Dialecto murciano

Dialecto murciano
Murciano
murciano, panocho
Hablado en Bandera de España España
Región Región de Murcia, Castilla-La Mancha, Andalucía, Comunidad Valenciana.
Hablantes desconocido
Familia español (romance)
Estatus oficial
Oficial en Ningún país
Regulado por No está regulado
Códigos
ISO 639-1 ninguno
ISO 639-2
ISO 639-3
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Extensión del Murciano
Dialectos y acentos del español en España.

Lingüísticamente se conoce como dialecto murciano al dialecto español propio e histórico de la región natural y cultural que es comprendida a grandes rasgos por la región natural del río Segura y el antiguo Reino de Murcia, ubicada en el sureste de la península Ibérica. Esta región comprende la totalidad territorial de la actual Región de Murcia, la comarca alicantina de la Vega Baja del Segura, la comarca de Villena y Caudete, el sur de la provincia de Albacete, la zona oriental extrema de la Jaén, de la Provincia de Granada y el oriente de la provincia de Almería (Comarca de los Vélez y Almanzora).

El murciano es uno de los dialectos del español englobado en la subcategoría español meridional, junto con el dialecto andaluz (andaluz occidental y andaluz oriental]], el dialecto manchego, el dialecto extremeño y el dialecto canario. Las modalidades lingüísticas con las que el murciano presenta mayor similitud, juzgando desde su caudal lingüístico, son el andaluz oriental, el judeo-español y el extremeño por una parte y el aragonés y el valenciano alicantino por otra.

Posée una tradición literaria que se remonta como mínimo al siglo XIX que se mantiene vigente en la actualidad.


Contenido

Extensión y variedades

Mapa de la localización del río Segura

Como sucede con otras modalidades lingüísticas romances, como el castellano, el catalán, el asturiano y el gascón, el murciano es un conjunto de hablas de carácter local o comarcal que comparten entre sí las suficientes afinidades lingüísticas, históricas y geográficas como para poder ser denominadas bajo un mismo denominador común. En este caso el denominador usado en el plano académico viene siendo por múltiples razones el de murciano -a, por lo general con independencia de la categoría lingüística que se le atribuya en una u otra estudio o referencia a tal denominador.

Uno de los muchos puntos en común son la región geográfica en la que se sitúan, que es el territorio por el que básicamente se extendían por la época visigoda en el Reino de Tudmir, y época medieval el Reino de Murcia y menormente el Señorío de Villena, y también el territorio por el cual básicamente se extiende la región natural y cuenca hidrográfica del río Segura. En esta región la ciudad de Murcia ha venido actuando a lo largo del tiempo como una especie de epicentro histórico, económico, comercial y casi administrativo de la región.

La clasificación subdialectal del dialecto murciano suele distribuirse por lo común en cinco o siete grupos de carácter supracomarcal. Los límites de las diferentes hablas murcianas entre sí no está del todo claro, salvo casos conocidos y evidentes como el del habla de la zona de Orihuela, cuya linde con el resto de hablas murcianas se aprecia claramente en la ausencia de seseo.

No hay unanimidad sobre la distribución espacial concreta de los rasgos dialectales murcianos dados los límites difuminados que presenta con el dialecto andaluz y el dialecto manchego, no obstane la mayoría de estudios concuerdan en que la extensión del territorio por los cuales se extendía el dialecto murciano comprende el territorio que actualmente abarcan la totalidad de la región de Murcia, las zonas sur y el este de la provincia de Albacete (perteneciente a Castilla-La Mancha), las comarcas de Orihuela y Villena y las localidades de Monforte del Cid y Aspe en la provincia de Alicante (perteneciente a la comunidad valenciana), y las zona oriental extrema de las provincias de Almería, Granada y Jaén (en la comunidad autónoma de Andalucía).

La clasificación tradicional hecha por Justo García Soriano en Vocabulario del dialecto murciano agrupa las diferentes hablas locales de estas zonas en los siguientes grupos:

1) zona Noreste: Municipios de Yecla, Villena, Almansa, Casas Ibáñez, Jarafuel, Enguera (englobándose aquí a Jumilla, Chinchilla, Caudete, Fuente-Álamo, Montealegre del Castillo). En esta zona la castellanización es mayor que en el resto de hablas murcianas y en la periferia suponen una trancisión al habla manchega o aragonesa.

2) zona Noroeste: Municipios de Caravaca, Hellín, Yeste y Albacete (englobándose aquí Moratalla, Bullas Riópar, Segura de la Sierra, Barranda, Tobarra, La Paca, Zarzadilla de Totana, Nerpio, La Tercia, Cehegín, Liétor, Ayna, La Copa, Cañada de Canara, Agua Salada, Agramón, Socovos, Letur, La Tercia). En esta zona el habla presenta un notable número de aragonesismos y formas arcáicas, e incluso también de arabismos. Destaca la forma -ismo -a para el superlativo -ísimo -a.

3) zona central: Municipios de Murcia, Cieza, Mula ((englobándose aquí a Alcantarilla, Santomera, Fuente Librilla, Fortuna, Calasparra, Abarán, Molina de Segura, Archena, Beniel, Torres de Cotillas, Alguazas, Villanueva del Segura, Abanilla, Ricote, Blanca, Algaida, Ceutí, Monteagudo, El Palmar, Ojós, San José Artesano,Las Torres de Cotillas, Los Baños de Mula, Esparragal, Cobatillas, Ribera de Arriba, Torreagüera, Campos del Río, Guadalupe, Beniel, Ascoy, Alquerías, Virgen del Oro, Churra, La Alcayna, El Llano, Algezares, Barinas, Sangonera La Verde, Sangonera La Seca, Javalí Nuevo, Dolores, La Huerta, Javalí Viejo, Aledo, El Puntal, Pliego, El Raiguero, La Ñora, El Rellano, Puebla de Soto, Bayna, Los Ramos, Espinardo, Venta de la Aurora, Alguazas, Caprés, Zeneta, Zarandona, Puente Tocinos, Patiño, Llano de Brujas, Cagitán, El Rahal, Aljucer, Cabezo de Torres, Ulea, La Garapacha, La Alberca, Macisvenda, La Hoya del Campo, Los Torraos, Albudeite y Lorquí). El término "panocho" se aplica, en propiedad, al habla utilizada en esta zona. Los rasgos más distintivos son la existencia de un buen notable número de vocablos de orígen árabe y aragonés, de la presencia de rasgos arcaicos, del diminutivo -ICO -ICA convertido en -IQUIO -IQUIA y la existencia de una consonante palatal procedente del encuentro de /k/ en las sílabas /quia/, /quie/ y /quio/.

4) zona Sur: Municipios de Cartagena, Mazarrón (englobándose aquí a Torre-Pacheco, Los Alcázares, San Pedro del Pinatar, Fuente-Álamo, La Unión, San Javier, Pastrana, Las Moreras, Puerto de Mazarrón, Los Dolores, La Aljorra, El Plan, El Carmolí, Lentegorra, El Estrecho, La Azohía, Portmán, La Magdalena, La Palma, Las Palas, Roldán, Albujón, La Puebla, El Algar, Los Belones, Alumbres. El rasgo más diferenciador es el seseo, de tipo especial y con un carácter autóctono, documentado ya en el siglo XVI.

5) zona Sureste: Municipios de Orihuela, Dolores, Elda, Monforte y Aspe (incluyéndose aquí Almoradí y Torrevieja. El rasgo más peculiar es una mayor cantidad de elementos lingüísticos procedentes del valenciano, especialmente el seseo, debido a un contacto con la lengua valenciana en la zona.

6) zona Suroeste: Municipios de Lorca, Totana, Vélez-Rubio y Huércal-Overa (englobándose aquí a Alhama de Murcia, Águilas, Vélez-Blanco, Aledo, Puerto Lumbreras, Librilla, Los Canales, Inchola, Los Ventorrillos, La Molata, Casas del Algibe, Los Arejos, Cala Reona, Almendricos, Barranco de los Asensios, Gañuelas, Matalentisco). Presenta mayor tendencia a la aspiración.

Vitalidad del murciano

El murciano es actualmente una modalidad lingüística en serio peligro de extinción. A título de hoy día el habla murciana se halla muy diluida con el castellano moderno, de modo que el habla de la mayor parte de la población habla un murciano afectado de un grado considerable de castellanización lingüística. La mayoría de rasgos dialectales respecto a la norma del español estándar están especialmente patentes hoy día sólo entre ciertos segmentos de población, especialmente en aquellos que han permanecido más al margen de la presión de la castellanización lingüística y de la alfabetización en castellano, mientras que en la población general el habla se halla muy castellanizada y tan solo unos pocos rasgos murcianos son todavía generales (el acento y el tonillo local, abundante léxico local, fenómenos fonéticos como la asimilación reduplicación consonántica, vocalismo de tipo murciano-granadino, la aspiración, el mantenimiento relativo de la ausencia de /d/ intervocálica, vacilación entre diptongos /ue/ y /oe/ y otros). En algunos segmentos de población, como las capas sociales más altas, no hay casi ningún rastro dialectal y en la mayor parte del territorio las nuevas generaciones desconocen prácticamente el léxico local.

No obstante a lo anterior todavía existen no pocos individuos que hablan cotidianamente en un murciano relativamente bien conservado, pero con el uso de numerosos elementos castellanos mezclados y la ausencia irregular y discontinua de otros elementos murcianos. En menor medida, existen individuos capaces de hablarlo en un nivel considerablemente más genuino y con un predominio total de los elementos dialectales murcianos frente a los elementos castellanos los cuales pueden llegar a ausentarse. Algunos individuos son capaces de escribirlo. De estos perfiles lingüísticos procede la escasa y regular producción en murciano fluyente en la actualidad, como pequeñas obras literarias, obras poéticas, bandos, algunas traducciones, artículos lingüísticos o jurídicos, letras musicales, viñetas de cómic y otros.


