Diez mandamientos


Diez mandamientos

Diez mandamientos

Para otros usos de este término, véase Diez mandamientos (desambiguación).
Decálogo de Jekuthiel Sofer, 1768, que imita la distribución en dos tablas. Bibliotheca Rosenthaliana, Amsterdam

Según la Biblia (Escritura sagrada de los judíos, los cristianos y musulmanes) el profeta Moisés (aprox. 1250 a.C) recibió directamente de manos de Yahveh, "escritas con su dedo", una lista de órdenes o mandamientos que los israelitas debían respetar, los Diez Mandamientos. El nombre decálogo, con que suelen designarse, procede de la fórmula griega δεκάλογος (dekalogos, 'diez palabras') con que se citan en la Septuaginta, la versión griega tradicional, tanto en Éxodo 34:28, como en Deuteronomio 10:4.

Según las escrituras, Moisés estuvo en el monte cuarenta días y cuarenta noches y en ellos le dio Dios escritos en dos tablas de piedra los diez Mandamientos. Cuando bajaba, vio al pueblo que estaba adorando al becerro de oro y enfadado las rompió. Pero posteriormente, volvió a subir y pidió a Dios que perdonase al pueblo y sellase con él la alianza. Entonces, el Señor pidió a Moisés que tomase dos planchas iguales de piedra y en ellas le mandó escribir o escribió las diez palabras de la alianza.

Contenido

Textos de los Diez Mandamientos

Las mitzvot (mandamientos divinos) contenidos en la Torá (Pentateuco) son muy numerosos, 613 según el cómputo judío, pero se le ha dado una significación especial a los que constituyen el tratado que Yahveh selló con el pueblo elegido en el curso del éxodo, escribiéndolos en tablas de piedra que entregó a Moisés en el monte sagrado Sinaí. El contenido de esos mandatos divinos se encuentra en varios pasajes del Pentateuco.

Las dos fuentes principales son Éxodo 20: 2-17 y Deuteronomio 5: 6-21. En el libro del Éxodo (34:10-28) aparece otro texto muy antiguo, considerado por los antiguos rabinos israelitas como uno de los que mejor expresaban las exigencias de Yahveh Dios al celebrarse la Alianza. Los que redactaron estos capítulos posiblemente conocían varios catálogos de mandamientos, redactados algunos siglos antes en otros lugares (como Ebla, Canaán o Ugarit), que pretendían expresar los mandatos de sus dioses.

Asimismo los escritores de la Biblia tenían varios relatos orales (por lo menos dos) de la ascensión de un santo a una montaña para hablar cerca de los dioses. Quizá esto explique por qué el profeta Moisés sube al monte Sinaí y recibe las dos tablas de piedra de manos de Yahveh, luego baja y las rompe y vuelve a subir. Este artificio literario permitía salvar los dos relatos de la ascensión de Moisés y ubicar en esos dos encuentros los dos decálogos más importantes.[cita requerida]

El libro del Éxodo contiene la siguiente narración:[1]

1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:

2 Yo soy Yahveh tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.

4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Yahveh tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,

6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

7 No tomarás el nombre de Yahveh tu Dios en vano; porque no dará por inocente Yahveh al que tomare su nombre en vano.

8 Acuérdate del día del sábado para santificarlo

9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;

10 mas el séptimo día es reposo para Yahveh tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.

11 Porque en seis días hizo Yahveh los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Yahveh bendijo el día de reposo y lo santificó.

12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Yahveh tu Dios te da.

13 No matarás.

14 No cometerás adulterio.

15 No hurtarás.

16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

El libro del Deuteronomio, cuyo nombre griego alude a que repite en buena medida el contenido de los anteriores, ofrece una enumeración muy semejante a la de Éxodo 20:

6 Yo soy Yahveh tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

7 No tendrás dioses ajenos delante de mí.

8 No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

9 No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,

10 y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

11 No tomarás el nombre de Yahveh tu Dios en vano; porque Yahveh no dará por inocente al que tome su nombre en vano.

12 Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Yahveh tu Dios te ha mandado.

13 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;

14 mas el séptimo día es reposo a Yahveh tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú.

15 Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Yahveh tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Yahveh tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.

16 Honra a tu padre y a tu madre, como Yahveh tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Yahveh tu Dios te da.

