Caquetíos de Paraguaná


Caquetíos de Paraguaná

Caquetíos de Paraguaná

Para conocer más detalles de los Caquetíos en general, véase Caquetío.
Distribución de los caquetíos durante el gobierno del cacique Manaure.

Al llegar los españoles a Venezuela, la Península de Paraguaná estaba ocupada por el pueblo caquetío perteneciente a la gran familia Anawak. Se trataba de comunidades adiestradas en la disciplina del trabajo, con amor por la agricultura y aspiraciones de tranquilidad y bienestar.

Huerto en el mar, conuco cercado por olas, ya para los caquetíos que lo nombraron y poseyeron, dejando este don innumerable entre las aguas, era territorio de germinaciones, firme y en movimiento, conocido y abierto para el hombre por lo que es fundamental especificar los antecedentes de la tierra donde se habita, conocer qué sucedió en los suelos paraguaneros en tiempos remotos, quiénes son y de dónde provienen los habitantes actuales, porque la historia de la región debe ser tomada como objetiva y dinámica, documento e interpretación.

Contenido

Comunidad Caquetía

Geografía

Por el norte frente al mar Caribe, se extendían las comunidades caquetías, habitando las islas de Aruba, Curazao y Bonaire, las cuales fueron llamadas, durante el descubrimiento, Islas de los Gigantes. La superficie que ellos ocupaban era una extensión de aproximadamente unos 13.000 km², incluidas las Islas de los Gigantes.

También estaba habitada por Caquetíos, la región actual del Estado Lara pero no hay relatos que los puedan vincular políticamente a los del Diao Manaure de Coro.

En Paraguaná no existe ninguna corriente de agua continua, de ahí que los originarios subsistieran por ojos de agua que existieron o existen: Guacuira, Guaimuyo, Miraca, etc., y solían construir jagüeyes para almacenar el agua que baja del Cerro de Santa Ana por la condensación de las nubes que cubren siempre la punta del Cerro.

Las costas paraguaneras son poco profundas, muy arenosas y con abundante fauna y flora marina, de ahí que los aborígenes ubicaran sus palafitos cerca del mar o a orillas de éste.

Sociedad

Procedían de un tronco anawaco que proviene quizás de las altiplanicias “andinas”.

Se considera a la familia como la unidad económica de este pueblo. Se adapta la producción a las necesidades del clan, con el padre como autoridad; el grupo familiar era mucho más grande que el actual en nuestra sociedad, ya que incluye a todas las personas con un antepasado común. El padre de familia es el centro de todo quehacer humano, rige la división del trabajo y lo distribuye a toda la familia, asignando tareas de acuerdo al sexo, la edad, la fuerza, aptitud, etc.

La propiedad de la tierra es comunitaria a la familia. La escasez de alimentos rara vez se daría ya que tenían una economía de superabundancia.

A los Caquetíos les agradaba usar muchos zarcillos, en sus orejas, boca, y tabique nasal, los lucían combinándolos con collares de conchas marinas muy finas y hasta de oro, lo que despertaba los sentimientos ambiciosos de los conquistadores.

El Cacique utilizaba llamativos plumajes en su cabello. Los Caquetíos vivían en chozas pequeñas, con una sola entrada, dentro tenían hamacas que fabricaban perfectamente; algunas de estas comunidades alcanzaban la denominación de ciudad o villa, las cuales han desaparecido, pero muchas reaparecieron con el mismo nombre y en el mismo lugar.

La población Caquetía tenía rasgos característicos que gracias a los historiadores, hoy en día los conocemos; los hombres eran de cuerpo robusto, bien desarrollados, fuertes, de mediana estatura, aunque se podían encontrar de tallas muy grandes. los conquistadores se toparon con algunos de ellos en Curazao, es por ello que la denominaron la Isla de los Gigantes. Las mujeres eran muy hermosas, con largos cabellos y uñas fuertes, eran ágiles y resistentes a las jornadas diarias, con colores de piel bronceada y cara sin vello.

Los Caquetíos andaban regularmente desnudos pero se cubrían sus órganos genitales utilizando guayucos u otras envolturas, se hacían señales en la piel con pinturas para distinguirse de una clase a otra. Colocaban trozos de cuero de tigre en su cabeza como simbolizando su jerarquía.

Les gustaba usa collares de hueso muerto como especie de posición militar importante, además se cubrían de varias pinturas, de manos a cabeza de acuerdo a las hazañas vividas y combates.

