Cultura mixteca

Cultura mixteca

Cultura mixteca

Cultura mixteca
Mixtecos.png
Ubicación del territorio mixteco en Mesoamérica
Datos
Cronología: 1500 a. C. - 1523 d. C.
Localización: Región Mixteca (México)
Para otros usos de este término, véase Mixteca.

Los mixtecos son un pueblo indígena de México, que habita en la llamada Región Mixteca —área cultural y geográfica que comprende el poniente de Oaxaca, el este de Guerrero y el sur de Puebla—Como otros pueblos amerindios, los mixtecos actuales son descendientes de los antiguos pobladores de América, en este caso, de los portadores de la llamada cultura mixteca, conocida por sus códices precolombinos y las numerosas piezas de artes menores que son catalogadas como algunas de las más bellas que se hayan producido en Mesoamérica. Los mixtecos se llaman a sí mismos en su lengua "Nuu Savi", que significa "pueblo de lluvia"; el nombre de mixteco deviene de la lengua náhuatl, Mixtlán (lugar de nubes). Emparentados con los zapotecos y otros pueblos de habla otomangue, los mixtecos alcanzaron su mayor desarrollo cultural durante la primera mitad del Posclásico, cuando Ocho Venado unificó un importante número de ciudades-Estado en la región. La unión del pueblo mixteco no perduró por mucho tiempo, y se disolvió a la muerte del señor de Tilantongo y Tututepec. A la llegada de los españoles, una parte importante de la Mixteca se encontraba bajo dominio de los mexicas, y los mixtecos habían establecido algunas alianzas militares con los zapotecos, que les permitieron resistir como un pueblo independiente en los confines de sus respectivos territorios.


Contenido

El país del dios de la Lluvia

Paisaje de la Mixteca, cerca de Nativitas Monte Verde (Oaxaca)
Paisaje del valle de Acatlán, cerca de San Jerónimo Xayacatlán (Mixteca Baja Poblana).
Artículo principal: Región Mixteca

El territorio histórico de los mixtecos se localiza en el sur de México. Con una superficie superior a los 40.000 km², la Mixteca —como se le conoce en la actualidad— ocupa el sur de Puebla, el este de Guerrero y el poniente de Oaxaca. La Mixteca fue llamada Mixtecapan por los mexicas, vocablo que significa literalmente País de los mixtecos. En la lengua mixteca antigua, el país recibió el nombre de Ñuu Dzavui, que Janssen y Pérez Jiménez traducen como País del Dios de la Lluvia.[1]

Los mixtecos nunca formaron una unidad política que integrara a todos los poblados ocupados por miembros de ese pueblo, aunque bajo el gobierno de 8 Venado en Tilantongo se conformó la mayor unidad política que conociera esa nación precolombina. El territorio mixteco es muy diverso desde el punto de vista geográfico, aunque lo unifica la presencia de grandes cadenas montañosas como la propia Sierra Mixteca o el Eje Neovolcánico. De acuerdo con sus características se suele dividir en varias regiones. La Mixteca Alta es la zona que ocupan los valles intermontanos de Tlaxiaco, Nochixtlán, Putla y Coixtlahuaca, enclavados en las estribaciones de la Sierra Mixteca, una zona de sumamente montañosa que constituye el punto en el que se aproximan la Sierra Madre del Sur y el Eje Neovolcánico. El clima de esta región va de templado a frío, y es relativamente más húmedo que en el resto de las Mixtecas. En la Mixteca Alta nacen varios ríos que son afuentes de cuencas tan importantes como la del río Balsas y el Atoyac.

Al norte de la Mixteca Alta se encuentra la Mixteca Baja, que comprende varios municipios del noroeste de Oaxaca y el sur de Puebla. La Mixteca Baja se encuentra a menor altitud que la Mixteca Alta, puesto que la altitud del terreno difícilente supera los 2000 msnm. Debido a esta característica, la Mixteca Baja es más caliente y seca que el resto del territorio mixteco, razón por la que fue llamada Vincent (idioma mixteco: Ñuu-idni, 'Tierra caliente' )?. La mayor parte de la Mixteca Baja forma parte de la cuenca del río Balsas, que recibe las aguas de los ríos Atoyac, Acatlán, el Mixteco y otros varios. El clima es típicamente el correspondiente a la selva baja caducifolia, ecosistema que se caracteriza por una combinación de vegetación xerófita con otras especies que crecen periódicamente en temporada de lluvia (que en la región abarca los meses de verano y otoño).

El origen mítico de los mixtecos

En el año y en el día
de la oscuridad y tinieblas,
antes que hubiese días ni años,
estando el mundo en gran oscuridad,
que todo era un caos y confusión,
estaba la tierra cubierta de agua:
sólo había limo y lama
sobre la faz de la tierra.
En aquel tiempo… aparecieron visiblemente
un Dios que tuvo por nombre Un Ciervo
y por sobrenombre Culebra de León,
y una Diosa muy linda y hermosa,
que su nombre fue Un Ciervo,
y por sobrenombre Culebra de Tigre…”[2]

Lámina 37 del Códice Vindobonensis. La escena central representa, supuestamente, el origen de los mixtecos a partir de un árbol que engendró a los ancestros de este pueblo.

La mitología mixteca es y comparte muchos elementos con el resto de las tradiciones mesoamericanas. Al igual que en el caso de los mexicas o los mayas, los mixtecos también creían que vivían en la era de un Quinto Sol y que, antes de su tiempo, el mundo había pasado por una serie de creaciones y destrucciones. En el principio, la tierra era un caos, en el que todo se hallaba confundido. Los espíritus de las fuerzas creadoras volaban en el aire. Se conocen por sus nombres calendáricos, asentados en los códices producidos por este pueblo. Estos espíritus eran '1 Venado Garra de Jaguar' y '1 Venado Pata de Venado'. Son los correspondientes mixtecos de Ometecuhtli y Omecíhuatl, los Señores Dos, que representan el principio dual de todo el universo. En el mito mixteco, estas dos divinidades separan la luz de la oscuridad, la tierra del agua, el arriba del abajo, y crean a los cuatro dioses creadores que habrían de dar nacimiento a los otros y a la humanidad, que fue creada a base de maíz.

Uno de los cuatro hijos de la pareja primigenia hizo un agujero en un árbol que se encontraba en las nubes y copuló con él. Se identifica a este personaje con el nombre calendárico 4 Pie, o Nácxitl, uno de los nombres de Quetzalcóatl. El árbol quedó preñado, y alumbró al poco tiempo. De él nació un hombre que habría de retar al sol, señor de la Mixteca, en un duelo a muerte. El mito del Flechador del Sol dice que este personaje disparó sus flechas contra el astro, mientras el sol le combatía con sus rayos. Así pasaron hasta el atardecer, en que el sol cayó herido de muerte (y esta sería la explicación del color encarnado de los atardeceres) y se puso tras las montañas. Como el Flechador del Sol temía que el astro renaciera y reclamara sus antiguos terrenos, trajo a la gente y los hizo asentarse en la tierra que había ganado, y los apresuró a cultivar las milpas de maíz en esa misma noche. De esta suerte, cuando el Sol renació al día siguiente, nada pudo hacer, y de esta manera, los mixtecos se convirtieron en dueños de la región por derecho divino y militar.

Historia

Los mixtecos son uno de los pueblos más antiguos de Mesoamérica. Pertenecen al grupo de lenguas mixtecanas, emparentadas con el zapoteco y el otomí. El etnónimo mixteca significa literalmente “lengua muerta”, aunque también significa “lengua de la lluvia”. Existen indicios de ocupación humana en la Mixteca desde el quinto milenio antes de la era cristiana; sin embargo, sólo después del desarrollo de la agricultura en Mesoamérica inició el proceso que dio origen a la cultura mixteca prehispánica. Alrededor del tercer milenio adC aparecieron los primeros poblados agrícolas en la región, cuya economía estaba basada en los cuatro cultivos básicos mesoamericanos: el chile, el maíz, el frijol y la calabaza. Dos mil años más tarde, en pleno período Preclásico Medio, la Mixteca fue el escenario de una revolución urbana, donde los núcleos de población crecieron y se integraron en la amplia red de intercambios que unió a los pueblos mesoamericanos. Como la mayor parte de las sociedades mesoamericanas, los mixtecos no formaron una unidad política en la época prehispánica, sino que estaban organizados en pequeños Estados compuestos por varias poblaciones enlazadas por relaciones jerárquicas.

