Expedición Libertadora al Paraguay


Expedición Libertadora al Paraguay

Expedición Libertadora al Paraguay

Expedición Libertadora al Paraguay
Parte de Guerra de la Independencia
Fecha septiembre de 1810 - marzo de 1811
Lugar Intendencia del Paraguay
Resultado Armisticio entre patriotas y realistas
Beligerantes
Bandera Argentina.png Provincias Unidas del Río de la Plata Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg Ejército Realista del Paraguay
Comandantes
Bandera Argentina.png Manuel Belgrano Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg Bernardo de Velasco
Fuerzas en combate
660 hombres y fuerzas auxiliares 7.000 hombres y fuerzas auxiliares

La Expedición Libertadora al Paraguay fue una campaña militar emprendida por la Primera Junta de Gobierno de Buenos Aires entre septiembre de 1810 y marzo de 1811, con el fin de instalar en la Intendencia del Paraguay un gobierno revolucionario bajo su autoridad. Fue una de las tres expediciones militares enviadas por la Junta de Mayo para imponer su autoridad (las otras dos fueron la Expedición al Interior y la Expedición a la Banda Oriental), y si bien fracasó militarmente, sirvió como antecedente para la formación de un gobierno revolucionario en Asunción pocos meses después.

Mapa de la región litoraleña del Virreinato del Río de la Plata, mostrando la ubicación de las principales ciudades enfrentadas y el avance del ejército de Belgrano hacia la Intendencia del Paraguay.

Contenido

Antecedentes

A raíz de la delicada situación en España, que luchaba contra las tropas de Napoleón, en Buenos Aires se formó en mayo de 1810 una Junta de Gobierno que depuso al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. La Junta de Buenos Aires aspiraba a gobernar el Virreinato del Río de la Plata hasta que se aclarase la situación en la Península Ibérica. Con ese motivo comunicó a las demás ciudades del Virreinato sus motivos para asumir el gobierno y solicitaba adhesión a la Revolución de Mayo y el envío de diputados para la formación de un gobierno realmente representativo. La mayoría de las ciudades adhirieron al gobierno revolucionario, formándose así la Junta Grande en diciembre de 1810.

En Asunción, capital de la Intendencia del Paraguay, se reunió el 24 de julio de 1810 un congreso de funcionarios y vecinos que resolvió no adherir al movimiento revolucionario porteño. Sin embargo, los paraguayos decidieron mantener el contacto con Buenos Aires a la espera de nuevas definiciones.

La Junta de Buenos Aires, como respuesta, cortó las comunicaciones con el Paraguay e incentivó la actuación de grupos paraguayos favorables a la revolución. El gobernador intendente, Bernardo de Velasco y Huidobro, detuvo en septiembre de 1810 a varios ciudadanos del partido revolucionario y los envió a prisión. A continuación, fuerzas realistas paraguayas incursionaron en territorio de las Misiones. Cuando esta noticia llegó a Buenos Aires, la Junta decidió enviar una fuerza militar para apoyar al partido revolucionario paraguayo.

Se inicia la campaña

La formación del ejército

La Junta de Buenos Aires, en base a las información suministrada por el agente revolucionario José de Espínola y Peña, creía que bastaría una pequeña fuerza de 200 hombres para remover al gobierno realista de Asunción. Entonces, formó un improvisado ejército y destinó al abogado Manuel Belgrano, vocal de la Junta, para comandarlo. El 4 de septiembre de 1810 Belgrano (con el grado de brigadier) fue nombrado comandante en jefe de las fuerzas destinadas a operar en la Banda Oriental, pero el 22 de septiembre fue extendida su autoridad a las jurisdicciones de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Paraguay, ordenándose que comenzara sus operaciones sobre esta última provincia.

El 23 de septiembre se reunió en el campamento de San Nicolás de los Arroyos una fuerza de 200 hombres de 5 compañías de infantería de la guarnición de Buenos Aires pertenecientes a: Regimiento de Infantería N° 3 Arribeños, Regimiento de Patricios, Regimiento Estrella, Regimiento de Pardos y Morenos y Regimiento de Granaderos de Fernando VII con 6 cañones y 50 artilleros. Otra fuerza de 357 hombres estaba reunida en San Nicolás de los Arroyos, de los cuales 60 eran veteranos del Regimiento de Caballería de la Patria creado días antes (ex Blandengues de la Frontera de Buenos Aires), entre ellos Estanislao López, y el resto milicianos de los partidos de la zona.[1]

Manuel Belgrano, jefe de la Expedición Libertadora al Paraguay.