Rasgos fonéticos

Sistema vocálico

El murciano presenta, al igual que el andaluz oriental, un sistema vocálico en el que se hallan diez timbres vocálicos agrupados en pares, teniendo siempre uno de los pares su timbre alargado o abierto en sobremanera.

normal abierta o alargada
a æ
e ɛ
i į
o ɔ
u ų


Funcionamiento del sistema vocálico

La vocal abierta o alargada funciona como marca de plural:

en singular en plural
la casa læc-casæ (escrito las casas o lah casah)
el perro lɔp-perrɔ (escrito los perros o loh perroh)
el verde lɔf-ferdɛ (escrito los ferdes o loh ferdeh)
el güey lɔh-weį (escrito los güeis o loh güeih)
el laú lɔh-laų (escrito los laús o loh laúh)

Asímismo este tipo de vocal evita la confusión entre algunas formas de la flexión verbal, especialmente entre la 2ª y 3ª persona del singular:

2ª persona 3ª persona
anda andæ (= andas)
tocaba tocabæ (= tocas)
pierde pierdɛ (= pierdes)
cuenta cuentæ (= cuentas)


El sistema vocálico murciano y sus similitudes con los sistemas de otras lenguas.

El hecho de que en murciano la marca de plural sea una vocal y no -s sugiere que se asemeje a las hablas de la romanía oriental (italiano, siciliano, rumano...) cuya marca de plural es vocal. Por otra parte el sistema vocalico murciano tiene similitudes con el del latín en lo referente a la formación del plural de ciertos femeninos (Cf. rosa > rosæ, capsa > capsae).


Por una parte este sistema de diez timbres vocálicos agrupados en pares propio de dialecto murciano y del andaluz oriental tiene similitudes con el de ciertas hablas del grupo retorrománico[1] y por otra en cierta modalidad de árabe de Túnez el sistema vocálico está formado por tres vocales /a/, /i/ y /u/ que cuentan con sus respectivos pares modificados.[2]

Rasgos consonánticos

Áreas fuertemente lleístas (rosa fuerte), áreas con presencia de lleismo y yeismo (rosa claro) y áreas casi totalmente yeístas (gris).
Reajuste se sibilantes en el español moderno.

El repertorio consonántico del dialecto murciano es básicamente el mismo que el del español general, salvo algunas diferencias:

  • Existencia de una consonante pospalatal velarizada procedente de las sílabas quia, quie y quio. Se localiza en el habla de la Huerta de Murcia y en la escritura generalmente no se representa no obstante suele verse escrita con ch (por aproximación) en diversas localizaciones.
  • Existencia de v labiodental, con carácter distintivo fonológico. No es la continuación de v romance sino resultado de la fricativización de b (Cf. votas, esvarar). Suele representarse en la escritura, en otros casos es representado con f y en muchos casos no se representa.
  • Las consonantes ele y erre en los casos en los que iban ante otra consonante (p. ej. alto, perder) evolucionaron a un sonido único mixto que mantiene el carácter [[alveolar], es decir, suenan igual alto que arto sin haber plenamente una ele o una erre (García Soriano; Gomez Ortín)
  • Existencia residual de /ʃ/, lexicalizada o localizada, según algunos estudiosos (García Soriano; 1932) presente en vocablos como xenta, xiular, xo. Es representado en la escritura murciana con ch (por aproximación).
  • La che murciana es distinta a la del español normativo, siendo descrita por algunos estudiosos (García Soriano; 1932) como una prepalatal fricativa [ž], que en la pronunciación enfática tiende a una ápico dental mojada africada sorda con una tenue resonancia nasal, la cual en muchos casos es una nasal plena (Cf. muncho -a, lunchar", gordoncho -a, mancha, mencha, flencha...).
  • En algunos lugares eye y elle se igualan y adquieren un fuerte rehilamiento.
  • La secuencia inicial ye- o lle- (procedente de hie-) presentan en su carácter palatal un típico matiz velar que puede llegar a tornarse en g plenamente, como en guierba" (< yerba, llerba < hierba ) o en guierro (< yerba, llerba < hierba).
  • El sonido jota y el de la h aspirada (procedente de efe, de aspiración árabe o de la fricativización) se hallan igualados entre sí. Son representados conj y su sonido varía desde una consonante obstruyente, fricativa velar sorda hasta una simple aspirada o el de una uvular vibrante sorda como la dada en la provincia de Jaén.
  • Las consonantes /p/, /t/ y /k/ presentan un carácter aspirado en los casos que van tras s.
  • La interdental (escrita c y z) es pronunciada en posición inicial de sílaba con un tono más sordo y enfático que su correspondiente en español normativo.

- Acerca de sordas y sonoras intervocálicas

  • Son numerosos los casos de mantenimiento frecuente de sordas intervocálicas o bien de la presencia de una sorda en lugar de una sonora. Cf. cocote (cogote), cocotazo, cancro (cangrejo), poyata (en Lorca: muro de piedra en seco), parata, "chenta" (< lat. semita), sermonata (= sermonada), acachar, alcayata, engangrenar", cangrena y encangrenar, pescatero -a, vinatero -a, pinato, cayata, falluto, capolar, Caputa (Paraje en Mula), caparra (garrapata), capítulo (= cabildo), súpito (= súbito), molata, "escorrata" "Ficaria" (Paraje en Blanca), "poyata" (Lorca), "volandero". En la toponimia Caravaca, Moratalla, La Molata, La Mulata, Caputa.
  • Numerosos casos donde se aprecia una permuta consonántica entre sordas /k/ y /t/. Cf. La Rápita o La Rápica, tavacote (< cavacote), tápena o tápana(< caparis), friolenco (< friolento), cantamusa (< cancamusa), a tatas (a catas < a gatas), chito (< chico, en Cieza), entibocarse (= equivocarse), estiba (< esquiba).
  • Sonorización frecuente de consonantes sordas: "gambusino" (campesino), "morga" (morca), "alhábega" (albahaca), "chiguito" (chiquito), "regüestar" (recostar), "bambolla" (lat. ampolla), etc.
  • Neutralización consonántica de /k/ y /g/ en posición inicial de palabra: guchillo, cangrena, garraspera, galasparreño, aibola (caveola), ecétera.
  • Permuta entre /b/ y /g/ generalmente ante vocal /u/ o /o/: busano, bujero, abora (agora, ahora), cobollo, bustar, bufar o gufar, arbullo (cat. orgull).


- Caida de sonoras intervocálicas

  • Pérdida generalizada de la d intervocálica: venío (venido), majal (majadal),, boa (boda), io (ido), nio (nido).
  • Caída frecuente de la consonante sonora intervocálica g: juar (jugar), miaja (migaja), mijica (migajita), piujal (pegujal), cujón, etc.
  • Acerca de la b, hay tendencia a que desaparezca (Cf. caeza,bua", caizo, raiblanca) pero también tiende a mantenerse en otros casos y en otros incluso existe una b epentética (Cf. cobete, toballa, bubo, rabiblanca, buba, sabuco).

- Grupos consonánticos latinos

  • Los grupos /pl/ y /cl/ latinos aparecen palatalizados (Cf. llover, lluvia, llamar, chopo...) excepto en algunos casos puntuales (Cf. plantaje o plantain, El Plan).
  • Conservación general del grupo latino /fl/. Cf. flama, flamante, flamar, suflama y soflama, inflar, infleta, botinflar, botinflao.
  • Presencia del grupo consonántico -ns- intervocálico en bastantes vocablos. Cf. ansa, nansa, pansa, pansir, pansío, suspensar, ansín, ansina
  • Reducción del grupo –pt- latino a –pp- en neologismos (atto, attitú) el cual aparece totalmente simplificado en voces antiguas (siete, seteno, setenil, etc).

- Sobre f y g latinas

  • Respecto a /f/, si bien predomina la solución enmudecida permanecen abundantes casos de mantenimiento, bien en su forma original (Cf. Fenazar, fenás, vafada, fito a fito, manifacero, ferrija, Ficaria, figue) o bien de manera aspirada (se mantiene la aspiración siempre ante /u/ como en huerte, huerza, huente, humar, humo, conhundir, etc; se mantiene en algunos casos ante /o/ como en hormar, hondo, hongo, hopo, etc; se mantiene en algunos casos ante /a/ como en haldar, hambre, etc.
  • La g latina permanece en casos como tragilla, tragillar, chamelgar (< *gemellicare), 'cherol' (< *gerolus), chamelgo, retagila, agestar, etc.


- Otros

  • Numerosos casos lexicalizados de evolución de b > m- así como tendencia a dicho fenómeno: mandurria, Menjú (Abenhud), meneno, comenencia, moñiga, camota (cabota), etc..
  • Caída de todas las consonantes finales excepto /n/: caen la consonante /s/ ['kæ̞sæ̞] (casa por "casas"), la consonante /r/ [kɔ'mɛ] (comé por "comer"), la consonante /l/ [kæ̞'næ̞] (caná por "canal"), la interdental representada con z (aljɛ, por `aljez´) y en general todas las demás (`relóh´ por `reloj´, `almotarih´ por `almotarif´, `azúh´ por `azút´, etc...
  • Presencia de una consonante alveolar ante interdental en muchos casos: romanza (romaza), bercicleta, Jarcinto, marzapán, calluerzo (cariosus), almarzara, marzapán, etc.
  • Se mantiene también la desinencia latina en -ba para los imperfectos de indicativo (teniba, queriba, lloviba, saliba, rompiba, cumpliba, comiba...).
  • Pérdida de la secuencia intervocálica –er-: desipela (erisipela), quisiá (quisiera), quisión (quisieron), hubiá (hubiera), hubión (hubieron), juá (fuera), viniámos (vinieramos), etc.
  • En algunas zonas como en la Vega Baja o el Campo de Cartagena era frecuente el seseo (sanguango por "zanguango") mientras que en la Vega del Segura era muy usual el ceceo sobre todo en posición inicial de palabra: cerrucho (serrucho), bizuejo, liciar (lisiar), zapo (sapo), cencillo, "zajar", zalpicar, zofra, etc..

