Conflicto Perú-Ecuador


Conflicto Perú-Ecuador

Conflicto Perú-Ecuador

Perú y Ecuador sostuvieron, desde su independencia a principios del siglo XIX y hasta 1998, una disputa territorial sobre regiones amazónicas y de los Andes, que ha constituido el más largo conflicto de estas características en el hemisferio occidental. Su existencia provocó continuas escaramuzas fronterizas, así como movilizaciones más amplias que generaron en guerras generalmente cortas. El conflicto se convirtió durante dos siglos en el principal factor que permeó las relaciones peruano-ecuatorianas en todos los aspectos más allá del ámbito militar y diplomático.

Contenido

Antecedentes

Hasta antes de 1717, el territorio sudamericano del imperio español estaba dividido en dos grandes dependencias: el Virreinato del Perú y el Virreinato de Nueva España. En ese año, como parte de las reformas Borbónicas del Rey Felipe V de España en la ciudad de Segovia, España, se escinde del Virreinato del Perú, uno nuevo, el Virreinato de Nueva Granada, medida descartada el 27 de mayo por una Real Cédula de 1717.

El Virreinato de Nueva Granada tuvo jurisdicción sobre la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá, Real Audiencia de Panamá, Real Audiencia de Quito y la Capitanía General de Venezuela. En tal sentido, las Reales Audiencias del Virreinato comprendieron los territorios de las actuales Repúblicas de: Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela, además de regiones del Norte del Perú, Norte y Este de Brasil, y el Oeste de Guyana. Su capital se situó en Santa Fe de Bogotá.

El Rey Felipe V de España el 5 de noviembre de 1723 emitió otra Real Cédula, con la que se devuelve la Real Audiencia de Quito al Virreinato del Perú, en vista de haber quedado suprimido temporalmente el Virreinato de Nueva Granada.

Por mandato Real, la Real Audiencia de Quito fue incorporada nuevamente al recreado Virreinato de Nueva Granada el 20 de agosto de 1739. Para entonces, el Rey Felipe V de España firmó en San Idelfonso, La Cédula de Reerección definitiva del Virreinato de Nueva Granada con los mismos derechos y territorios de la Real Cédula de 1717.

El rey Felipe V de España expidió en el año 1740 la Cédula Real, que fijó límites entre la Real Audiencia de Quito y el Virreinato del Perú.

Esta Cédula nació en virtud que era necesario determinar con claridad y precisión la limitación de la Audiencia de Quito, respecto de la Audiencia de Lima, para saber hasta qué lugar tenían jurisdicción y autoridad los Virreyes de Nueva Granada y de Perú, y evitar en lo posible futuras confusiones, quedando de este modo solucionada la demarcación de ambas audiencias. La Real Cédula de 1740 dice así:

Partiendo desde rio Tumbez en la costa del Pacífico sigue la línea por las serranías y demás cordilleras de los Andes por la jurisdicción de Paita y Piura, hasta el Marañón a los 6º 30' de latitud Sur y la tierra adentro, dejando al Perú la jurisdicción de Piura, Cajamarca, Moyobamba y Motilones y por la cordillera de Jeveros atravesando el río Ucayali, a los 6º de latitud Sur hasta dar con el rio Javarí o Jauri en la confluencia del Carpi y las aguas de este al Solimaes o Amazonas y las de este aguas abajo hasta la boca más occidental del Caquetá o Yapura, en que comienzan los límites con el Brasil.


Real Cédula de 1802

En 1802, la provincia de Maynas y gobierno de Quijos, que pertenecía al territorio de la Audiencia de Quito hasta la divisoria de aguas de la Cordillera Oriental de los Andes, es pasada al Virreinato del Perú por Real Cédula. Del contenido de la cédula de 1802 se deduce claramente que su objetivo principal es detener los advances portugueses a los territorios de la corona española.

Es necesario analizar las razones y circunstancias que obligaron a la corona española a dictarla.

  • La política expansionista de los portugueses en la hoya amazónica que avanzó hasta los territorios de la corona española, que trajo como consecuencia la disputa con los misioneros Jesuitas de Quito.
  • El abandono de las misiones sostenidas por los Jesuitas, debido a su expulsión de la colonias de España en América.
  • Debido a los avances de los bandeirantes portugueses, España se preocupó en delimitar sus fronteras con Portugal. En octubre de 1777 se firma el tratado de San Idelfonso reconociendo a los ríos Yapurá y Yavari como el límite con Portugal, quedando algunos sectores sin la delimitación exacta y se enviaron sendas comunicaciones a la selva amazónica para que la delimitación se hiciera con base en el conocimiento de la realidad geográfica. Por España se envía a Francisco de Requena, quien por no entenderse con la comisión de Portugal, después de permanecer nueve años, deja sin solución los puntos a demarcarse.
  • La Permanencia de Requena en Lima con aspiraciones a ser nombrado Virrey del Perú y su deseo de que Mainas sea parte del Virreinato del Perú según su informe al Rey de España.
  • La Corona española bajo el reinado de Carlos IV, el 15 de julio de 1802, dictó una Real Cédula a inspiración de Francisco de Requena, conteniendo informes que perjudicaron a la Audiencia de Quito en beneficio de los intereses de Lima para ayudar a las congregaciones religiosas del Colegio de Ocopa, que venían colonizando la Región Oriental del Alto Ucayali, precisamente en aquella región donde estaban antes las misiones Jesuitas de Quito que expulsó España. Mediante esta cédula se cercenó de la Audiencia de Quito, de manera imprecisa Mainas o Maynas y Quijos.

La Real Cédula de 1802 dice:

He resuelto que tenga por segregado del Virreynato de Santa Fe y de la provincia de Quito y agregado a ese Virreynato el Gobierno y Comandancia General de Mainas con los pueblos del Gobierno de Quijos, excepto el de Papallacta por estar todos ellos a las orillas del río Napo o en sus inmediaciones, extendiéndose aquella Comandancia General no sólo por el río Marañón abajo, hasta las fronteras de las colonias portugueses, sino también por todos los demás ríos que entran al Marañón por sus margines septentrional y meridional como son Morona, Huallaga, Paztaza, Ucayali, Napo, Yavari, Putumayo, Yapurá y otros menos considerables, hasta el paraje en que éstos mismos por sus altos y raudales dejan de ser navegables: debiendo quedar también a la misma Comandancia General los pueblos de Lamas y Moyobamba... A cuyo fin os mando que quedando como quedan agregados los gobiernos de Mainas y Quijos a es Virreynato auxiliés con cuantas providencias juzguéis necesarias y os pidiere el Comandante General y que sirvan en ellos no sólo para el adelantamiento y conservación de los pueblos, custodia de los misioneros sino también para la seguridad de mis dominios impidiendo se adelanten por ellos los vasallos de Corona de Portugal nombrando los cabos subalternos o Teniente de Gobernador que os pareciere necesarios, para la defensa de esas fronteras y administración de justicia...Así mismo he resuelto poner todos esos pueblos y misiones reunidos a cargo del Colegio Apostolico de Santa Rosa de Ocopa de ese Arzobispado...Igualmente he resuelto erigir un Obispado en dichas misiones...YO EL REY

Perú, que desde el año de 1823 andaba en negociaciones de límites con la Gran Colombia, nunca dio valor alguno para la demarcación de límites a la tal cédula de 1802. Tanto en las polémicas con los Mosqueras, en el convenio de Girón, en los protocolos del tratado de 1829 y en las discusiones de Protocolo Mosquera Pedemonte, en los cuales se hicieron numerosas alusiones a la nombrada Cédula de 1802, nunca se trató de tomarla como base de demarcaciones territoriales; pero Brasil en el año de 1851, como atrás lo vimos, firmó un tratado con Perú por medio del cual este último país entregaba a la jurisdicción grandes extensiones territoriales, en parte pertenecientes al Virreinato de Perú y en parte al Virreinato de la Nueva Granada. En cambio Brasil reconocía a Perú como su colindante en toda la extensión del Rio Yavari y por la geodésica que parte de Tabatinga y va a dar al Rio Caquetá en su confluencia con el Río Apaporis. Esta Cédula de 1802 era muy conocida, pero nunca se lo dio valor antes de 1851, en las demarcaciones territoriales. No fue encontrada en Moyobamba en 1846, como lo afirman algunos. Para que se vea lo usada y movilizada que ha sido, reproducimos a continuación lo que dice el doctor Antonio José Uribe al respecto en su estudio sobre límites con el Brasil:

Respecto de esta Real Cédula de 1802 conviene observar que hemos tenido a la vista tres ejemplares impresos, todas de fuente peruana y ninguno de ellos concuerda con los otros, a saber: el que reproduce el doctor Galindo, el que se contiene en el volumen publicado en Brasil y el presentado en el alegato de Perú ante el gobierno de España en 1889 en la cuestión de límites con Ecuador.

La Anulación de la Cédula de 1802

El 28 de septiembre de 1812, el Consejo de la Regencia ordena pedir a Madrid el "Expediente sobre la erección del Obispado de Maynas y las Cédulas que se expedieron en 1805 acerca de los limites". No habia repuestas entonces el 13 de noviembre de 1812, salio un Decreto de la Cortes que anula lo dispuesto en la Cédula de 1802.

El 13 de septiembre de 1813 se dicta una Real Cédula de 1813 que remplaza la Real Cedula de 1802 y dice en su primer articulo que manda a entregar al Ordinario las nuevas Reducciones y Doctrinas que tuviesen mas de 10 años de antiguedad, proveyéndose en eclesiásticos seculares, conforme a las Leyes del Patronato. El 26 de septiembre de 1813, el Obispo de Mainas, fray Hipólito Sánchez Rangel comunica al Ministro de Ultramar que solo assisten los Religiosos de Quito en Maynas y dice es fuerza, pues, si se tratan de hacer justicia que se me ponga en otro Obispado que sea menos penoso.

El 1 de mayo de 1814 el censo ejecutado por Sanchez Rangel Obispo de Maynas dice: en 58 Pueblos de los 90 de que se componia aquella Diócesis no habra más que 8 sacerdotes asistentes, que 3 existian en los extremos del Obispado: 3 en pequeños rios: 1 en el dilatado curso de los grandes rios Guallaga y Marañon; y ninguno en el Napo, Putumayo, Ucayale y Pastaza: esto es 60 Pueblos sin Párroco y abandonadas casi todas las Missiones. El mismo Obispo de Mainas, fray Hipólito Sánchez Rangel, exclamaba con triste despecho en 1813: “Desde que salieron los jesuitas de estas tierras no ha habido quien se contraiga a su fomento espiritual ni temporal; todos se han buscado a sí mismos. De esta proposición que es absoluta y de una eterna verdad se ha seguido naturalmente lo que estamos viendo y tocando con dolor, que ya no ha quedado cosa alguna de lo que aquellos padres establecieron y solo hay lo que produce la madre naturaleza.” El 27 de septiembre de 1814, Rangel el Obispo de Maynas pide la supreción del Obispado, cuya erección es nula por la falta de complimiento de la Real Cédula de 1802.

El 22 de febrero de 1815, Pasa al Consejo de Indias la Carta de Sanchez Rangel Obispo de Maynas con fecha de 28 de Enero de 1814. El Obispo Rangel prueba que ni por parte del Gobierno, ni de los Obispos limitrofes, ni de los P.P. de Ocopa, se a complido la Cédula de 1802

El 7 de febrero de 1816, el Presidente de Quito, Toribio Montes informa acerca de las Missiones de Maynas y dice: "He manifesto a V.E. en informes anteriores, que las Missiones del Marañon se hallan en un sensible atraso, faltándoles el número completamente Ministros evangélicos...Incluye a Maynas en los dominios de Quito "

En el año de 1816 el Rey de España da un Real Orden revocando y anulando lo decretado por la Real Cedula de 1802 y el 22 de septiembre 1816, el Presidente de Quito recibe los Expedientes relativos a la revocación y anulación de la Cédula de 1802. En el año de 1818 el Presidente de Quito decide nombrar a Don Juan Navas Gobernador de Quijos.

El 19 de junio 1818, en España el Consejo de Indias relata la historia de la creación del Obispado y Comandancia Militar de Maynas, la falta del complimiento de la Real Cédula de 1802 y la imposibilidad de complirlo.

El 22 de julio de 1818 el Presidente de Quito pide al Virrey del Perú la anulación y revocación de lo dispuesto en la Cédula de 1802. El 23 de agosto de 1818, el Virrey del Perú daba complimiento a la Real Orden de 1816, a que se devuelva plenamente la provincia de Maynas a la Presidencia de Quito.

Real Cédula de 1803

La Corona española bajo el reinado de Carlos IV de España, el 7 de julio de 1803, ordena la incorporación de la provincia de Guayaquil al Virreinato de Perú.