La historia de la Mixteca en el Preclásico y el Clásico es poco conocida, sobre todo en relación con otros pueblos mesoamericanos contemporáneos o con la época de florecimiento de la Mixteca, correspondiente al Posclásico. En esa época ocurrió la emergencia del expansionismo de Tututepec, una ciudad fundada por Ocho Venado que llegó a dominar un amplio territorio entre la Mixteca de la Costa y la Mixteca Alta, al tiempo que estableció una serie de alianzas con algunos Estados del centro de Mesoamérica. Salvo casos aislados, como el de Tututepec, la mayor parte de la Mixteca fue ocupada de modo pacífico por los españoles a partir de la segunda década del siglo XVI.

Período Preclásico

Principales poblaciones de la Mixteca en el Preclásico (puntos azules) y ubicación de otros sitios contemporáneos (puntos negros)

En la Mixteca, las primeras poblaciones sedentarias comenzaron a aparecer a partir del siglo XVI antes de la era cristiana. Esta etapa de la historia del pueblo mixteco corresponde con la Fase Cruz en la Mixteca Alta, las fases Pre-Ñudée y Ñudée en la Mixteca Baja y la fase Charco en la Costa. El desarrollo de las primeras agrícolas en la región fue contemporáneo al de otras zonas de Mesoamérica, como el centro de México, los Valles Centrales de Oaxaca y la costa del Golfo de México. Sin embargo, las comunidades mixtecas del Formativo nunca alcanzaron las dimensiones de las poblaciones protourbanas de los Valles Centrales, como San José Mogote y Monte Albán. El patrón de asentamiento de los mixtecos en aquellos años consistía en pequeñas comunidades dedicadas a una agricultura incipiente, aunque existe evidencia de su incorporación en la red de intercambios internacionales de Mesoamérica.

Un ejemplo de esta vinculación a otras sociedades mesoamericanas es la influencia del estilo olmeca en la cerámica de la Mixteca Alta. En sitios como Huamelulpan y Tayata se han encontrado figurillas que poseen características iconográficas olmecas, estilo ampliamente difundido en casi toda Mesoamérica durante el primer milenio antes de la era cristiana.[3] Por otra parte, en el área nuclear olmeca se han encontrado objetos de cerámica Rojo sobre Bayo que fueron producidas indudablemente en la región de Tayata, de acuerdo con los estudios que se han realizado sobre la composición química de esos materiales arqueológicos.[4] Durante el período de formación de los rasgos culturales de los mixtecos, la estratificación social era incipiente, como muestra las pocas diferencias que se han encontrado en los restos de las viviendas correspondientes a esos tiempos. Por otra parte, la función de las edificaciones tampoco estaba claramente diferenciada.

Historia

Hacia el final del Preclásico Medio —época en que Mesoamérica vio el florecimiento del estilo olmeca, de gran difusión en el área— en la Mixteca Alta comenzaron a aparecer algunas poblaciones que albergaron en su época de apogeo a varios miles de personas. Entre ellas se encontraban Monte Negro y Huamelulpan, situada la primera cerca de Tilantongo, que varios cientos de años después sería la cabecera de uno de los Estados mixtecos más poderosos; y la segunda, en la zona de Tlaxiaco. Por otro lado, en la Mixteca Baja la población de Cerro de las Minas comenzó a florecer en el valle del río Mixteco. En esta época, que abarca aproximadamente del siglo V a. C. al siglo II dC, las sociedades mixtecas viven un proceso de diferenciación social que se refleja en la aparición de algunas edificaciones de carácter público en poblaciones como Yucuita, Etlatongo, Tayata y Huamelulpan en la Mixteca Alta; y Cerro de las Minas y Huajuapan en la Mixteca Baja.[5] La estratificación cada vez más definida de las poblaciones mixtecas de esta época es el reflejo del proceso que dio lugar al nacimiento de los primeros Estados en la zona a partir de las sociedades de jefatura. La estructura política al final de la fase Cruz Tardía en la Mixteca Alta estaba constituida por una serie de Estados que dominaban pequeños territorios donde existieron numerosas poblaciones organizadas de modo jerárquico. La jerarquía de las poblaciones ha sido observada en la cantidad de monumentos arquitectónicos que albergaba cada localidad, lo que ha permitido inferir el tipo de relaciones que había entre el centro de relevancia regional y los pueblos de segunda línea. Un caso bien conocido es el de Huamelulpan, cuyo rápido crecimiento relegó a Tayata —que fue una de las mayores poblaciones mixtecas del Preclásico Medio— a una segunda posición, provocando la contracción poblacional y el cese de las obras arquitectónicas en Tayata hacia el siglo III a. C.[6]

La revolución urbana en la Mixteca fue contemporánea del proceso que llevó a la formación del estado zapoteco encabezado por Monte Albán. Las poblaciones zapotecas de Los Valles que emergieron en el Preclásico Medio tenían dimensiones comparables con las poblaciones mixtecas de la sierra. Sin embargo, la historia de Monte Albán marcaría varias diferencias con los señoríos mixtecos, entre ellos las dimensiones espaciales bajo el dominio estatal. En la Mixteca, los estados dominaban pequeños territorios que en ocasiones no rebasaban los cien kilómetros cuadrados de superficie. En contraste, Monte Albán ocupó un territorio mucho mayor y emprendió tempranamente una campaña expansionista que le llevó a ocupar la Cañada de Cuicatlán y algunas regiones de la Sierra de Juárez. La influencia de Monte Albán en la Mixteca durante el Preclásico es evidente: en varias localidades de la Mixteca Alta aparecen producciones cerámicas con características similares a las de la cerámica zapoteca de Los Valles: Huamelulpan producía urnas que guardaban cierta semejanza con las producidas en Monte Albán, y en esa misma región se han encontrado inscripciones en el sistema zapoteco de escritura. Sin embargo, no existe evidencia de que Monte Albán haya dominado políticamente la Mixteca, por lo que resulta plausible que estas influencias sean reflejo de un solo proceso cultural que dio origen a ambas civilizaciones.[7]

Período Clásico

Yacimientos arqueológicos del Clásico en la Mixteca. Los puntos rojos indican los sitios con evidencia ñuiñe, los puntos azules representan otros asentamientos en la región.

En Mesoamérica, el período Clásico comprende aproximadamente el período comprendido entre los siglos I y VIII/IX, con algunas variaciones según la historia local de cada área cultural. En toda Mesoamérica aparecen ciudades de dimensiones y poblaciones considerables, con una clara especialización en el uso del espacio y una diferenciación social que se refleja en las características diversas de los restos de las construcciones. La influencia cultural teotihuacana se hace sentir en toda la región, aunque sólo en algunas localidades se ha probado la dominación política y militar de esta metrópoli. Los lazos comerciales se hicieron más fuertes entre los distintos pueblos, ya de por sí especializados en la producción de ciertos bienes de subsistencia y de uso suntuario.[8]

Al igual que ocurre con el período Preclásico, la historia del pueblo mixteco en esta fase de urbanización y emergencia de los grandes Estados en Mesoamérica es poco conocida. El período Clásico en la Mixteca está marcado por un proceso de sustitución de los centros del poder político en toda la región. Algunas características de los Estados mixtecos del Preclásico fueron heredadas a sus sucesores, entre ellos la pulverización del control sobre el territorio entre numerosas poblaciones organizadas de manera jerárquica. En la Mixteca Alta, Yucuita fue reemplazada por Yucuñudahui como sede del poder político en el valle de Nochixtlán; en otras zonas de la Mixteca Alta, como el valle de Huamelulpan, no ocurrió este reemplazo, y Huamelulpan, que fuera una de las principales poblaciones durante la fase Ramos Tardía, se colapsó y perdió una parte importante de su población, aunque la ocupación de la ciudad fue continua hasta el Posclásico. En toda la Mixteca Alta, la densidad de población aumentó, lo que provocó la aparición de nuevas localidades urbanas en los valles y montañas de la zona. Entre estas se encuentran Monte Negro, Diquiyú, Cerro Jazmín en el centro; y la cuenca del río Poblano en el valle de Coixtlahuaca.[9]