- Alveolares

  • Neutralización de las líquidas /l/ y /r/ en posición implosiva, ya documentado entre los mozárabes, en un fonema alveolar mixto: fartar (faltar), calpintero (carpintero), arto (alto), almario (armario), etc.
  • Nasalización de l/ o /n/ implosivas: anguno o ambuno (alguno, arguno), cuncusilla (culcasilla), etc.
  • Permuta entre /l/ y /n/: álima (anima), manilla (malilla), alimal (animal), tarataña (telaraña), añilos, perorata, etc.
  • Paso de la dental /d/ hasta /l/ o /r/ simple: melecina (medicina), meralla (medalla), siguirilla (seguidilla), etc
  • Presencia frecuente de una nasal epéntica ante /p/: timple, himpoteca (hipoteca), himpócrita, etc.
  • Presencia de una nasal epéntica ante palatal ché: muncho (mucho), bolinche, acembuche o zambuche, lunchar, mencha, menchero, etc.

-Sobre la palatalización

  • Palatalización de /k/ ante yod: `cherer´ (de `quierer´, cast. querer); zagalicho (zagaliquio), `poquicho´ (poquiquio) (En realidad `ch´ es sólo una grafía aproximativa pues la consonante citada tiene su propio sonido palatal característico de sí diferenciado de otras palatales).
  • Palatalización de /d/ ante yod: presillo, poyo (podium), suiciyo, rebuchar (repudiare), yadema (diadema), etc.
  • Palatalización de /l/ en entorno de yod o en posición inicial de palabra (Cf. manlleva, llebre, llengua, lletra, llibro, lletura, callente, llampar, llampo, alluego.)
  • Palatalización de /n/ ante yod o en entorno de yod: escrutiño, araña (aranea), Toño (Antoñio), iñesta (hiniesta, retama), pecuña, España, matrimoñesco (matrimonial), araña (aranea), añeblar (anieblar), ñebla, etc.
  • Palatalización usual de /n/ en posición inicial o intervocálica. Cf. ñudo, ñudoso, añudar, ñora, enroñar (tamb. enronar), enrobiñar (tamb. enrobinar).
  • Palatalización del grupo latino -gn- y -nn- (Cf. cañuto, Ñasco (Ignacio), puño (pugnus), endeñar (indignare), colaña (< colunna < columna)).
  • Mantenimiento de palatales medievales: minchar (manducare), panocha, regallo, adivinalla (adivinaja), orilla (< auraticum), bulchaca (< burjaca), Pencho (< Fulgencio), Concha (< Concepción), carcallá, cegalloso, gorgollo (gorgojo), o por el contrario velarización de la palatal romance: madrija (madrilla), camarroja, majencar (mayencar), etc.
  • Presencia frecuente de una palatal en lugar de una interdental: pancha (< panza), esjinche, arrechucho (< arrechuzo), punchar (< punzar), puncha, etc.
  • Distinción de elle y eye, e incluso lleísmo. Modernamente predomina el Yeísmo especialmente en las zonas urbanas debido a la influencia de los medios de comunicación y del castellano.

- Vocalización consonántica

  • Vocalización de /k/ ante /t/ o /k/ en muchos casos (Cf. caraiter, atraitivo, destruición, dialeuto).
  • Vocalización de /b/ ante consonante: deuda (< debda > debitum), cauza (< cabsa < capsa), ausenta (< absinthium), Ceutí (< Cebtí), rauta (< rabta), etc.
  • Vocalización de /d/ ante /r/: máere o máire (= madre), páere o páire (= padre), fráire o fráere (= fraile), lairón (= ladrón).

-Metátesis consonántica

La consonante que más se metatiza es la /r/ y la vocal que más la /i/:

  • Metátesis de /r/: catreal, Grabiel, treato, cofadre, traganina, amorgonar, etc.
  • Metátesis de /i/: naide, zuidá o zudiá (ciudad), cudio (cuido), cudiar (cuidar), maniantal (manantial), etc.
  • Metátesis de /u/: frauga (= fragua), enjaugar (= enjuagar), estauta (= estatua), etc.
  • La secuencia original /pro/ aparece evolucionada en tres soluciones, primero el mantenimiento (probar), en segundo lugar su evolución a /pre/ (precurar, prenunciar, preducir, predución, prepartía) y en tercer lugar su simplificación en /po/ (pograma, poblema, pofesional, pomesa, pofesor).
  • Paso de la secuencia /per/ hasta /pre/ (premitir, pretenecer, premanecer)

El murciano y su relación con las lenguas románicas

El murciano linda con cuatro modalidades lingüísticas, con el andaluz, con el manchego, con el castellano churro y con el valenciano, formando un continuum lingüístico con las tres primeras y de modo parcial con la última.

Comparte los típicos rasgos propios del español meridional junto con el andaluz, el extremeño, el manchego y el canario numerosos rasgos fonéticos, tales como la desaparición casi general de `d´ inicial e intervocálica, la caida de consonantes finales, el seseo, el ceceo y el heheo, el lleismo y el yeismo, la aspiración de `f´, la neutralización o confusión entre `l´ y `r´ ante cualquier consonante y otros muchos.

Por otra parte comparte numerosos elementos lingüísticos propios del sector oriental de la península Ibérica y la zona sur de Francia, que son elementos usuales en aragonés, navarro, ribagorzano, catalán, valenciano y gascón. La mayor parte de estos elementos son léxicos.


Origen del dialecto murciano

El Reino de Murcia en el contexto de los territorios de la Corona de Castilla.
El Reino de Murcia en el contexto de los territorios de la Corona de Castilla en 1590.
División territorial de 1833 donde aparece la región biprovincial de Murcia.

El murciano es un dialecto surgido de la mezcla de diversas variantes lingüísticas que se cruzaron en el Reino de Murcia a raíz de su conquista por la Corona de Aragón y por la Corona de Castilla en los siglos XIII y XIV: dichas variantes lingüísticas fueron principalmente el romance andalusí, el árabe, el catalán, el castellano, el aragonés, el [[provenzal); a una base románica se superpusieron una gran cantidad y variedad de todo tipo de elementos lingüísticos procedentes de una amplia gama de variantes lingüísticas que han ido llegando o influenciando al sureste de la península Ibérica.

El dialecto murciano se muestra como un dialecto ibero-románico en el que se hallan diferentes elementos lingüísticos atribuíbles a un primer sustrato prerromano y latino y ulteriormente a un sustrato del romance andalusí así como diferentes elementos lingüísticos procedentes del árabe tanto en su modalidad culta y dialectal, del aragonés, del occitano (o provenzal), del catalán (o valenciano), del castellano antiguo o moderno, de la norma académica del español moderno, del francés e incluso de la lengua caló; asimismo el dialecto murciano tiene un parecido notable con los dialectos italianos.

En el murciano preponderan las más conocidas soluciones fonéticas del español moderno (enmudecimiento de f y g latinas, conversión de los grupos pl- y cl- en la palatal elle, etc)de ahí que haya que considerarlo como un dialecto del español.

Fuentes y Ponte comentaba en el capítulo "Lo que olvidóseme" de su obra "Murcia que se fue" que tras la reconquista el Reino de Murcia se impuso el provenzal como lengua oficial y en otra parte de la obra comenta que los vencedores cristianos de la Corona de Aragón impusieron en el Reino de Murcia un aragonés muy influenciado por el provenzal, la cual se fundió con el habla preexistente y posteriormente con el castellano. Justo García Soriano también comentó que tras la conquista por los cristianos del Reino de Murcia se impuso el provenzal como lengua oficial.

Por otro lado Justo García Soriano al estudiar las aportaciones lingüísticas de los pueblos que habitaron o dominaron el antiguo Reino de Murcia procede a considerar primero al elemento mozárabe del Reino de Murcia, del que dice que representa el sustrato lingüístico indígena preexistente a la conquista cristiana, para a continuación ir considerando la influencia y herencia aportada por las sucesivas aportaciónes lingúísticas del árabe,castellano, aragonés y catalán-valenciano, de los cuales afirma que contribuyeron en mayor o menos media a la conformación del dialecto murciano.

Recientemente está cobrando valor e interés la hipótesis del murciano como una variante románica castellanizada, fundamentado por el hecho del predominio de aquellas soluciones fonéticas consideradas propias y típicas del español moderno (enmudecimiento de /f/ y /g/ latinas, reducción ei > e, palatalización de PL, CL y CT, deshacimiento de apócopes, etc) pero con el mantenimiento de una morfología, fonética y léxicos esencialmente ibero-románica con caracteres propios.

El murciano en relación con el mozárabe o romance andalusí

El mozárabe o romance andalusí fue ([3] ) el latín dialectal, latín hispánico o romance que se habló en territorios de la península Ibérica bajo alguno de los varios estados islámicos que existieron entre los siglos VIII y XV. Su uso no iba ligado a la profesión de una determinada religión y pesar de ser lengua vernácula de diversos elementos poblacionales (cristianos mozárabes, judíos y musulmanes (especialmente descendientes de peninsulares o muladíes) quedó prácticamente eclipsada y relegada en el plano cultural, social y religioso por lenguas como el árabe , el latín y el hebreo, y aún en ocasiones por otras modalidades románicas como gallego y provenzal que florecieron y adquirieron prestigio durante época andalusí.

Según el resultado de algunos estudios ([4] ) el mozárabe o romance andalusí continuó siendo hablado en las tierras murcianas durante todo el periodo andalusí hasta pasado el siglo XIII cuando había sido ya incorporado el Reino de Murcia a la Corona de Castilla y se produjo una fuerte persistencia de elementos mozárabes en el murciano (tanto poblacionales como lingüísticos). Algunos estudios comentan que en relación con el dialecto murciano el mozárabe fue en el siglo XIII la sedimentación lingüística indígena del Reino de Murcia.

Han llegado varias referencias a la lengua latina o romance hablada en el sureste de la península Ibérica durante el periodo andalusí, en las cuales por lo común suele mentarse bajo denominaciones como 'aljamía' (aǧamíyya), 'latiní' (Lathinī)y 'latinía'. Algunas son ([5] )


  • El geógrafo Ibn Khordadhbeh (Abū l-Qāsim ʿUbayd Allāh ibn Khordādhbeh, 820 - 911) mencionó y distinguió dos hablas o lenguas en la península Ibérica: la andalusiyya, en el Sur y la afrangiyya al Noreste.