El 26 de septiembre Belgrano salió de Buenos Aires para reunirse con las fuerzas, iniciando la marcha desde San Nicolás de los Arroyos el 28 de septiembre, siguiendo el curso del río Paraná. Incorporó el 1 de octubre a la Compañía de Blandengues de Santa Fe que se hallaba en esa ciudad, compuesta por 40 soldados y 60 reclutas y ordenó que se formara una segunda compañía con otros 100 hombres al mando del capitán Agustín Martín Dacosta.[2]

Avance por la Mesopotamia

El ejército revolucionario cruzó el río Paraná y el 16 de octubre llegó a La Bajada (actual ciudad de Paraná). El 19 de octubre Belgrano nombró a José Miguel Díaz Vélez comandante militar de los partidos de Entre Ríos -los que por orden de la Primera Junta habían vuelto a depender de la Tenencia de Gobierno de Santa Fe con fecha 5 de septiembre-. Allí Díaz Vélez se dedicó a reclutar milicias y el ejército se reforzó con el recientemente creado Escuadrón de Milicias de Caballería del Paraná (Entre Ríos) de 3 compañías, junto con una batería de artillería (4 piezas) y 200 patricios (regimientos 1 y 2) de Buenos Aires llegadas al mando de Gregorio Perdriel, elevando las tropas a 950 hombres. En La Bajada se instaló un campamento para instruir a las tropas, se recibieron víveres y el donativo de 750 caballos hecho por el pueblo. El 20 de octubre Belgrano comunicó a Junta la formación del ejército expedicionario, (al que se llamó Ejército del Norte) al que organizó inicialmente en tres divisiones, distribuyéndose los cañones entre ellas:

  • Plana Mayor:
    • Sargento Mayor: José Machaín
    • Ayudantes: Francisco Sáenz y Gabriel Meléndez
    • Comisario: Miguel Garmendia
    • Capellán: José Arboleya
    • Cirujanos: Juan Frubé y Mariano Vico
  • 1° División, bandera roja: al mando del mayor José Machaín, comandante interino Celestino Vidal, ayudantes generales: José Espínola y Ramón Espínola. Compañía de Granaderos de Fernando VII, 1°, 4° y 6° compañías del Regimiento de Caballería de la Patria (ex Blandengues), 30 hombres de la Compañía de Blandengues de Santa Fe, 2 cañones y un tercio de las municiones del parque conducidas en 8 carretillas.
  • 2° División, bandera azul: al mando de Gregorio Perdriel, comandante interino José Ramón Elorga (de artillería), ayudante general: Pedro Aldecoa. Compañía de Pardos, 2°, 5° y 8° compañías del Regimiento de Caballería de la Patria, 30 hombres de la Compañía de Blandengues de Santa Fe, 2 cañones y un tercio de las municiones del parque conducidas en 8 carretillas.
  • 3° División, bandera amarilla: al mando del capitán Saturnino Saraza, comandante interino Manuel Campo, ayudante general: Manuel Artigas. Compañía de Nogoyá, 9° Compañía del Regimiento de Caballería de la Patria, 30 hombres de la Compañía de Blandengues de Santa Fe, 2 cañones y un tercio de las municiones del parque conducidas en 2 carretillas.[3]
  • 4° División: al mando directo de Belgrano, no llevaba cargas. 200 hombres de los regimientos N° 1 y N° 2 de Infantería Patricios y un piquete de 25 a 30 milicianos de La Bajada. A los pocos días de marcha la división quedó separada del resto del ejército marchando al mando del teniente coronel Gregorio Perdriel hasta reunirse de nuevo en Curuzú Cuatiá.

Desde La Bajada, a fines de octubre se inició la marcha por el interior de la Mesopotamia evitando particularmente las costas del río Uruguay, pues la ciudad de Montevideo tampoco había adherido a la Revolución y poseía una flota de guerra que dominaba los ríos interiores. Belgrano envió a Díaz Vélez como comandante de Concepción del Uruguay junto con una compañía de Caballería de la Patria al mando de Diego González Balcarce.