Los Caquetíos guardaban, para la época de lluvia, trajes y trueques, pescado salado y carne ahumada, entre otras; luego eran repartidas de acuerdo a las necesidades del grupo. Canjeaban maíz y oro por sal y tabaco.

En las excavaciones realizadas, se encontraron figuras talladas y collares de conchas y cuarcitas, lo que muestra que sus objetos personales eran enterrados junto al cadáver.

Entre las cualidades morales de los Caquetíos, se destacan: amistad, generosidad y hospitalidad, respeto, obediencia pacífica, despreciaban el engaño y la traición, ya que eran muy leales en todo. Siendo estos defectos castigados con azotes y hasta la muerte, durante las cacerías no era permitido disparar o atacar a un animal dormido pues era considerado como traición.

Los Caquetíos no tuvieron códigos formales, pero sí se regían por ciertas normas que conducían su vida y se resumen en: “no matar a otro de la misma casta, no negar los bienes que se le pidan, no tomar las cosas ajenas, no desear las mujeres de los demás, tener paz y amistad con los otros, dar de comer a los visitantes”.

Como en toda nación no faltaban los vicios, la embriaguez con zumos de bebidas fermentadas que producían el maíz y otros. El inicio de la sodomía era castigado severamente, haciendo que los hombres se vistieran de mujeres y obligándolos a prestar servicios domésticos, como barrer, cocinar, lavar y de esta manera ridiculizándolos en público.

Los Caquetíos creyeron en los CAPU quienes eran seres sobrenaturales, además rendían culto al alma de sus difuntos. Algunos cuentan que creían en un Dios llamado Zuhe o Zenu, que eran supersticiosos y que les gustaba la magia. Hacían sacrificios individuales y colectivos como el ayuno en grupos, exceptuando los niños de corta edad.

Realizaban ceremonias donde dejaban secar los muertos a la intemperie o los colocaban a fuego lento hasta moler sus huesos y bebérselos en chichas conjuntamente con orgías, en las cuales se contaban las acciones del difunto.

La cultura de los Caquetíos se considera superior a la de las otras tribus, ya que utilizaban el lenguaje de los petroglifos de diferentes maneras, para expresar sus inquietudes, contaban con los dedos de las manso y de los pies, medían el tiempo con los plenilunios para los meses, la carrera del sol indicaba las horas y la proyección de la sombra de su cuerpo, determinaba la hora.

Se organizaron como nación caquetía, donde la autoridad suprema la ejerció el Cacique Manaure y en él se concentraba el poder militar, político, administrativo, religioso y médico.

División del trabajo

  • El hombre

Era el eje del grupo y practicaba la pesca, caza y fabricaba artefactos para estas faenas; hechas de piedra, cuchillos, raspadores, lanza, arco, flechas, etc. También era guerrero, pero no se ha encontrado ninguna referencia con respecto a la guerra en el periodo de contacto con el europeo, dado que habían alcanzado una cultura que los hacía domésticos.

  • La mujer

Se encargaba de las faenas del bohío, elaboración de alimentos, siembra de conucos y productos como: ajos, auyama, maíz, patata, yuca, tabaco, piña, etc. Cubría la parte de cestería y tejía hamacas de algodón y guayucos. Era una experta en la cerámica.

  • El niño

Ayudaban a sus madres en la recolección terrestre y marina de frutos y moluscos, había una relación estrecha entre madres y ancianos con respecto a los niños; aprendían sobre diferentes materias gracias a los ancianos que contaban con su gran experiencia. Los varones eran diestros en el uso del arco, flecha y lanza. creador jhno alex

Modos de Producción

  • La pesca

Faena exclusiva del hombre. Por habitar en Paraguaná, la pesca constituyó el principal recurso de alimentación. Cuando la pesca era abundante, consumían numerosas especies marinas: carite, tortugas, raya, róbalo, bagre, crustáceos y moluscos. Esto se confirma al encontrar restos de almejas, caracoles de manglar, chipichipe y ostras, collares de conchas marinas y las puntas de las flechas y lanzas eran confeccionadas con huesos, dientes de pescados y uñas de raya. Por las costas de Paraguaná y hacia la Punta de Macolla donde está el faro, se han visto multitud de fogones y hogueras que hacían los Caquetíos para asar moluscos y pescar de noche cegando al pescado. Por encima de los dorados medanales, hay gran número de conchas que en el pasado fueron consumidas por los indígenas. En Bajarigua, Hurihurebo, Hurraquí y Jadacaquiva se encontraron restos marinos, comprobando el asiento caquetío en aldeas retiradas del mar. Han debido pescar con redes de algodón que confeccionaban las mujeres; también contaban con canoas.