La real orden de 1803 se dio en atención a las necesidades militares y políticas del momento. Ya España había perdido la isla Trinidad, tomada por la poderosa escuadra inglesa, en represalia de que España se convirtió en aliada de Francia.

Para decidir la estrategia a seguir en América, se creó en Madrid la Junta de Fortificaciones de América, la cual consideró que Guayaquil se encontraba muy distante de Bogotá, la capital del virreinato de Santa Fe y que eso dificultaba su defensa.

Guayaquil, al igual que Paita, era un puerto objetivo de piratas y corsarios. No tenía comercio con la región norte de Colombia, en cambio era intenso con el Perú, sobre todo con la intendencia de Trujillo y en especial con el partido de Piura.

De hecho, Guayaquil en muchos aspectos dependía del Perú y fue entonces, que considerando las realidades, se decidió su incorporación al virreinato del Perú.

La Junta de Fortificaciones propuso el 28 de marzo de 1803, la anexión al Perú y el 7 de julio el rey expedía la siguiente real orden:

Excelentísimo Señor don Miguel Cayetano Soler. Ministro de Ultramar

Excelentísimo Señor.

Entre otras cosas que he consultado a su majestad; la Junta de Fortificaciones de América, sobre las defensas de la ciudad y puerto de Guayaquil, ha propuesto que, a fin de que ésta tenga con ahorro del real erario, toda la solidez que conviene, debe depender el gobierno de Guayaquil del virrey de Lima y no del de Santa Fe, pues éste no puede darle, como aquel en los casos necesarios, los precisos auxilios, siendo el de Lima por la facilidad y la brevedad con que puede ejecutarlo, quien le ha de enviar los correos de tropas, dinero, pertrechos, armas y demás efectos de que carece aquel territorio; y por consiguiente, se halla en el caso de vigilar mejor, y con más motivo que el de Santa Fe, la justa inversión de los caudales que remita, y gastos que se hagan; a que se agrega que el virrey de Lima, puede según las ocurrencias,, servirse con oportunidad, para la defensa del Perú, especialmente de su capital, de las maderas y demás producciones de Guayaquil, lo que no puede verificar el virrey de Santa Fe. – Y, habiéndose conformado su majestad con el dictamen de dicha Junta, lo aviso a vuestra excelencia; de real orden, para su inteligencia, y a fin de que por su ministerio a su cargo, se expidan las que corresponden a su cumplimiento. Dios guarde a V. E. Por muchos años. Palacio, 7 de julio de 1803. –Josef Antonio Caballero

Al dorso de esta real orden, el ministro de Ultramar, puso el siguiente proveído:

Madrid 8 de julio de 1803. A los virreyes de Santa Fe y del Perú trasladándoles el oficio de guerra, en la que, a consulta de la Junta de Fortificaciones, ha resuelto el rey, quede el gobierno de Guayaquil, dependiente del virreinato del Perú y no del de Santa Fe.

Los dos virreyes de inmediato procedieron a cumplir la real orden y de hecho y de derecho, pasó Guayaquil a formar parte del virreinato de Lima.

Es el propio virrey de Santa Fe el cursa comunicación a la corte española, haciendo saber que se ha cumplido con la real orden. Por lo tanto, no tiene ninguna consistencia el alegato que alguna vez se hizo de que esa real orden jamás se cumplió.

La prueba la da el siguiente documento:

Excelentísimo Señor. Por la real orden, expedida por el ministerio de Guerra, en 7 de julio de este año, que V. E. me transcribe con fecha del siguiente día 8, quedo enterado de haber resuelto su majestad separar de la dependencia de este virreinato y agregar al de Lima el gobierno de Guayaquil en conformidad con la propuesta que al efecto hizo la Junta de Fortificaciones de la América, y fundamentos que manifestó y que V. E. refiere sustancialmente. Y, habiendo trasladado el contenido al presidente de Quito y demás jefes principales de aquel distrito, le participo a V. E. en contestación para superior conocimiento.- Nuestro Señor guarde a V. E. muchos años.- Santa Fe 19 de diciembre de 1803.- Antonio Amar (virrey de Santa Fe)

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Nueva Granada, presentó un reclamo al Rey, en El Tribunal del Consulado de Cartagena de las Indias, pues consideraba que Guayaquil había sido segregada sólo en los asuntos mercantiles pero que aun estaba bajo su dominio. El Rey Carlos IV de España respondió con la Real Cédula del 10 de febrero de 1806:

En vista de lo que consulta V.S. en carta del 25 de marzo del año anterior, sobre si la provincia de Guayaquil, a consecuencia de la agregación del Virreinato de Lima, debe depender en la parte mercantil de ese Consulado o del Lima, se ha servido S.M. declarar que la agregación es absoluta...YO EL REY

Real Cédula de 1819

En 1815 la Gobernación de Guayaquil solicita al Rey de España que la separe del Virreinato de Perú y la adhiera al Virreinato de Nueva Granada. El 23 de junio de 1819 según Real Cédula, el rey de España otorga la petición de Guayaquil que sea adherida al Virreinato de Nueva Granada; si bien es cierto que el 23 de junio de 1819 volvió a la audiencia de Quito, este hecho en medio del fragor de la lucha revolucionaria pasó desapercibido, tan es así que Olmedo representó al territorio de Guayaquil, ante el 1er. congreso peruano.

Esta delimitación permanece hasta la disolución del virreinato con la independencia de Perú, proclamada el 28 de julio de 1821 y consolidada el 9 de diciembre de 1824 con la batalla de Ayacucho y la firma de la respectiva Capitulación de Ayacucho.

Entonces, los nuevos países fijaron sus fronteras de acuerdo a las demarcaciones de las que provenían. El referente común fueron las fronteras de las administraciones coloniales tal como estaban en 1810, en lo que es el principio jurídico reconocido por los países de América del Sur del "uti possidetis iure de 1810".

En estas condiciones, las nacientes repúblicas se ven ante unos territorios fronterizos cuya demarcación interpretan de formas diversas y que en la práctica no han ocupado realmente por hallarse en regiones remotas e insalubres de la selva amazónica. Esto generó un paradigma en el que tanto Perú, la Gran Colombia y posteriormente Ecuador, competirán por asegurar sus derechos en la región mediante una combinación de argumentación documental y la ocupación física real del territorio disputado.

Esta ocupación territorial generó constantes tensiones en la región, frecuentemente traducidos en choques militares.

Independencia de Guayaquil en 1820

José Joaquín de Olmedo.

El lunes 9 de octubre de 1820, el puerto de Guayaquil se independiza de España. El miércoles 8 de noviembre, convocados por el ayuntamiento de dicha zona, los 57 representantes de todos los ayuntamientos eligieron a Olmedo como Jefe Político de Guayaquil,[1] dictándose un "Reglamento Provisorio de Gobierno".

La Carta entregó el poder a un triunvirato integrado por Olmedo, Jimena y Roca. De inmediato se enviaron a Quito y Cuenca para que se unan al pronunciamiento.

El general Bolívar respaldado de un fuerte contingente militar se proclamó Jefe Supremo de la Provincia y decretó la anexión a la Gran Colombia, desconociendo al gobierno presidido por Olmedo. Ello provocó que Olmedo se dirija hacia Perú mostrando su desacuerdo con Simón Bolívar. Simón Bolívar recibe unos días después a José de San Martín, en calidad de Jefe del gobierno de la Provincia.

El 31 de julio de 1822, la ciudad de Santiago de Guayaquil declaró su anexión oficial a la Gran Colombia.


Tumbes, Jaén y Maynas durante La Independencia

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Tumbes

Formo parte del Virreinato de Nueva Granada y la provincia de Guayaquil hasta que fue transferido al Virreinato de Perú con dicha provincia según la Real Cédula del 7 de julio de 1803. Durante su participación en la rebelión de Trujillo, Tumbes había declarado su independencia de España y le pertenecía a Trujillo el 17 de enero de 1821, según la regla de libre determinación de pueblos.

Jaén

Perteneció a la Real Audiencia de Quito desde 1563 hasta su independencia entre 1819 y 1821. En la gesta emancipadora, la gobernación de Jaén respaldó la independencia de Trujillo y proclamó su propia independencia de España y de la Real Audiencia de Quito, bajo el principio jurídico de libre determinación de pueblos, el 4 de junio de 1821.

Acta de Independencia de Jaen De Bracamoros:

Don Juan Antonio Checa gobernador por la patria de la provincia de Jaen de Bracamoros

Certifico: Que en este día habiéndose reunido todo el vecindario de esta ciudad a consecuencia de la citación que se le hizo, proclamo la patria y juro voluntariamente la gloriosa independencia con general aplauso y repetidos vivas, que luego conducidos a la Iglesia en ella juro igualmente la misma independencia el venerable cura Licenciado Don Juan Francisco Garai. Manifestando tener orden para el efecto del Señor Gobernador del Obispado comunicada por medio del vicario de provincia que en seguida hizo una exhortación muy elocuente y expresiva al intento; y después celebro la misa de gracias necesaria en estos casos con su respectivo Te Deum, que de este modo concluyo este acto manifestando, siempre todo el concurso muchos plasemes y regocijo que en los pueblos de esta jurisdicción no dudo se este practicando lo mismo a consecuencia de las ordenes y comisiones que tengo dadas, cuyas contestaciones de cumplir con exactitud quedan en mi poder. Y para que conste donde convenga y obre los efectos que hay lugar en derecho, firmo la presente en la Ciudad de Jaén Independiente.

En lo civil Jaén dependía de la Real Audiencia de Quito y en lo eclesiástico de la Diócesis de Trujillo, de la que era Obispo el Dr. José Carrión y Marfil. Dr. D. Alejandro Crespo y Casaus, era el Cura y Vicario de Jaén. Don José Ignacio Checa, natural de Quito, gobernó la provincia de Jaén hasta 1815. Don Juan de Melo, su sucesor, nombrado por el Presidente de Quito, goberno Jaén y Maynas hasta 1821 en que proclamaron la independencia.

A consecuencia de la fuga del Gobernador Don Juan de Melo, el Cabildo de Jaén eligió gobernador a Don Juan Antonio Checa. El Cabildo abierto del 4 de junio de 1821, después de jurar la independencia de Jaén, ratificó el nombramiento del Gobernador Checa, quien se dirigió inmediatamente al General San Martin, notificándole su nombramiento, comunicación que envió por medio del Gobernador de Lambayeque y el Presidente de Trujillo, Torre Tagle. La comunicación pasada a San Martin sobre el juramento de la independencia de Jaén fue contestada por el Ministro Don Bernardo Monteagudo.

La Presidencia de Trujillo le comunica al gobernador de Jaén la proclamación de la independencia de Lima el 28 de julio de 1821 y el establecimiento de la bandera y el estandarte nacional. El 30 de junio de 1822, la Presidencia o Departamento de Trujillo pasó una circular que se proceda a realizar elecciones de diputados al Congreso. La provincia de Jaén respondió a ese llamamiento. Jaén procedió a elegir como diputado propio a Don Alejandro Crespo. La Junta Reguladora del Departamento de Trujillo le consideró al Don Alejandro Crespo como uno de los diputados de la Presidencia de Trujillo. La provincia de Jaén se incorporó a la Presidencia de Trujillo bajo el principio jurídico de libre determinación de pueblos. Dentro del sistema electoral adoptado por el Perú en 1822, Jaén estuvo representada por todos los diputados de la integridad de la Presidencia de Trujillo y, de un modo particular. El señor Alejandro Crespo se incorporó a la Cámara el mes de noviembre de 1822 y firmó, como los otros diputados de Trujillo, las bases de Constitución peruana. La provincia de Jaén se incorporó a la Presidencia de Trujillo cuyas órdenes obedeció.

El 22 de julio de 1822, Sucre ordena que Jaén jure la constitución colombiana y procediese a elecciones; al mismo tiempo la Corte de Quito comunicaba su instalación, a esta provincia. La ciudad de Jaén rechaza el orden de Sucre indicando que tienen diputados en el Congreso de Perú.

Maynas

Conformado por Amazonas y Loreto, nació como parte de la Real Audiencia de Quito desde 1563 y fue adscrita al Virreinato de Santa Fe de Bogotá recién en 1717, pero pasó a ser una gobernación directamente dependiente del Virrey del Perú o Virreinato del Perú después de 1802 por Real Cédula del 15 de julio de 1802. En el año de 1816 el Rey de España da un Real Orden revocando y anulando lo decretado por la Real Cedula de 1802 y el 22 de septiembre 1816, el Presidente de Quito recibe los Expedientes relativos a la revocación y anulación de la Cédula de 1802. El 22 de julio de 1818 el Presidente de Quito pide al Virrey del Perú la anulación y revocación de lo dispuesto en la Cédula de 1802. El 23 de agosto de 1818, el Virrey del Perú daba complimiento a la Real Orden de 1816, a que se devuelva plenamente la provincia de Maynas a la Presidencia de Quito.