Aunque durante el período Preclásico el proceso de urbanización en la Mixteca y Los Valles tuvo características similares, para el período Clásico la situación es diferente. En algunos trabajos se quiere ver en Yucuñudahui un homólogo mixteco de Monte Albán.[10] Sin embargo, a diferencia de la sociedad zapoteca, con una sola capital en Monte Albán; los mixtecos estaban organizados en pequeñas ciudades estado que pocas veces rebasaron los doce mil habitantes. De acuerdo con Spores (1972), Yucuñudahui sólo fue uno de los muchos estados que tuvieron su sede en el valle de Nochixtlán. Por otro lado, en algunos casos la densidad de población en la Mixteca era mayor que en los valles, como demuestra el estudio de los patrones de asentamiento en la Mixteca Alta.[11] Durante el Clásico mixteco aprecen muestras de una sociedad claramente estratificada y se consolidan los resgos característicos de la religión mixteca, entre ellos, el del culto a la lluvia y el relámpago, condensados en la divinización de Dzahui.

Por otro lado, en la Mixteca Baja apareció un complejo cultural de características propias que se difundió por esa zona y el oriente del actual estado de Guerrero. El principal centro de esta cultura —denominada Ñuiñe por el nombre nativo de la Mixteca Baja[12] — fue Cerro de las Minas (al norte de Huajuapan de León), población cuyos inicios se remontan al Preclásico Tardío, pero cuyo florecimiento ocurrió a partir del segundo siglo de la era cristiana. Cerro de las Minas posee características urbanas similares a las ciudades de la Mixteca Alta. Fue construida en torno a un conjunto de varias pequeñas plazas en torno a las cuales se distribuía el resto de la población —y es esta una de las diferencias del urbanismo mixteco en comparación con otros pueblos mesoamericanas cuyas ciudades se organizaban en torno a una sola y gran plaza principal—. El espacio sobre el que se construyó fue modificado mediante la construcción de terrazas, llamadas coo yuu (lama-bordo), por lo que la ciudad cuenta con numerosas escalinatas. Cerro de las Minas fue embellecida con numerosos relieves que contienen insripciones en un sistema de escritura poco conocido hasta la fecha, llamado ñuiñe. Las similitudes entre estas inscripciones y las de las estelas zapotecas de Monte Albán sugieren una relación muy fuerte entre Los Valles y la Mixteca Baja durante el Clásico.

Otros sitios en los que se han encontrado vestigios de la cultura Ñuiñe en la Mixteca Baja son San Pedro y San Pablo Tequixtepec, la cueva de Tonalá y el Puente Colosal en Oaxaca; Acatlán de Osorio, Hermengildo Galeana y San Pablo Anicano (Puebla);[13] y en numerosos sitios de La Montaña de Guerrero, como Copanatoyac, Malinaltepec, Zoyatlán, Metlatónoc y Huamuxtitlán.[14] En muchos casos se trata de muestras de cerámica de características similares a la producida en Cerro de las Minas: fragmentos de vasijas con escasa o nula decoración, confeccionadas con una pasta de color anaranjado parduzco cuya composición es similar a la cerámica Anaranjado Delgado producida en Ixcaquixtla (Puebla), en la frontera norte de la Mixteca Baja. Otros elementos característicos de la cultura Ñuiñe son las llamadas cabecitas colosales, pequeñas esculturas de piedra que representan cabezas antropomorfas —algunas de las cuales son objeto de culto por parte de las comunidades indígenas de la Mixteca Guerrerense—; así como ciertas urnas que representan al dios del fuego y a una versión local de Dzahui, cuyas características eras similares a las efigies contemporáneas de Pitao Cocijo producidas por los zapotecos de Los Valles.

Durante el período Clásico, la Mixteca Baja fue sede de los principales centros políticos de la Mixteca. El relevo de los estados de la Mixteca Alta parece haber implicado una serie de eventos que desestabilizaron políticamente a la región, de modo que una de las principales características de las ciudades de la región Ñuiñe es que se encuentran ubicadas en puntos estratégicos que facilitaban su defensa. Del mismo modo que Huamelulpan y sus satélites[15] durante el Preclásico Tardío; Cerro de las Minas, Diquiyú y otras ciudades de la Mixteca Baja contaban con fortificaciones y sus edificios administrativos y religiosos fueron construidos en las laderas de los cerros, mientras que las zonas habitacionales se levantaron en zonas de acceso relativamente más fácil.[16] La guerra en la Mixteca Baja durante el Clásico pudo haber sido ocasionada no sólo por la competencia entre los Estados de la región, sino también es probable que la rivalidad con los zapotecos de Los Valles haya sido motivo de conflictos en la zona; a ello se le debe sumar que la actividad bélica también podía haber estado relacionada con el ritualismo de los sacrificios humanos y el juego de pelota.[17]

Hacia el siglo VII de la era cristiana, la mayor parte de los pueblos mesoamericanos enfrentaron graves crisis que llevaron al declive a varios de los Estados más poderosos, entre ellos Teotihuacan y Monte Albán. Los Estados mixtecos también enfrentaron estas perturbaciones generalizadas. En la Mixteca Baja, la cultura Ñuiñe desaparece hacia el final del período Clásico y varias de las ciudades más importantes fueron parcial o completamente abandonadas, tanto en la Mixteca Baja como en la Mixteca Alta. Sin embargo, no fueron pocas las ciudades que como Cerro Jazmín y Tilantongo tuvieron ocupación continua en la transición del Clásico y el Posclásico.

Período Postclásico

Sitios de la Mixteca en el Posclásico mesoamericano.

Por mucho, el Posclásico es el período mejor conocido de la historia mixteca prehispánica, gracias a la conservación de la historia oral en documentos coloniales, pero también a los códices que sobrevivieron a la destrucción y al tiempo después de la llegada de los españoles a la Mixteca. En Mesoamérica, el posclásico está marcado por el florecimiento de los Estados militaristas. Ello no quiere decir que las sociedades de las etapas anteriores hubiesen desconocido la guerra, se ha visto arriba que las ciudades-Estado de la Mixteca estaban protegidas por muros desde el primer milenio antes de la era cristiana. Lo que ocurre es que en este período, la actividad militar parece haber cobrado una importancia mayor, como demuestra la proliferación de la parafernalia asociada con la guerra y el culto a las divinidades guerreras en toda la región.[18]

Para finales del siglo VIII, el estilo Ñuiñe comenzaba a declinar en la Mixteca Baja, hasta que fue suplido paulatinamente por el estilo iconográfico propio de los códices mixtecos. La aparición de un nuevo estilo artístico, acompañado de otros cambios culturales como el arraigo de la veneración a la Serpiente Emplumada y la construcción de alianzas interétnicas no es privativo de los mixtecos del Posclásico Temprano y tiene sus antecedentes en los cambios políticos y sociales del final del Clásico en el centro de México.[19] En toda la Mixteca la población comenzó a aumentar dramáticamente, aunque los cambios demográficos más importantes tienen lugar en la Mixteca Alta. De acuerdo con las investigaciones arqueológicas, en la Mixteca Alta el número de localidades correspondientes a la fase Natividad (siglo X-SVI d. C.) se duplicó con respecto a los existentes en la fase anterior, es decir, la fase Las Flores. De la misma manera, la superficie ocupada por estas localidades se incrementó de modo importante, alcanzando las 10 mil 450 hectáreas de superficie urbana.[20] Estas poblaciones estaban organizadas en pequeños estados hostiles entre sí, encabezados cada uno por una ciudad de primera importancia que regía sobre otras ciudades menos importantes y localidades netamente rurales. La construcción de una estructura jerárquica en las relaciones entre las cabeceras de los señoríos mixtecos —llamadas dini ñuu— y sus satélites —llamados siqui— es constante en la historia mixteca, aunque en este período se acentúa debido al aumento de la población y a las estrategias políticas de las élites gobernantes.[21]

Los relieves de estuco en la Tumba 1 de Zaachila (Los Valles, Oaxaca) presentan cierta influencia del arte mixteco. Es probable que la tumba pertenezca a un personaje cuyo nombre está registrado en el Códice Nuttall. Tumba 1 de Zaachila, cultura mixteco-zapoteca, Valles Centrales de Oaxaca, Posclásico Tardío.