Según cuenta Belgrano en sus Memorias, la flota realista de Montevideo patrullaba el río Uruguay, lo cual amenazaba las comunicaciones del ejército revolucionario. El 6 de noviembre de 1810 una escuadrilla con 300 realistas al mando de Michelena ocupó la villa de Concepción del Uruguay. Sin embargo, la Junta de Buenos Aires ordenó que se mantuviera el plan inicial. Los portugueses, en tanto, situaban un ejército de observación con 1.200 hombres en Ibirapuitá, en las Misiones Orientales.

Partiendo de Paraná a intervalos de 24 horas cada división, los expedicionarios cruzaron el arroyo Las Conchas, descansaron en la Estancia de la Torre y luego atravesaron el arroyo Antonio Tomás, deteniéndose en la Estancia Las Vizcacheras, al este de Santa Elena. Pasaron luego el arroyo Feliciano, descansando en el Puesto las Estacas de la estancia perteneciente a Gregoria Pérez, quien es conocida como la primera patricia argentina, ya que puso a disposición de Belgrano las haciendas, casas y criados, que poseía en su estancia:

Pongo á la orden y disposición de V. E. mis haciendas, casas y criados, desde el rio Feliciano hasta el puesto de las Estacas en cuyo trecho es V. E. dueño de mis cortos bienes, para que con ellos pueda auxiliar al Ejercito de su mando, sin interés alguno.

Siguieron luego las estancias: El Sauce, Las Vizcachas (hoy El Rosario), La Mula (en donde desertaron 2 soldados que luego fueron fusilados en Curuzú Cuatiá), el puesto de la Laguna, estancia de Muñoz, pasando luego por las puntas del arroyo Basualdo a la actual Provincia de Corrientes.[4]

El Alcaraz supo Belgrano lo sucedido en Concepción del Uruguay y ordenó a González Balcarce que se le reuniese con los blandengues, lo que ocurrió durante la marcha.

Acciones en la ribera del Paraná

A fines de noviembre el ejército comenzó a moverse desde el campamento de Curuzú Cuatiá por la región del Pay Ubre. El cruce del río Corriente les insumió tres días, por el paso de Caaguazú y siguiendo por el pueblo de Yaguareté Corá.

En Asunción, el gobernador español, Velasco, tuvo noticias de la movilización de los porteños y ordenó reforzar los pasos sobre el río Paraná.

Venciendo mil dificultades, Belgrano aumentó el número de sus fuerzas con milicianos de la región de Mesopotamia y dio órdenes para confundir a los paraguayos acerca de la dirección de su avance y del lugar por donde cruzaría el Paraná para entrar en Paraguay. Para esto, ordenó el 20 de noviembre desde Curuzú Cuatiá al teniente de gobernador de Corrientes, Elías Galván, que 300 milicianos correntinos se situaran en Paso del Rey (actual Paso de la Patria). El 4 de diciembre de 1810 llegaron a San Gerónimo sobre el río Paraná, frente a la isla Apipé Grande, desde donde Belgrano emitió una proclama a los pueblos de Misiones:

La Exma. Junta Gubernativa á nombre de S. M. el Sr. D. Fernando VIl me manda a restituiros a vuestros derechos de libertad, propiedad y seguridad de que habéis estado privados por tantas generaciones, sirviendo como esclavos á los que han tratado únicamente de enriquecerse á costa dé vuestros sudores, y aun de vuestra propia sangre.[5]

El 6 de diciembre alcanzaron Santa María de la Candelaria. Ese día, desde allí dirigió un oficio al gobernador Velasco, al Cabildo y al obispo, pidiéndoles un acuerdo para evitar el derramamiento de sangre, invitándolos al sometimiento a la Junta y el envío de un diputado:

Traigo conmigo la persuacion y la fuerza, y no puedo dudar que V. S. admita la primera, escudando la efusión de sangre entre hermanos, hijos de un mismo suelo, y vasallos de un mismo Rey. No se persuada V. S. que esto sea temor: mis tropas son superiores a las V. S. en entusiasmo, porque defienden la causa de la Patria y del Rey, bajo los principios de la sana razón, y las de V. S. solo defienden su persona.

El capitán Ignacio Warnes, secretario de Belgrano, llevó el parlamento, pero fue apresado por el jefe de un destacamento paraguayo de 500 hombres apostado en la margen opuesta del río y remitido engrillado a Asunción, desde donde fue enviado a Montevideo. Sin desanimarse, Belgrano envió un nuevo parlamento, esta vez destinado al comandante Pablo Thompson, jefe del destacamento que apresó a Warnes, expresándole:

Traigo la paz, la unión, la amistad en mis manos para los que me reciban, como deben; del mismo modo traigo la guerra y la desolación para los que no aceptaren aquellos bienes.