Independencia del Perú

A pesar de que el Virreynato de Perú fue el centro de la dominación española, se produjeron algunos movimientos revolucionarios, de los cuales se destacó el del Cuzco dirigido por José Angulo, el 5 de noviembre de 1813.

Las autoridades españolas le capturaron a Angulo, pero éste logró fugarse, levantó el ánimo de algunos patriotas. Formó un gobierno provisional y se tomó la población de La Paz, Guamanga y Arequipa. Esta sublevación fracasó debido a la intervención del general Pezuela, quien dio muerte a los dirigentes.

En ese entonces, las fuerzas de Bolivar por el norte y las de San Martin por el sur, constituian un serio peligro para el último reducto de los realistas en el Perú. En efecto San Martin avanzó por el Pacifico con un poderoso ejército, ocupó Paracas, de donde envió al general Arnales hacia el sur y él se acercó al Callao, lo bloqueó con sus buques y por tierra llegó hasta Ancón, lugar cercano a Lima.

Las provincias del norte se adhirieron a San Martin; también se pasaron a sus filas una parte del ejército del Virrey. Después de estos acontecimientos importantes, San Martin penetró en Lima el 9 de julio de 1821 y proclamó en la Plaza Mayor la independencia del Perú, el 28 de julio de 1821.

En vista de que las fuerzas españolas se encontraban intactas en la Sierra, el Congreso Peruano llamó a Bolivar para que libre la batalla final contra España.

Las tropas libertadores de Colombia dirigidas por Sucre y las huestes patrióticas peruanas, libraron las batallas de Junin, el 6 de agosto de 1824 y de Ayacucho, el 9 de diciembre del 1824, en las que se consagró el genio militar de Antonio José de Sucre. Como resultado del triumfo en estas luchas se firmó la capitulación de Ayacucho, en la quelas autoridades reconocieron la Independencia del Perú.

Ley de Division Territorial Gran Colombiana

Una vez incorporada la Presidencia de Quito a la Gran Colombia ( 29 de mayo de 1822 ), la Cámara de Representantes de los paises Gran Colombianos dio estructura politica y administrativa a todo su territorio, en tal forma, éste organismo dictó el 25 de junio de 1824 la Ley de División Territorial de la República de Colombia, dividiendo el territorio grancolombiano en 3 Distritos: el del Norte, actual Venezuela; el del Centro correspondió a la actual Colombia; el del Sur comprendio lo que ahora es el Ecuador.

El Dsitrito del Sur lo componian 3 Departamentos: 1) Ecuador, 2) Azuay 3) Guayaquil.

El Departamento del Ecuador lo formaban las 3 Provincias : 1) Pichincha, 2) Imbaburla 3) Chimborazo.

El Departamento de Azuay lo formaban las 3 Provincias; 1) Cuenca, 2) Loja 3) Jaén de Bracamoros y Mainas

El Departamento de Guayaquil lo formaban 2 Provincias: 1) Guayaquil 2) Manabi


Perú y la Gran Colombia

Artículo principal: Guerra Gran Colombo-Peruana
Artículo principal: Gran Colombia
La Gran Colombia y el territorio en disputa con el Perú.

El 3 de julio de 1828 estalló una guerra entre la República Peruana y la Gran Colombia, compuesta en esa época por los territorios de Cundinamarca (Colombia), Ecuador, Panamá y Venezuela. El presidente grancolombiano, Simón Bolívar después de largas discusiones sobre la entrega de Tumbes, Jaén y Maynas, también le declara la guerra. El objetivo de la Gran Colombia fue obligar a Perú la devolución de los territorios de Tumbes, Jaén y Maynas que Colombia considero suyas pero ocupadas por el ejército Peruano durante las guerras de independencia.

En el transcurso de la guerra, Perú ocupó el Departamento de Guayaquil que era uno de los 3 Departamentos (Guayaquil, Azuay y Ecuador) que componían el "Distrito del Sur" de la Gran Colombia según la Ley de División Territorial de la República de Colombia.

El conflicto armado culminó en la Batalla del Portete de Tarqui (27 de febrero de 1829). Al ejército peruano lo integraban 8.000 soldados y al grancolombiano, 4.200. El combate duró media hora en el Portete de Tarqui, donde se cubrió de gloria el ejército grancolombiano, el 27 de febrero de 1829. Como consecuencia del triunfo de la Gran Colombia, esta celebró el Tratado de Girón, misma que Perú viola, al no desocupar Guayaquil, aduciendo para esto que el Tratado celebrado con Lamar no era valido, ya que sólo el Congreso le tocaba decidir.

Ante la insistente petición de Bolivar, se pudo concertar el Tratado de Guayaquil ( Tratado Larrea-Gual ), el 22 de septiembre de 1829, y de inmediato las partes designaron sus representantes. Por Colombia intervino su Ministro Plenipotenciario don Pedro Gual y por Perú actuó José Larrea y Loredo.

Se acordó lo siguiente:

Ambas partes reconocerán como límites de sus respetivos territorios los mismos que tenían antes de su independencia los antiguos Virreynatos de Nueva Granada y Perú, con las variaciones que juzgasen convenientes acordar entre si.

Se nombró una Comisión de dos personas por cada República para que rectifiquen y fijen la línea divisoria, trabajos que se debía iniciar 40 días más tarde de haber sido ratificado el tratado por ambos países.

Perú no puso interés alguno en dar complimiento a lo acordado en el Tratado de Guayaquil según la interpretación colombiana. El día 15 de abril de 1830, el señor José María Pando, Ministro Plenipotenciario de Perú, envió una sorpresiva nota a la Gran Colombia en la que indicaba que, a fin de evitar confusión, las partes debían acordar el siguiente proyecto de límites: la línea Río Zarumilla, Chinchipe y Marañón. Debido a la intransigencia de Perú, quedaron rotos todo los propósitos de llegar a un arreglo definitivo.

Ante los argumentos esgrimidos por Perú para dejar sin efecto el Tratado de Guayaquil, el Plenipotenciaro de la Gran Colombia en Lima, General Tomás Ciprano de Mosquera, interpuso su enérgico reclamo (no documentado) ante el Ministro de Relaciones Exteriores Peruano, Doctor Carlos Pedemonte, conversaciones que dieron lugar para que el 11 de agosto de 1830, en la ciudad de Lima, se suscriba el supuesto Protocolo conocido como "Pedemonte - Mosquera". Este protocolo imaginariamente dejo reconocido el derecho de la Gran Colombia a todo territorio de la ribera izquerda del rio Marañon - Amazonas y, consiguientemente, todo territorio de la ribera derecha del Rio Marañon - Amazonas al Perú. Quedarón pendiente los límites definitivos entre los Rios Chinchipe y Huancabamba donde se localiza Jaén de Bracamoros. Y en esto estaba la parte negativa del Tratado, pues finalmente no delimitaba esta zona.

El Estado de Perú considera el Protocolo Pedemonte-Mosquera posiblemente inexistente o al menos inválido, se basa en los siguientes puntos:

1. La no existencia de ningún original en los archivos nacionales de ninguno de los paises involucrados.

2. Mosquera regresó a su país a bordo la goleta "Guayaquileña" que zarpó del Callao el 10 de agosto de 1830, el dia antes de la supuesta firma del Protocolo.

3. El supuesto protocolo nunca fue ratificado por Perú o Colombia,por lo que en el supuesto de encontrarse evidencia de su existencia, este careceria de toda validez.

4. Ecuador se había separado de la Gran Colombia un mes antes de la supuesta firma del Protocolo

5. El único texto producido de supuesto documento es una copia de una copia encontrada originalmente en el archivo de un ciudadano particular.

Disolución de la Gran Colombia

Por el año de 1830, todos los pueblos integrantes de la Gran Colombia se mostraban descontentos con el Gobierno de Simón Bolivar y con el predominio de los militares en todas partes. El propio Libertador comprendia que los hombres y las cosas gritaban por la separación.

Como una medida para apaciguar los ánimos, Bolivar convocó a un Congreso Constituyente que fue calificado de Congreso Admirable. Los representantes de todos los Departamentos eligieron al Antonio José de Sucre como Presidente de este evento.

La medida no produjo los efectos deseados y el 6 de mayo de 1830 la antigua Capitania General de Venezuela proclamó su emancipación y se organizó como República soberana e independiente. El Congreso Constituyente de ese pais desconoció las resoluciones del Congreso Admirable, declaro Bolivar fuera de la ley y nombró como su primer Presidente al General José Antonio Páez.

En la cuidad de Quito, se reunió una Junta de notables para dilucidar sobre la posición del Distrito Sur (compuesta por las 3 Departamentos de Colombia - Ecuador, Azuay y Guayaquil) frente de la Gran Colombia y al gobierno de Simon Bolivar, luego de la separación de Venezuela.

Luego de varias intervenciónes el 13 de mayo de 1830 resolvieron constituirse en Estado libre e independiente con el nombre de República de Ecuador, integrado por los Departamentos de Ecuador, Azuay y Guayaquil y los otros Departamentos de Gran Colombia que más tarde quieran incomporarse (como el Departamentos de Pasto). El Departamento de Pasto antes de la separación habia pedido su incorporación al Estado del Ecuador. El General Juan José Flores se encargo del mando supremo, hasta cuando se reuniera la Primera Constituyente.

Disputa Territorial entre Perú, Ecuador y Colombia

Nueva Granada, Venezuela y Ecuador se formaron al separarse de la Gran Colombia y Perú siguió ocupando Tumbes, Jaén y Maynas. Mientras que Ecuador consideraba Tumbes, Jaén y Maynas territorios Ecuatoriano, el Estado de Nueva Granada (Colombia) reclamaba territorios entre los ríos Caquetá y Napo-Amazonas al Ecuador y Perú.

El norte de Suramérica en 1852.

El Tratado Pando-Novoa

Se dice que fue celebrado en Lima en el año 1832, pero en la fecha que se dice fue suscrito el tratado, el señor Noboa había abandonado Lima. Intervino por Ecuador el Sr. Diego Noboa, en su carácter de Ministro Plenipotenciario de Ecuador, y por Perú el Sr. José Maria Pando, los mismos que suscribieron dos Tratados, el uno referiente a límites llamado Amistad y Alianza, y el otro relativo al Comercio. Se estableció un plazo de sesenta días para la ratificación, lo cual no se llegó a realizar en vista de que el Ecuador no pudo aprobarlo, por cuanto el Ministro Pando sostuvo el principio de que se deberían respetar las retenciones peruanas de Tumbes, Jaén y Mainas (Maynas).

Negociaciones León-Valdivieso

Como una consecuencia de condiciones caóticas en Bolivia y la ambición del presidente peruano Gamarra para reunir los 2 países, Lima declara guerra a Bolivia el 6 de julio. Temiendo la participación ecuatoriana posible enviaron a doctor Matias León a Quito para negociaciones. Después de ocupar La Paz el 19 de octubre de 1841, Gamarra fue derrotado y asesinado en Ingavi el 18 de noviembre de 1841; esta victoria aseguró Bolivia su independencia. Antes de que las noticias de este acontecimiento alcanzaran Quito, León había conferido con el presidente de Ecuador Flores y el Ministro de Ecuador José Félix Valdivieso ad hoc acerca de bases para un establecimiento divisorio. El peruano repitió las vistas de su gobierno en cuanto al tratado de 1832, pero a Flores lo rechazaron. Sin embargo, el 3 de diciembre de 1841, Matias León propuso un nuevo tratado de la amistad modelada después del instrumento ya mencionado, y con Valdivieso él rápidamente alcanzó un acuerdo en los 13 primeros artículos.

El 4 de diciembre de 1841, el ecuatoriano dio vuelta a la materia de fronteras proponiendo las fronteras viceregias antes de la independencia; por consiguiente, Perú debería devolver Jaén y Mainas que había pertenecido a la Presidencia de Quito. Él confesó que las concesiones mutuas podrían ser deseables para fijar una frontera viable. León afirmó la doctrina única que el uti possidetis debería ser aplicado a un tiempo después de la independencia. Ambas provincias disputadas habían decidido hacerse una parte de Perú en su nacimiento; después, él entendió que Mainas era una parte de los Virreynato de Perú. Para usar la versión ecuatoriana del uti possidetis se le daría Guayaquil a Perú. Valdivieso dijo que las objeciones de León habían sido definitivamente colocadas en el Tratado de Guayaquil. Él citó Artículos 5 y 6, y dijo que los derechos de Ecuador a la restauración de las provincias siempre eran reconocidos. En apoyo de sus reclamaciones, él mencionó la actividad de misioneros jesuitas en la selva dirigida de Quito en la época colonial.