A partir del Posclásico, los mixtecos tuvieron contactos más amplios con otros pueblos de la región oaxaqueña, incluso a pesar de las diferencias lingüísticas y étnicas. Es especial el caso de las relaciones entre mixtecos y zapotecos, ya demostrada desde épocas anteriores, pero ahora más intensa. Estas relaciones no eran solamente resultado de su vecindad en la misma región, tenían propósitos económicos y políticos. Se ha documentado la existencia de una densa red de alianzas matrimoniales a nivel de las élites mixtecas y zapotecas. Por ejemplo, en el Códice Nuttall se da cuenta del casamiento de Tres Lagarto con una noble zapoteca de Zaachila, de cuyo matrimonio nació Cocijoeza, futuro señor de esa ciudad que forjó un ejército combinado de mixtecos y zapotecos y emprendió una campaña expansionista en los Valles Centrales de Oaxaca.[22] Son numerosas las ciudades de Los Valles que muestran indicios de la presencia mixteca, incluida la misma Monte Albán, donde Alfonso Caso rescató el tesoro de la Tumba 7. La presencia de motivos artísticos propios de la Mixteca en Los Valles ha sido motivo de especulación por parte de los especialistas. Para algunos, esta evidencia tiene su origen en el expansionismo mixteco, de modo que los zapotecos de Los Valles habrían sido dominados políticamente por los mixtecos. Sin embargo, es plausible también que las alianzas matrimoniales y políticas entre mixtecos y zapotecos hayan favorecido la difusión del arte mixteco en el territorio zapoteca, arte que fue empleado como elemento de prestigio por la élite de las ciudades zapotecas. Además de Monte Albán, otras ciudades de Los Valles que muestran objetos arqueológicos de manufactura o influencia mixteca son Mitla, Lambityeco, Yagul, Cuilapan y Zaachila; ésta última fue la más importante de las urbes zapotecas hasta su conquista por parte de los mexicas en el siglo XV.

Colonización de La Costa

Desde el Preclásico, la Costa Chica de Oaxaca estuvo ocupada por pueblos de habla zapotecana. De acuerdo con análisis glotocronológicos, la separación entre el idioma chatino y el resto de las lenguas del grupo zapotecano debió ocurrir alrededor del siglo V a. C.[23] En contraste, las variedades costeñas del mixteco parecen haberse separado del resto de las lenguas de la Mixteca Alta hacia el siglo X u XI de la era cristiana,[24] por lo que la presencia de los mixtecos en la costa es relativamente tardía. La filiación étnica de los habitantes del valle del Bajo Río Verde en el Preclásico y el Clásico, a la luz de estos datos y del análisis de los objetos arqueológicos encontrados en la región, parece relacionarlos con una avanzada de grupos de habla zapoteca desde las tierras altas del centro de Oaxaca. Si bien las relaciones entre el valle del bajo río Verde y la Mixteca Alta no están completamente descartadas por cuestiones de vecindad geográfica, la presencia de los mixtecos en la La Costa es producto de una colonización tardía.

El movimiento masivo de los mixtecos a las poblaciones de La Costa ocasionó un cambio en las relaciones de poder en estas comunidades. Los pueblos zapotecanos, como los chatinos, quedaron bajo el dominio político de las élites mixtecas. Los cacicazgos mixtecos de La Costa poseían, por ello mismo, una población multiétnica como el caso de Tututepec. Si bien esta localidad tuvo ocupación anterior al Posclásico, presenta indicios de un crecimiento demográfico espectacular entre los siglos IX y X, relacionado precisamente con la migración mixteca desde las tierras altas.[25] A partir del siglo XI, Tututepec jugaría un papel fundamental en la historia mixteca, al ser la primera sede de Ocho Venado, señor mixteco que habría de dominar un territorio de más de 40 mil kilómetros cuadrados después de unificar numerosos estados hostiles, ya venciéndolos militarmente, ya estableciendo alianzas políticas con ellos.

Cacicazgo de Ocho Venado

Ocho Venado y Cuatro Jaguar concretan su alianza el día 13 lagarto del año 7 casa, en un ritual en el que ofrecen codonices como ofrenda. Al día siguiente, 1 viento, el sacerdote Ocho Muerte-Ojo de Águila, impone a Ocho venado el bezote de turquesa que lo identifica como tecuhtli, un rango de la nobleza nahua del centro de México. Lámina 52 del Códice Nuttall. Mixteca Alta, ¿siglo XIV?, actualmente en posesión del Museo Británico.

La fragmentación política del pueblo mixteco en la época prehispánica fue una constante que trascendió los siglos. Sin embargo, entre los siglos XI y XII de la era común, numerosos señoríos en las tres Mixtecas forman una unidad bajo el dominio de Ocho Venado-Garra de Jaguar (en mixteco Iya Naacua Teyusi Ñaña; Tilantongo, 1063-1115). Este personaje es fundamental en la historia posclásica de Mesoamérica, no sólo por el poder que adquirió en la Mixteca, sino por las relaciones que estableció con otros pueblos, especialmente con los nahuatlacas del centro de México. Ocho Venado nació del segundo matrimonio de Cinco Lagarto-Dzahui Ndicahndíí, sacerdote del Templo del Cielo que se encontraba en Tilantongo (mixteco: Ñuu Tnoo Huahi Andehui). Se encontraba, por tanto, fuera de la línea sucesoria al trono del señorío de Tilantongo. Gracias al prestigio obtenido en las campañas militares —de acuerdo con el Códice Nuttall, la primera de ellas ocurrió en 1071, cuando Ocho Venado tenía ocho años de edad—, Ocho Venado ocupó en 1083 el trono de Tututepec (mixteco: Yucudzáa), en el valle del bajo río Verde, cerca de la costa del Pacífico.[26] Posteriormente, Ocho Venado selló una alianza con los toltecas, de quienes recibió el rango de tecuhtli en Ñuu Cohyo.[27] El día 13 lagarto del año 7 casa (1097), Ocho Venado se entrevistó con Cuatro Jaguar. La alianza entre estos dos personajes sirvió posteriormente para legitimar la llegada del primero al trono de Tilantongo, después de la muerte del Señor Dos Lluvia, cacique de ese lugar. Para evitar las probables reclamaciones de los descendientes de Dos Lluvia, Ocho Venado los eliminó a todos, de modo que se convirtió en el único heredero del señorío. De especial importancia fue la conquista de Lugar del Bulto de Xipe, donde radicaba una rama del linaje real de Tilantongo. En Lugar del Bulto de Xipe regía Once Viento-Jaguar Sangriento, casado con Seis Lagartija-Abanico de Jade (media hermana de Ocho Venado) y con Seis Mono-Quexquémitl de Guerra (heredera del trono de Jaltepec).[28] El día 12 mono de 11 casa (1101), Ocho Venado derrotó a los defensores de Lugar del Bulto de Xipe. Seis Mono y Once Viento fueron muertos de manera desconocida, y sus hijos Diez Perro-Àguila de Tabaco Ardiendo y Seis Casa-Sarta de Pedernales fueron sacrificados, el primero mediante sacrificio gladiatorio y el segundo mediante flechamiento ritual. De este modo, Ocho Venado sumó los importantes señoríos de Jaltepec y Lugar del Bulto de Xipe a los territorios bajo su dominio.