  • El historiador Benalcutía comentaba que con la llegada del ejército de Abdala a la capital de los dominios de Daysam ben Ishaq (región de Tudmir, principios del siglo X) sucedió que
«el pueblo gritó, en el dialecto de aquella tierra, pidiendo paz»


  • El prodigioso sabio murciano del siglo XI Ibn Sida (Abū-l-Hasan `Alī ibn Ismā`īl al-Musrī al-Andalusi al-lugawī) al principio de su obra Kitäb al-Mujassas se disculpa previamente por los posibles errores que pudiera cometer en la lengua árabe en la que escribio tal obra, señalando
«y ¿Cómo no he de cometerlos yo, si escribo en tiempos tan alejados y teniendo que vivir familiarmente con personas que hablan en aljamía?»


  • El médico y botánico zaragozano del siglo XI Ibn Buqlaris (Yonah ben Isaac ibn Buqlaris al-Israili]]) cita en su obra Kitab al Mustaini ciertos nombres vernáculos de plantas procedentes de la aljamia o latinía del oriente de al-Ándalus.


  • El médico y botánico malagueño del siglo XIII llamado Ibn al-Baitar (Diya al-Din Abu Muhamad Abd Allah ibn Ahmad, al-Malaqí (el malagueño) y al-Nabatí (el botánico)), que vivió entre 1190 o 1197 y 1248, comenta en una parte de su obra Al G̕āmi 'li mufradāt al adawiya wa al aġdi la equivalencia entre las voces latinía y aljamía, y citando nombres de plantas corrientes del sureste de la península Ibérica hace alusiones a la aljamía del oriente de al-Ándalus.


Debido al vacío documental algunos estudiosos solo se han atrevido a catalogar como voces heredadas del mozárabe a léxico como aletría, verrugo, aljez, asina, caliche, canuto o canute, caparra, capuzar, compaña, bayoco, barchilla, juntamento, morciguillo, ', cutir, cabolo, mola o muela, arroyo o royo, saldorija, morra y morro y morrón, buque, pagamenta, asina, pancha, bujarasol, perfolla, garabato, moño, quijero, aseguranza, tápena, cisca, visibilo, bleda y otros.

En el sureste de la península Ibérica durante el periodo andalusí la lengua latina o la lengua romance llevó a cabo junto a la lengua árabe una influenciación y mestizaje lingüístico mutuos, en distintos niveles dependiendo de factores culturales, poblacionales, religiosos y geográficos. Existen vocablos murcianos que por componer elementos de la lengua latina o romance y la lengua árabe evidencian tal mestizaje, como alciprés, abercoque, alcancil o alcacil, almediodía, alazor, alpargate y otros.

Algunos topónimos del ámbito lingüístico murciano evidencian una trancisión desde el mozárabe, como Lorca (ant. Lurqa), Murcia (ant. Mursiya), El Fondón (ant. al-Fundún), La Herrera (ant. Alferraira), Orihuela (< Al-`Uḏrī Uryūla, wryūla y wrywla, Ibn Baškuwāl Awryūla, wryūla y wrywla; al-Bakrī Urywla, Anónimo del siglo XI wrywla Aurarĭŏla).

La lengua árabe en el dialecto murciano

La lengua árabe, hizo acto de presencia en el sureste peninsular ya desde el siglo VIII, y en su modalidad culta y dialectal, fue lengua culta, materna y popular de naturales del sureste peninsular hasta bien avanzado el siglo XVI.

En el dialecto murciano quedan vestigios de la lengua árabe, tanto de la modalidad culta como la su variedad dialectal. La presencia de voces árabes en el dialecto murciano es muy notable, tanto aquellas de uso compartido con otras hablas (español, aragonés, catalán, valenciano, andaluz, manchego) como aquellas de uso propio de la región.

Se baraja una cifra superior a 3000 arabísmos léxicos en el dialecto murciano (incluyendo los de uso exclusivo en murciano como los de uso compartido con el castellano, valenciano, catalán, aragonés, andaluz, extremeño, etc) no obstante se precisan estudios más profundos.

Algunos arabísmos léxicos peculiares del murciano son:

abellota, abercoque, acembuche, acendría, aceña o ceña, acequia o cequia o acieca o cieca, aciar, azabara o alzabara o acibara o cimbara o alcimara o cimara, acirundaja o cerundaja, acimboga o cimboba, adobar, adoverías, afalfa, alfarrazar o afarrasar, afarraso, agua nafa, ajorrar, ajorro, aladroque, alambín, alamín, alarís, albacorón, albarán, albardín, albellón, alberca, alcabor o arcabor, alcacel, alcacil o alcaucil o alcancil, alcaidía, alcaide, alcancía, alcacilera, alcagüeto, alcaidía, alcantarilla, alcatifa, alcuza, aldaba, aldaba moruna, alajú, aleja o leja, aletría, alfaba, alfajor, alfarda, alfardón, alféizar, alforín o algorín, alfurre o aljorre, alfarsia, alficoz, algaidonar, alguaza, alhábega, alhania, alhucema, aliacán, aljévena, aljibe, alizar, almadraque, almagrán y almagrana, almaina, almaja, almajar o almajas, almajara, almajarra, almaraqueja, almarchas o almarches, almarga, almazara o almarzara, almazareta, almenara, almojábena, almoxarifazgo, almotacén, almudí, alquilate, amagasén, aojala, arambol, araña y arana, arcarde, arcazaba, argalloba, arjuma o ajuma o juma, armará, armilla, arraclán, arráez, arrear, arrecife, arroba, arrotova, asequí, ataú o ataúl, ataurique, atoba, atobar y atobao, azadar, azaga, azarbe, azarbeta, azarbón, azarja, azofra, azú o azul, azulejo, bacoreta, bardoma, bardomar, bardomera, barrano, ceje, ceña, cofa, charate, daraxarife, dasta y hasta, dula, embardomar, engarcilar, enjaretar, entina, nesbalijar, ezaga, falca, fardacho, galví, gambujo, gárgol, garrofa y garrofero, guajerro, hágamo, inda, jabegón, jácena y járcena, jalandro, jalar, jametería, jametero -a, jaraíz, jarapa, jarapotear, jaricar, jarrero, jativí, jelepa, jerife, jeta o geta, jonjolí, julepe, maquila, marful y manful, margual, marraja, matalahuva, misino, misquino, mona, manflorita, merancho, nucla o nuncla, ñora, ñoro, ojala o ojalá, aojala o aojalá, paniquesa, rabal, rafa, rafal, rafalí, rafe, rauta, real, sarria, sobreacequiero, tahulla, taibique, tamborinazo, tramuso, tutía, ¡use!, valedí, zabacequias, zafa, zafrán, zaga zagal, zahorí, zalefa, zamacuco, zamboa o acimboga, zambudio, zaradía, zaragüel, etc...

Algunos topónimos en la Región de Murcia procedentes de elementos de la lengua árabe son:

Alcantarilla, Abarán, Ceutí, Guadalentín, Alhama, Abarán, Ojós, La Alcayna, La Alberca, La Alberquilla (Librilla), Alquerías, El Raal, Zaraiche, La Albatalía, Los Alcázares, El Carmolí, Javalí Nuevo, La Ñora, Alhagueces, La Alcanara, Monte Arabí (Altiplano), río Alhárabe (Noroeste), La Atalaya (Montaña en Mazarrón), La Atalaya (Cieza), Alquibla (comarca de Mula), La Alquibla (Archena), Almadenes (Cieza), El Algarrobo (Abanilla), Rodeo de Huatazales (Comarca de Mula), Embalse de Algeciras (Comarca de Mula), Mahoma (Paraje en Ricote), Algaida (Archena), Mazarrón (ant. Almazarrón), Los Allozos, La Azohía, La Aljorra, Molinos Marfagones, El Algar, Beniel, Beniaján, Rincón de Beniscornia...

El murciano e hipótesis sobre la influencia del catalán

En unos momentos determinados aparecieron una serie de publicaciones que postulaban y exaltaban una herencia e influencia lingüística del catalán sobre el murciano de gran magnitud, según se narra superior a la herencia e influencia aragonesa y mozárabe. Algunos de los más representativos son 1) Murcia, ¿un país catalán frustrado? , Vicens M. Rosselló i Verger. 2) El murciano como resultado del contacto lingüístico medieval castellano-catalán, Jordi Colomina i Castanyer. 3) El catalán en Murcia, M. Àngels Viladot i Presas).

Sin embargo la argumentación y la perspectiva lingüística, histórica y sociocultural dada en este tipo de artículos sobre el Reino de Murcia y o la cultura murciana no es totalmente veraz y o viene previamente seleccionada o modificada. Una muestra de ello es que cuantos rasgos se afirman de modo indiscutible como herencia catalana en murciano pueden explicarse más bien como herencia aragonesa, occitana o mozárabes, lo cual significa que existen alternativas, algunas de ellas más viables por diversas circunstancias(a saber, bajo hechos como la existencia de nativos del Reino de Murcia de entre los cuales una parte seria romanico-parlante y el asentamiento numeroso en el reino de occitanos, navarros, aragoneses, y no sólo de catalanes) y que es posible prescindir de la teoría de la herencia catalana, que es la única opción tenida en cuenta en dicha teoría de la herencia catalana.). Así pues, se disponen de datos suficientes para dar por cierto que el papel del catalán fue irrelevante en lo referente al origen y composición del murciano (bajo análisis serio e imparcial no habrían apenas más de 100 catalanismos léxicos). Por otra parte en la teoría que argumentan estudios de este tipo se sostiene que la herencia catalana en murciano procede de los albores del siglo XIII y XIV (cuando la Corona de Aragón se apoderó del Reino de Murcia y comenzó el establencimiento de gentes de dicha corona) no obstante no es posible conocer el siglo o momento de introducción de un catalanismo léxico o fonético el dialecto murciano (el léxico y fonética murciana, salvo en casos puntuales, no están documentados hasta mediados del siglo XIX y principios del XX, con la aparición de las primeras obras en murciano o sobre el murciano).