Thompson respondió el 12 de diciembre aceptando un armisticio local con Belgrano hasta que se conociera la decisión adoptada por Velasco respecto a la propuesta de armisticio general.

Ese mismo día soldados paraguayos cruzaron el Paraná e hicieron algunos disparos contra los revolucionarios, por lo que el 17 de diciembre Belgrano declaró rota la tregua concertada con Thompson y se dispuso a cruzar a suelo paraguayo.

Aunque los paraguayos habían incendiado las embarcaciones surtas en el río para impedir el cruce, los revolucionarios consiguieron algunas balsas. Belgrano anunció a los paraguayos su intención de cruzar, simuló hacerlo al anochecer, y en la madrugada del 19 de diciembre envió una partida para despejar la costa norte.

Combate de Campichuelo

Artículo principal: Batalla de Campichuelo

Una vez eliminado el puesto realista que cubría la costa, cruzó el grueso del ejército revolucionario y en la mañana del 19 avanzó para tomar la posición fortificada de Campichuelo, donde los realistas paraguayos se apoyaban con tres piezas de artillería. Después de un breve combate, los realistas se replegaron y las fuerzas revolucionarias quedaron dueñas de la posición.

Al mediodía los patriotas ocuparon sin lucha el pueblo de Itapúa, distante cuatro leguas de Campichuelo. Dos días después cruzó Belgrano el río con el resto del ejército. Sin embargo, por falta de caballos y ante el mal estado de la tropa, Belgrano se vio obligado a detenerse en la posición conquistada durante seis días, perdiendo así la posibilidad de perseguir a los realistas y aumentar su confusión.

En Candelaria Belgrano dejó un destacamento de 100 hombres.

Avance hacia Asunción

La defensa realista de Asunción

Operaciones militares en territorio paraguayo (diciembre 1810-marzo 1811.

Ante la noticia de la derrota de Thompson en la defensa del Paraná, Velasco se dispuso a defender Asunción. Organizó un ejército que él mismo estimó en más de 6.000 hombres (7.062 según el dr. Somellera), compuesto por la milicia y reglada permanente y los milicianos reclutados para la ocasión. Situó su posición defensiva en el río Paraguary, a 14 leguas de Asunción. La milicia reglada del Paraguay estaba compuesta según el reglamento de 1801 por 2.506 plazas:

  • Regimiento N° 1 de Voluntarios de Caballería del Paraguay: con cuatro escuadrones de 3 compañías cada uno y un total de 1.200 plazas. Situado en la costa al norte de Asunción.
  • Regimiento N° 2 de Voluntarios de Caballería del Paraguay: con cuatro escuadrones de 3 compañías cada uno y un total de 1.200 plazas. Situado en la costa al sur de Asunción.
  • Compañía de Artillería del Paraguay: con 100 plazas en Asunción. Reestablecida en 1805.

La vanguardia de Belgrano al mando de Machaín inició el avance hacia la capital paraguaya el 25 de diciembre, en medio de grandes privaciones. Componían la vanguardia las compañías del capitán Saraza, de los Regimientos 1 y 2, de Granaderos de Fernando VII, la de Vidal, la de Pardos y tropa de Caballería de la Patria. Siguiendo unos días después Belgrano con el resto del ejército.

Los pobladores, contrariamente a lo que había dicho la Junta de Buenos Aires, no apoyaron al ejército revolucionario sino que huían de él. Ningún medio se dejó en la retirada para que aprovecharan los patriotas que avanzaban.

La proclama de Belgrano a los paraguayos era la siguiente:

Nobles fieles y leales paraguayos: vengo de representante de la Excelentísima Junta Provisional Gubernativa de las Provincias Unidas del Río de la Plata que gobierna a nombre de su majestad el señor don Fernando VII[6]

El territorio paraguayo, igual que en la Mesopotamia, presentaba muchos ríos como obstáculo y un terreno muy desfavorable (repleto de esteros, pantanos, cordilleras poco elevadas pero cubiertas en esa época por densas selvas tropicales) para el avance de un ejército, al mismo tiempo que favorecía a los defensores. Velasco había elegido como punto de resistencia el Paraguary, pues era una zona pantanosa y con ríos tributarios. Allí, en camino obligado hacia Asunción, situó su vanguardia de dos divisiones de caballería, 800 infantes y 16 piezas de artillería. Velasco en persona mandaba este contingente.