Durante su reinado en Tilantongo, Ocho Venado logró conquistar alrededor de cien señoríos mixtecos. Además, estableció una importante red de alianzas por medio de sus matrimonios. Entre otras, fueron esposas suyas las señoras Trece Serpiente-Serpiente de Flores, hija del primer matrimonio del Once Viento de Lugar del Lugar del Bulto de Xipe (año 13 caña, 1103); Seis Águila-Jaguar Telaraña y Diez Zopilote-Quexquémitl de Conchas. Su primer hijo, heredero al trono de Tilantongo, nació en el año 6 casa (1109) de su matrimonio con Seis Águila. Cuando Ocho Venado tenía cincuenta y dos años (1115) enfrentó la rebelión de un grupo de señores mixtecos encabezada por Cuatro Viento, hermano de la primera esposa de Ocho Venado y, por tanto, hijo de Once Viento y Seis Mono, los señores de Lugar de Bulto de Xipe que el cacique de Tilantongo había muerto catorce años antes. Cuatro Viento y sus aliados derrotaron a Ocho Venado, que murió sacrificado y probablemente fue enterrado en la gruta real de Chalcatongo. A su muerte, el reino mixteco se disolvió en numerosas estados, lo que puso fin al único período de unidad política en la historia prehispánica de la región.

Decadencia

Conquista mexica

A la muerte de Ocho Venado, sus hijos heredaron algunos de los más importantes señoríos que formaban parte del reino bajo el dominio de Tilantongo. En otras ciudades de la Mixteca, las antiguas élites locales recobraron su poder. El restablecimiento del antiguo sistema de organización política en pequeños estados implicó el renacimiento de los conflictos entre algunos de ellos o el establecimiento de alianzas o confederaciones. Por esta época, la Mixteca —y en especial la Mixteca Alta— era una de las regiones más prósperas de Mesoamérica. Exportaba artículos de gran lujo a otras regiones, como la cerámica policroma, arte plumario, orfebrería, tallas en cristal de roca, hueso y madera; así como bienes de subsistencia propios de las regiones tropicales y las zonas de clima templado.[29]

La Mixteca estratégicamente entre la parte central de México y el sureste de Mesoamericano, por lo que en la época de expansionismo de la Triple Alianza formada por México-Tenochtitlan, Tetzcoco y Tlacopan —confederación llamada Excan Tlatoloyan—, rápidamente despertó los intereses de los mexicas y sus aliados de la cuenca del lago de Texcoco. Hacia la segunda mitad del siglo XV, una gran parte de la Mixteca estaba bajo el poder político, así como militar de Tenochtitlan. Algunas de las ciudades más importantes de la región fueron convertidas en centros concentradores del tributo exigido por los conquistadores, entre ellos Coixtlahuaca, que hasta antes de la conquista mexica se había convertido en una de las mayores urbes de Mesoamérica. El avance de los mexicas en la Mixteca Alta les permitió dominar también los Valles Centrales de Oaxaca, en su afán por asegurar su predominio en las rutas comerciales entre el altiplano mexicano y la costa del Pacífico de Guatemala y Chiapas. Los mexicas intentaron conquistar también la costa mixteca y el istmo de Tehuantepec, pero fueron derrotados por una alianza entre los zapotecos y mixtecos tanto en sus campañas contra Tututepec —que por la época dominaba un territorio de aproximadamente 25 mil kilómetros cuadrados en la Costa Chica de Oaxaca— como en las realizadas en el istmo. De especial importancia resultó la victoria mixteco-zapoteca en Guiengola, una fortaleza donde los mexicas fueron definitivamente derrotados por los defensores del istmo de Tehuantepec.

Conquista española

La llegada de los españoles a la costa de Veracrúz provocó diversos tipos de reacciones. Varios pueblos vieron en los españoles la oportunidad de liberación, entre ellos, los zempoaltecas y los tlaxcaltecas. Tras la caída de México-Tenochtitlan en 1521, los españoles y sus aliados indígenas concentraron sus ataques a otros pueblos tales como los mixtecos. Pero a diferencia de lo que sucedió en la parte central de México; la mayor parte de los mixtecos se establecieron convenios con los españoles, se originó un proceso de mutua adaptación cultural que a su vez permitió que los mixtecas conservaran varias de sus tradiciones y costumbres, tales como su lengua, p´racticas comerciales, agrícloas, etcétera. Sólo algunas partes en la Mixteca se resistieron militarmente a la conquista de los españoles como en el caso de Tututepec.

Cronología comparada

Sociedad

Clases sociales

Como todas las sociedades mesoamericanas, la mixteca de la época prehispánica fue una sociedad altamente jerárquica. No está por demás decir que el proceso de diferenciación de los estratos de la sociedad mixteca tienen su origen en la sedentarización de este pueblo y fueron influidos por los procesos políticos, históricos, económicos y culturales que ocurrieron en la Mixteca desde el siglo XVI a.;C. En su inicio, las poblaciones mixtecas contaban con una incipiente estratificación. Los restos de las poblaciones del Preclásico Tardío y Medio no presentan grandes diferencias cuando se comparan unas viviendas con otras, y el uso de las construcciones de estos asentamientos no parece ser demasiado especializado. Los bienes de que disponían los mixtecos en aquéllos siglos parecen haber sido limitados, y no hay evidencia que permita distinguir claramente las zonas habitacionales de la élite con respecto al resto de la población, aunque sí es posible admitir la existencia de una gradación en los niveles de bienestar entre los habitantes de una misma localidad.

La transición al Clásico marca el desarrollo de la vida urbana plena en esta región y en la mayoría del territorio mesoamericano. La consolidación de las organizaciones estatales en la Mixteca implicó un proceso de mayor diferenciación que tendió a legitimarse por medio del uso de la ideología y de las alianzas a nivel de la élite con el propósito de reproducir las desigualdades entre los estratos de la sociedad. El surgimiento del estilo Ñuiñe en la Mixteca Baja —la zona más próspera de la Mixteca en el Clásico— es una muestra de la voluntad de los grupos gobernantes de hacer patente las diferencias entre ellos y el resto del pueblo.[30] Las crónicas españolas coloniales hablan de numerosos estratos de la sociedad mixteca, sin embargo, todos ellos pueden ser reducidos a los siguientes grandes grupos:[31]

  • yya es el título que recibía el señor de cada cacicazgo mixteco;
  • dzayya yya era el grupo constituido por la nobleza mixteca, formaban una misma categoría con el rey;
  • tay ñuu, la gente libre;
  • tay situndayu, terrazgueros;
  • tay sinoquachi y dahasaha, sirvientes y esclavos respectivamente.

En general, no habían demasiadas posibilidades de ascender de categoría en la escala social. Los matrimonios entre los dzayya yya implicaban que este grupo conservaría siempre su posición privilegiada y la heredaría a su descendencia. Los nobles de distintos pueblos mixtecos se casaban entre sí, lo que además generó una complicada red de alianzas a nivel de la élite que fue servía como medio de reproducción de la desigualdad social y también para mantener el orden en la región. La gente libre, los tay ñuu, eran dueños de sí y del producto de su trabajo en la tierra, cuya propiedad era comunal. Los terrazgueros, por su parte, eran personas que, a causa de la guerra, habían perdido la potestad sobre el producto de su trabajo y debían pagar tributo a los nobles. Los últimos grupos en la escala social de los mixtecos poseían menos derechos que los otros y sus vidas podían ser dispuestas por la nobleza para el fin que fuese necesario.

Organización política

Como se ha dicho, una de las características más acentuadas del sistema político de los mixtecos precolombinos es la fragmentación en numerosos estados que dominaban pequeños territorios y en no pocas ocasiones se encontraban en conflicto entre sí. Desde el Preclásico Medio aparece una estructura jerárquica entre las poblaciones que formaban parte de un mismo estado. El lugar que cada comunidad ocupaba en esta estructura es evidente en el número de construcciones monumentales que cada una de ellas poseía. Por otra parte, el poder de cada pequeña urbe o pueblo no era estático, sino que se encontraba en juego constante ante la competencia entre los diferentes centros de población. De este modo, puede entenderse que en la transición del Preclásico al Clásico algunas poblaciones cedieran su posición de privilegio a otras, tal como ocurrió con Yucuita, reemplazada por Yucuñudahui.