Por otro es preciso tener en cuenta que el léxico y antroponimia de la Región de Murcia atribuible a un origen catalán es también fácilmente asociable a antroponimia de origen aragonés, occitano o incluso castellano antiguo, romandalusí o simplemente romance. El hecho no es en absoluto paradójico y es un simple reflejo del origen latino común a todas estas influencias que en el caso del aragonés, catalán (o valenciano) y occitano (o provenzal) va temporalmente mucho más allá de la simple desmembración del imperio romano por lo cual no es posible determinar como catalán a un léxico o antropónimo murciano que mismamente puede proceder del occitano y o del aragonés o proceder de un antecesor común latino, y menos por una simple coincidencia fonética.

Esta teoría que sostiene y abulta una herencia catalana enorme sobre la lengua en el territorio del antiguo Reino de Murcia se apoya generalmente en dos referencias pseudohistóricas, por un lado en las palabras del cronista de Jaime I Ramón Muntaner que escribe que tras la conquista en Alicante, Cartagena y Murcia quedaron "vers catalans" y que se hablaba "lo plus bell catalanesc del mon". No existe controversia acerca de la veracidad de sus palabras y desde la óptica académica tal afirmación está totalmente desacreditada y tildada de ilusoria y exagerada (véase por ejemplo lo que opina Ramón Menéndez Pidal) pues entre otros hechos, Muntaner estaba recién nacido y en su tierra natal en el momento en el cual él asegura que en aquellos lugares se hablaba aquel catalán por lo cual no fue testigo presencial de los hechos que narra. Por otro lado otra opinión sobre la que se sostienen las teorías de la herencia catalana de consideración es la que en la obra `Vocabulario del dialecto murciano´ del filólogo e historiador Justo García Soriano se afirma, que tuvo un papel decisivo el catalán sobre la configuración del murciano y que casi el 50% de léxico peculiar de la Región de Murcia es de origen catalán, sin embargo tres hechos como menos contradicen dicha afirmación: uno es que Soriano entiende por "léxico peculiar murciano" solo a aquel léxico no dado o no usual en castellano, segundo que previamente en ese 50% ha incluido gran número de voces aragonesas, occitanas, mozárabes e incluso árabes. Tercero en su propia recopilación léxica atribuye a un origen catalán 400 voces del total de 4000 recopiladas en su obra (ni siquiera un 10% del total recopilado), y cuarto sobresale el hecho que García Soriano no recopiló todo el léxico de la región a la que hace referencia (dado que en su Vocabulario faltan cientos y cientos de vocablos murcianos que sí se recogen en otros trabajos), por todo lo cual y más, esa la cifra de 10% de catalanismos que hay en la obra de García Soriano sería en realidad mucho inferior (pues si del total de las miles de vocablos del murciano García Soriano tan solo cita a 400 voces como catalanas, siendo realmente la gran parte de las mismas aragonesismos y mozarabismos). Además, dadas las similitudes entre hablas, dialectos e idiomas románicos el origen catalán puede discutirse en muchos casos ya que dichos elementos lingüístico atribuidos al catalán (por ejemplo panocha, pesol, escarcullar, cobete, boria, llampo, oraje, companaje, almojabena, alharís, flama...) pueden ser considerados no como catalanes sino bien como aragoneses, otros como occitanos, o romandalusíes, o del castellano antiguo...).

Desde la perspectiva de algunos filólogos (JORDI COLOMINA I CASTANYER: El murciano como resultado del contacto lingüístico medieval castellano-catalán; Universidad de Alicante) se sostiene que el dialecto murciano es resultado del contacto lingüístico entre el castellano y el catalán no obstante esta concepción del murciano choca con la realidad histórica y lingüística del murciano pues atribuye solo a dos lenguas el orígen y composición del murciano (al castellano y al catalán) pero tal como se apreciar en el propio caudal lingüístico del murciano (en los planos léxico, morfologico, semántico, fonético...) no fueron dos sino cuatro o cinco las lenguas que ejercieron un papel principal y decisivo en su formación y composición (el castellano, el aragonés, el [[romance andalusí]], el catalán-occitano y el árabe). Es por ello que el murciano no puede ser fruto del contacto lingüístico entre dos lenguas sino entre muchas.

Desde esta perspectiva se concibe al murciano como un dialecto de transición entre el castellano y el catalán (o el [[valenciano alicantino]]), sin embargo los rasgos lingüísticos del murciano no se muestran transicionales entre lo castellano y lo catalán del mismo modo como tampoco el valenciano alicantino se presenta como un dialecto transicional entre lo catalán y lo castellano. La situación no es simétrica en absoluto ya que históricamente el alicantino viene incorporando cada vez más elementos castellanos y, por tanto, tan solo puede apreciarse la supuesta trancisionalidad en época reciente y más bien por influencia castellana. Es razonable pensar que el dialecto murciano ha seguido la tendencia de castellanización lingüística en los últimos siglos por lo que es plausible pensar en un dialecto murciano arcaico con más elemento catalán, aragonés, árabe y romandalusí) del que tiene actualmente.

Destaca el hecho de que una sorprendente cantidad de casos el catalán y el valenciano se parecen al castellano mucho más que al murciano (en gran cantidad de elementos, como en la sufijación por derivación en la cual en murciano destacan algunos como -iche, -icho, -iquio, -ucho, -uzo, arre-, tres-, -icio), en el vocalismo doble, en la formación del plural mediante vocal y no mediante -s (lo cual aproxima al murciano a la romanía oriental), en el tratamiento de ciertas consonantes o grupos consonánticos romances, en el fenómeno de la geminación consonántica con existencia o no de aspiración...). Por otra parte a modo resumido valgan como paradigmas de la fonetica murciana las siguientes voces que evidencian la evolución fonética no catalana del murciano: llorar, lluvia, llamar, llave; muncho, pecho; caeza; espejo; mano, pelo; suelo o soelo, puente o poente, suerte o zuerte, tierra, piedra;...

Semejanzas con otras lenguas

Lenguas y dialectos hablados en España hacia 1950.

Semejanzas entre el murciano y el catalán-valenciano

El dialecto murciano comparte con el catalán-valenciano algunas particularidades fonéticas, como la palatalización de /l/ inicial (llampo, lletra, lletura) o la permuta vocálica entre /o/ y /u/ (sofrir) El seseo que se da en Orihuela y la Vega Baja del Segura viene atribuyéndose a la herencia lingüística valenciana la cual fue allí lengua oficial hasta el siglo XVIII. Asimismo el murciano y el catalán-valenciano presentan una gran cantidad de léxico heredado de la lengua prerromana, árabe y mozárabe que no están presentes en castellano.

Algunas de las muchas semejanzas léxicas entre el murciano y el catalán-valenciano son:

acorar, adivinalla, aladroque, abercoque, aladroque, albellón, alhábega, alzaria, amerarse, amollar, amorgonar, ancharia, ansa, aponar, atoba, atobarse, ausar, azabara o azabara o alcimara, bambolla, bocha, bolchaca, bonitol, bresca, buba, bufar, caballón, cabernera, cachirulo, calar, calbote, camal, cameta, camota, cancro o cranco, cangrena, canute, cantusear, carota, carrera, cascal, cordeta, cu o cute, cucarse, corcar, crespillo, charrar, charrán, chicho, chulla, embolicar, enamoriscarse, endormiscarse, ensobinarse, enza, escarcullar o escarcuñar, esclafar, escupinnajo, esporsar, fená, feroche, ferrija, flamará, fosca, gafarrón, gallete (a), garvillar, gíngol y gingolero, gargoleta, janglón, jeja, jeta, llanda, llengua, llampo, llampuga, llanquete, llueca, mamprender, mancha y manchador y manchar, manobre, matapollo, meco, mentres, minchar, molla, mota, nacha, noviaje, oliva y olivera, palera, pansir y pansío, pescatero, pésol o présol, picaza, picola, plantaje, porsaguera, puncha, quijal, retijar, revolica, rondalla, rustir, sarria, sipia, sirre o jerri, soca, socón, solaje, surtir y surtidor, taca, terraje, tornajo, tresmalle, trastajador, valúa, yaya, zuro etc.

Semejanzas léxicas entre el murciano y el aragonés

El aragonés fue lengua oficial en el Reino de Murcia tras la conquista cristiana, y hasta hace bien poco la Real Academia de la lengua española consideraba al murciano como un dialecto del aragonés ([6] )

Algunas semejanzas léxicas entre el murciano y el aragonés (muchas de ellas semejantes, también, al catalán):