  • La caza

Totalmente reservada a los hombres. Para la época se habla de la existencia de armadillos, conejos, dantas, gatos, monos, osos hormigueros, perezas, pericos, puercos de monte, tigres, venados. Dentro de las aves se relaciona la acumulación económica de palomas, que eran guardadas para temporadas de escasez; además de las codornices y perdices. Es importante la abeja tronconera que pone la miel en el suelo, y consumirla beneficia a la fertilidad de la mujer. Empleaban el arco, la flecha y la lanza, estos eran alternados con hachas líticas y cuchillos. La caza era realizada en grupo y de una manera muy hábil, sobre todo con los grandes animales; aplicaban el método del acoso y el fuego. El Caquetío al alejarse de su poblado llevaba enrollado alrededor de su cuerpo el común chinchorro tejido en algodón y una mochila con polvo blanco obtenido de la quema de conchas marinas y una planta específica, que no la encontraban en cualquier sitio, esto les permitía soportar el viaje sin ingerir alimentos ni bebida por durante 8 días.

  • Recolección de frutos

Era trabajo exclusivo de las mujeres y los niños. Es abundante la multitud de frutos silvestres que se daban: aguacates, ciruela, guanábanas, guayabas, mamón, nísperos, semerucos, urupagua y urupagüita. Dentro de los frutos de las plantas xerófitas es el cardón, el cual da cuatro frutos distintos a saber: el dato, la breva, el guanajó y la pitajaya. Construían fogones para asar cocuiza, cuya macollas horneadas servían también de sustento, de esta especie se saca la bebida llamada cocuy.

  • Agricultura

Los cultivos fueron simples y pequeños del tipo conuco por carecer de animales para laborar las tierras y luego el problema del agua. Las siembras se tenían que hacer en base a los ciclos de lluvia y sequía, ya que en Paraguaná no existe ningún río. Los hombres de la tribu se encargaron de la limpieza del terreno, utilizando la tala y la quema, en la cual la ceniza era el abono. Las mujeres se encargaban de sembrar los productos: auyamas, maíz, melón, mango, granada, frijoles, patata, piña, tabaco, yuca, entre otros; además siembras de algodón, las cuales se tuvieron que intensificar ante la necesidad de hacer más hamacas y guayucos por el aumento de la población. Utilizaban las raíces como fuentes medicinales, eran preparadas en ensaladas, lo cual era muy nutritivo.

  • Domesticación de animales

Esta actividad era pobre por no contar con caballos, burro y el mulo, llamados de tracción de sangre. Los báquiros pequeños solían formar parte del grupo familiar al lado de loros, pájaros y monos. Acostumbraban a criar abejas en grandes calabazas y los perros eran banquetes de comida, estos eran mudos no ladraban.

  • Comercio y Trueque

No conocían la moneda como uso, entre ellos abundaba el intercambio de unos productos por otros, siendo esta la base incipiente de su comercio. Par los cambios eran muy interesantes: el pescado salado, la carne ahumada o tasajo, las hamacas, el tabaco y la sal, etc., recibían en cambio maíz, oro y adornos. Se practicaban dos clases de mercados; el simple trueque de un artículo por otro, de persona a persona y los llamados mercados mudos: se dejaban los productos en un sitio determinado y luego venía la otra persona y daba algo por ellos. hacían exposiciones del productos a negociar, aceptando como pago collares muy finos.

Formas de Propiedad

No existió dentro de los Caquetíos el término de propiedad privada. Lo único considerado como tal eran sus artículos de caza y pesca, y los adornos de oro, de 10 kilates; águilas (placas de murciélago), caracuríes (narigueras) cesnies (ídolos), orejeras (pendientes), ranitas (figuras zoomorfas), fueron robadas despiadadamente a nuestros aborígenes por los europeos.

Nivel sociopolítico

El Diao Manaure poseía un grado de poder dentro de una teocnácia, es decir, el peso del Ser Supremo, creador del mundo y todos los fenómenos; el día, la noche, el sol, la lluvia, etc., era ejercido por Manaure, al contar con sus beneficios y favores. Manaure controlaba todos los caciques o jefes dentro de los distritos claves.

La organización política era independiente; tenían grandes extensiones de tierra para cazar y hacer los conucos, un litoral enorme con abundantes recursos y los habitantes eran pocos en las aldeas pero en gran cantidad en los pueblos.