Las élites gobernantes recurrían a numerosas estrategias con el propósito de mantener su poder. Una de ellas era el establecimiento de alianzas de élite. Las alianzas se solían sellar mediante el matrimonio entre los miembros de los linajes nobles, lo que con frecuencia implicaba el casamiento entre parientes, que en la cultura occidental sería considerado incestuoso. El establecimiento de afinidades de parentesco solía realizarse con el propósito de relacionarse con los linajes más prestigiosos de la nación mixteca e, incluso, con la nobleza extranjera, como muestran los recurrentes casamientos entre miembros de la realeza mixteca y zapoteca a lo largo de los más de veinte siglos de historia prehispánica de estos pueblos.

Actividades económicas

Como el resto de los pueblos de la Mesoamérica precolombina, la subsistencia de los mixtecos estaba basada en la agricultura. Las condiciones patológicas y topográficas del territorio de este pueblo condicionaron el desarrollo de ciertos cultivos adaptados a la diversidad de ambientes en la Mixteca. Desde luego, el más importante de los cultivos de este pueblo fue el maíz, al que estaban asociados otros cultivos de vital importancia en la dieta de los mesoamericanos. Entre ellos hay que señalar diversas variedades de frijol, chile y calabaza. En los lugares donde el clima lo permitía, existían cultivos de especies de uso no necesariamente alimentario. Entre ellos, hay que señalar el algodón —adaptado a los climas semitropicales de la Mixteca Baja, la Cañada de Cuicatlán y la Costa de Oaxaca—, y el cacao, propio de las zonas con mayor humedad.

Uno de los grandes problemas que enfrentaron los mixtecos en épocas precolombinas es el abrupto relieve de la Mixteca y la escasez de agua en la región. La agricultura ofrecía mejores rendimientos en los valles intermontanos de la Mixteca Alta, por lo menos en comparación con la Mixteca Baja, de clima más cálido y seco, y la Mixteca de la Costa. Se han encontrado indicios de terrazas artificiales en las laderas de las montañas que rodean valles como el de Tlaxiaco. Las terrazas tenían como propósito ampliar la escasa superficie cultivable mediante el aplanamiento intencional de las pendientes; así como el mejor aprovechamiento del agua disponible. Por otra parte, en las zonas más secas se desarrollaron cultivos alternativos, como el del pitayo.[32] Los mixtecos antiguos empleaban el sistema de tumba-roza-quema para ganar terrenos de cultivos. Es decir, desmontaban la vegetación original de las laderas de los montes y procedían a quemarla para emplear los restos vegetales como abono de sus cultivos. Ello ocasionó una grave deforestación que afecta a gran parte del territorio mixteco, considerado como uno de los más erosionados en la República Mexicana.

Nopales infectados con conchinilla. El cultivo de la cochinilla fue de vital importancia económica para los antiguos mixtecos y otros pueblos del área oaxaqueña. Aunque diezmado por la aparición de los colorantes químicos, su empleo continúa hasta la actualidad.

Mesoamérica no se caracterizó por ser un centro de domesticación de animales. Los más conocidos de los animales domesticados de Mesoamérica fueron el guajolote y el xoloitzcuintle, cuya presencia está probada para toda el área cultural. Ambos constituían una fuente de carne que sólo era aprovechada por unos pocos en el interior de las sociedades indígenas. Sin embargo, en la Mixteca también tuvo lugar la domesticación de una especie menos convencional, cuyo uso no era alimenticio. Se trata de la cochinilla, que se cultivaba en los climas templados de la Mixteca Alta y otras partes del norte y centro de Oaxaca. La cochinilla es un parásito del nopal, muy apreciado por el colorante natural que se obtenía de ella, llamado carmín o grana cochinilla. El cultivo de la cochinilla perduró como una de las principales actividades de la región hasta el siglo XIX, cuando el descubrimiento de los colorantes sintéticos lo desalentó.[33]

La agricultura, con todo y ser ella la base de la economía mixteca precolombina, requería ser complementada con otras actividades. En lo que refiere al aprovisionamiento de otros bienes de consumo indispensable, los mixtecos como el resto de los pueblos mesoamericanos recurrieron a la cacería, la recolección y la pesca. Una de las ventajas que presentaba el territorio de los mixtecos era su gran diversidad de microclimas, por lo que muchos de los señoríos que se desarrollaron en el área prácticamente eran autosuficientes en materia de subsistencia.[34] Sin embargo, la autosuficiencia de los pobladores de la Mixteca no fue óbice para que se incorporaran en la amplia red de intercambio comercial mesoamericana. Además de los frutos del trabajo agrícola y la cochinilla, los mixtecos comerciaban con materias preciosas y manufacturas. Desde fechas muy tempranas, se integraron como productores de minerales, entre ellos la magnetita. Se ha probado que durante el Preclásico Medio (ss. XII-V aC), la cerámica Rojo sobre Bayo de Tayata (Mixteca Alta) era producto de comercio con los olmecas de la costa del Golfo de México.[35]

Cultura

Códice Nuttal. Cultura Mixteca.

Lengua

A la llegada de los españoles, en la Mixteca se hablaban numerosas variedades del idioma mixteco, ya para ese entonces con diversos grados de inteligibilidad mutua. De acuerdo con Spores,[36] hacia el Preclásico la lengua hablada en la región era el idioma protomixtecano, del que derivan no sólo todas las lenguas mixtecas conocidas en la actualidad, sino también el triqui, que hablan los miembros del pueblo homónimo en la parte meridional de la Mixteca Alta. Los grados de divergencia entre las numerosas lenguas mixtecas de la actualidad son producto de la historia de sus hablantes: por ejemplo, según análisis glotocronológicos, la variedad costeña del mixteco se separó del mixteco nuclear de las tierras altas hacia el siglo X u XI de la era cristiana, lo que coincide con la tardía colonización de la Costa Chica por parte de losjessi mixtecos.[37]

Los monjes dominicos que fueron encargados de la evangelización de Oaxaca establecieron por primera vez una escritura fonética de la lengua mixteca. A los frailes Antonio de los Reyes y Francisco de Alvarado se debe la edición de la primera gramática en la lengua que se hablaba en la Mixteca Alta por el tiempo de la Conquista. La variedad recogida por los dominicos parece corresponder con la empleada en Yucundaa (Teposcolula), que pudo haber servido como lingua franca en la región.[38]

Escritura

Artículo principal: Escritura mixteca

Como casi todas las sociedades mesoamericanas, los mixtecos desarrollaron un sistema de escritura. Los primeros indicios del uso de la escritura en el área mixteca corresponden a la Mixteca Alta. En Huamelulpan se han localizado algunos dinteles con inscripciones calendáricas que podrían ser los nombres de algunos dirigentes de la antigua ciudad mixteca. Sin embargo, estas inscripciones se encuentran realizadas en el sistema zapoteco de escritura,[39] a partir del cual se originaron los varios sistemas empleados más tardíamente en el centro de Mesoamérica hacia el Clásico y el Posclásico.[40] El florecimiento de la Mixteca Baja en el Clásico trajo también el desarrollo de la escritura ñuiñe, aunque su semejanza con la escritura zapoteca de Monte Albán complica la identificación de su área de difusión.[41] Hacia el inicio del Posclásico (siglo IX) aparece la llamada escritura mixteca, que forma parte de una gran corriente estilística denominada estilo Mixteca-Puebla o estilo internacional del Posclásico mesoamericano.[42] Esta escritura es básicamente pictográfica, aunque no son pocos los elementos jeroglíficos e ideográficos que la complementan. La escritura mixteca sirvió como canal para la conservación de las creencias de este pueblo y de algunos aspectos de su historia. Se debe a Alfonso Caso la demostración de la autoría mixteca de los códices que hoy forman parte del llamado Grupo mixteco, que durante mucho tiempo fueron atribuidos a los mexicas o a los mayas.