El 6 de diciembre de 1841, León afirmó que en efecto Mainas había pertenecido a Quito hasta la era del Virrey Marqués de Avilés (1800-1805), pero era una parte de Perú cuando se hizo independiente. En cuanto al Tratado de 1829, esto había transcurrido cuando La Gran Colombia de Bolívar se desintegró. Valdivieso contestó que hubo en verdad un decreto real que afecta Mainas en el período mencionado, pero que había sido rechazado por el Presidencia de Quito. Todos los geógrafos modernos mostraron Mainas como la parte de Ecuador o de La Gran Colombia. El Tratado de 1829 había sido ratificado y las ratificaciones cambiadas, y era obligatorio para ambos partidos; en este caso, Ecuador estuvo de pie como el heredero de títulos Gran Colombianos.

El 14 de enero de 1842, Valdivieso comentó que habiendo tenido el tiempo amplio para obtener instrucciones adicionales, León debería estar listo para negociar. Él añadió que las incursiones peruanas sobre el territorio ecuatoriano significarían la guerra; Ecuador tomaría la ofensiva en la vindicación de sus derechos. Perú, por no conformándose con 12 años conforme al tratado de Guayaquil de 1829, seria responsable por la guerra. León se ofendió por la tentativa del ecuatoriano por fijar términos. A menos que Valdivieso retrajera su comentario no habría más negociaciones. Luego de que se alajara el clima de tensión, él añadió que los comisario -conforme al Tratado de Guayaquil de 1829- habían sido llamados, pero el trabajo había sido suspendido debido a la disolución de La Gran Colombia. El 15 de enero de 1842, León que todavía carece de instrucciones, es acusado por Valdivieso sobre el trato ofrecido por el anterior. En una nota (el 17 de enero de 1842) él afirmó que la negociación era imposible debido a las acusaciones de Valdivieso y el 19 de enero de 1842 este solicitó su pasaporte.

Negociaciones Daste-Charún

Después de cambios preliminares, Ecuador envió a General Bernardo Daste a Lima para aliviar las tensas relaciones y tratar con el ministro Guillermo Charún de Perú. El carácter predeterminado de estas conversaciones era evidente el 13 de abril de 1842, cuando Daste aireó varias quejas contra Perú, por que León no trató a Valdivieso de buena fe. Éstos puntualmente conducen las conversaciones a un calor improductivo. Tres días más tarde Daste indicó que todas las dificultades entre los dos países provino de la retención peruana de Mainas, cuya vuelta él exigió. El 19 de abril de 1842, Daste pidió su pasaporte. La correspondencia siguió, en que había repetición de los argumentos malhumorados en las las reuniones. El único efecto de la misión de Daste era un empeoramiento lamentable de relaciones y un alto en negociaciones.

Tratado de 23 de octubre de 1851 entre Perú y Brasil

Mediante este Tratado el Perú reconoció al Brasil la linea oblicua y arbitraria de Tabatinga a la boca del Apaporis, y que hacia el rio Amazonas, un rio exclusivo al servicio de los dos Estados.

Con este Tratado, el Perú cedió al Brasil lo ajeno, es decir, un extenso territorio que discutian conjuntamente Ecuador, Colombia y Perú. Este territorio era todo el terreno al este de la linea Tabatinga - Apaporis entre el rio Caquetá y el rio Amazonas.

Y es por ello que , tratando de justificar ese atropello, el 10 de Marzo de 1853, el Perú creó el Gobierno de Loreto, independiente de las Prefecturas del Amazonas y del Marañon, ordenando de esta manera la invasion de los territorios en disputa al norte del rio Amazonas y del Marañon.

Articulo 7 de la Convención sobre comercio y navegacion fluvial, celebrado entre la República del Perú y Su Majestad el Emperador del Brasil, firmada en Lima el 23 de octubre de 1851 decia:

Articulo VII - Para precaver dudas respecto de la frontera mencionada en las estipulaciones de la presente Convención, aceptan las Altas Partes contratantes el principio uti-possidetis, conforme al cual serán arreglados los limites entre la República del Perú y el Imperio del Brasil; por consiguiente, reconocen, respectivamente, como frontera la población de Tabatinga y de ésta para el Norte la linea recta que va á encontrar de frente al rio Yapurá en su confluenca con el Apaporis; y de Tabatinga para el Sur el rio Yavari, desde su confluencia con el Amazonas. Una comisión mixta nombrada por ambos Gobiernos reconocerá conforme al principio uti-possidetis, la frontera, y propondrá, sin embargo, los cambios de territorio que creyere oportunos para fijar los limites que sean más naturales y convenientes á una y otra nación

Creación del Gobierno Politico y Militar de Loreto el 10 de marzo de 1853

Al comienzo del año 1853, el Perú vuelve a exhibir la Cédula de 1802. Se apodera de la aldea de Nauta, al norte del rio Marañon. Da reglás de colonizacion, crea magistraturas y corporaciones municipales. Para justificar esta invasión, el 10 de marzo de 1853 el Gobierno del Perú expidió un decreto creando el Gobierno Politico y Militar de Loreto ( Departamento de Loreto ) con su capital en Moyobamba, que comprendia, desde los limites del Brasil, todos los territorios situados al Norte y al Sur de los rios Amazonas y Marañon, asi como los que desaguan en ellos, conforme al principio de uti possidetis de 1810 adoptado por las Repúblicas americanas y en virtud de la Real Cédula de 15 de julio de 1802, que es la que disgregó tales territorios del Virreinato de Nueva Granada, devolviendoselos al de Perú sosteniendo su derecho sobre aquellos territorios que constituian la antigua Comandancia de Maynas. El enviado de Ecuador, Pedro Moncayo protesto el 18 de marzo de 1853 y reservo sus derechos.

Ecuador Declara Libre Navegación sobre rios Ecuatorianos el 25 de noviembre de 1853

Como a reacción a la creación del Gobierno de Loreto, el 25 de noviembre de 1853 el Gobierno del Ecuador presentó al Congreso un proyecto de ley en que se declaraba libre la navegación por 20 años de los rios Chinchipe, Santiago, Morona, Pastaza, Tigre, Curaray, Huanaca y demás rios Peruanos que descienden al Amazonas. Y el Gobierno del Perú por medio del Ministro Mariano José Sáenz protestó a su vez, invocando la citada Real Cédula de 1802, á cuya protesta contestó el Ministro Ecuatoriano Marcos Espinel el 9 de febrero de 1854, que esta Real Cédula no tenia fuerza legal, ni se habia cumplido, ni debido cumplirse. Lo unico que insiste complirse es el Tratado de Guayaquil de 1829 y en el Protocolo Pedimonte - Mosquera de 1830.

El Gobierno Peruano decretó en 1859, el bloqueo a las costas Ecuatorianas, a pretexto que la entrega que hizo el Gobierno Ecuatoriano, de terrenos en la región amazonico a los Tenedores Britanicos de los Bonos de la Deuda Inglesa, mediante el Contrato Icaza-Prichett.

Convenio Sobre la Deuda Inglesa

El Presidente de Ecuador, General Francisco Robles (16 de octubre de 1856 - 1 de mayo de 1859), planeó la cancelación de la Deuda inglesa (Deuda de la Independencia) mediante la concesión de tierras baldías en el Oriente y en la Costa. Cuando Ecuador se había separado de la Gran Colombia, la deuda que ascendía a 6.625.950 de libras esterlinas, al Ecuador le tocó el 21.5% de la deuda total, o sea la suma de 1.424.579 de libras esterlinas y 5 chelines. En efecto, el 21 de septiembre de 1857 se celebró el Contrato Icaza-Pritchett mediante el cual se entregaba a los acreedores ingleses representados por La Compania Inglesa de Terrenos Peruanos, Limitada (Ecuador Land Company) 2 millones de cuadras cuadrados en el oriente (Zamora y Canelos) y 620 mil cuadras cuadrados en la Costa (Esmeraldas), para que fueran trabajadas por colonos ingleses bajo soberanía ecuatoriana. El Contrato Icaza-Pritchett fue firmado por el Encargado de Negocios de Inglaterra, señor George S. Pritchett, y por parte de Ecuador, el Ministro de Hacienda Don Francisco de Paula Icaza.

La Invasión del Ecuador y El Tratado de Mapasingue (1858-1860)

El Presidente de Ecuador, General Francisco Robles, fue acusado de vender ricos territorios ecuatorianos a países extranjeros. El General Ramón Castilla, presidente de Perú, protestó, pues sostenía que esas tierras estaban en litigio con el Perú. El General Ramón Castilla, con el objeto de agravar el conflicto con el Ecuador, envió como su representante a Quito al embajador Peruano Juan Celestino Caviera, con instrucciones de provocar la raptura. Juan Celestino Cavero desempeño a cabalidad su papel, cometiendo todas las impertinencias posibles. El embajador peruano enviaba continuamente al Presidente de Ecuador comunicaciones ofensivas e impertinentes sobre la firma del Contrato Icaza-Pritchett. El ministro de relaciones exteriores de Ecuador, doctor Mata, hizo unas declaraciones imprudentes, que implicaron más la situación. Agravaba más el conflicto la llegada a Quito de un ejemplar de la Gaceta Oficial de Bogotá, en la cual se publicó un comunicado del cónsul granadino en Quito, diciendo que Perú ocuparía a Guayaquil para hacer ceder al Ecuador territorios. El gobierno ecuatoriano pidió cuentas a Caviero por dicho comunicado. Caveiro no dio explicaciones y el gobierno ecuatoriano le envió su pasaporte el mes de julio de 1858. Obteniendo este éxito por Caviero, viajó a Lima el 5 de agosto de 1858. El mismo mes Perú exigió la restitución de Cavero para proseguir cualquier negociación. Negada la exigencia, en septiembre de 1858, el gobierno peruano envió un ultimatum el 1 de octubre de 1858 para que se reconociese a Cavero, pero Francisco Robles le rechazó. El representante de Ecuador en Lima recibió también sus pasaportes. Castilla aseguró que él no quería la guerra con Ecuador, sino simplemente la caída de Robles y de Urbina. En Ecuador la oposición a estos dos políticos era también violenta, encabezada por García Moreno y Moncayo. El 26 de octubre de 1858, el General Ramón Castilla como Presidente del Perú decretó de las costas ecuatorianas.

Una escuadra peruana con 5.000 hombres bloqueó a Guayaquil y el 2 de enero de 1859 desembarcaron en la isla de Puna unos 150 hombres, que asesinaron y atropellaron con discreción. El gobierno de Ecuador se trasladó entonces a Guayaquil; pasaron tres meses sin mayores incidentes, pero en abril de 1859 estallarón dos revoluciones casi al mismo tiempo. En Guayaquil el General Maldonado intentó aprisionar a Robles y Urbina, pero el General Guillermo Franco, que presenciaba lo sucedido, se opuso e hizo fracasar el golpe. Maldonado insistió y se retiró al cerro de Santa Anna, pero la intervención de los representantes de Chile y de la Nueva Granada lo hicieron capitular. Todo esto sucedía en presencia de la escuadra peruana, que bloqueaba el puerto. La otra revolución fue en Quito, en donde fue proclamado un triunvirato formado por García Moreno, Jerónimo Carrión y Pacifico Chiriboga. García Moreno estaba en Lima donde le llegó la noticia de su elección. Partió inmediatamente y pasó disfrazado por Guayaquil, para llegar a Quito el 25 de mayo y tomar posesión de su puesto. García Moreno volvió a Guayaquil y siguió hasta Lima a realizar una conferencia con Castilla, y mientras tanto Urbina y Robles regresaban a Quito y reasumían el poder.

El 20 de junio de 1859 García Moreno realizaba una conferencia con Castilla en Lima; Castilla le ofreció apoyo decidido para derrocar a Robles y a Urbina y engañar de tal modo a García Moreno. Éste último envió un manifiesto a Ecuador diciendo:

"El ejército y la escuadra del Perú son vuestros auxiliadores, no vuestros enemigos, y a la patria no le quedan más adversarios que los malvados que la tiranizan y los forajidos que intentan defenderlos"

Robles y Urbina lanzaron un decreto considerando a García Moreno como un traidor, y Franco, en Guayaquil, lo comparó con Huáscar y Atahualpa. Robles y Urbina cometieron infinidad de atropellos, que sublevaron contra ellos la opinión y tuvieron que retirarse.