ababol, abonico, abreojo (abreojos), acachar, acaloro, acorar (acotolar), aguaitar, abaratar, aborrecer, adobar, agüera, ajoarriero, aladro, alamín, alatón, alatonero, alfarda, alfardón, alfarrazar, alforín (algorin), algez, algezón, alguaza, almenara, almudí, aldaba o albolada, albarán, albellón, alegrarse, alum o alún, amerar, ancharia, apandar, apañacuencos, apaño y apañar, apavilado, apercanzar, apero, apezonar, aplegar, arraclán arramblar, arrear, arrematar, arrobina(d)o y robinar y enrobinar, asín y asina, asnería, atajo, atoba, azulejo, amollar, amorgonar, alzaria, apa, arna, asín y asina, atoba, averío, avispado, azofra, azud, bachoca, baga, bacón, bandearse, bardiza, barraca, barredera, baxocas o bajocas,belén, blanca, bofo, borrar, bozo, brazal, bresca, broza, baladre, binzón (fizón), bardomera, bardoma, bizuejo, bleda y blea (bleto), bofo, bolchaca, bolinche, boria (boira), bozo (bozal), brisa, bufa, bufeta, cacera, cachirulo, calentor, calorina, camal (ramal), caparra, capaza, capacear, capazo, capolar, cañuto, caráiter, caballón, cabezada, calzetero, cambalache, campar, campero -ra, campico, capítulo, casero, chamorro, collerero, copero, corambre, corca, corcar, cordel, coscón, corvejones, cox-coj, crujida, cujón, cular (morcilla), cutiano, caricas, censal, cepo, chamada, chaparra(do) y achaparrado, cocio o corcio o córciol, corcón, corrental, correntía, cucar, charrar, chiular (chiflar), chafar, chalán, chanada, chanchullo, chepa, chepado, chorrada, chorretón, chulla,, chulain, desocupo, dica o diquia, defisar, delegar, desagenas, desansiado, desfachatez, designias, despepitarse, der, de vano, doblero, duelo, dula, embafar, embolicar, empeltar, encerrizarse, enguiscar, enrobinarse, enrona, enronar, ensobinarse, escachuflar, escaparrar, esclafar, escorreor y escorredor, escudillar, esfilusar, eslapizarse, espatarragarse, espichar, esponjado, estral, estropicio, excusado, exporgar, faloria, fajo, falca, falsa, fandango, farinetas, farolero, fardacho -a, farfalloso -a, fila y fileta, fito a fito, forado, fresquilla (presquilla), fritada, fuchina, fulero -a, fumero, furufalla o furrufalla (burrufalla, borrufalla), futesa, gafarrón, gajo, gaña, garba, garbear, garbera, gárgol, garrampa, garrapata, garras, garrón, gayata, geta o jeta, gíngol, golfo, gorrino, grandaria, grilla, gris, guija o guixa, guipar, gusanado, gusanera, ivierno, indañarse, infante, garrampa, garrón, gayata o gayá, gemecar (chemecar), genial, gíngol, ginjolero, guisca, guisque, gordaria, gorgo, grandaria y grandarie, guarañero, hala, haldeta, historiado, horno, jábega, jaudo (jauto), jaculatoria, jarapotear, jarcía, jaudo, jóveno, julepe, justillo, jeta o geta, jetada y jetazo, jipar (guipar), judía, juguesca, lacha, laminero -a, lapo, lavar yeso, leñazo, lezna, llaga, lloradera, lonja, lorca, luciar, macerar, madrilla, madrillera, maltrabaja, mandurria, mandria, mancha y manchar y manchador, manifacero, manta, mardal (mardano), mas, mascarado, matalahuva (matafalúa), mauli(d)o, mazacote, melguizo, melón de agua, melsa, miaja, micer, mida, merendola, milocha, minchar, mincho, miramar, mojete, moa, mona, monda, morca, morga, morgón, morrocotudo, mortichuelo (mortijuelo), muelles, muñido, naya, necesaria, obrero, orillos, oveda(do) (vedado), paniquesa, pansido, pareta, parrel, parvada, pebrete y prebete, pelacañas, perero, perfolla, perola, perputa, pescatero, picoleta, pigota, pilindrajo (filindrajo), pinatar, pineda, pinacho, pirindola, pajuz o pajús o pajuzo, paleta, panizo, panocha, pantasma, papelero, paraula, parrandas, parvada, pelele, pelindusca, pendonear, peneque, perjuicioso, perola, perrera, picajoso, pico y picota, pingo, pipirijaina, pirulo, pisadera, pizco, pocho, poder, poso, porche, portadera, potrear, pozal, pozalear, prieto, probar, procurar, puncha y punchar y punchón y punchazo, quejón, quijal, rafe, rampa, rasera, raspear (rasmear), retestinarse, retijante, riso, robín, robinarse y robiñarse, robinera y ruinera, rosegón y rosigón (resigón), rozar, ruche, rugiar, rugío, rustir, abal, rafe, rampa, rasera, raspa, reblir, reciente, refitolero, repropiar, revoltina, bolde, rosigar, ruche, rujiar o ruxiar, salmorrada, sanjuanero, saque, sarria, sazonadores, sentido, serreta, sopado, soportales, sota, sumidor, sastresa, ses, sogueador, somordo, tabanque, taca, terratremo, toño, trujal, tablas, tajo, tamborinazo, tarumba, teja de agua, tempranero, terretremo o terretiemblo, testerazo, tiberio, tierra blanca, timba, tinglado, tocata, tongada, toñina, toño, tormo, torno, torre, trapera, traspuntines, trebajar, trenque, trifulca, troceado o tronzado, trujal, ventano, veta, volada, yaya, yerba, zabacequias, zaborra, zamarrazo, zapo, zarangollo (zaranga), zarpa, zote, zurrún y zorruno (zurrumbre), zuro y otras.

Semejanzas entre el murciano y el italiano

El dialecto murciano tiene bastantes similitudes con los dialectos italianas y aunque algunos autores han comentado estas semejanzas no se han llevado a cabo estudios que abarquen el tema con profundidad.

El murciano, como el italiano, forma el plural mediante añadición de vocal y no con una -s: en murciano del singular "la casa" se forma el plural "lae casae" (donde -ae- es vocal -a- abierta o alargada) o por ejemplo de "el cielo" se forma el plural "lö cielö" (donde -ö- es vocal abierta o alargada).

Otras semezanzas son que grupo consonántico /ct/en murciano (cuando no aparece como /it/, /ut/ o /ch/) aparece como /tt/ al igual que en italiano(murc. vittoria, it. vittoria) y en muchos casos incluso redujo a /t/ como en "dotrina" (< dottrina) o "lletura" (< llettura).

Ámbos presentan enmudecida la -s final latina, que también cayó en francés antiguo.(murc. Jesü, it. Gesù, cast. Jesús).

Presentan presentan la -t final latina caída (murc. localidá; it. località).

Presentan el grupo /pt/ como /tt/ o bien como /t/(murc. siete, settentrional; it. sette, settentrionale). Algunas semejanzas léxicas peculiares entre murciano e italiano son: toballa (toalla), seis (cast. "sois", it. "sei" = eres), taca, robín y enrobinar y otras muchas de interés.

Merece tener en cuenta que se tiene documentada la presencia en el Reino de Murcia de gentes itálicas (procedentes de Génova, Lombardía, Pisa, Sicilia, Cerdeña, etc) tanto antes como después de la conquista aragonesa o castellana, teniéndose conocido que existían estrechas relaciones éconómicas y culturales entre el sureste de la península Ibérica(ya confirmado plenamente en la época de Abenmardenix mediante acuerdos comerciales) y las repúblicas italianas. Por otra parte cierta Cantiga de Alfonso X menciona a genöeses, pisaos e outros de Cezilla (= genoveses, pisanos y otros de Sicilia) avecindados en Murcia y que iban a orar a la Virgen de la Arrixaca establecida en un arrabal.

Murcianismos en el D.R.A.E

Con un significado diferente, aparecen con marca de Murcia las siguientes palabras:

Abruzadera, abruzar, abuelo, acamar, acequiaje, aciguatar, aguacate, aguacatero, aguanafa, agüetas, ajorrar, aladroque, alcancil, aleja, alfarrazador, alfarrazas, alhábega, almendra, almuercada, alporchón, alterón, amantar, amarrado, amesar, amorrionarse, andrajo, aniaga, aperreamiento, apiojarse, argunsadera, argunsar, arjuma, arroba, avellana, baga, bajoca, balamido, bambolado, banca, banco, baranda, barchilla, bardiza, bardoma, barja, barra, barraca, barracón, barrano, barraquero, binza, biznaga, biznaguero, blanca, blanco, bocha, bollo, borradura, borrar, borreguera, botón, braguero, brenca, brescar, brevera, bubo, bufa, bufado, bujarasol, caballería, caballón, cabernera, cabeza, caliche, calorina, camal, canear, cansera, cantusear, cañuto, capolador, capolar, carral, cáscara, cebadil, cendrada, cequión, cingla, cismar, comuna, condesa, cono, conrear, conreo, copa, corbo, corca, corcar, corralón, correntía, cranco, crespillo, cuadrilla, cuajar, cuarterón, cuentadedos, cuerva, cunera, cute, chambi, chamorro, chanflonía, changa, chapullar, charrada, charrador, charrán, charranguero, chavero, chenta, chepa, chepado, chicharra, chichipán, chichote, chigre, chipichape, churubito, chuscarrar, dentellón, desbinzar, descapullar, desperfollar, desrabar, dezaga, diente, doblada, doblador, doncel, dondorondón, dragón, embolicar, embuchada, empanar, empeltar, encasullar, enrafar, enraigonar, enrobinarse, enruna, enrunar, ensobinarse, entandar, enza, escaldufar, escaldufar, escarnamusa, escavillo, esclafar, escombrar, escorredor, escullir, escullón, esmuir, esmuñir, espolsar, estiba, fala, falca, falcar, faloria, falsa, falsía, falsío, fallo, falluto, fanfarria, fardacha, fenás, ferrija, feseta, fileta, floricol, fogón, folía, fóllega, fosca, foscarral, fraile, fragaza, fuente, gachasmigas, gaibola, gajo, gallardo, gallineta, gamburrino, gaña, gañafada, garapada, garba, garbillo, gargoleta, garigola, garlito, garrampa, garrampón, garzonía, gaveta, gazpacho, giro, gobén, golfo, golfón, golisma, gomioso, gorgorito, granito, granuja, gríngola, guagüero, guinea, guizque, haldar, hilera, horón, huelga, infantillo, jabado, jabalina, jabegón, jaca, jaluza, jambo, jampón, jarapa, jarasol, jaropero, jarrero, jatibí, jaudo, jeja, jeta, jopo, ladriola, lavija, lavijero, lebranca, lebrilla, legona, lombricero, luciar, luzángano, lladre, llampear, llampo, llamquete, lletear, madroñero, madrugada, maletía, mancaperro, manifacero, manojo, mantear, manual, mañacada, mañaco, mañán, margarín, marranera, matahombres, melguizo, melsa, menar, mendema, milgrana, milgranero, milgrano, mindango, mindanguear, mindanguería, mochoco, molinaje, molinillo, molón, molondra, mollinica, mona, mota, murciano, nevada, nubazo, ñora, ñoro, obispa, oliscón, olivero, olorisca, orete, orilla, oripié, orujo, paja, pajuz, palanquinero, palaya, palayero, palera, palmitera, palometa, palomina, pamplina, pan torrado, pana, pandorga, paneta, paniquesa, panizal, panocho, pansido, pansirse, paparajotes, papelero, parada, paradera, parador, pareja, parejero, pasmadizo, pasmar, pava, pavor, payo, pechear, pechuguera, pedacero, pedralla, pelacañas, pelecha, pelechar, peluchón, perchar, perero, perfolla, perigallo, perputa, perrera, perreta, pescadera, pesquera, petaca, picaza, picoleta, pilila, pimentonar, pinatada, pinato, pincha, pinchoso, pinzoleta, piola, pipiritaje, piquel, pisón, platera, plepa, polsaguera, porputa, prunero, pucha, puestero, puncha, punchada, punchón, punchoso, puñete, quesillo, quimera, rafe, raigón, raiguero, rampaina, rasera, rastrillo, real, rebolera, regador, relumbrera, reluzángano, repitajo, retortero, revejido, revolico, rico, rito, rociador, romo, roncador, rosigar, ruinera, rumbar, rumbo, sábana, sacada, saldorija, salsear, sanagustín, sangochado, sarria, secayó, sillero, sinsorgo, sobrancero, soguero, sopada, sopero, sostre, sota, tabarrera, tabla, tahulla, tainada, talón, tallo, tanda, tápena, tapenera, taranta, tarimón, tarja, tartana, tata, tempranear, tenilla, terceo, terreno, terretremo, timple, tinajero, tito, toña, toñina, tostón, tranco, tranquillo, trompa, trompudo, val, varejón, vendo, verdear, vesivilo, vinagrillo, vira, zafa, zambullo, zapo, zofra, zorrocloco, zuro, zurrusco.