El 6 de enero de 1811 el ejército de Belgrano llegó al río Tebicuary, en donde se produjo el Combate de Maracaná entre una compañía de 50 patricios al mando de Ramón Espínola y del teniente de granaderos Manuel Correa, que logró poner en fuga a un destacamento paraguayo de 400 hombres al mando del comandante Rojas. El 15 de enero el jefe revolucionario divisó a las tropas realistas que lo esperaban en Paraguary y se dispuso a atacarlas.

Batalla de Paraguarí

Artículo principal: Batalla de Paraguarí

Durante la noche del 15 Belgrano envió una vanguardia de 200 hombres y 2 piezas de artillería para sorprender a los paraguayos, pero el ataque no se realizó. Durante los dos siguientes ambos ejércitos se mantuvieron separados por apenas una legua, observándose mutuamente.

Belgrano envió varias proclamas a los paraguayos, invitándolos a pronunciarse por la revolución, pero Velasco ordenó que nadie guardara ninguno de los panfletos que se les habían enviado.

Belgrano resolvió atacar: si triunfaba, tendría abierto el camino a Asunción; si se veía derrotado, confiaba en poder replegarse sobre su base en el Paraná tras haber mostrado su fuerza y determinación. Tras ordenar que se oficiara Misa, ordenó el avance de sus dos divisiones, que sumaban 460 soldados. El avance se inició a las 3 de la mañana del 19 de enero y una hora después comenzó el combate entre estas tropas y los realistas.

Hacia el amanecer la posición defensiva había sido tomada y los realistas huían hacia la iglesia de Paraguary, pero la indisciplina de las milicias revolucionarias, que se dedicaron al pillaje, permitió la reacción de los realistas que rodearon a la primera división. Los refuerzos enviados por Belgrano fueron confundidos con más tropas realistas, y la confusión hizo que los patriotas abandonaran el campo. Viéndolo todo perdido, Belgrano ordenó la retirada hacia el sur.

La reacción realista

Retirada de Belgrano

Belgrano retrocedió hasta Tebicuary, donde se le unieron algunas milicias de Yapeyú. Según anota en sus Memorias, los realistas no lo persiguieron, a su vez Belgrano pidió refuerzos y decidió detener la retirada en el río Tacuarí y resistir allí. Confiaba en mantener esa posición si Buenos Aires le mandaba los refuerzos pedidos, y así pudo continuar su retirada hasta el poblado de Santa Rosa. Allí recibió noticias de que se agravaba la situación en la Banda Oriental, por lo cual la Junta le ordenaba concluir pronto la campaña de Paraguay para atender al nuevo teatro de operaciones.

Buenos Aires organizó una pequeña escuadra naval para remontar el Paraná y auxiliar a Belgrano. Esta exigua flotilla, compuesta por la goleta "Invencible", el bergantín "25 de Mayo" y la balandra "Americana", fue atacada por la escuadra realista con base en Montevideo (combate naval de San Nicolás) el 2 de marzo de 1811. Tras luchar varias horas, el jefe patriota, Juan Bautista Azopardo, rindió la flotilla a los realistas.

Batalla de Tacuarí

Artículo principal: Batalla de Tacuarí

Los paraguayos avanzaron detrás de Belgrano aunque sin entablar una verdadera persecución. La vanguardia estaba al mando de Fulgencio Yegros, y operaba junto a una división mandada por el general Manuel Cabañas. En conjunto mandaban una fuerza de 2.000 hombres, a los cuales se sumó un refuerzo de tres piezas de artillería y 400 soldados más.

El 9 de marzo de 1811 los realistas paraguayos, comandados por el general Cabañas, atacaron la posición patriota en Tacuarí. La artillería realista disparaba al frente, mientras sendas fuerzas envolvían los flancos. Belgrano envió fracciones a rechazar el envolvimiento mientras él comandaba la acción en el centro. La izquierda revolucionaria logró rechazar el ataque, pero el flanco derecho fue sobrepasado por el grueso del ejército realista, mandado por el propio Cabañas. Éste logró cercar la posición defensiva e intimó la rendición. Belgrano la rechazó pero envió un nuevo parlamentario, iniciándose así un proceso negociador cuya principal consecuencia fue la evacuación pacífica del Paraguay por parte de los revolucionarios en marzo de 1811.