Quedaron solamente enfrentados Franco en Guayaquil y el triunvirato en Quito. El 17 de agosto decidieron Franco y García Moreno realizar elecciones en Guayas, para ver a quién le quedaría el poder. Las votaciones a favor del uno y del otro se equilibraron. Entonces García Moreno se dirigió a Paita para reunirse nuevamente con Castilla, en donde se presentó la ruptura entre los dos caudillos, al darse cuenta García Moreno que Castilla también se reunía con un representante de Franco. García Moreno le manifestó a Castilla que estaba la caída de Robles y Urbina se acercaba, pero Castilla le dijo que él pretendía continuar la guerra. El 16 de septiembre del mismo año, es decir simultáneamente con estos acontecimientos, se celebraba el convenio con el General Mosquera, firmado con el representante de Castilla, Zelaya. En este convenio secreto, Castilla se comprometía a suministrar a Mosquera $ 50.000 fusiles más.

Mosquera proclamó después la separación de Cauca, anexándose parte del Ecuador, con excepción de las provincias de Guayaquil, Manabi y Loja, que deberían pasar a ser peruanas.

Exponiéndose imprudentemente, García Moreno se reunió con Franco en Guayaquil. Le ofreció a Franco su puesto en el triunvirato, en vez de que lo reemplazara otro de Guayas. Franco no aceptó y ordenó prender a García Moreno; éste hábilmente logró escapar y viajó hacia el norte; llegó a Quito y encontró dominada completamente la situación. El General Peruano Ramón Castilla concentró frente a Guayaquil su escuadra de 15 barcos, en los que llevaba 5,000 hombres, y el 8 de noviembre ocupó a Guayaquil. Ramón Castilla invitó al Jefe Supremo de Guayas el General Guillermo Franco a conferenciar a bordo del buque de guerra Amazonas. Allí acordaron suspender las operaciones de guerra y convocar a los cuatro gobiernos del Ecuador durante su guerra civil, para elegir un gobierno general, que se entendiera con Castilla y firmara la paz. El primer de enero de 1860 se verificó en Guayaquil la reunión de los ocho representantes de los cuatro gobiernos. Acordaron autorizar al General Guillermo Franco reunirse con el General Ramón Castilla, sin alterar en forma alguna los límites de los dos países. Pero Franco no se dejó fijar límites y el 3 de enero ordenó arrestar a los representantes de Quito y luego los expulsó. Con estas actuaciones quedó declarada la guerra entre Quito gobernado por García Moreno y Guayaquil gobernado por Guillermo Franco. En Quito se recibió la noticia de que el 25 de enero de 1860 se había firmado un tratado en Mapasinque, una pequeña población situada cerca a Guayaquil, por medio del cual Ecuador aceptaba como base, para la fijación de los límites entre Ecuador y Perú. La Real Cédula de 15 de julio de 1802 le concedió a Ecuador un plazo improrrogable de 2 años para comprobar sus derechos a estas provincias. Este tratado tuvo la mágica virtud de unificar la opinión pública en contra de General Guillermo Franco. Gabriel García Moreno, hizo una proclamación en términos violentos; decía así:

Guerra a los traidores y a los bandidos, guerra a los bárbaros opresores de las desgraciadas provincias litorales, guerra, guerra sin tregua a los enemigos de la patria.

El Tratado de Mapasingue no fue aprobado ni por Ecuador ni por Perú, pero si fue firmado por un gobierno Ecuatoriano, y, aunque éste era revolucionario, constituyó un antecedente muy perjudical para Ecuador y también para Colombia. García Moreno, que había permanecido algún tiempo en el Perú, conocía perfectamente el poder militar de que disponía el Mariscal Ramón Castilla; por lo tanto consideraba que era indisponible hacer un esfuerzo supremo para poder enfrentarse al Perú. Puso al servicio de su patria toda su capacidad y toda su energía, y el país en su totalidad lo apoyó, pues era inmensa la reacción contra el tratado de Mapasingue. A pesar de ser un terrible enemigo de Juan José Flores, quien se hallaba en el Perú, fue llamado por García Moreno para que prestara sus servicios al Ecuador y así unir más todas las voluntades. El 27 de mayo de 1860, aclamado fervorosamente, entró Flores a Quito, después de haber permanecido en el ostracismo quince años. Juan José Flores fue nombrado jefe del ejército. Algo más de un mes duraron los dos caudillos en reorganizarlo. Marcharon sobre Guayaquil y el 24 de septiembre de 1860 el ejército de Quito lo ocupó. El jefe supremo de Guayaquil, General Guillermo Franco, salió en fuga, embarcándose hacia Perú; al entrar a Guayaquil, García Moreno y Juan José Flores se informaron de que Guillermo Franco, antes de partir, había hecho firmar a civiles y militares una petición al gobierno del Perú, a fin de que incorporara a ese país la provincia de Guayas. Este tratado de Mapasingue fue de inmensa gravedad para el Ecuador, pues en su artículo VI aceptaba de plano la rectificación de los límites con el Perú en la región amazónica, lo que lógicamente vino a repercutir en su contra, al liquidar en 1942 su pleito con ese país. Tal artículo decía:

Articulo VI. Los gobiernos del Ecuador y del Perú rectificarán los limites de sus respectivos territorios, nombrando dentro del término de dos años, contados desde ratificación y canje del presente tratado, una comisión mixta que, con arreglo a las observaciones que hiciere y a los comprobantes que se le presenten por ambas partes, señale los limites de las dos repúblicas.
Entre tanto éstas aceptan por tales limites los que emanan del uti possidetis, reconocido en el articulo 5° del tratado del 22 de Septiembre de 1829 entre Colombia y Perú, y que tenian los antiguos Virreinatos del Perú y Santa Fe, conforme a la Real Cédula de 15 de Julio de 1802.

El Mariscal Ramón Castilla, una vez tomado Guayaquil por las fuerzas de Quito, se retiró sin hacer ninguna manifestación hostil, pero pronto volvió a exigir el cumplimiento del tratado de Mapasingue. En estas últimas actividades sus esfuerzos fracasaron, pues la movilización de 15 000 hombres y los elevados gastos para el sostenimiento del bloqueo de Guayaquil fueron duramente criticados en Perú, y el Tratado de Mapasingue, por lo cual lo obligaron a abandonar a Guayaquil sin haber obtenido resultado alguno. Además de estos factores, se presentaron la mediación de la Confederación Granadina (Colombia) y de la república de Chile y la antipatía general de todos los países suramericanos por esta empresa guerrera del Mariscal Ramón Castilla.

La Época del Arbitraje del Rey de España (1887-1910)

Primer Época del Arbitraje Español y el Tratado de Herrera-García (1887-1893)

Por insinuación de su gobierno, el Plenipotenciario peruano don Emilio Bonafaz, en Quito propuso al Ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, Dr. Modesto Espinosa, un arreglo de límites. En efecto, el Convenio se suscribe el 1 de agosto de 1887, conocido como el Convenio Arbitral Espinoza-Bonafaz. Se acordó someter el problema limítrofe al arbitraje del Rey de España, Alfonso XIII, quién estaba bajo la regencia de su madre la Reina Maria Cristina. El propósito era de que el Rey aclare los puntos que se estimaban dudosos acordados en el Tratado de Guayaquil (Tratado Larrea-Gual), el 22 de septiembre de 1829, fijándose un plazo de 12 meses para que ambos países presenten sus documentos ante el Rey.

No resuelto aún el Arbitraje Español los plenipotenciarios Dr. Pablo Herrera del Ecuador y el Sr. Arturo García del Perú, creyó resolver el fallo limítrofe con negociaciones directos. En el 2 de mayo de 1890 se redactó el Tratado Herrera-García y se pensó que solventaría de una vez la disputa de límites. Sin embargo, el 25 de octubre de 1893, el Congreso de la República del Perú trato de introducir 2 modificaciones al Tratado de Herrera García antes de ratificarlo, que luego Ecuador no acepto y no ratificó, con lo cual Perú nuevamente atizó el conflicto.

Las Conferencias Tripartitas de 1894

Como consecuencia del Tratado de Herrera-García, que interfería con sus derechos en el norte de los Rios Napo y Amazonas, el gobierno de Colombia elevó su protesta en Quito y Lima en 1890 y 1891. Y el Congreso de Colombia expidió inmediatamente una ley, por medio de la cual se autorizaba al gobierno para organizar las misiones en las regiones de los rios Amazonas, Caquetá y Putumayo, produciendo como efecto una protesta por parte del gobierno peruano.

En vista de estos incidentes se inició una labor diplomática por parte de Colombia, con el objeto de obtener en cuestión de límites alguna solución equitativa para las tres repúblicas, gestión que vino a culminar con la convención tripartita reunida en Lima el 11 de octubre de 1894. Para asistir a esta conferencia tripartita fueron nombrados, por Colombia, el doctor Anibal Galindo, como abogado especial, y don Luis Tanco, quien era encargado de negocios en Lima. Por el Ecuador el doctor Julio Castro, enviado extraordinario y ministro plenipotenciario del Ecuador en Lima, y por el Perú el doctor Luis Felipe Villarán, como abogado especial.

En la sesión del 25 de octubre, el delegado Colombiano presentó su alegato, el cual una vez leído, se ordenó que fuera incluido en los protocolos de la conferencia. En la sesión del 25 de noviembre el delegado Ecuatoriano presentó también su estudio, el cual, junto con el Colombiano pasó al delegado peruano, quien el día 4 de diciembre hizo su exposición sobre los puntos de vista del Perú.

El estudio de los alegatos de las tres naciones comprobó plenamente que no era posible llegar a un acuerdo directo, y entonces se firmó el Convenio Tripartita el 15 de Deciembre de 1894, el cual, en su artículo 1º decía:

Articulo 1º Colombia se adhiere a la convención de arbitraje, firmada entre Perú y Ecuador el 1º de agosto de 1887, cuya aprobación fue canjeada en Lima el 11 de abril de 1888; pero las tres altas partes contratantes estipulan que el real arbitro fallará las cuestiones materia de la disputa, atendiendo no sólo a los titulos y argumentos de derecho que se han presentado y que se le presenten, sino también a las conveniencias de las partes contratantes, conciliándolas de modo que la linea de frontera esté fundada en derecho y en equidad

Firmado este convenio de arbitraje, los gobiernos de Colombia y Perú lo aceptaron, pero el congreso del Ecuador no lo aprobó y entonces hubo necesidad de continuar los arreglos directos y separados.

La Segunda Época del Arbitraje Español (1904-1910)

Se suscribio el 19 de febrero de 1904 el Protocolo Valverde-Cornejo , entre los señores Miguel Valverde por Ecuador y Mariano H. Cornejo por Perú, y acuerdan que los países se sometan de nuevo al arbitraje del Rey de España Alfonso XIII.

Ambos países deberían dirigirse al Ministro del Estado de España, a fin de que su Majestad enviase un Comisario Regio tanto a Lima como a Quito para que las partes puedan entregar pruebas sobre los antecedentes limítrofes, con cuyas documentaciónes el Rey de España debía decidir el arbitraje.

El monarca español Alfonso XIII nombró el día 15 de enero de 1905 la comisión encargada de hacer el estudio, liderada por Ramón Menéndez Pidal, un filólogo e historiador español. El Comisario Regio Ramón Menéndez Pidal en representación de su Majestad el Rey de España, llegó a Quito el 29 de enero de 1905, reuniéndose en la Legación del Perú, con Miguel Valverde, Ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador; Honorao Vásquez, Plenipotenciario de Ecuador; y Mariano H. Cornejo por Perú. El Comisario Regio expresó el 29 de enero de 1905 que para llegar a una situación conciliatoria, ambos países tenían que retirar sus guarniciones militares del Napo, teatro de sangrientas escenas. Agregó, que el retiro de tropas no significaba el abandono de la posesiones de ninguna de las partes. Ecuador retiró sus guarniciones militares que tenia en Aguarico y las condujo a Quito el 3 de abril de 1905, lo propio hizo Perú con las que mantenía desde Torres Causana hasta Iquitos el 28 de abril de 1905.

A fin de dar comienzo a las audiencias y discusiones sobre el laudo, viajaron a Madrid los plenipotenciarios ecuatorianos doctores Honorato Vásquez y Victor Manuel Rendón, y los plenipotenciarios peruanos Mariano Cornejo y Felipe de Osma.