Difusión

Hoy día, a pesar de que el murciano es un dialecto casi en desuso, actualmente existen personas, asociaciones y colectivos que pretenden que esta variante dialectal no desaparezca.

En Internet encontramos páginas como [1] donde se incentiva el estudio y difusión del dialecto murciano y donde se pretende que interesados y conocedores del dialecto puedan intercambiar ideas, opiniones intercambiar material o entablar amistad.

Encontramos asociaciones culturales como "L’Ajuntaera pa la plática, l'esturrie y l'escarculle la llengua murciana" (Asociación para la habla, la difusión y la investigación de la lengua murciana). La Ajuntaera se define asímisma en la página http://www.llenguamaere.com/lajuntaera.html:

L’Ajuntaera pa la plática, l'esturrie y l'escarculle la llengua murciana, tal qualo su mesmo mote menta, es una ansociación que tié como enza esturriar por quarsiquier lugar la llengua murciana, escarcullar los fontanares antannones, y la plática, pa poer surtir a quarsiquier presona que quiá trejinar en nuestra llengua.

En la música encontramos grupos que alguna vez han utilizado el dialecto murciano como vehículo expresivo, como "Er Tabardillo" o la "Cuadrilla 12 julio esclavejio".

Además hoy día continúa apareciendo literatura en murciano, desde estudios y vocabularios hasta certámenes literarios hasta bandos huertanos.

El Panocho

El panocho es el nombre con el cual se ha venido conociendo tradicionalmente y popularmente al habla de la Huerta de Murcia, sin embargo, según algunos el "panocho" denomina a aquella tendencia literaria del siglo XIX con un lenguaje artificioso, deformante, e hiperbólico creado por escritores murcianos sobre la base de rasgos dialectales de la Huerta de Murcia[2].

Según referencias regionales (García Soriano, Alberto Sevilla,etc.) el dialecto murciano sería sólo una variedad del idioma castellano que constituye el lenguaje peculiar de la Región de Murcia y se han documentado los significados tradicionales en el ámbito dialectal murciano del vocablo "panocho" de

  1. Perteneciente o referente a la Huerta de Murcia.
  2. Habitante de la huerta.
  3. Lenguaje huertano.

Según el poeta murciano Vicente Medina:

En mi tierra se cultivaba un lenguaje llamado panocho, lenguaje de soflamas carnavalescas, que imitando el habla regional, la ridiculizaba con acopios de deformaciones y disparates grotescos, me indignaba por eso este panocho. Tal indignación engendró mi ansia de reivindicar el lenguaje de mi tierra, que no era, ni es otra cosa que un castellano claro, flexible y musical, matizado con algunos provincialismos de carácter árabe, catalán y aragonés.
Archivo de la palabra, 1933.

El término panocho fue y es tradicionalmente el término popular y más usado para denominar el habla dialectal tradicional de la huerta de Murcia, independientemente de que otras personas se dedicaran a burlarse y deformar el lenguaje popular e independientemente de que otras personas denominaran "panocho" a la susodicha tendencia literaria.

Al parecer el vocablo "panocho" además es el gentilicio popular que reciben las gentes del pueblo malagueño de Istán, pueblo que curiosamente fue repoblado en el siglo XVI mayoritariamente por murcianos.

El uso de rasgos dialectales murcianos puede encontrarse en varias obras literarias como forma de representar el lenguaje de personajes rústicos y de bajo nivel cultural. Entre estos, destacan José Frutos Baeza, Díaz Cassou, Vicente Medina, Miguel Hernández... A estos autores se pueden añadir José Martínez Tornel, Rafael García Velasco y Eduardo Ruiz Casado. También los bandos de la Huerta que se leen en la capital murciana en las Fiestas de Primavera de Murcia suele utilizarse.[4]

A pesar de que está extendida la idea que panocho es una palabra inventada por los churubitos (señoritingos) para ridiculizar a los huertanos, lo cierto es que en el pueblo de Istán (Málaga) sus habitantes, desciendentes mayoritariamente de murcianos que poblaron aquellas tierras en el siglo XVII, siguen hoy denominándose panochos (con preservación absoluta del nombre), y mantienen tradiciones propias de Murcia, pese a no haber permanecido en los valles del Segura en los últimos cuatro o cinco siglos, por lo que permanecieron totalmente al margen de la tendencia literaria que comenta Vicente Medina en la que se deformaba y exageraba el dialecto murciano.

Lo cierto es que la dialectología reconoce un dialecto murciano. Por otro lado en cuanto a la polémica del panocho, sea lícita o inventada esta palabra lo cierto es que las gentes huertanas de la Cuenca del Segura tenían su propia forma de hablar, su propia variedad de dialecto murciano, conocido popularmente como "panocho", el cual destaca sobre las demás variedades por su mayor diferenciación con el castellano normal, por su fonética más arcaica y a la vez más revolucionaria que las restantes, con abundantísisas voces aragonesas, valencianocatalanas, mozárabes y arábigas.

Queda por demostrar si la denominación de "panocho" viene por desprecio a las maneras huertanas o si el término ya era popular y tiene etimología diferente.

A pesar del reconocimiento de una variedad dialectal (Justo García Soriano, Alberto Sevilla, Gómez Ortín o Isidoro Valverde Álvarez entre otros) la consideración social del habla dialectal murciana o pancocha es muy baja.

El panocho y el murciano

Existe un debate en torno a la diferenciación entre el panocho y el murciano.

En la página www.llenguamaere.com se comenta con acierto acerca de la confusión de murciano con panocho:

El hecho de que la mayor parte de la literatura murciana se haya basado, a lo largo de la historia, en la literatura panocha y se le haya dado tintes folklóricos, ha propiciado que erróneamente se tienda a identificar la una con la otra, y esto sumado a la progresiva desaparición del murciano en la actualidad, hace que en el resto de las comarcas se suela ver el murciano como algo exclusivo de estas tres comarcas antes citadas, cuando en realidad el murciano se ha hablado y se habla en todas ellas (como es el caso del Campo de Cartagena, el Altiplano, el Noroeste, etc.), hasta su poesía se ha cultivado en comarcas como la de Los Vélez (en Almería) y poseemos valiosos vocabularios comarcales de todos los lugares murciano-parlantes (el Icue de Cartagena, y los de la Vega Baja, Villena, Lorca, Noroeste, etc.), así como numerosos estudios lingüísticos que lo demuestran. Al comparar dichos vocabularios comarcales, se ha evidenciado que más del 80% del léxico es totalmente compartido.

El murciano en la escritura

La tradición literaria del murciano se remonta como menos a finales del siglo XIX y la más antigua conocida data del año 1800. Desde entonces se mantiene una producción escasa e irregular, casi siempre de obras de extensión corta y en gran parte de los casos poesía.

El primer escrito en murciano conocido

Las siguientes seguidillas escritas en murciano eran ya muy populares en la ciudad de Murcia y su huerta cuando el médico y poeta murciano don Francisco Meseguer las recogió para su colección, siendo publicadas en el año 1783[7] en el periódico El Correo de Murcia.

La esperencia, la cencia
y la gramanza
hacen al hombre supio
por la estudianza. Ahupa, ahupa,
no es osté la pantasma
que à mi m´asusta
Tres cosas en er mundo
causan ispante,
terratremos, trimurtos
y er alifante.
Suflama asina,
er cólero, las suegras
y la morisma.


Algunas obras en murciano

  • 1800 - La tertulia magistral, de Nicolás del Pilar Galindo. Esta obra contiene 157 versos en el habla de la Huerta de Murcia.
  • 1859 - El pastor de Marisparza, de Miguel Ortega ( Murcia).
  • 1860 - Causa creminal formaa al emperaor de la morisma, de Miguel Rubio Arróniz, Miguel Lopez y Joaquín Lopez.
  • 1862 . Perorata leida a la reina Isabel II, de Joaquín Lopez.
  • 1872 - Murcia que se fue (de Javier Fuentes y Ponte (Murcia). Contiene algunos fragmentos escritos de murciano.
  • 1874 - El busano de la sea, de José Martínez Tornel.
  • 1887 - Ca persona pa su ese, de Juan Antonio Soriano Hernández (teatro).
  • 1921 - La ca'eza 'e Pedro Pérez o Que lo 'iga la copra: Sainete de costumbres de la vega de Murcia, de José Campillo Lozano.
  • 1940 - Un panocho ista la cepa, de Emilio de los Muebles (teatro, Murcia).
  • 1961 - Negocios que m'han pasao y angunas cosuchas más, de Pedro Ruiz Fortes `Juanillo el del Cabezo´ (Lorca).
  • 1968 - Jarmines y alarises, de José Muñoz (Murcia).
  • 1974 - Romancero panocho, de Rafael García Velasco.
  • 1978 - Disca los garrones hista el colodrillo, de Manuel Romero Ortín (Murcia.).
  • 1990 - Licciones d’Historia de España, Diego Ruiz Marín (Murcia).
  • 1998 - Juanico er Tinorio, de José María Vela Urrea (1998).
  • 2000 - Aspérate qu'allegue el agua, de José Molina López (2000).
  • 2007 - Dend´er poyo é mi barraca, Antonio López Vidal "El Moreno".


