Sacada cruzada, giro y ocho cortado.
  • Sacada del cruce con variantes.
  • Sacada y puente en un giro.
  • Sacadas con boleos.
  • Salida con adornos.
  • Salida con barrida.
  • Salida con traspié.
  • Toque y enrosque.
  • Traspié cruzado con giros.
  • Vaivén.

Los roles de género

Artículo principal: Tango queer

En la pareja varón-mujer tradicional los roles de género están sexualmente definidos.[91] Esto quiere decir que en la pareja de tango es el hombre quien crea y dirige el baile y la mujer es quien lo sigue aportando belleza y sensualidad.

A fines del año 2000 surgió en Alemania un movimiento, autodenominado tango queer, que propone bailar el tango sin que los roles estén fijos al sexo de quienes lo danzan. Por lo tanto, en este estilo, son frecuentes parejas de baile del mismo sexo y se intercambian los roles de conductor y conducido. Desde Alemania el movimiento se fue extendiendo a distintas partes del mundo, promovido por las organizaciones LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y personas transgénero). Se celebran festivales de Tango Queer en la Argentina, Dinamarca, Suecia, y Estados Unidos.[92]


Tango Danza Argentina

Ejemplos

  • El desengaño (amoroso): Mano a mano (Celedonio Flores), Uno (Discépolo), Nostalgia (Cadícamo), Esta noche me emborracho (Discépolo), Amargura (Alfredo Le Pera).
  • La muerte: Sus ojos se cerraron (Le Pera), Adiós muchachos (César Veldani), Adiós Nonino (Ástor Piazzolla).
  • La problemática social: Cambalache (Discépolo), Que vachaché (Discépolo), ¿Dónde hay un mango, viejo Gómez? (Ivo Pelay), Chiquilín de Bachín (Ferrer), Bronca (Battistella).
  • El tango: Malena (Manzi), Che, bandoneón (Manzi), El firulete (Rodolfo Taboada), La canción de Buenos Aires (Romero), Así se baila el tango (Marvil), Pa’ que bailen los muchachos (Cadícamo), Siga el baile (Carlos Warren), Che, papusa, oí (Cadícamo), La última curda (Castillo).

Compositores

Pasados

Ástor Piazzolla en 1971.
La cantautora Eladia Blázquez (1931-2005).

Actuales

Cinematografía

Estilos nacionales

El tango en la Argentina y en Uruguay

En Buenos Aires, ciertos barrios tienen una especial impronta tanguera, como El Abasto, San Telmo o La Boca y en Montevideo, Barrio Sur, Ciudad Vieja de Montevideo, La Mondiola, La Unión y otros barrios. También son importantes las academias de tango, donde se aprende y baila tango. Otras ciudades de la Argentina y Uruguay tienen importantes centros o actividades tangueras. En Santa Fe se organiza la Semana del Tango, un evento organizado y producido por el grupo Tangofex4, patrocinado por la municipalidad de Santa Fe y del Sindicato de Luz y Fuerza, en el que confluyen, entre músicos, bailarines, cantores, artistas plásticos, diseñadores y fotógrafos, más de 100 artistas de todo el país, con muchos espectáculos libres y gratuitos. La ciudad de San Carlos de Bariloche organiza anualmente desde el año 2002, en la primera quincena de marzo, la Cumbre Mundial de Tango, donde competencia internacional acude a competir.

Festival y Mundial de Tango en Buenos Aires

Del 13 al 31 de agosto de 2010 se llevó a cabo el Festival y Mundial de Tango en la capital porteña de Argentina. Evento tanguero de mayor repercusión internacional. Miles de bailarines y público de todo el mundo llegan a la Ciudad para participar y vivir las diversas actividades que ofrece este evento que tiene ya su fecha consagrada en el mes de agosto.

Del mismo modo, pero con carácter local y dentro del ámbito de las milongas, todos los años se realiza el Campeonato de Baile de la Ciudad, que se extiende a lo largo y ancho de la Ciudad, recorre los barrios porteños y cada noche de la competencia concreta una milonga distinta.

De esta manera, cada vez más actividades y eventos vinculados al género le dan riqueza a la agenda cultural porteña y enriquecen este bien que resume lo más singular y genuino de nuestras manifestaciones artísticas y culturales, mostrando los rasgos distintivos de la cultura porteña que conjuga la tradición, la renovación y la diversidad de una música que identifica a una ciudad orgullosamente tanguera.