Se valoraba a los Caquetíos por medio de la caza de leones o tigres y la pesca de tiburones; podrían llevar adornos especiales que los distinguía de rango por sus habilidades.

Organización Territorial

El Diao Manaure dominaba sobre la Coriana Caquetía, por el norte tenía la isla de Coquivacoa, hay Península de Paraguaná; y de este a oeste desde Xaraguas o Xaraxaraguas (Boca de Yaracuy) hasta casi los Puertos de Altagracia de Maracaibo; por el sur limitaba con la Sierra de los Jirajamas.

Su capital fue Todariquiva, era el nombre histórico de la comunidad del territorio y estaba situada al noreste del recién fundado Coro.

  • Aldeas: de Todariquiva hacia el norte, isla de Coquivacoa, existían: Chamuriana (Santa Ana), Miraca, Cayerúa, Humaque y Hurihurebo. Hacia el este Cumarebo, Carora, Sauca, Paraguachoa, Río Tocuyo, Martiníco y Xaraguas o Xaraxaraguas. Hacia el oeste Cacicure, Mitare, Caracho, Zazárida y Capatárida. hacia el sur Sierra de los Jirajaras (Sierra de San Luis), en el pie de monte existía: Guaybacoa, Tomodare y Caujarao. Actualmente en su mayoría están abandonados. La capital era la más grande, seguida de los inmensos pueblos de Miraca en la Península de Parguaná y caicure en la vía hacia Maracaibo, el resto son aldeas pequeñas en población.

Mecanismos de Defensa

Los más importantes eran el arco y la flecha, seguidos del hacha trapezoidal lítica, lanza y macana. El arco y la flecha existían de diferentes longitudes, según la utilidad destinada; caza de grandes animales y pequeños. El arco por lo general tenía 1,5 m de largo; se fabricaba de madera rojiza y mu dura llamada palo de arco; el mecate era de algodón teñido de rojo de unos cinco centímetros. Las flechas de un metro aproximadamente se hacían de caña brava y en la punta se colocaba un hueso de pescado, una cuña de raya, dependía del animal a cazar; las flechas mayores eran llamadas zaetas y la pequeña era la arpón, ésta tenía dos partes: el dardo y la duana, ésta al dar en el blanco se salía del dardo y como estaban unidas por un fino mecate, se enredaban las dos partes en los árboles para que la presa no pudiera huir.

La lanza parecida al arpón, era de madera durísima, se empleaba mucho para pescar desde una uriara. La macana era un arma de guerreros distinguidos, fabricada de madera muy dura, plana por ambos lados y con un grosor de dos pulgadas, la adornaban curiosamente.

Vías de Comunicación

Estudios han demostrado que fueron construidas calzadas precolombinas y postcolombinas, en los médanos. En su mayoría se encuentran tapadas por los médanos, pero han sido observadas cuatro: tres grandes y una pequeña, ésta viene desde Todariquina y las otras se dirigen hacia los puertos. Se hicieron también trochas, rellenando el terreno con piedras.

Se observó que utilizaban los muros de las calzadas añadiendo otros para almacenar agua; se han encontrado vasijas rotas como señal del tráfico humano para satisfacer la sed, aunque los Caquetíos contaban de un contro de agua por la represa construida en dirección sur de Todariquira. A mitad del cerro El Saladillo donde habitaban los indígenas Caquetíos de Caujarao hay indicios de represa para aguantar el agua y no tener que bajar completamente a buscarla.

Vida de Manaure

El primer Cacique Caquetío del siglo XVI se llamaba Don Sancho de Uriacoa hasta Domingo Martínez Manure, que ejerció hasta 1742. Entre otros Caciques figuran Caujarao, Bacoa y Hurijurebo, padre, tío y yerno de Manaure, quien es el Cacique estelar de los caquetíos, símbolo de grandeza y de calidad humana, gran Dios, sumo sacerdote.

Según etnólogos como Walter Dupony y Gilberto Antolinez, sostienen que el nombre de Manaure no es propio, sólo representa jerarquía social, ejecutiva y política dentro de la tribu, pero Don Martín Manaure lo hizo propio y así quedó grabado en la historia.