El murciano en el refranero popular

  • Se suele icir, abonico, anguna de esas palabras, que como la miel son durces, y como un ñorico abrasan. (V. Medina)
  • Zagala, no bufes tanto, no seas como el mes indino, que emprencipia con los Santos, y acaba con los cochinos. (Pop.)
  • Tu máere está trespunchá, no me quiere tu máere, y yo como me enfurrunche, dé un repullo y me esfarate. (Pop.)
  • Las del moño zorongo, duermen en catre, pa que el moño que llecvan, no se esfarate. (Pop.)
  • El busano de la sea se esmangarrilla enseguía, sino se le da to el cudio, que el alimal necesita. (J. M. Tornel)
  • Y se las come er cerriche, y se enroñan los tomates, sale falluto er panizo, la arfarfa cucá a roales. (J. Frutos Baeza)
  • Gachamigas ruleras, pan de centeno, en llenando la panza, tuico está bueno. (Pop.)
  • Porque es cosa del demonio, que to lo endeña y regüerve, y va como las avispas, a ver ande er guisque mete.
  • Mas quisiá yo, zagala, dormir contigo, que tener dos horones, llenos de trigo, y lluego impués, más quisiá los horones, que la mujer. (Pop.)
  • Quisiá yo ser mosquitiquio, y entrar en tu habitación, y pegarte un picaciquio, ande tengo la intinción. (Pop.)
  • Mi burrucho está en las coles, asómate y lo verás. ¡se come dista los tronchos, el probetiquio alimal!

Versiones del Padre Nuestro (Páere Noestro)

Paere noestro, qu'estas en er cielo santificao sea tu mote allegue a nusotros tu raino hagase tu volunto asina en la tierra como en er cielo er, er pan e ca dia danuslo hogaño y descurpa noestros fartamientos e la mesma moa que nusotros predonamos a los que nus fartan. Non nus ejes caer en la tentacion y llibranos der mal. Amen.

Páere noestro, que tás en er cielo, santificao sia tu nombre, allegue a nujotros tu raino, hágase tu volunto asina en la tierra como en er cielo, danos hoy er pan noestro e ca día, predona noestras ofensas, como tamién nujotros predonamos a los que nos ofenden, no nos adejes cayer en la tentación y llíbranos der mal. Amén.

Trabajos lingüísticos

  • Aguilar Gil, Pedro: Raíces, habla y costumbres de los huertanos (A.A.V.V. Torrealta. Molina. 1999).
  • Álvar López, Manuel: Estudios sobre las hablas meridionales(Universidad de Granada. Granada. 2004).
  • Álvar López, Manuel: Las hablas meridionales de España y su interés para la lingüística comparada (Atlas Lingüístico de Andalucía, Tomo 1, nº. 2. Universidad de Granada. Granada. 1956).
  • Diario16: Murcianismos: términos murcianos incluidos en el DRAE (Diario16. Murcia. 1992).
  • Diez de Revenga, Francisco Javier y De Paco, Mariano: Historia de la literatura murciana(Editora Regional. Murcia. 1989)
  • Cecilia Rocamora, José María. Palabrero de Catral (Colección Castrum Altum 2. Ayuntamiento de Catral. Alicante. 2000).
  • Fuentes y Ponte, Javier: Murcia que se fue (Ayuntamiento de Murcia. Murcia. 1980).
  • Ibarra Lario, Antonia: Materiales para el conocimiento del habla de Lorca y su comarca (Universidad de Murcia. Murcia. 1996).
  • García Cotorruelo, Emilia: Estudio sobre el habla de Cartagena y su comarca.
  • García Martínez, Ginés: El habla de Cartagena y sus aledaños marítimos (Trad. Pop. 1946).
  • García Martínez, Ginés: El habla de Cartagena (Patronato de cultura de la Diputación de Murcia, 1960).
  • García Morales, A. y Sánchez López, I.: Voces murcianas no incluidas en el vocabulario de García Soriano (RDT RAD Pop. I. Madrid. 1945).
  • García Soriano, Justo: Estudio acerca del habla vulgar de la Región de Murcia (Tip. Sánchez. Murcia. 1920).
  • García Soriano, Justo: Vocabulario del dialecto murciano(Con un estudio preliminar y un apéndice de documentos regionales. Bermejo) (Madrid. 1932).
  • Gómez Ortín, Francisco: Vocabulario del noroeste murciano (Editora Regional de Murcia. Murcia. 1991).
  • Guillén García, José: El habla de Orihuela(Caja Rural. Murcia. 1999).
  • Hernández Carrión, Emiliano: Palabra de calle. El léxico de Jumilla (Real Academia Alfonso X el Sabio. Murcia. 2004).
  • Ibarra Lario, Antonia: Materiales para el conocimiento del habla de Lorca y su comarca (Universidad de Murcia. Murcia. 1996).
  • Lemus y Rubio, Pedro: Aportaciones para la formación del vocabulario Panocho o del dialecto de la Huerta de Murcia (Murcia. 1933).
  • López Jiménez, Remedios: El habla de Hellín y Tobarra. Tesis doctoral inédita (Universidad de Murcia. 1960).
  • Martínez de Ojeda, Diego: Diccionario cartagenero (Ayuntamiento de Cartagena. Editorial Corbalán. Cartagena. 2006).
  • Molina Fernandez, Patricio: Parablero Murciano (Ediciones Mediterráneo. Murcia. 1991).
  • Muñoz Cortés, Manuel: El habla de la Huerta.
  • Navarro Carrasco, Ana Isabel: Voces murcianas y albaceteñas que reaparecen en el oriente andaluz (En Español Actual. 1988).
  • Ortuño Palao, Miguel y Ortín Marco, Carmen: Diccionario del habla de Yecla (Academia Alfonso X. Murcia. 1999).
  • Palacios Soler, Rafael: Caracterización del habla de la sierra del Segura (provincia de Albacete: Yeste, Nerpio, Férez, Socovos, Ayna, Elche de la Sierra) (En Al-Basit III. 1987).
  • Pocklington, Robert: Arabismos del murciano medieval (Murcia. 1982).
  • Ramírez Xarriá, Jerónimo: El panocho: vocabulario popular murciano y otros apuntes de interés (Murcia. 1927).
  • Ruiz Marín, Diego: ocabulario de las hablas murcianas (Consejería de Presidencia de la Región de Murcia. Murcia. 2000).
  • Salvador, Gregorio: El habla de Cúllar-Baza. Contribución al estudio de la frontera del andaluz (Publicaciones del Atlas Lingüístico de Andalucía. Tomo II. Nº 1. Granada. 1958).
  • Salvador, Gregorio: El habla de Cúllar-Baza. Vocabulario(Publicaciones del Atlas Lingüístico de Andalucía. Tomo II. Nº 3. Granada. 1958).
  • Sánchez Máiquez, Ángel. El vocabulario del riego tradicional en el dialecto murciano (Revista Azarbe. Murcia. 2006).
  • Sánchez Verdú, Antonio y Martínez Torres, Francisco: Diccionario Popular de Nuestra Tierra : Así se habla aquí (La Opinión. Murcia. 1999).
  • Sánchez Verdú, Antonio y Martínez Torres, Francisco: Gran Diccionario Popular de Cartagena y su Comarca (La Opinión. 2002).
  • Sánchez Verdú, Antonio y Martínez Torres, Francisco: Informe sobre la llengua regional murciana (Indicaciones para su uso escrito) Antología (Ediciones Ambos Mundos. Copygraph. Murcia. 2008).
  • Serrano Botella, Ángel: El Diccionario Icue. Habla popular de Cartagena. Asociación de Libreros de Cartagena (Cartagena. 1997).
  • Sevilla, Alberto: Vocabulario Murciano (Novograf. Murcia. 1990).
  • Soler García, José María: Algunas consideraciones sobre el lenguaje villenense (La Industrial Papelera. Villena. 1972).
  • Torreblanca Espinosa, Máximo: Estudio del habla de Villena y su comarca (Diputación Provincial. Alicante. 1976).
  • Valverde Álvarez, Isidoro: Apuntes sobre el habla de Cartagena (Conferencia 1980. Ayuntamiento de Cartagena. CD editado en 1998).
  • Vela Urrea, José María: Así se habló en Murcia: vocabulario murciano con ejemplos referenciados y dos vocabularios (murciano-castellano y castellano-murciano) (El autor. Murcia. 2002).
  • Zamora Vicente, Alonso: Notas para el estudio del habla albaceteña (Revista de Filología Española, XXVII. Madrid. 1943).
  • Zamora Vicente, Alonso: Voces dialectales de la región albaceteña (R. o. P. h., II. 1949).


Referencias

  1. cita requerida
  2. cita requerida
  3. Menendez Pidal, R. - Origenes Del Español (1926. ISBN 9788423947522); Francisco Javier Simonet (1897-1903). Historia de los mozárabes de España. Real Academia de la Historia.
  4. García Soriano, Justo - Vocabulario del dialecto murciano (1932. ISBN 8450040639 9788450040630). Torres Fontes, Juan - El poblamiento murciano en el siglo XIII” (Murgetana, 18. 1961)
  5. García Soriano, J. - Vocabulario del dialecto murciano, de XXVI 1-2 hasta XXXVII 8-9. (1932. ISBN 8450040639 9788450040630); Menendez Pidal, R. - Origenes Del Español (1926. ISBN 9788423947522); Francisco Javier Simonet (1897-1903). Historia de los mozárabes de España. Real Academia de la Historia; Gaspar Remiro, M. - Historia de Murcia musulmana (1905. ISBN 1167634616, 9781167634611).
  6. Cita requerida
  7. Hemeroteca de "La Vanguardia"

Enlaces externos


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