En Madrid comenzaron los debates, debiendo reconocerse que los argumentos de la delegación ecuatoriana fueron jurídicos y de elevado sentido patriótico basado en las Cédulas Reales de 1563, 1739 y 1740, el Tratado de Guayaquil de 1829 y el Protocolo Pedemonte-Mosquera de 1830. Honorato Vásquez y Victor Manuel Rendón con verdadera maestría dieron a conocer a su Majestad los derechos ecuatorianos sobre Túmbes y Jaén, negando la validez de la Real Cédula de 1802 sobre Mainas (Maynas) en el oriente. Los plenipotenciarios Cornejo y Osma con la misma maestría hicieron fuertes argumentaciones sobre el cumplimiento y validez de la Cédula Real de 1802 en la región amazónica de Mainas (Maynas) y la peruanidad de Tumbes y Jaén según la regla de libre determinación de pueblos. Conejo y Osma negaron la validez del Protocolo Pedemonte-Mosquera diciendo que el Congreso Peruano nunca lo ratificó y que la Gran Colombia dejó de existir el 13 de mayo de 1830, en donde Ecuador se separó 2 meses antes de que dicho protocolo fuera firmado (11 de agosto de 1830).

El Rey de España, asesorado por el Consejo de Estado Español, después de estudiar el asunto intentaba dar una solución equitativa antes que juridica, luego de conocer los argumentos de los dos paises. Queria que tanto el Ecuador como el Perú sean condueños del Amazonas y propuso una línea muy parecida a la del Tratado Herrera-García de 1890. El Ecuador lo seria a través de los rios Santiago, Morona y Pastaza y el Perú, a través de los demás rios.

Al contrario el doctor español Sánchez Román, Vocal del Consejo del Estado Español, propuso que el real arbitro debía considerarse incompetente "por razones de materia" y agregaba que:

si llegara a prevalecer en definitiva la linea propuesta, su ejecución sería una practica difícil, además de pugnar con evidentes razones de justicia y de conveniencia internacional, que la hacen peligrosa para la paz de las potencias litigantes y no muy prestigiosa para la función arbitral sometido a la corona de España.

Terminó su informe el consejero Sánchez Román proponiendo, como la línea de límites entre Perú y Ecuador los rios Tumbes-Chinchipe-Marañon-Amazonas hasta su frontera con Brasil, según su interpretación del Tratado de 1829 y el protocolo de ejecución Protocolo Pedemonte-Mosquera de 1830. Entonces los abogados peruanos Osma y Cornejo manifestaron que su país desconocería cualquier laudo que cercenara territorios en posesión de facto del Perú, manifestando :

Si los peruanos ocupan todo el oriente, esas tierras son y serán peruanas contra todas las declaraciones del mundo... Un fallo que no reconozca la realidad humana, no cambiará la situación efectiva, y sólo dará origen a complicaciones internacionales....

Ecuador por supuesto no le gustó el fallo porque era muy parcializado, e hicieron notar su disgusto a los periodistas de España y Ecuador. En esos dias, el ecuatoriano Enrique Baquerizo Moreno, que se encontraba en Madrid, envió noticias alarmantes a la cuidad de Guayaquil sobre la gravedad del problema limitrofe, adjuntando detalles del posible laudo arbitral.

Eloy Alfaro, el Presidente del Ecuador nombró una Junta Patriotica Nacional encabezada por González Suárez y Luis Felipe Borja e integrada por las personas más representativas del pais, para que le asesoren en la solución de este problema. Los pronunciamientos patrióticos de esta Junta levantaron a todos los ecuatorianos que, al grito de "Tumbes, Marañon o la guerra", rodearon al Presidente Alfaro en forma monolitica para enfertar al Perú. El Presidente Alfaro adquiró armamento moderno, pagado al contado; fortifico la cuidad de Guayaquil y el Golfo de Guayaquil y ordenó la organización de las guardias nacionales. El Perú movió su ejército hacia el norte, mientras Alfaro desembarcó tropas en Puerto Bolivar, poniendose a la cabeza de ellas. Los barcos estaban listos para acometer al enemigo a la primera señal. El asunto se agravó aún más con los ataques de la población limeña a las oficinas del Consulado y la Embajada ecuatoriana en el Perú, que provocaro una acción semejante en la cuidadania del Ecuador. En esos momentos candientes intervinieron como mediadores Estados Unidos, Brasil y Argentina y lograron apaciguar los ánimos de los contendientes.

El 18 de mayo de 1910 el Rey de España, en vista de la disparidad de opiniones en el Consejo, resolvió inhibirse de dictar el laudo arbitral al frente de esta Convención, y dejo a las partes con la responsabilidad de continuar por si solas en su arreglo limítrofe porque ve que su arbitraje de cualquier manera va terminar en guerra.

Tratado Tobar-Rio Branco con Brasil

Territorios en disputa por Perú, Ecuador y Colombia.

En el año de 1904 Brasil, representado por el barón de Rio Branco, y Ecuador, por Tobar Donoso, firmaron un tratado por medio del cual Brasil reconocía a Ecuador como colindante por la línea Tabatinga-Apaporis. La disputa con Brasil era todo el terreno al oeste de la línea Tabatinga-Apaporis entre el Río Caquetá y el Río Amazonas. El Tratado Tobar-Rio Branco fue firmado el día 6 de mayo de 1904 en favor de Brasil. En la parte resolutiva expresa:

La República de Ecuador y la República de los Estados Unidos de Brasil acuerdan que, terminando favorablemente para Ecuador, como esta República espera, el litigio que sobre límites existe entre el Ecuador y Perú, la frontera entre Ecuador y Brasil, en la parte que confinen, sea la misma señalada por el Art. VII de la Convención que se celebró entre Brasil y Perú, en Lima, el 23 de octubre de 1851, con la modificación constante en el Acuerdo asimismo firmado en Lima el 11 de febrero de 1874, para la permuta de territorios en la linea Iza o Putumayo, esto es, que la frontera - en todo o en parte - según el resultado del antedicho litigio, sea la linea geodésica que va de la boca del riachuelo San Antonio, en el márgen izquierdo del Amazonas, entre Tabatinga y Leticia, y termina en la confluencia del Apaporis con el Yapurá o Caquetá, menos en la sección del rio Iza o Putumayo, cortada por la misma linea donde el alveo del rio, entre los puntos de intersección, formará la division.

Tratado Muñoz Vernaza-Suárez

En 1916 vino como ministro plenipotenciario de Ecuador el doctor Alberto Muñoz Vernaza, quien en conversaciones con don Marcos Fidel Suárez y los doctores José Maria González Valencia, Hernando Holguin y Caro, Antonio José Uribe y Carlos Adolfo Urueta, es decir el estado mayor de juristos y diplomáticos colombianos, el 15 de julio de 1916, llegó con ellos a un acuerdo en virtud del cual firmaron el Tratado Muñoz Vernaza-Suárez que puso fin al conflicto, que desde el año 1830 venia preocupando a Colombia y Ecuador. Según este tratado Ecuador recibió una zona de terreno entre el rio Marañon y rio Napo y Colombia recibió el terreno entre el rio Napo-Amazonas y el rio Caquetá. Colombia y Ecuador se repartieron territorio practica reclamada por Perú.

Tratado de Salomón-Lozano y el Termino del Conflicto entre Perú y Colombia

Tras la firma del Tratado Salomón-Lozano, en marzo de 1922, se generó otra disputa que favoreció a Colombia a expensas de Perú y de Ecuador. El río Putumayo se aceptó como frontera entre Colombia y el Perú. Artículo 1° dice:

La línea de frontera entre la República Peruana y la República de Colombia queda acordada, convenida y fijada en los términos que en seguida se expresan: Desde el punto en que el meridiano de la boca del río Cuhimbé en el Putumayo corta al río San Miguel o Sucumbíos, sube por ese mismo meridiano hasta dicha boca del Cuhimbé; de allí por el río Putumayo hasta la confluencia del río Yaguas; sigue por una línea recta que de esta confluencia va al río Atacuari en el Amazonas y de alli por el río Amazonas hasta el límite entre Perú y Brasil establecido en el Tratado Perú-Brasileño de 23 de octubre de 1851.
Colombia declara que le pertenecen a Perú en virtud del presente Tratado, los territorios comprendidos entre la margen derecha del río Putumayo, hacia el oriente de la boca del Cuhimbé, y la línea establecida y amojonada como frontera entre Colombia y el Ecuador en las hoyas del Putumayo y del Napo, en virtud del Tratado de Límites celebrado entre ambas Repúblicas, el 15 de julio de 1916.
Colombia declara que se reserva sus derechos respecto a Brasil, específicamente a los territorios situados al oriente de la línea Tabatinga-Apaporis, pactada entre Perú y Brasil por el Tratado de 23 de octubre de 1851.
Las Altas Partes Contratantes declaran que quedan definitiva e irrevocablemente terminadas todas y cada una de las diferencias que, por causa de los límites entre el Perú y Colombia, habían surgido hasta ahora sin que en adelante pueda surgir ninguna que altere de cualquier modo la línea de frontera fijada en el presente Tratado.

Bajo la presión de los Estados Unidos para que aceptase un tratado que era impopular, el presidente peruano Augusto B. Leguía remitió el documento al parlamento en diciembre de 1927.

El tratado también era impopular en Ecuador, que se vio rodeado al este por Perú (que reclamaba el territorio como parte de su república). La aspiración territorial peruana fue reconocida como legítima por las autoridades colombianas.

El Protocolo de Ponce-Castro Oyanguren y La Conferencia de Washington (1924-1937)

El 21 de julio de 1924 se firmó en Quito el Protocolo de Ponce-Castro Oyanguren, entre el Ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador doctor Nicolás Clemente Ponce y el Plenipotenciario peruano doctor Enrique Castro Oyanguren siguiendo un una fórmula mixta: combinar el arbitraje internacional con la negociación directa paralela. Resolvieron que los dos gobiernos de Ecuador y Perú, envíen a Washington sus respectivas delegaciones para tratar allá amistosamente el asunto de límites, a fin de lograr fijar una línea definitiva, determinando un acuerdo común sobre las zonas que reconozcan, recíprocamente, cada una de las partes, porque habían de someterse a la decisión arbitral del Presidente de los Estados Unidos de América. Estas discusiones se iniciaron el 30 de septiembre de 1935, las cuales no se pudieron llevar a efecto por las dilatorias de Perú, aduciendo su precupación por el problema de Leticia con Colombia.

Se presentó la delegación diplomática peruana y comenzó argumentando líneas demarcatorias, e incitando a que el Presidente de los EE.UU. Franklin D. Roosevelt, no dirija las sesiones porque no era parte. En un de las sensiones el embajador peruano Manuel Freyre Santander dijo que un fallo que no reconocira la realidad de las cosas y la corriente de los sucesos, superiores a la realidad humana, no cambiaría la situación efectiva y soló daria origen a complicaciones internacionales. Largas y cansadas resultaron estas sesiones que duraron por espacio de 2 años. El 6 de febrero de 1937 Ecuador propuso a Perú una línea transaccional, la misma que Perú objetó el día siguiente y tornando la situación difícil en los últimos 7 meses.

El 28 de septiembre de 1937 el canciller Concha anunció por radio desde Lima, que había resuelto suspender las conferencias que se realizaba en Washington y el 29 de septiembre la delegación peruana entrego una nota a la cancillería ecuatoriana, con el contenido de la resolución unilateral peruana, que dejaba insoluble el problema territorial y se retiraba de Washington.

La delegación peruana fue presidida inicialmente por Manuel Freyre Santander, embajador de Perú en Washington, en vista de que el designado para presidirla, el Dr. Francisco Tudela Varela, que era delegado ante la Sociedad de las Naciones no llegó a tiempo a Washington. Después se alternó con el ecuatoriano Viteri Lafronte en la conducción de la cita.

La delegación ecuatoriana estaba presidida por el Dr. Homero Viteri Lafronte, támbien asitió el Dr. Enrique Arroyo Delgado; Dr. José Vicente Trujillo y el Dr. Alejandro Ponce Borja, los cuales tuvieron una destacada actuación en defensa de los derechos territoriales de Ecuador.

La sesión se realizó en el Salón Azul de la Casa Blanca y fue presidida por el mandatario norteamericano Franklin D. Roosevelt, quien estuvo acompañado del Secretario de Estado Cordell Hull.

La Armada Fluvial Peruana

Tomando en consideración que, la Región Amazónico, ubicada en la parte oriental de los Andes, constituye un ejambre de rios, que naciendo en la sección montañosa andina, luego descienden a la llanura selvática y que en gran parte, éstos rios son de curso navegable, por lo menos desde su desembocadura en el Amazonas hacia la parte septentrional, los Gobiernos peruanos desde 1853, han venido utilizando como medio de exploración y de penetración a esta vasta Región Amazonica, su Armada Fluvial con la que ha tenido como principal base el puerto fluvial de Iquitos y otras de menos importancia en el curso del mismo rio Amazonas y Marañon. Iquitos fue una aldea invadida por el Perú en 1864 y tenia una población ecuatoriana desde 1855.