Los padres de Manaure, fueron el Dios Caujarao y Benkela. Contrajo matrimonio en Todariquiva en una linda ceremonia con Yamara Sara de los Cristianos, ellos tuvieron tres hijos varones llamados: Baracaicoa, Guanipa y Guarecuco y cuatro Guarichas: Judibana, Yramayi, Cuabana y Yamira. Judibana se casó con el Cacique de Paraguaná Hurehurebo, quienes habitaron el fundo de hurehurebo, se dedicaron al cultivo de la tierra, tomando el nombre de Fernando de García y Juana Manaure de García, al ser bautizados. Algunos cuentan que Juana Manure de García fue una mujer valiente, que luchó con coraje al lado de su esposo por sus libertades, le destrozaron una pierna y estando a punto de partir hacia Santo Domingo, permanecía aún con gestos altivos y en protesta, convirtiéndose así en la primera heroína de Venezuela posterior a la conquista española.

Cuabana, la otra hija de Manaure, bautizada con el nombre de Inés, se casó con el joven Juan Antonio Martínez de Ampíes, jefe de una expedición española, toca tierra coriana en 1527, vino a dar comienzo a la organización de los pueblos y a colaborar con la destrucción de la conquista y de la colonización.

El enlace entre Cuabana y el joven Juan fue considerado el primer cruce oficial entre indios y blancos en Venezuela.

El Cacique Manaure fue administrador del sentido de su tribu, con sentido estadista, respnsable de su gobierno. Era considerado sabio, por ser acertado en sus ideas y decisiones para el bien de su tribu, prudente, justo, observador y práctico, de voluntad firme, con una moral muy en alto, tanto en su vida privada como en la pública.

Por su amor a la tribu, su gran capacidad de razonamiento, decidió liberar a la tribu de abusos, atropellos, robos, y por ello es que se une con Ampíes para conformar una asociación que permite el mejoramiento de l situación, pero fue inútil, y decidieron antes de rendirse, ser obligados y sacrificados por los alemanes. Luego decide perderse en el infinito camino del misterio con los suyos y las riquezas.

Nivel sociocultural

Organización social

Estaban organizados bajo el sistema matrilineal, es decir, el centro del parentesco estaba representado por la madre; había relaciones de parentesco muy específicas; la madre natural y todas las hermanas de ella, eran a su vez madres de los hijos de todas, los hermanos de la madre biológica eran prácticamente los padres; los hijos de todas las hermanas maternas eran los hermanos; las distintas generaciones hacían de primos y sobrinos.

Se practicaba la poligamia, el hombre podía tener varias mujeres sin importar que todas fueran hermanas, pero no se permitía el adulterio. Existía la matrilocalidad, las mujeres no se iban a casa de su marido, sino al contrario, éste se llevaba su chinchorro, arcos y flechas al bohío de la mujer.

La participación en la producción y consumo dentro de la sociedad caquetía era por igual; se daba un poder central que fungía de ordenados político e intermediario, entre la comunidad y la naturaleza, este poder lo ejercía el Dios Manure; el resto que eran jefes militares tenían como misión defender el grupo. La sociedad caquetía no se dividía en clases, aunque un grado superior era traer un pedazo de piel de tigre alrededor de la frente, y mayor a éste es traer un collar de huesos de hombres muertos, estando en la cumbre militar.

Lenguaje y Comunicación

El lenguaje se basa primero en gestos y luego en palabras; este idioma caquetío se ha perdido, sólo quedan toponímios y algunas palabras; no existen frases enteras para poder analizar su sintaxis. Según el caquetío tenía afinidad con los dialectos de las Antillas Mayores quizá con el Guajiro.

Palabras Caquetías Traducción
Adabacoa Arboleda
Baperon Calabaza con cal
Báquiro Cochino de monte
Barbasco Hierba de borrachera
Barici Agua turbia
Barique lmagre
Bisure Lagartija
Boratio Sacerdote, médico
Buco Represa
Budare Pieza redonda de barro
Buxena Pintura corporal
Cabana Sabana
Caduchi Higo, breva
Cama Danta
Capu Demonio
Capubana Duende del cerro
Casquito Agrio, fermentado
Caza Puche de maíz
Cegue Lechuza
Cemirucos Semerucos
Cocuy Penca
Comocho Higo
Coques Hormiga roja
Corie Armadillo
Cumaragua Viruela
Chaure Búho
Chirgua Vasija para agua
Chirigua Tinaja pequeña
Chiriguare Gavilán
Chuchube Paraulata
Dabuda Barro de loza
Dabudare Raíz de barro
Dara Alcarabán
Dare Diente
Datihao Señor
Dato Fruto del cardón
Diao Señor principal
Guacaubana Río escondido
Guacoa Paloma
Guacurebo Quebrada que crece
Guadabacoa Arboleda
Guairan Hoguera
Guairanaro Pez lisa
Harifuche Maíz tostado y miel
Icoroata Canasta
Koro Cotorra
Macato Bebida
Machire Loza con grumos
Macoya Cuerda
Maure Tejido de algodón
Mazato Mazamorra
Mene Viruela
Paugis Paují
Quicuidi Serranía
Raporon Calabaza con cal
Taboro Serranía
Tara Langosta