17 No matarás.

18 No cometerás adulterio.

19 No hurtarás.

20 No dirás falso testimonio contra tu prójimo.

21 No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Cuando Moisés bajó del Sinaí, encontró que los israelitas con ayuda de su hermano Aarón habían construido y adorado entretanto un ídolo y, airado, rompió las tablas contra el becerro de oro. Luego Dios le ordenó tallar otras tablas nuevas, en las que Dios mismo volvería a escribir sus mandamientos como en las primeras tablas (Éxodo, 34:1). En contradicción con el versículo 1, Dios ordena a Moisés escribir una alianza o pacto (versículo 27), que contiene otras cláusulas (Éxodo 34:10-28):

10 Y él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Yahveh; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo.

11 Guarda lo que yo te mando hoy; he aquí que yo echo de delante de tu presencia al amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo.

12 Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti.

13 Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera.

14 Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Yahveh, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.

15 Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus sacrificios;

16 o tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses, harán fornicar también a tus hijos en pos de los dioses de ellas.

17 No te harás dioses de fundición.

18 La fiesta de los panes sin levadura guardarás; siete días comerás pan sin levadura, según te he mandado, en el tiempo señalado del mes de Abib; porque en el mes de Abib saliste de Egipto.

19 Todo primer nacido, mío es; y de tu ganado todo primogénito de vaca o de oveja, que sea macho.

20 Pero redimirás con cordero el primogénito del asno; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. Redimirás todo primogénito de tus hijos; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías.

21 Seis días trabajarás, mas en el séptimo día descansarás; aun en la arada y en la siega, descansarás.

22 También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año.

23 Tres veces en el año se presentará todo varón tuyo delante de Yahveh el Señor, Dios de Israel.

24 Porque yo arrojaré a las naciones de tu presencia, y ensancharé tu territorio; y ninguno codiciará tu tierra, cuando subas para presentarte delante de Yahveh tu Dios tres veces en el año.

25 No ofrecerás cosa leudada junto con la sangre de mi sacrificio, ni se dejará hasta la mañana nada del sacrificio de la fiesta de la pascua.

26 Las primicias de los primeros frutos de tu tierra llevarás a la casa de Yahveh tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.

27 Y Yahveh dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel.

28 Y él estuvo allí con Yahveh cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.

Análisis de menciones bíblicas

Aunque los mandatos contenidos en Éxodo 34 son notablemente diferentes en cuanto a su centro de interés y expresión, algunos descartan la posibilidad de que la Biblia tenga varias versiones del Decálogo. Observan, apoyándose en Éxodo 34:1,27-28 y Deuteronomio 10:1-4 las coincidencias siguientes:

  • Tanto en Éxodo 34, como en Deuteronomio 10, las tablas de piedra y los mandamientos de que se habla son los mismos.
  • En los dos libros Dios le dice a Moisés que Él será (Dios) el que escriba en las tablas de piedra.
  • En las dos versiones Dios afirma que escribirá las mismas palabras que estaban en las primeras.
  • En Deuteronomio 10 Moisés relata claramente que Dios fue el que escribió en las tablas de piedra, pero en Éxodo 34:27-28 no queda claro si Dios escribe o solamente dicta, porque el sujeto no es especificado en el último versículo. Puede alegarse que fue Dios mismo citando Éxodo 34:1 y Deuteronomio 10:4. (Sólo en la versión Reina-Valera 2000, se traduce que «el Señor escribió en las tablas las palabras del pacto, los Diez Mandamientos.»)

Según esta interpretación, de la que puede sospecharse que busca evitar reproches de contradicción y dudas sobre la autenticidad de la revelación, lo que Dios le mandó escribir a Moisés en Éxodo 34:27 no son los Diez Mandamientos, sino un conjunto de ordenanzas como muchas otras que contiene el Pentateuco y posteriormente Dios escribe nuevamente con su dedo en las tablas de piedra los mismos y únicos Diez Mandamientos, que no son los que se enumeran en el capítulo.

El Decálogo en la Iglesia Católica

Según se enseña en el actual catecismo de la Iglesia católica los diez mandamientos son:

  1. El primero, amarás a Dios sobre todas las cosas.
  2. El segundo, no tomarás el nombre de Dios en vano.
  3. El tercero, santificarás las fiestas.
  4. El cuarto, honrarás a tu padre y a tu madre.
  5. El quinto, no matarás.
  6. El sexto, no cometerás actos impuros.
  7. El séptimo, no robarás.
  8. El octavo, no dirás falso testimonio ni mentirás.
  9. El noveno, no consentirás pensamientos ni deseos impuros.
  10. El décimo, no codiciarás los bienes ajenos.

Estos diez mandamientos se encierran en dos: Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.

Por actos impuros la Iglesia católica entiende lo relacionado con nuestras debilidades, nuestros instintos y pasiones.