Religión

Artículo principal: Mitología mixteca

Los mixtecos de la época prehispánica tuvieron una religión animista. De acuerdo con la información que se ha obtenido de los documentos pictográficos producidos por este pueblo, la proveniente de fuentes históricas coloniales y del análisis de la evidencia arqueológica, se puede decir que comparte con otras religiones mesoamericanas algunos rasgos muy característicos, entre ellos, la creencia en un principìo dual primigenio que dio origen al mundo como se le conoce. Otro rasgo común entre la religión mixteca y el resto de las religiones mesoamericanas es la creencia en que el mundo ha sido creado y destruido en varias ocasiones. De acuerdo con el Códice Vindobonensis, Mars symbol.svgUn Venado-Serpiente de Jaguar y Venus symbol.svgUn Venado-Serpiente de Puma crearon a los primeros seres del mundo, los ñuhu (AFI: [ɲuʔu]), que ayudaron a ordenar el mundo. Todos los seres de la primera creación fueron petrificados cuando el Sol —venerado en la Mixteca con los nombres de Yya Ndicahndíí y Taandoco—. Los ñuhu encarnaban a los elementos mismos de la naturaleza: el fuego, el viento, el agua, la tierra, la vegetación, la fauna. Como se creía que algunos de ellos se refugiaron en las cuevas para no ser petrificados, uno de los elementos distintivos de la religión mixteca era el culto a las montañas y en las cavernas. Algunas de ellas eran —y siguen siendo— destino de peregrinaciones piadosas de los mixtecos, entre las más conspicuas de estas galerías subterráneas se encuentran las grutas de Chalcatongo en la Mixteca Alta, donde se encontraba el santuario de Nueve Hierba, la diosa de la muerte de los mixtecos.

El dios tutelar de los mixtecos fue Dzahui —literalmente Lluvia[43] —, divinidad de la lluvia y del agua celeste. Tan importante fue el culto a la lluvia para los mixtecos que su nombre nativo los califica como el pueblo de la lluvia, es decir, el pueblo elegido por Dzahui. Comparte muchos atributos con el Tláloc del centro de Mesoamérica, venerado por los teotihuacanos, toltecas y mexicas y aparece en numerosas vasijas-efigie encontradas especialmente en la Mixteca Alta. El culto de Dzahui en la mixteca es antiquísimo, su aparición se remonta al final de Preclásico Tardío, es decir, entre los siglos V a. C. y II d. C.

Por otra parte, en la Mixteca Baja, la sociedad ñuiñe se caracterizó por el culto al dios viejo del fuego, Huehuetéotl, venerado desde tiempos antiquísimos en toda el área mesoamericana. Se ha especulado con la posibilidad de que el culto a Huehuetéotl haya sido uno de los primeros en tomar forma en Mesoamérica, puesto que sus representaciones se han encontrado en poblaciones tan antiguas como Cuicuilco hasta las grandes urbes del Posclásico como la propia Tenochtitlan.[44] El culto al fuego en la Mixteca Baja también se refleja en la toponimia de la región: Ñuiñe, que es el topónimo mixteco de la zona, quiere decir Tierra caliente. Las representaciones ñuiñe de la divinidad del fuego comparten con otras representaciones mesoamericanas de la misma divinidad varios atributos. Se representa como un anciano en posición sedente, que carga sobre la cabeza un gran brasero. En algunas efigies obtenidas en Cerro de las Minas, el dios mixteco del fuego aparece sosteniendo entre las manos sahumadores o vasijas especiales para encender tabaco. En la Mixteca Baja, el culto al fuego convivió con el culto a la lluvia durante el período de florecimiento del estilo Ñuiñe (siglos III-VII d. C.); el declive de esta sociedad implicó también el ocaso del culto al fuego en la Mixteca Baja, como indica el menor número de representaciones de esta divinidad en la región.

El sacrificio humano entre los mixtecos fue una práctica ritual de bastante antigüedad. En la zona arqueológica de Huamelulpan se han encontrado los restos de algunos cráneos que debieron formar parte de un tzompantli. Los rituales más importantes de la vida de las sociedades prehispánicas de la Mixteca incluían sacrificios de animales o de seres humanos, como demuestran varios acontecimientos importantes en las crónicas sobre el pasado precolombino de los mixtecos. Un caso particular es el sacrificio de los descendientes de los señores de Bulto de Xipe y Jaltepec, sacrificados por orden de Ocho Venado mediante sacrificio gladiatorio y flechamiento ritual. Ambas formas de sacrificio humano estaban relacionadas con el culto a Xipe Tótec, el dios de la fertilidad y patrono del linaje reinante en Lugar del Bulto de Xipe, ciudad que no ha podido ser ubicada geográficamente pero que jugó un papel importante en el Posclásico Temprano en la Mixteca.

Como el resto de la sociedad mixteca, los religiosos también mantenían una estructura jerárquica bastante estable. Los sumos sacerdotes del culto a una divinidad eran denominados yaha yahui (águila-serpiente de fuego)[45] De acuerdo con las creencias de los mixtecos, los yaha yahui poseían la capacidad de transmutar en animales y eran temidos por el poder que poseían sobre el mundo de lo sobrenatural.

Artes

Vasija policroma de estilo códice. Cultura mixteca, procede de Xayacatlán (Puebla), período Posclásico Tardío (siglos XII-XVI d. C.), forma parte de la colección del Museo Nacional de Antropología (México).

Los mixtecos construyeron edificios decorados con grecas de piedra que demuestran su habilidad como artesanos. Desarrollaron un estilo de cerámica con mucho colorido, trabajaron los metales y se destacaron como excelentes orfebres. Con oro, plata, cobre y piedras preciosas como la turquesa, las perlas y los corales, realizaron hermosos collares, pectorales, brazaletes, narigueras y anillos. Además, destacaron como comerciantes y mostraron interés por la herbolaria, así como por la astronomía.

Los mixtecas se distinguieron por ser unos de los mejores artistas del horizonte Posclásico. En cuanto a cerámica, hicieron vasos, tapas, jarras, platos, vasijas trípodes y de figuras zoomorfas, y en algunas ocasiones antropomorfas. Eran policromadas y los colores empleados eran rojo, naranja, negro, gris y blanco. En cuanto a sus códices, además de la importancia histórica, su valor artístico es inapreciable. La escritura era jeroglífica, calendárica, onomástica, toponímica y otras más de tipo ideográfica y fonética.

Los mixtecas son reconocidos como grandes orfebres, donde sus creaciones incluyen una amplia gama de joyas: collares, anillos, pulseras, protectores de uñas, orejeras, narigueras, mangos de abanicos y pectorales, así como también los trabajos con incrustación de turquesas; sobresalen las joyas encontradas en la "Tumba # 7". Estas joyas muestran la delicadeza y maestría con la que los mixtecas llegaron a trabajar el oro. Pendiente de oro con la representación de Xipe Totec, dios de los joyeros y la primavera, procedente de la tumba 7. Entre sus especialidades se podían citar los mosaicos de plumas, la alfarería polícroma decorada y el tejido y bordado de telas.

Los mixtecos se caracterizaron por escribir códices sobre tiras de piel de venado o en papel amate y usando tinta de cochinilla, en los que registraban acontecimientos diversos e importantes, que actualmente son un bello testimonio de su historia. La historia más conocida de los Códices Mixtecos esta escrita en los códices Nutall y Bodley, donde se ralata la historia epica de 8 Venado, nombrado así por el día en que nació, con el nombre personal de Garra de Jaguar. El señor Ocho venado logró unir al reino de la Mixteca.

De los "tlacuilos" decían que eran:

"Los que están mirando, los que cuentan, los que vuelven ruidosamente las hojas de los libros de pinturas. Los que tienen en su poder la tinta negra y roja, las pinturas. Ellos nos llevan, nos guían, nos dicen el camino".

Durante dos milenios, los habitantes de Monte Albán, nos muestran síntesis de dos culturas, la zapoteca y la mixteca, que dieron como fruto la concepción de un sitio fantástico, mágico y monumental, que nos ofrece, de manera generosa, un claro ejemplo de la grandeza del mundo prehispánico.

Las contribuciones más importantes de los mixtecos son: los registros pictográficos en códices hechos sobre piel de venado de la historia militar y social que narran aspectos del pensamiento religioso, de los hechos históricos y de los registros genealógicos de su cultura; la orfebrería, cuyas muestras como pectorales, narigueras, anillos o aretes, demuestran que manejaron con maestría el oro trabajado con la técnica de la cera perdida, así como el labrado del alabastro, el jade, la turquesa y la obsidiana, entre otros. Las piezas más notables que se conocen proceden de los enterramientos de Monte Albán, descubiertos por el arqueólogo Alfonso Caso, y que se exhiben en el Museo Regional de Oaxaca. Otros legados mixtecos son: un calendario análogo al utilizado por los aztecas y sus técnicas agrícolas.