Alfarería

Era un oficio propio de la mujer, confeccionaban siguiendo el método del enrollado; existen vasijas con bases anulares caladas abiertas y cerradas; vasijas esfinges, ollas con cuellos acintados, apéndices geométricos y zoomórficos; y otras con elementos incisos, punteados, semirelieve; las pintas son de negro y rojo sobre blanco. Hay uso de línea recta paralela, rectangular y triangular, y figuras curvilíneas.

Alimentación

Los indígenas, como sabemos, cultivaron el maíz, lo preparaban en variedad de platos. La mazamorra, plato típico de Paraguaná, se prepara moliendo y desconchando el maíz crudo, luego se coloca a hervir, agregando un toque de sal, al finalizar la cocción se le añade leche. La arepa pelada, para prepararse se coloca a hervir el maíz con agua y sal hasta que se ablande, a continuación se lava para eliminar la cal y la concha, luego se muele y se amasa, se moldea la arepa y se pasa por el budare y por último se cocina en el fogón.

Anteriormente cuando escaseaba el café, se tostaba y se molía el maíz, luego se preparaba una infusión que con buen apetito y un poquito de imaginación sabía como el café.

Los granos como la tapirama, frijoles y la quihuaga, son platos que están muy presentes aún en nuestra mesa.

La carne de chivo es un plato típico de Paraguaná, se prepara en distintas formas: asado, guisado o en hervido, para conservar esta carne algunas veces se le añade sal y luego se le agrega a los granos para hacer mucho más rico su sabor.

La cabra era la vaca del pobre, y con su leche alimentaban al niño paraguanero, de ésta se obtiene queso al cuajar, también el dulce de leche de cabra que es un rico postre, se endulza con panela o azúcar, luego se seca a fuego lento, revolviendo continuamente, luego se saca del envase, se amasa y se le dan distintas formas.

El cochino era vendido condimentado con sal y cebolla, en empaques hechos de hojas de mazorca de maíz por kilogramo.

Los productos marinos eran parte importante de la alimentación del paraguanero, pero fresco para quienes viven cerca de la costa y salado para los demás.

Se consumían muchas de las frutas silvestres tradicionales como el dato, semeruco y el mamón, los dos primeros se cultivaban en las partes más secas y el último donde haya un poco más de humedad.

Cerámica

La herencia dejada por su cultura se basó en el barro de loza que era utilizado para moldear tejas, ladrillos, tinajas, budares, jarros, olletas, platos, pocillos, adornos, como casitas, muñecas, figuras de pesebre.

Los centros donde se producía era en Miraca y Pizarral, el primero fue una de las primeras aldeas caquetías. En Miraca existieron importantes fábricas de ladrillos y tejas, hasta principios de este siglo, la cual cerró al morir Don Eusebio Coello, su último dueño. El Pizarral, también ha sido un importante centro de producción de cerámica en Paraguaná. Los loceros tienen un alto estilo inconfundible, en lo que se demuestra la destreza del indio caquetío.

Al igual que en Miraca, el barro es pisado y puesto en remojo de un día a otro, para así ser coloreado y proceder a moldearlo. Luego se procede al Curabeo que consiste en pulir la pieza con el curabo antes de llevarlo al horno.

En el Pizarral la pieza es poco decorada, pero en Miraca se utiliza tierra color amarillento para darle un lindo contraste al acabado.

Adornos y Tejidos

Tenemos collares hechos de piedras rojas y blancas, utilizando materiales como cuarcita, jade, cristal de roca; existían collarines elaborados de cuentas marinas redondeadas y pequeñas como la capeza de un alfiler, estos adornos servían en los trueques y la medida era el palmo, algunas de estas gargantillas de esferitas traían hasta 30 y 40 vueltas; también se las colocaban en las pantorrillas, las indias caquetías.

Apreciaban más el oro que llevaban colgando de las orejas como pendientes. El oro también era usado por los hombres en águilas (pectorales); caracuries (nariqueras) y brazaletes (pulseras de oro), etc.