¿Cómo estaban los diez Mandamientos distribuidos en las dos tablas? Existe diversidad de opiniones al respecto:

  • Filón aseguraba que cinco en cada una, opinión que ha sido secundada por algunos a lo largo de la historia entendiendo que en la primera tabla estaban los preceptos de la piedad y en la segunda los de la prohibidad[cita requerida].
  • San Agustín creía que tres en la primera y siete en la segunda y así se siguió esta creencia por la generalidad de los católicos después de San Agustín. En efecto, se suele hacer una correspondencia entre los dos mandamientos de Jesús y los diez mandamientos: "Amarás al Señor tu Dios..." corresponde a los tres primeros (deberes para con Dios) y "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" corresponde a los siete restantes (deberes para con los hombres).
La división y numeración de los mandamientos ha variado en el curso de la historia. El presente catecismo sigue la división de los mandamientos establecida por san Agustín y que ha llegado a ser tradicional en la Iglesia católica. Es también la de las confesiones luteranas. Los Padres griegos hicieron una división algo distinta que se usa en las Iglesias ortodoxas y las comunidades reformadas.
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2066

El Decálogo y la ley natural

Para la Tradición católica, los diez mandamientos, aunque fueron revelados, son accesibles a la razón humana de modo natural. Además, ofrecen a todos los hombres un compendio de la ley natural:

Los diez mandamientos pertenecen a la revelación de Dios. Nos enseñan al mismo tiempo la verdadera humanidad del hombre. Ponen de relieve los deberes esenciales y, por tanto indirectamente, los derechos fundamentales, inherentes a la naturaleza de la persona humana. El Decálogo contiene una expresión privilegiada de la ‘ley natural’


Aunque accesibles a la sola razón, los preceptos del Decálogo han sido revelados. Para alcanzar un conocimiento completo y cierto de las exigencias de la ley natural, la humanidad pecadora necesitaba esta revelación:

En el estado de pecado, una explicación plena de los mandamientos del Decálogo resultó necesaria a causa del oscurecimiento de la luz de la razón y de la desviación de la voluntad. (S. Buenaventura, sent. 4, 37, 1, 3). ..........

Conocemos los mandamientos de la ley de Dios por la revelación divina que nos es propuesta en la Iglesia, y por la voz de la con ciencia moral.
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2071

El decálogo en las confesiones Protestantes

El catecismo católico, a partir de Mateo 22;37-39[1] resume los mandamientos: "Estos diez Mandamientos se reúnen en dos; amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo."

Sin embargo las discrepancias entre las distintas observancias cristianas y judías derivan de la interpretación, y a menudo también de qué otras fuentes se considera oportuno atender. El resultado son listas alternativas por su formulación u orden. La versión más popular entre las iglesias protestantes, salvo la luterana, para algunos más fiel a la enumeración del capítulo 20 del Éxodo, dice:

  1. No tendrás Dioses ajenos delante de mí.
  2. No te harás imagenes de las cosas que estan arriba de los cielos ni debajo de la tierra.
  3. No tomarás el nombre del Señor, tu Dios, en vano.
  4. Acuérdate del sábado para santificarlo.
  5. Honra a tu padre y a tu madre.
  6. No matarás.
  7. No cometerás adulterio.
  8. No hurtarás.
  9. No darás contra tu prójimo falso testimonio.
  10. No codiciarás.

Puede observarse que la mayor discrepancia se refiere al asunto de las imágenes, en el que aparece un problema clásico de interpretación. Aunque la prohibición es expresa en el texto bíblico, la tradición católica considera desde el segundo concilio de Nicea de 787 que la encarnación (la asunción por Yahveh de la forma y la naturaleza humana de Jesús) equivale a una revocación práctica de aquella prohibición; y también que el fondo de la prohibición aparece ya reflejado en el primer mandamiento.

Otras diferencias surgen de la ampliación o reinterpretación que se hacen derivar de otras partes de la escritura sagrada. Para los católicos la fuente adicional más importante es el evangelio de Mateo y para los protestantes los escritos atribuidos a San Pablo.