El tango de Finlandia e Italia

Véase también

Algunos tangos

Referencias

  1. Borges sostiene que «Buenos Aires, Montevideo y Rosario son los tres lugares que se han disputado el nacimiento del tango» (prólogo del libro Carlos Gardel, de Carlos Zubillaga). Daniel Vidart dice: «Rosario, Montevideo y Buenos Aires son las tres cunas del tango y allí nace simultáneamente» (entrevista 2009). Enrique Binda, estudioso del tango, sostiene que es erróneo llamarle «tango rioplatense», porque el origen de esta música es exclusivamente argentino (en TodoTango.com). Por su parte el historiador Ricardo García Blaya (Historia del tango y la milonga. Buenos Aires: El Ateneo - Yenny, 2003) sostiene que el tango nació en la zona del Río de la Plata, más precisamente en Buenos Aires, extendiéndose luego a ciudades como Montevideo y Rosario.
  2. «El tango». Unesco (2010). Consultado el 24 de septiembre de 2011.
  3. Del tango Qué me van a hablar de amor (1946), con música de Héctor Stamponi (1916-1997) y letra de Homero Expósito.
  4. Ernesto Sábato: Tango: discusión y clave (pág. 11). Buenos Aires: Losada, 1963.
  5. UNESCO (2009). UNESCO (ed.): «El tango». Consultado el 1 de octubre de 2009.
  6. a b "La música en Uruguay", Lauro Ayestarán. 1953.
  7. Ricardo Rodríguez Molas: «Algunos aspectos del negro en la sociedad rioplatense del siglo XVIII» en el Anuario de la Universidad Nacional del Litoral, n.º 3. Rosario, 1958.
  8. La coqueta, 1866.
  9. La coqueta, 1866.
  10. «Tango-candombe afroargentino “El Merenguengué”».
  11. a b c Jorge Gutman op. cit.
  12. «La historia negra del tango».
  13. Primeras partituras de tango (sin autor y con autor).
  14. «Génesis del tango».
  15. «Tangos de la Guardia Vieja».
  16. Títulos procaces de tangos, de comienzos de la Guardia Vieja.
  17. Primeros tangos grabados por payadores; hay canciones identificadas como «tango».
  18. Don Juan, el primer tango grabado por una orquesta.
  19. El negro Casimiro Alcorta y el mulato Sinforoso
  20. «El Negro Casimiro Alcorta, y su tango “Entrada prohibida”»
  21. «El Negro Casimiro Alcorta, y su tango “Concha sucia”»
  22. ¿Tango Rioplatense? o ¿Tango Argentino?, por Enrique Binda.
  23. El Tango, por J. Alberto Mariñas
  24. Trabajo sobre la historia del tango.
  25. [Norese, María Rosalía: Contextualización y análisis del tango. Sus orígenes hasta el surgimiento de la Vanguardia. Universidad de Salamanca, 2002 (restricted online copy en Google Books)
  26. [1]
  27. Formulario de Nominación del Tango como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
  28. ¿Tango Rioplatense? o ¿Tango Argentino? por Enrique Binda.
  29. El Tango, por J. Alberto Mariñas
  30. «El Negro Casimiro Alcorta, y su tango “Concha sucia”»
  31. Títulos procaces de tangos, de comienzos de la Guardia Vieja.
  32. Trabajo sobre la historia del tango.
  33. Andrés Carretero: Breve historia del tango, Portal del Libro (GardelWeb.com/Historia-Del-Tango.htm).
  34. «Los comienzos del tango», por Jorge Gutman, revista Norte a Sur, año 21, n.º 241, septiembre de 2001 (DeNorteASur.com/Asp/Articulo.asp?Número=241&Id=766).
  35. Jorge Gutman op. cit.; Andrés Carretero op. cit.
  36. La palabra «concha» en lunfardo, es una mala palabra utilizada para referirse indefinidamente a la vulva y la vagina.
  37. a b «Recepción del tango rioplatense en Italia», por Enrique Cámara de Landa, en la Transcultural Music Review (revista transcultural de música). 2 (1996) ISSN:1697-0101.
  38. Todo Buenos Aires. ««La época de oro»».
  39. Luis Alberto Spinetta y Litto Nebbia, entre otros fundadores del rock nacional argentino, han reconocido la gran influencia de Ástor Piazzolla
  40. «Entrevista con Osvaldo Berlingeri», en el diario Clarín, 24 de febrero de 2007.
  41. «Entrevista a Rodolfo Mederos», diario Página/12, 19 de junio de 2005.
  42. EasyBuenosAiresCity.com (El Polaco Goyeneche).
  43. «El rock y el tango mantuvieron en la Argentina, desde los años sesenta, una ardua relación marcada por encuentros, desencuentros y una cierta incomprensión mutua que el tiempo ha ayudado a paliar. La generación del rock se alzó universalmente contra la cultura de los padres; en la Argentina, el tango encarnaba la cultura de los padres» («Tango y rock: encuentros y desencuentros», artículo de Eduardo Berti, en Rockologías, 31 de agosto de 2007.
  44. «Keith Elshaw. María Nieves». Totango.net. Consultado el 15-03-2010.