El tejido fabricado era el maure, hecho de fibra de algodón y teñido de vistosos colores como el rojo mientras que el resto del cuerpo iba desnudo. Las mujeres colocaban la cuerda de algodón alrededor del vientre, por debajo del ombligo y sujeta un trapito de algodón por debajo de la cuerda, este algodón va entre las piernas hacia adelante y hacia atrás. El hombre tapaba su miembro viril introduciéndolo dentro de una calabaza y sujeto a la cintura por un mecate de algodón. Tanto la mujer como el hombre, se pintaban con lija de yagua, lo cual llamaban buxena, desde la cabeza a los pies.

Viviendas

Eran por lo general de forma cónica y muy espaciosas. También existieron los palafitos, aquellos que fueron vistos por Alonso de Ojeda en 1499 cerca de la Punta de Macolla en Paraguaná. Los palafitos eran hechos con un armazón de madera y con palma sus costados y techo; el caquetío al abandonar su asentamiento destruían sus viviendas o bohíos prendiendo fuego. Las viviendas comunales tenían paredes rodeadas de horconcetes de nueve o diez pies sobre la tierra y luego eran cercadas de cañas atacadas con un bejuco, con gran cantidad de paja larga se cubre.

Bailes y Música

Por sus actividades de caza y pesca, sentían gusto por alguna danza típica. Al morir un indio principal, sus amigos toman el cuerpo y lo queman hasta que se convierte en polvo y lo meten en su bebida y la toman. Se emborrachan y cuando vuelven en sí, bailan con una gran fiesta.

En la música se encuentran instrumentos aerófonos como la calabaza, la flauta de uno o vario canales, los huesos hechos de cachos de venado, la guaruma, etc. También están los idiófonos que son fabricados con materiales sonoros, entre los mismos están los ostiones grandes y las sonajas de conchas. Utilizaron la guarura, era hecha de la concha de la tucagua, un caracol gigante de mar.

Juegos

Se hallaron discos pequeños redondeados hechos de barro de loza de 1,5 a 2 cm de diámetro, usados en “el juego del perro”: son tres o cuatro jugadores, que toman los discos mayores llamados perros, toma el primero, coge los cuatro perros en la palma de la mano y los lanza hacia arriba y le deben caer en la parte superior de la mano, si se le cae alguno, pierde, luego va el segundo, tercero y cuarto y al que menos perros se le caigan en esta operación es el que gana el juego y toma el disco pequeño o perro chico; gana al final el que más fichas tiene de perros chicos; en caso de empate se vuelve a jugar entre estos jugadores.

Juego de la piedra: se toman dos o tres piedras que estén planchadas, se van a la playa, cada jugador toma una piedra y la lanza bien alto y lo más lejos posible y al caer produce un sonido; el que haga más ruido gana.

Curanderos

Al curandero le designaban el nombre de boratío el cual estaba encargado de sacarles del cuerpo el mal que los aquejaba. Cuando un Caquetío estaba enfermo se llamaba al boratío; éste se iba hacia la hamaca donde estaba el enfermo y le preguntaba qué le dolía; le recomendaba que tuviera confianza en que él lo iba a sanar.

La primera medicina iba referida a toda la familia del bohío, era el ayuno colectivo; que comieran sólo caza, es decir, mazamorra de maíz una vez al día; al enfermo le hacía pases mágicos encima del punto que le dolía, este tratamiento duraba más de dos horas cada día, es decir, el doliente que estaba mejor, el boratío mete una espina o piedra en la boca, absorbe en la zona dolorida y dice que eso era la causa; y le pagan., se cura el enfermo por sugestión de fe en el boratio.

Los Caquetíos sufrieron enfermedades propias del continente americano como, tuberculosis, bocio y otras que trajeron los conquistadores, como la viruela, la lepra, el sarampión, la tosferina, es por ello que alejaban a los enfermos, además que no permitían el matrimonio entre una india y un blanco para evitar contagios.

La terapéutica de los caquetíos, era usada para alejarles los malos espíritus del cuerpo, para ello utilizaban ceremonias y así alejar el origen de la enfermedad.

Utilizaban piedras calientes, vegetales y minerales para provocar sudoraciones. Los Caquetíos creían que la causa de la enfermedad era por contagio u otras creencias primitivas, por ello utilizaban la magia, excepto en heridas visibles.

Religión

Mitos

Basan sus creencias en el espíritu bueno y el malo. Existen lugares curiosos que se han llenado de leyendas y tradiciones. los caquetíes sentían pavor por el Capu que era un demonio, y para librarse de él grababan su imagen o símbolo en sus joyas y en madera; a través de los célebres petroglifos, así se consideraban protegidos contra castigos y enfermedades.