Han sido lanchas debidamente armadas y en otros casos embarcaciónes de menor calado, teniendo en cuenta, que algunos rios Amazonicos, tienen poco fondo, los que han constituido los medios más idóneos que a tenido el peru después de 1853, para ir en forma sistematica, explorando y luego, tomando posesión de muchas zonas ubicadas adyacentes a los rios. Las aldeas alado del rio Marañon y Amazonas fueron invadidos primeros entre 1853 y 1890. Estas aldeas eran Borja, Barranca, Santander, San Antonio, Parinari, Regis, Nauta, Omaguas, Iquitos, Destacamento, Pebas, Oran y Mazan.

El que inicia la penetración peruana en los rios tributarios norte del rio Marañon, es el Coronel Pedro Portillo, quien efectúa en 1903 una exploración de la mayor parte de los rios navegable, a base de la flotilla de lanchas petrulleras armadas que, como tenian bases en Iquitos, recorrieron los sigientes rios tributarios : Napo, Tigre, Morona, Pastaza, Curaray, Putumayo, Santiago y Mangosisa.

Como se habrá podido observar, la penetración peruana en la Región Amazonica, tuvo base en el puerto de Iquitos y más poblaciónes ocupadas por el Perú, en las orillas de rio Marañon y Amazonas desde 1853, zarpando desde esos sitios, las flotillas de barcos y lanchas armadas, para surcar los rios afluentes del Amazonas, aguas arriba, primero explorando los cursos de los mismos y luego, invadiendo los sectores estratégicos, ubicando en los mismos, guarniciónes, compuestas de marinos y tropas del ejército peruano, y promoviendo la colonización desde el sur del rio Marañon por Peruanos.

Avance Peruano Sobre la Region Amazonica 1935 - 1940

Las Fuerzas Armadas peruanas, particularmente su Marina fluvial, efectuó una serie de avances en la region amazónica, desde 1935, con lo cual, anticipó a la invasión masiva que se encontraba preparando para hacerla realidad, en 1941, como lo demostramos a continuación:

Febrero de 1935 - Un Destacamento peruano avanzó desde la boca del rio Curaray hasta Puerto Nashiño, situado frente al Destacamento ecuatoriano de Tarqui, en el mismo rio Curaray (extensión aproximada del avance: 180 kilómetros sobre el rió Curaray).

Octubre de 1935 - Destacamentos peruanos avanzaron desde la desembocadura del rio Morona, en el rio Marañon, hasta el Alto Morona, donde este rio no es navegable, estableciéndose frente a Yaupi, a una distancia de 18 kilómetros de esta guarnición ecuatoriana. ( Ocupando una extensión aproximada de 200 kilómetros ).

Febrero de 1936 - La guarnición peruana de Puerto de Arahna, en el rio Tigre, avanzó hasta Puerto Bartra, frente a la guarnición ecuatoriana de González Suárez, situanda en el punto donde el rio Tigre comienza a ser navegable (ocupando una extensión aproximada de 260 kilómetros sobre el rió Tigre).

Septiembre de 1936 - Destacamento peruanos, avanzaron desde Puerto Borja, en la desembocadura del rio Santiago, en el rio Marañon, hasta Cabo Reyes, en el mismo rio Santiago. ( Extensión del avence: aproximadamente 70 kilómetros). Debe anotarse, que hasta poco antes, en Puerto Borja autoridad civil ecuatoriana ( Teniente Politico ).

Mayo de 1938 - Avances desde Teniente Pinglo, en el rio Santiago, trazando una pica hasta Morona, llegando hasta la guarnición de Vargas Guerra, en el rio Morona. ( Distancia apoximada de avance: 85 kilómetros ).

Junio de 1938 - El 27 de este mes, Destacamentos peruanos, atacaron la guarnición ecuatoriana estacionada en Puerto Cisneros, en el rio Huasaga, afluente del Paztaza, quedando en libertad de surcar este rio.

Septiembre de 1940 - Destacamentos peruanos, estacionados en Nupatacaine, en el rio Marañon, construyen una trocha noroeste hacia el rio Zamora, estacionándose frente a la guarnición ecuatoriana de Cumbaritza situada a una distancia aproximada de 30 kilómetros de la población de Zamora. ( Dsitancia cubierta por este avance: 130 kilómetros ).

Octubre de 1940 - El Destacamento peruano de Cabo Reyes, en rio Santiago, avanzó por una trocha hacia rio Zamora hasta el rio Nangaritza, eludiendo la Cordillera del Condor e intentando penetrar al Callejón Interandino, en la vecindad de Gualaquiza y Zamora. ( Distancia aproximada, cubierta por este último avance: 45 kilómetros ).

Guerra peruano-ecuatoriana (1941-42)

La Guerra Peruano-Ecuatoriana tuvo lugar entre 1941 y 1942 enfrentándose Ecuador y Perú. Ambas naciones están en completo desacuerdo sobre la forma en que se originó el conflicto:

  • La versión peruana de los hechos es que tropas ecuatorianas, invadieron territorio de Zarumilla, lo que originó una batalla que se extendió hasta una zona denominada Quebrada Seca.
  • La versión ecuatoriana es que Perú tomó como pretexto una serie de incidentes que se venían produciendo entre patrullas fronterizas de lado y lado para invadir a Ecuador, con la intención de forzarlo a firmar un acuerdo limítrofe que fije de manera clara la frontera entre ambos países.

Perú había formado una unidad de paracaidistas en la zona e hizo uso de ella en el primer combate del hemisferio sur donde intervinieron tropas aerotransportadas, que produjo la toma de Puerto Bolívar el 31 de julio de 1941.

Al cese de las operaciones militares a finales del mes, el Ejército de Perú, se encontraba en posesión de parte de la provincia ecuatoriana de El Oro, junto al océano Pacífico, así como de partes de la provincia de Loja y reafirmó el control peruano sobre los territorios orientales amazónicos sobre los que el Ecuador reclamaba derechos de soberanía.

Lo cierto es que el territorio en el que se registraron los mayores triunfos peruanos fue donde Perú había establecido bases amazónicas, zonas a las que Ecuador no tenía un acceso fácil. Pero cuando Perú tuvo conflictos en provincias ecuatorianas más desarrolladas (con carreteras), la contienda se hizo mucho más pareja. Dadas las circunstancias de Ecuador, el cual se encontraba en una severa crisis interna, el presidente Carlos Alberto Arroyo del Río tuvo que buscar una salida fácil al conflicto. Perú fuerza al presidente ecuatoriano a firmar un tratado bajo amenaza de ataque.

El gobierno ecuatoriano del doctor Carlos Alberto Arroyo del Río suscribió el Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Rio de Janeiro, el 29 de enero de 1942. Lo hizo representado por el canciller Julio Tovar Donoso.

Firma del Protocolo de Río de Janeiro (1942).

Consecuencias

En Ecuador sigue estando muy difundida la creencia de que el Protocolo de Rio de Janeiro despojó a la nación de más de 200.000 kilómetros cuadrados de territorio amazónico.

Más allá de las posiciones nacionales, también existieron en esta guerra intereses internacionales y un "fuerte olor a petróleo". Jaime Galarza Zavala, escritor ecuatoriano, publicó a principios de los años 70 un libro titulado "El festín del petróleo", en el que trata diversos aspectos relacionados con los intereses petroleros que, según él, estuvieron en juego en el conflicto entre Ecuador y Perú. Galarza Zavala propone claramente en su obra, que la guerra de 1941 entre Ecuador y Perú fue un conflicto ligado a los intereses petroleros de dos compañías, de las que una era inglesa y la otra norteamericana. De acuerdo al texto, los ecuatorianos representaban los intereses de la compañía inglesa y los peruanos los de la norteamericana. Perú salió victorioso de esa guerra y, por ende, la compañía petrolera estadounidense que estaba con el gobierno de esa nación.

Un aspecto que concuerda con esta teoría ha sido notado por el geógrafo francés Jean Paul Deler (que ha trabajado en toda la región andina) en su obra Ecuador, del espacio al estado nacional, Quito, 1987, en donde advierte lo siguiente:

Existe una notable concordancia entre el trazado de la frontera de 1942 y los límites orientales de una inmensa concesión otorgada en 1937 a una filial de la Royal Dutch Shell por el gobierno ecuatoriano, en detrimento de una filial de la Standard Oil of New Jersey.

Entre los héroes de la campaña de 1941, se tienen por el Ejército peruano al Cap. Alejandro Romaní Chávez, Tn. Pedro Guillén y José Quiñones Gonzáles, entre otros.

Reaparición del conflicto

Dificultades en la demarcación fronteriza

Para llevar a cumplimiento la demarcación de la frontera según las instrucciones del Protocolo de Rio, ambos países formaron comisiones mixtas demarcadoras, que comenzaron la labor de colocación de los hitos fronterizos a mediados de 1942.

Pronto, sin embargo, quedó demostrado que la labor de demarcación en sí misma se prestaba para malentendidos y encerraba ya el germen de posteriores conflictos. Las divergencias de pareceres entre las comisiones sobre la interpretación de las instrucciones fijadas por el Protocolo tenían dos causas fundamentales: en primer lugar, ambas naciones interpretaban de manera distinta accidentes geográficos claros y definidos, un ejemplo de lo cual fue la definición del cauce del río Zarumilla. En segundo lugar, y esto referente a la delimitación de la frontera en la región amazónica, la falta de conocimiento detallado en 1942 acerca de la geografía de grandes áreas de dicha región había obligado a los firmantes del Protocolo a utilizar fórmulas generales y poco específicas, tales como "nacientes del río X" o "divortium aquarum" (divorcio o separador de aguas), las que naturalmente podían prestarse para diversas interpretaciones, de acuerdo a los intereses de cada país. Ecuador y Perú veían con distintos ojos la aparición de dichos impasses. Para Perú, las protestas y reclamos ecuatorianos no eran sino una maniobra de dicho país para desconocer el Protocolo de Río y perennizar un conflicto que debía haber quedado superado definitivamente. Para Ecuador, en cambio, las interpretaciones peruanas eran vistas como el intento del vecino del sur por trazar los límites interpretando el Protocolo de acuerdo a sus conveniencias, aprovechando para ello de su posición de país más poderoso, y amagando con hacer uso de la fuerza en caso de ser necesario. Así, el Protocolo de Rio, lejos de terminar con la vieja disputa entre ambas naciones, inauguraba un nuevo período de tensiones ecuatoriano-peruanas, caracterizado fundamentalmente por la desconfianza y el resentimiento, sentimientos que enraizaron más en Ecuador que en Perú, país que intentaba cerrar un frente de potenciales conflictos para concentrarse en el peligro que se consideraba como más inmediato para su seguridad nacional, las diferencias y tensiones con la República de Chile.

El divortium aquarum: la demarcación se suspende indefinidamente

Como quiera que fuese, las comisiones demarcadoras fueron realizando su labor, y reportando las discrepancias a medida que éstas iban surgiendo. De esta manera, varias divergencias fueron superadas mediante la intervención del canciller de Brasil, Oswaldo Aranha, dejándose otras en manos del capitán Braz Dias de Aguiar, también brasileño, quien dio solución a otro grupo de impases con un arbitraje emitido el 14 de julio de 1945. Entre los fallos emitidos por Dias de Aguiar se encontraba uno referente al trazado de la línea en las inmediaciones de la confluencia de los ríos Santiago y Yaupi.

La divergencia más importante, sin embargo, surgiría con la aplicación de las instrucciones contenidas en el artículo VII del Protocolo, en su literal (a), numeral (1), el cual textualmente rezaba:

De la quebrada de San Francisco, el divortium aquarum entre el río Zamora y el río Santiago, hasta la confluencia del río Santiago con el Yaupi.

La razón para la utilización del término no muy preciso de divortium aquarum en esta sección del documento se debía a que, al momento de la firma del Protocolo, se tenía escaso conocimiento de la geografía de la región aludida, lo que impidió hacer uso de nombres específicos de ríos o quebradas, como sí se lo hacía en el resto de literales. Con el fin de procederse a la demarcación del sector, las partes solicitaron a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, elaborar un mapa aerofotogramético de la región, dicho mapa se elaboró y se entregó oficialmente a cada una de las partes en febrero de 1947. Paradójicamente, dicho mapa, lejos de dar las herramientas para el rápido cierre de la frontera en el sector aludido, fue en sí mismo el causante de un impase aún mayor y que duró muchos años.