Los Diez mandamientos en el Mormonismo

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en su Guía para el Estudio de las Escrituras, explica sobre los Diez Mandamientos. Estas enseñanzas estan en concordancia con otras iglesias o fe de la cristiandad. La Iglesia en el articulo sobre los Diez Mandamientos (Ten Commandments en su Bible Dictionary) reconoce que ha habido una diferencia de opiniones en como los mandamientos fueron divididos en diez. Se explica, que la Iglesia Católica siguiendo el ejempo de San Agustín, une lo que los mormones conocen como el primero y segundo, y divide el ultimo en dos.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días también explica que el Señor, citando Deuteremonio 6:4-5 y Levitico 19:18, ha resumido los Diez Mandamientos en los dos grandes mandamientos: Amarás al Señor y Amarás a tu projimo. (Mateo 22:36-40)

Las Diez Mandamientos han sido reiterados en escrituras modernas, certificando su veracidad e importancia, al igual que la experiencia de Moisés en el Monte Sinaí. (Véase Mosiah 12:32-27; 13:5; Doctrina y Convenios 42:18-28; 59:5-13). Dios ha prometido bendiciones para las personas que guarden los Diez Mandamientos (Véase en «Doctrina y Convenio 59:16-19».).

La Iglesia requiere seguir los mandamientos al igual que otras enseñanzas. Por ejemplo, el profeta José Smith enseñó que el pueblo también debía obedecer, honrar y sostener las leyes del país donde vivan (AdeF 12), aunque claro esta para mormones y no mormones que esto es a parte de los Diez Mandamientos.

Los Diez Mandamientos en el Judaísmo

En la religión judía, en la Torá, los Diez Mandamientos está divididos del siguiente modo de acuerdo con el curso de Introducción a la Torá de la Universidad Virtual de Judaísmo. Citamos a continuación el pasaje bíblico del Éxodo 20, dividido en mandamientos:

Dios dijo todas estas palabras, diciendo:

Primer mandamiento: "Yo Soy El Eterno, tu Dios, Quien te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud".

Segundo mandamiento: "No tendrás ni reconocerás- a otros dioses en Mi presencia –fuera de Mí. No te harás una imagen tallada ni ninguna semejanza de aquello que está arriba en los cielos ni abajo en la tierra ni en el agua debajo de la tierra. No te postrarás ante ellos ni los adorarás, pues Yo soy El Eterno, tu Dios, un Dios celoso, Quien tiene presente el pecado de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación con Mis enemigos; pero Quien muestra benevolencia con miles de generaciones a aquellos que Me aman y observan Mis preceptos".

Tercer mandamiento:"No tomarás para jurar en el Nombre de El Eterno, tu Dios, en vano, pues El Eterno no absolverá a nadie que tome Su Nombre en vano".

Cuarto mandamiento: "Recuerda el día de Shabat, para santificarlo.Seis días trabajarás y harás toda tu labor; mas el séptimo día es Shabat para El Eterno, tu Dios; no harás ninguna labor, tú, tu hijo, tu hija, tu esclavo, tu sirvienta, tu animal y tu converso dentro de tus puertas, pues en seis días El Eterno hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y descansó el séptimo día. Por eso, El Eterno bendijo el día de Shabat y lo santificó".

Quinto mandamiento: "Honra a tu padre y tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que El Eterno, tu Dios, te da".

Sexto mandamiento: "No asesinarás al inocente"

Séptimo mandamiento:"No cometerás adulterio"

Octavo mandamiento:"No robarás"

Noveno mandamiento: "No prestarás falso testimonio contra tu prójimo".

Décimo mandamiento: No desearás la casa de tu prójimo. No desearás la mujer de tu prójimo, su sirviente, su sirvienta, su buey, su burro, ni nada que le pertenezca a tu prójimo.

Los Diez mandamientos en las Iglesias Evangélicas

Las Iglesias Evangélicas coinciden con los judíos en que los 10 Mandamientos son los que se citan en dos ocasiones en el Antiguo Testamento, en Éxodo 20 y en Deuteronomio 5:

  • El Primero: "Yo soy Yahveh tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí"
  • El Segundo: "No te harás escultura ni imagen alguna, ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto. Porque yo, Yahveh tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian, y tengo misericordia por mil generaciones con los que me aman y guardan mis mandamientos"
  • El Tercero: "No tomarás en falso el nombre de Yahveh tu Dios, porque Yahveh no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso"
  • El Cuarto: "Guardarás el día de reposo para santificarlo, como te lo ha mandado Yahveh tu Dios. Seis días trabajarás y harás todas tus tareas, pero el día séptimo es día de descanso para Yahveh tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguna de tus bestias, ni el forastero que vive en tus ciudades; de modo que puedan descansar, como tú, tu siervo, y tu sierva. Recuerda que fuiste esclavo en el país de Egipto y que Yahveh tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y tenso brazo; por eso Yahveh tu Dios te ha mandado guardar el día de reposo"
  • El Quinto: "Honra a tu padre y a tu madre, como te lo ha mandado Yahveh tu Dios, para que se prolonguen tus días y seas feliz en el suelo que Yahveh tu Dios te da" -
  • El Sexto: "No matarás"
  • El Séptimo: "No cometerás adulterio"
  • El Octavo: "No robarás"
  • El Noveno: "No darás testimonio falso contra tu prójimo"
  • El Décimo: "No desearás la mujer de tu prójimo, no codiciarás su casa, su campo, su siervo o su sierva, su buey o su asno: nada que sea de tu prójimo"