En Yabuquiva, existe un sitio llamado El Encanto, allí hay árboles como cujíes, guayacanes, parece un bosque encantado, se concentra en este sitio casi todo el agua de la región por lo que existe frescura: aquí hay innumerables leyendas, que hacían rituales en las orillas de las lagunas que jamás se secan y donde el agua era reverenciada y se invocaba al espíritu bueno de la madre tierra.

Otra leyenda respecto al Cerro de Santa Ana: hay un duende denominado Capó, quien junto con una serpiente emplumada que tiene una estrella en la cabeza impide que sean cortados los árboles de la localidad. Cuando alguien corta un árbol le aparece Capó para aterrar al culpable.

Importante es también, El Salvaje en la quebrada de La Macama, vía hacia el Cabo de San Román, que en la citada quebrada vivía un salvaje o indio enormemente alto, el cual se robó una aborigen de Jadacaquiva y vivía con ella en una cueva, un día el salvaje tenía hambre y no había nada que comer, con la india había tenido un hijo, y ante esta situación la madre andaba en el monte, se comió al niño, al volver ésta y darse cuenta del horrible acto, se fue a buscar a su gente y vinieron de todos los lugares de Paraguaná para matar al salvaje, éste los vio llegar y salió corriendo hacia el mar, y se adentró en él y desapareció.

Ritos del Tabaco

Cuando un Caquetío fumaba un tabaco se convertía en boratío y se preguntaba si la caza y la pesca iban a ser buenas, y si su mujer lo quería. Se le atribuían grandiosas cualidades de adivinanza por lo que era muy importante en los trueques.

El boratío se encerraba hasta por 4 días en un bohío fumando tabaco, al salir contaba que el diablo le había dado respuestas a las preguntas encomendadas, y por esto recibía una joya de oro. Las semillas de la planta de tabaco eran celosamente guardadas para ser sembradas en la época oportuna.

Cambios en el modo de vida

Manaure solicitó ayuda a Juan de Ampíes, quien desempeñaba la gobernación de las islas “Gigantes”. Juan de Ampíes gozaba de inmejorable reputación entre los indios. Pronto desembarcaba en las costas y fue alojado en Todariquiva; hicieron pactos de paz pero Juan de Ampíes ya sabía del contrato con los alemanes Welsares por el cual se les concedía a estos comerciantes la conquista y explotación de las riquezas de tierra firme desde el Cabo de la Vela en la Guajira hasta Maracapana en Cumaná.

A los tres meses de haber llegado Ampíes, llega Alfínger a Coro el 24 de febrero de 1529. En cierta ocasión Alfínger detiene a Ampíes por tener desconfianza en él con sus relaciones con los Caquetíos; Ampíes para lograr la libertad de ve obligado a abandonar las costas para siempre. Manaure ante este hecho siente que no habría paz con el gobernador Alfínger y así ocurrió. Alfínger al salir de Coro para hacer su entrada en la laguna de Maracaibo, el primer pueblo que consigue es Cacicure y allí empieza su despiadada caza de hombres, y así va por toda la costa robando y matando; sufrieron sus ímpetus las aldeas de Mitare, camacho, Zazárida y capatárida, ya que los Caquetíos no pueden luchar contra las armas del invasor europeo.

Fue un durísimo golpe para el pacífico Caquetío, no comprendía la sed de oro y sangre del conquistador. Las aldeas Caqeutías se fueron refugiando en Todariquiva; la capital caquetía aumentó enormemente, fue asaltada y Manure con gran pena levantó el resto de la población y se fueron rumbo a Capatárida.

Al estar todos reunidos en Toariquiva se alimentaron de especies marinas de los manglares del Golfete de Coro, estos fueron totalmente acabados y exterminados todas las especies. Este desequilibrio en la zona de Coro originó años más tarde que la arena se apoderase de esta región.

Se dice que debajo de los médanos hay un cementerio, donde murieron miles de originarios de inanición que no se atrevían ante el peligro de ser prisioneros; al pasar el tiempo la arena vacilante en esta zona la fue cubriendo toda y así lo conservó todo como un recuerdo para el mundo de uno de los primeros ecocidios.

En el camino a Capatárida se les unieron varios hombres que apenas lograron sobrevivir, al poco tiempo de llegar a su destino Manaure murió. Capatárida no es lugar seguro por lo que los Caquetíos comenzaron a emigrar hacia el sur, primero Lara, luego Trujillo, Mérida, Táchira, Barinas y Apure.

Véase también

Obtenido de "Caquet%C3%ADos de Paraguan%C3%A1"

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