La "nulidad" del Protocolo

El desastre militar de 1941 y la firma del tratado de paz del año siguiente dejaron una huella profunda en el proceso histórico ecuatoriano. El sentimiento de humillación nacional, agudizado por divisiones internas que sacaban a la luz acusaciones de cobardía de parte del Ejército durante la invasión peruana, y de traición a la Patria de parte de los diplomáticos y políticos que firmaron el Protocolo de Rio de Janeiro, dio paso a un deseo latente de revanchismo y de reivindicación, que se habían hecho ya patentes en 1948 con la decisión unilateral por parte de Ecuador de suspender el proceso de demarcación de la frontera, y que se resumían de manera cabal en la frase que se convirtió en un estribillo nacional coreado por los actores políticos ecuatorianos de las más diversas ideologías.

En efecto, la guerra del Pacífico con la República de Chile, que trajo la ocupación de Lima, y la posterior pérdida de territorios a consecuencia de la firma de la paz, influyeron de manera importante en las futuras relaciones entre Ecuador y Perú.

La guerra de 1941, que trajo aparejada la invasión y ocupación temporal de la provincia ecuatoriana de El Oro, había servido a sus fuerzas armadas como una reivindicación simbólica del desastre nacional de 1879-1884. Posteriormente, la recalcitrante negativa ecuatoriana al cierre de la frontera en el sector disputado de la Cordillera del Cóndor, sin previa revisión del tratado, fue interpretada por Perú como una intentona, por parte de Ecuador, de querer desconocer un convenio internacional firmado por ambos países, y ratificado por legislaturas. A la luz de sus experiencias de la depredación chilena, Perú se negó a considerar cualquier revisión al Protocolo, y adoptó la política tesuda de que, una vez firmado éste, con Ecuador "no había ningún asunto fronterizo pendiente que resolver".

La combinación de las actitudes ecuatorianas y peruanas traía consigo el germen de posteriores enfrentamientos no sólo diplomáticos, sino también militares. Ecuador, al ver sus protestas desoídas, tanto por parte de Perú como de los países garantes, empezó a crear un sentimiento de inconformidad, clamando el derecho a una reivindicación nacional, simbolizado a través del intento de buscar una "salida soberana" al río Amazonas, concepto que de por sí implicaba el derecho a exigir, cuando menos, un corredor de tierra hacia el río Marañón.

Perú, por las razones arriba mencionadas, adoptó una actitud cada vez más intransigente, en la que fue primando el concepto de que la única manera de tratar con Ecuador consistía en hacer uso de la fuerza. Cualquier intentona ecuatoriana de "infiltrarse" en territorios vistos como legítima e indiscutiblemente peruanos sería, en adelante, solucionada rápidamente por la vía de las armas.

El siguiente paso era apenas cuestión de tiempo, o de personalidades. En 1960, el presidente ecuatoriano Dr. José María Velasco Ibarra declaró de manera valiente algo que todo Ecuador pensaba, que el Protocolo de Rio de Janeiro no sólo era inejecutable sino que era "nulo de nulidad absoluta", porque había sido impuesto bajo coerción y con presencia de fuerzas militares peruanas en suelo ecuatoriano. Según la administración de Velasco Ibarra y posteriores análisis, los problemas del tratado eran los siguientes:

  • Que el protocolo no era ejecutable, dado que uno de los puntos del mismo no concordaba con la realidad geográfica de la zona: Específicamente que no hay un solo divortium aquarum entre el Zamora y el Santiago sino dos: uno entre el Zamora y el Cenepa, y otro entre el Cenepa y el Santiago. Más aún, en tanto que no se había mencionado a la Cordillera del Cóndor en ninguna parte del artículo séptimo del Protocolo que no existía razón de fuerza para considerarlo indiscutiblemente como el divortium aquarum al que se hacía referencia.
  • Que fue firmado mientras tropas peruanas ocupaban arbitrariamente territorio ecuatoriano.
  • Que la conquista de territorio por la fuerza está en contra de la ley y el derecho internacional.
  • Por falta de cumplimiento de ciertas disposiciones en cuanto a la libre navegación por los ríos de la Amazonía.

El misterio de Paquisha (1981)

Con respecto a este conflicto, podemos afirmar que, la diferencia entre la posición peruana y ecuatoriana, estribó en que la posición peruana se basaba en el Protocolo y su aplicación por los integrantes, mientras que la posición de Ecuador se basaba en la nulidad del Protocolo por las causas ya descritas.

El 22 de enero de 1981, un helicóptero peruano Mi-8 intento de aterrizar en una base en Paquisha, pero al ver que se hallaba ocupado por militares ecuatorianos se retiró. Al cabo de unas horas regresó y con el apoyo de otros helicópteros, protegidos por cazabombarderos Mirage VP, abrieron fuego contra Paquisha hiriendo al Teniente Hugo Valencia.

Los aviones ecuatorianos C-130, Buffalo, Twin Otter y AVRO tripulados por los pilotos del Ala N° 11 de la I Zona Aérea realizaron exitosamente misiones de transporte de personal, transporte de material y abastecimientos, evacuación aeromédica, lanzamiento de paracaidistas en el teatro de operaciones y transporte VIP.

El domingo 1 de febrero, los ataques peruanos se extendieron a los destacamentos ecuatorianos de Mayaicu y Machinaza. Estos al igual que el destacamento de Paquisha estaban siendo readecuados para brindar mayores facilidades a los soldados en su ubicación original, en donde habían funcionado durante años, sin que el Perú protestara.

La Fuerza Aérea Peruana realizó 107 misiones de combate, durante los cinco días que duró esta guerra no declarada, con helicópteros y aviones cazabombarderos, con un total de 744 horas de vuelo que incluyeron 24 incursiones de bombardeo y ametrallamiento contra las posiciones ecuatorianas antes mencionadas, las mismas que nunca se rindieron ni fueron tomadas por el enemigo.

El conflicto estuvo a punto de pasar a gran escala cuando la Fuerza Aérea del Ecuador que ya había estado realizando misiones de defensa aérea sobre Paquisha decidió emprender un ataque con cuatro aviones Jaguar Mk.1, armados con bombas de propósito general y bombas de racimo, estos iniciaron los procedimientos para atacar, pero cuando sus motores estuvieron al máximo de potencia iniciando su carrera de despegue, por orden del Presidente de la República, en persona, se abortó el despegue, frustrándose el ataque.[2]

Luego de una difícil negociación de 36 horas en el seno de la OEA, el Canciller ecuatoriano, Dr. Alfonso Barrera Valverde, logró el cese del fuego en la madrugada del 5 de febrero de 1981.

La Guerra del Cenepa (Conflicto del Cenepa) (1995)

Artículo principal: Guerra del Cenepa

La Guerra del Cenepa, Conflicto del Cenepa para Perú (llamada así por el nombre del río peruano en cuya cabecera ocurrió el conflicto fronterizo) tuvo lugar a comienzos de 1995.

Zona del Conflicto del Cenepa.

La guerra o conflicto (en la casi totalidad de documentos "peruanos" se la menciona como conflicto dado que nunca hubo declaración oficial de guerra entre ambos países) se inició el 26 de enero de 1995 en la zona del Cenepa.

Ecuador desplegó unos 2,000 efectivos en la zona. El 17 de febrero, los países integrantes del Protocolo de Río de Janeiro mediaron un acuerdo de cese al fuego y separación de fuerzas, que debió ser ratificado el 28 de febrero en Montevideo ante la continuación de los combates.

Los combatientes se habían retirado de la zona del Cenepa ya para el 5 de mayo de 1995. El 4 de agosto se hizo efectiva una zona desmilitarizada.

Término del conflicto

Declaración de Paz de Itamaraty

Perú y Ecuador aceptan deponer las armas y el 17 de febrero de 1995 se firma en Brasil la Declaración de Paz de Itamaraty, que determina el retiro de las tropas de ambos países.

Acuerdo de Brasilia

Observadores de los países integrantes del Protocolo de Río de Janeiro se desplazan hasta la zona del conflicto. El 2 de marzo, tras cinco semanas de enfrentamientos y escaramuzas, terminan los combates. Hubo numerosos heridos, lisiados y muertos por ambos lados.

Muchos jóvenes llegados de todas las provincias de Perú y de Ecuador, murieron o fueron heridos en combate. Tiwinza, según la versión de Ecuador, nunca pudo ser recuperada por los peruanos, los cuales argumentaron lo contrario.

Se publican algunas historias de heroísmo y sangre en este conflicto. Se habló de "patrullas", "comandos", "foes" (fuerzas especiales) y del empleo de armamentos diversos, entre ellos granadas y minas antipersonales peruanas y/o ecuatorianas.

Una nueva ronda de negociaciones tiene lugar, conducida por el jurista Fernando de Trazegnies a nombre de Perú y el embajador Edgar Terán, a nombre de Ecuador. Después de un año y medio de intensas -pero francas y leales- conversaciones y luego de un pronunciamiento por expertos internacionales sobre la línea de frontera, los dos países, con aprobación de sus respectivos Congresos, acuerdan someter sus diferencias a la decisión de los países integrantes del Protocolo de Río de Janeiro de 1942.

Los países integrantes (Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos de América), de acuerdo a la opinión de los expertos consultados, resolvieron que la demarcación de la frontera era estrictamente la establecida por el tratado de Río de Janeiro de 1942, que corre por las altas cumbres de la Cordillera del Cóndor; y que la región de Tiwinza, de 20 Km², pertenece a Perú, aunque se entrega un km² de Tiwinza como propiedad de Ecuador, por tratarse de un cementerio de guerra ecuatoriano, para realizar actos conmemorativos y no militares. A todo aquel que nazca en Tiwinza, además, se le considerará peruano, por cuanto sólo se transfiere la propiedad privada del cementerio pero no la soberanía sobre dicho terreno. Ecuador no ha efectivizado hasta el momento construcción alguna en dicha zona, porque Perú no ha construido la carretera de acceso a lo que se había comprometido. Asimismo, se resolvieron todas las controversias de interpretación del Protocolo de Río de Janeiro que habían impedido continuar con la instalación de los hitos, guardándose siempre una fidelidad estricta a dicho Tratado de Río de Janeiro. Ecuador, además, logró el reconocimiento de su derecho a la libre navegación por el río Amazonas y sus afluentes septentrionales, y un permiso para establecer dos embarcaderos comerciales en sus orillas.

Un parque binacional ecológico, aún por implementar, sería la representación de la paz entre ambos países vecinos. También se establecieron los nuevos hitos en Cusumasa-Bumbuiza y Yaupi-Santiago (vecinos de Tiwinza) y, ya en el departamento de Loreto, en el sector de Lagartococha y el Güeppi.

Es así como se procede a la firma en Brasilia del Acuerdo Definitivo de Paz llamado también Acuerdo de Brasilia, el 26 de octubre de 1998, suscrito por el presidente peruano Alberto Fujimori y su colega ecuatoriano Jamil Mahuad, así como por los Cancilleres Fernando de Trazegnies Granda del Perú y José Ayala Lasso de Ecuador.

Durante los meses siguientes, se procedió a instalar físicamente los hitos que faltaban en la frontera y, de esta forma, el tema del conflicto fronterizo -que tenía casi 150 años de duración- estuvo zanjado.

A partir de la firma de la paz en 1998, los dos pueblos reconocieron todo lo que tienen en común en cuanto a historia y a cultura y pasaron a considerarse efectivamente como hermanos. Por otra parte, desde esa fecha el comercio entre Ecuador y Perú ha aumentado en una proporción de cinco o seis veces el valor que tenía antes de la firma de la paz.

Cabe destacar efectivamente que los sucesivos conflictos entre ambos paises los mermaron económicamente y imposibilitaron su desarrollo y hermandad, ello se ha demostrado en vista de que luego de firmado el acuerdo de paz y zanjado el tema de delimitación, esta zona fronteriza ha venido desarrollando de manera ascendente durante todos estos años, logrando un mayor numero de importaciones y exportaciones, así como la cantidad de turistas por parte de ambos países, por lo que es de verse que una vez lograda la paz, ambos paises se han visto enormemente beneficiados.

Fuentes

Wikisource

Wikisource

  • Colabora en Wikisource. Wikisource contiene obras originales de o sobre Acta de Brasilia.
  • Tobar Donoso, Julio (1945). La invasión Peruana y el Protocolo de Río, Antecedentes y explicación histórica. Quito.
  • Basadre Grohmann, Jorge (2004). Historia de la República del Perú [1822-1933]. Lima: Diario El Comercio. ISBN 9972-205-62-2.
  • Diario La República (2003). Atlas departamental del Perú. Lima: Ediciones PEISA S.A.C.. ISBN 9972-40-257-6.

Véase también

Referencias

  1. ACTA DE INDEPENDENCIA DE GUAYAQUIL (1820)
  2. Historia Ilustrada de la FAE, octubre de 1999, página 119

Enlaces externos

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