Entre los siglos XI y XII de nuestra época, los mixtecos adoptaron una influencia tolteca cuya característica civilizadora los motivó a buscar asentamientos más estables que los que habían tenido; se dedicaron a dominar a los zapotecas por medio de invasiones de sus tierras, guerras y alianzas políticas por matrimonios. De ese modo se apoderaron, por ejemplo, de Monte Albán, que había sido abandonada por los zapotecas y los mixtecos convirtieron en necrópolis, enriqueciendo notablemente sus monumentos funerarios. Tanto en esa ciudad, como en Mitla, aportaron conceptos arquitectónicos evolucionados como las grecas geométricas de piedras ensambladas que adornan los palacios. Otras ciudades zapotecas de las que se apoderaron los mixtecos son Zaachila y Yagul, también en el estado de Oaxaca, con las que se complementa el conjunto del impresionante legado de estas culturas. Los mixtecos influyeron en el declive de la civilización maya en el sur, y permanecieron independientes de los aztecas en el norte. Es posible que la población mixteca actual ronde el medio millón de personas, distribuidas en 3 regiones principales: la Mixteca Alta (en las zonas frías de la sierra Madre del Sur), la Mixteca Baja (siguiendo el curso del río Atoyac) y la costa (estados de Oaxaca y Guerrero).

Véase también

Referencias

  1. Janssen y Pérez Jiménez, 2002: 42.
  2. Esta leyenda mixteca de la creación del mundo aparece en el libro Origen de los indios del Nuevo Mundo,, del dominico Gregorio García.
  3. Spores, 2008: 29.
  4. Flannery y Marcus, 2007: 73.
  5. Spores, 2008: 29.
  6. Balkansky, 1998: 45.
  7. Balkansky et al., 2000: 368.
  8. López Austin y López Luján, 1998: .
  9. Spores, 2007: 30.
  10. Balkansky et al., 2000: 30.
  11. Balkansky et al., 2000: .
  12. Ñuiñe, en mixteco, significa Tierra caliente, y es también el nombre en mixteco de una población en esa zona, que se conoce actualmente con el nombre de Tonalá. Éste último es un topónimo náhuatl que significa Lugar del sol.
  13. John Paddock (1990) propone que es en la Mixteca Baja Poblana donde pudo haberse originado la cultura Ñuiñe.
  14. Sánchez Villela, 2006.
  15. Balkansky, 1998: 83-84.
  16. Winter, 2007.
  17. Joyce y Winter, 1996: 43.
  18. López Austin y López Luján, 1998.
  19. Durante esa época inmediata a la caída de Teotihuacan, conocida como Epiclásico (ss. VVV-IX aproximadamente), los pequeños Estados que florecieron en el marco del vacío de poder originado por el colapso de la gran metrópoli en el centro de México fueron de naturaleza multiétnica: Xochicalco , Cantona, Cacaxtla y otras ciudades en el Altiplano muestran indicios de presencia de grupos mayanizados, del mismo modo que en la región sudoriental de Mesoamérica se observa la aparición de algunos elementos culturales propios de los pueblos de Mesoamérica. En Xochicalco es evidente el auge del culto a la Serpiente Emplumada, cuyo templo está relacionado con la unificación de los calendarios de mesoamericanos.
  20. Balkansky et al., 2000: 380.
  21. Spores, ...:
  22. Oujdik, 2007: 60.
  23. Hopkins, 1984: 42-43; en Christensen, 1998: 263.
  24. Josserand et al., 1984: 154; en Christensen, 1998: 265.
  25. Joyce y Levine, 2007: 45.
  26. Hermann Lejarazu, 2007: 20.
  27. Ñuu Cohyo en mixteco se traduce como Lugar de tules, significado idéntico de Tollan en náhuatl. Se ha especulado con la posibilidad de que este lugar pudiera ser la Tollan legendaria, o bien, Tollan-Xicocotitlan (capital tolteca) o Tollan-Chollollan. En los textos donde el Ñuu Cohyo de los códices mixtecos aparece asociado a la capital tolteca, se suele identificar a Cuatro Jaguar con Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl. Sin embargo, es muy plausible que el sitio donde Ocho Venado recibió el rango de tecuhtli como señal de alianza con los toltecas haya sido en Tollan-Chollollan, la actual Cholula (Puebla).
  28. Seis Mono también fue acompañante de Ocho Venado en su visita al Templo de Nueve Hierba en Chalcatongo algunos años atrás (Códice Nuttall, lám. 44.). Se desconoce cuál es la relación que tenían Ocho Venado y Seis Mono antes de que ésta se casara con Once Viento.
  29. Berdan y Smith, 2004: 52.
  30. Joyce y Winter, 1996: 44.
  31. López Austin y López Luján, : 253.
  32. Spores, 1967.
  33. Aunque la cochinilla es un cultivo de origen prehispánico, tuvo repercusiones económicas durante la época colonial de México. Cfr. Coll Hurtado, 1998.
  34. López Austin y López Luján, 2001.
  35. Flannery y Marcus, 2007: 73.
  36. Spores, 1967 y 2007.
  37. Josserand, 1984: 154.
  38. Jansen y Pérez Jiménez, 2003.
  39. Gaxiola, 2007.
  40. Justeson, 1986: 437-458.
  41. Urcid, 2004.
  42. En algunos textos, el nombre de esta divinidad aparece como Ñuhu Dzahui, que puede traducirse como Dios de la Lluvia.
  43. De hecho, la pequeña escultura de la divinidad mesoamericana del fuego encontrada por Byron Cummings en las excavaciones de Cuicuilco (Distrito Federal) en la década de 1920 es una de las primeras representaciones conocidas de una divinidad mesoamericana (Matos Moctezuma, 2002: 58-63.).
  44. En las crónicas de los monjes dominicos, este término es traducido como nigromántico señor.

Fuentes

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  • Christensen, Alexander F. (octubre de 1998). «Colinization and Microevolution in Formative Oaxaca, Mexico» (en inglés). World Archaeology. Vol. 30. n.º 2. pp. 262-285. Consultado el diciembre de 2007.
  • Coll Hurtado, Atlántida (1998). «Oaxaca: geografía histórica de la grana cochinilla» Boletín de Investigaciones Geográficas. n.º 38. pp. 71-81. Consultado el marzo de 2007.
  • Jansen, Maarten (1992), "Mixtec Pictography: Contents and Conventions", en Reifler Bricker, Victoria (ed.): Epigraphy. Supplement to the Handbook of Middle-American Indians, University of Texas Press, 20-33, Austin.
  • Justeson, John S. (febrero de 1986). «The Origin of Writing Systems: Preclassic Mesoamerica» (en inglés). World Archaeology. Vol. 17. n.º 3. pp. 437-458. Consultado el diciembre de 2007.
  • Paddock, John (1990): "Concepción de la idea Ñuiñe", en Oaxaqueños de antes, Oaxaca Antiguo A.C. y Casa de la Cultura Oaxaqueña, Oaxaca de Juárez.
  • Rivera Guzmán, Ángel Iván (1998): "La iconografía del poder en los grabados del Cerro de La Caja, Mixteca Baja de Oaxaca", en Barba de Piña Chan, Beatriz (ed.), Iconografía mexicana, Plaza y Valdés-INAH, México.
  • Rivera Guzmán, Ángel Iván (1999): El patrón de asentamiento en la Mixteca Baja de Oaxaca: análisis del área de Tequixtepec-Chazumba, Escuela Nacional de Antropología e Historia, México. Premio Alfonso Caso a la mejor tesis de licenciatura en arqueología. En http://swadesh.unam.mx/actualidades/Actualidades/AA25/Textos25/Rivera.html, consultada el 25 de julio de 2007.
  • Spores, Ronald (1967): The Mixtec Kings and Their People, University of Oklahoma Press, Norman.

Enlaces externos

Obtenido de "Cultura mixteca"

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