Discrepancias con el 2º mandamiento y 4º mandamiento

Las principales discrepancias en este aspecto entre Protestantismo y Catolicismo Romano está en el Segundo Mandamiento, que según la lectura literal de la Biblia prohibiría la realización de imágenes y su adoración; y el Cuarto Mandamiento - "Acuérdate del sábado para santificarlo". La Iglesia Católico-Romana lo cambia por Santificar las fiestas y divide el décimo en 9º y 10ª en su Catecismo.

Otros mandamientos bíblicos menos conocidos

El Éxodo (donde aparece el relato de los Diez Mandamientos de Moisés) es sólo uno de los libros de la Torá. Para los fundamentalistas que abogan por la aceptación literal de la Biblia, en los cinco libros del Pentateuco hay unos 600 mandamientos que seguir.

Así por ejemplo, los judíos ortodoxos consideran pecaminoso el cocinar juntos carnes y productos lácteos, atendiendo a los dos versículos que lo prohíben expresamente: “No cocerás al cabrito en la leche de su madre” (Éx. 23.19 y también 34:26). Otros mandamientos del mismo género:

  • “No maldecirás a los dirigentes de tu país”.[2]
  • “El que trate sin respeto a su padre o a su madre, muera sin remedio” (Éx. 21.17).
  • “El que tenga relación sexual con un animal, muera sin remedio”.[3]
  • “No hagas amistad con los habitantes del país que visites, no sea que lleguen a ser una trampa para ti. Más bien destruye sus altares, quiebra sus estatuas y corta sus árboles sagrados” (Éx. 34.12-13).

Muchos fundamentalistas afirman[cita requerida] que estos no son mandamientos, sino leyes escritas por la sociedad judía de la época. Otros afirman[cita requerida] que muchas de estos mandamientos fueron completados por los judíos, al afirmar que los gobernantes de cada época fijaban la pena para cada violación a los mandamientos; de esta manera, el mandamiento "amarás a tu padre y a tu madre", fue completado como, "El que trate sin respeto a su padre o a su madre, muera sin remedio" (Éx. 21.17).

Discrepancias éticas sobre mandamientos bíblicos

Para muchas personas, principalmente ateos, humanistas y deístas, es inaceptable la creencia de los judíos y cristianos de que los Diez Mandamientos son una fuente insuperable de enseñanza moral y ética. Encuentran problemática la reducción de la mujer al papel de posesión del hombre, la condonación implícita de la esclavitud y en otros mandamientos bíblicos la imposición de la pena de muerte a quienes mantengan relaciones homosexuales, entre otros ejemplos. Estos textos están presentes en la forma no popularizada de los mandamientos. Citamos algunos:

  • “Si el esclavo tiene esposa (que fue dada por el patrón), luego de seis años el esclavo quedará libre pero la esposa y los hijos que haya tenido con ella serán del patrón” (Éx. 21.4).
  • “Si el esclavo dice: «Estoy bien con mi patrón, no quiero la libertad», el dueño lo llevará ante Yahvéh y acercándolo a los postes de la puerta de su casa le agujereará la oreja con su punzón y este hombre quedará a su servicio para siempre” (Éx. 21.5,6).
  • “Si un hombre vende a su hija como esclava, ésta no podrá recuperar su libertad como la recuperan los esclavos varones” (Éx. 21.7).
  • “Cuando dos hombres se estén peleando y la esposa de uno de ellos venga a rescatar a su esposo de manos de su atacante, si la mujer le hiere los genitales al otro hombre, tú le cortarás a ella la mano. No le tendrás compasión.”. (Deuteronomio 25.11-12).

Muchos judíos y cristianos justifican estos mandamientos como leyes culturales sin origen divino (al contrario de los diez mandamientos)[cita requerida]. Afirman que estas leyes existen debido a que las culturas antiguas solían sobreponer la figura del hombre sobre la mujer. Algunos teólogos concuerdan en que las penas por violar estos mandamientos eran fijadas por la sociedad judía, mientras que los mandamientos eran dictadas por los profetas que supuestamente hablaban en nombre de Dios.

Referencias

Véase también

Enlaces externos

Obtenido de "Diez mandamientos"

Wikimedia foundation. 2010.

Mira otros diccionarios:

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