  45. «Milena Tango. Milena Plebs bio». Milenatango.com. Consultado el 15-03-2010.
  46. JVilas. «Virulazo: Entrevista de Guillermo Alfieri». Todotango.com. Consultado el 15-03-2010.
  47. «Keith Elshaw. Juan Carlos Copes». Totango.net. Consultado el 15-03-2010.
  48. {{Roberto Selles dice: "la autora que sistematizó la difusión del tango y la milonga entre la gente menuda fue Graciela Pesce..." Ver su "Historia de la Milonga" editado por Marcelo Héctor Oliveri Editor Buenos Aires(2004, página 82}}
  49. {{Michel Bolasell, investigador francés en su libro "La Revolución del Tango -La nueva edad de oro-" Corregidor 2011, dedica un capitulo a págs 223 y subsiguientes. También hay una edición francesa "Dernier Tango à Buenos Aires" - Les Presses Littéraires, 2010.}}
  50. http://www.todotango.com/spanish/creadores/guardiajoven.asp
  51. http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1240290
  52. Arrabal amargo, tango con música de Gardel y Le Pera (TodoTango.com/Spanish/Biblioteca/Letras/Letra.asp).
  53. Patotero sentimental, tango de Jovés y Romero (MundoMatero.com/Tangos/Patotero.html).
  54. Ernesto Sábato, pág. 14.
  55. Ernesto Sábato, pág. 14.
  56. La última curda, tango con música de Troilo (1914-1975) y letra de Cátulo Castillo (MercedesSosa.com.ar/Cancionero/Letras/UltimaCurda.htm).
  57. «El pibe Juan», relato autobiográfico de Juan Gelman, en Juan Gelman. Semblanza.
  58. Esta noche me emborracho (1928), letra y música de Enrique Santos Discépolo.
  59. Cuesta abajo (1934), letra de Alfredo Le Pera y música de Carlos Gardel
  60. Citado en Ernesto Sábato, pág. 14.
  61. Citado por Ernesto Sábato, pág. 101
  62. Oscar Zucchi: El tango, el bandoneón y sus intérpretes. Buenos Aires: Corregidor, 1998 (consultar fragmento en línea en TodoTango.com/Spanish/Biblioteca/Cronicas/Cronica_Bandoneon_2.asp).
  63. El ciruja, tango con música de Alfredo Marino y Ernesto de la Cruz (TodoTango.com/Spanish/Biblioteca/Letras/Letra.asp).
  64. Tango reo, de Pedro Pagliettini y Cacho Negri (TodoTango.com/Spanish/Biblioteca/Letras/Letra.asp).
  65. «El lunfardo en el rock y la cumbia villera», por Ricardo Terrio, revista Intertexto n.º 5, diciembre de 2004, Sagrado.edu.ar/Revista5/Lunfardo.htm.
  66. Ricardo Terrio op. cit.
  67. Léxico lunfardo, TodoTango.com
  68. Letra de Yira, yira, tango con letra y música de Enrique Santos Discépolo (TodoTango.com/Spanish/Biblioteca/Letras/Letra_Print.asp).
  69. La milonga y yo (letra), Leopoldo Díaz Vélez y Tito Ribero, Tita Merello (Tita-Merello.com.ar/LaMilongaYYo.htm)
  70. Letra de Azabache, de Enrique Mario Francini, Héctor Stamponi y Homero Expósito (Letra de "Azabache").
  71. Definición segun la RAE
  72. Letra de Viejo Juan Tango (geocities.com/tiempotango/tt10.html).
  73. Letra de Cambalache, de Discépolo (ElPortalDelTango.com/Índice/Cambal.htm).
  74. Letra de Balada para un loco, con letra de Horacio Ferrer y música de Ástor Piazzolla (RobertoGoyeneche.Tango-Tour.com.ar/BaladaParaUnLoco.htm).
  75. Letra de Chorra, de Enrique S. Discépolo (GratisLibros.com.ar).
  76. Letra de El ciruja, tango de Alfredo Marino y Ernesto de la Cruz (TodoTango.com).
  77. Letra de El firulete, tango de Mariano Mores y Rodolfo M. Taboada (ME.gov.ar)
  78. Pibe, Etimologías.DeChile.net
  79. Letra de El sueño del pibe, tango de Reinaldo Yiso y Juan Puey (MundoMatero.com).
  80. Letra de ¿Por qué me das dique?, tango de Alberto Alonso y Rodolfo Sciammarella (Informatik.Uni-Muenchen.de).
  81. Letra de Corrientes y Esmeralda, tango de Celedonio Flores (Informatik.Uni-Muenchen.de).
  82. Sebastián Piana y José González Castillo (MundoMatero.com).
  83. «Tango y sus orígenes (evolución, figuras)».
  84. «Un nuevo museo recorre toda la historia del tango». Clarín (22 de diciembre de 2003). Consultado el 18 de Mayo de 2011.
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  86. «CENTRO EDUCATIVO DEL TANGO DE BUENOS AIRES-Una escuela donde las parejas bailan tango por los pasillos». Clarín (3 de Septiembre de 2006). Consultado el 16 de Mayo de 2011.
  87. Milena Plebs
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Bibliografía

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  • Zubillaga, Carlos; Borges, Jorge Luis (1986). Carlos Gardel (prólogo de Jorge Luis Borges).. Madrid: Los Juglares. 

Enlaces externos


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