Repaso del Paraná

Luego de la derrota, Belgrano repasó el río Paraná estableciendo su cuartel general en Candelaria, punto en el cual se le reunieron las milicias de Misiones y de Corrientes.

El 21 de marzo de 1811 Belgrano dio un estado detallado de sus fuerzas en Candelaria:

ESTADO DE FUERZAS AL 21 DE MARZO DE 1811
Cuerpos Comandante Capitán Teniente Subteniente Tambor Sargentos Cabos Soldados
Real Cuerpo de Artillería 1 3 2 2 0 3 5 70
Granaderos de Fernando VII 0 1 2 0 0 0 0 46
Compañía 1 de Patricios 0 1 1 0 1 1 8 41
Compañía 2 de Patricios 0 0 0 0 0 1 3 32
Arribeños 0 1 1 1 1 3 6 49
Pardos 0 1 1 0 0 0 3 33
Comp. de Yapeyú (1, 2, 3 y 4) 0 3 3 4 2 10 15 141
Infantería de Corrientes 0 0 1 1 1 2 48 50
Caballería de la Patria 0 1 3 5 2 7 8 188
Comp. de Caballería de San José 0 1 1 1 0 2 2 66
Caball. de Corrientes (Comp. 2, 3 y 5) 0 3 3 3 2 8 10 233
Milicias de la Bajada 0 1 2 2 0 5 12 185
TOTAL 1 16 18 19 9 42 76 1134

La ayuda transportada por el después Supremo Entrerriano, Francisco Ramírez, salió de Buenos Aires el 12 de febrero de 1812 llegando ya demasiado tarde a Santa Fe. Ramírez llevaba al Paraguay cartuchos para cañones y fusiles, 400 recados y útiles de parque.[7]

Sin los refuerzos pedidos y con la orden de la junta porteña de abandonar el teatro paraguayo y pasar a la Banda Oriental en esta ocasión debió avanzar hacia las costas del río Uruguay, pasando por Yapeyú, Mandisoví y San Antonio del Salto Chico para luego ingresar en la Banda Oriental donde debía coordinar acciones con José Gervasio Artigas, iniciando las Expediciones Libertadoras a la Banda Oriental.

Causas de la desafección

A priori, Belgrano suponía que la sola presencia de una reducida tropa patriota en el territorio de la entonces provincia-intendencia del Paraguay haría que la inmensa mayoría de la población paraguaya se sumara a la Revolución. Sin embargo, los hechos fueron casi totalmente opuestos a lo esperado: la mayoría de las tropas paraguayas se mantenía realista (adepta a España).

La explicación para esto se debe a dos factores principales: el primero fue el aislamiento secular de la provincia paraguaya centrada en una cultura que se comunicaba en guaraní y que desconfiaba de los otros criollos como si fueran "extraños". Más aún, esa cultura de aislamiento centrada en Asunción ni siquiera sentía simpatías por otros guaraníparlantes como eran los misioneros, ya que desde la perspectiva asuncena los misioneros habían sido "indios" y rivales económicos (particularmente en el comercio del mate.

En cuanto a la perspectiva paraguaya respecto a los «porteños», ésta era de recelo: los «porteños» eran percibidos como portadores de las «ideas nuevas» y raras, temidas como posibles desestructurantes de la sociedad tradicional paraguaya. Esta sociedad se estructuraba en un sistema de clientelismo vertical, cuyos jefes eran los grandes estancieros o «capangas». Es que, en general, ante el peligro de un supuesto caos, las poblaciones suelen optar por un orden preestablecido.

No era éste el único motivo de la difidencia de gran parte de la población paraguaya y su vuelco al bando «realista»; existía (en cierto modo como también existían en Montevideo y otras ciudades importantes del ex virreinato del Río de la Plata) la percepción de un hegemonismo cultural y económico en Buenos Aires. Tal recelo se acentuaba en el caso paraguayo por un hecho histórico: Asunción del Paraguay había sido hasta el siglo XVII la ostentadora de la primacía en la Cuenca del Plata, la «madre de ciudades» (incluso de la misma Buenos Aires), y este remoto recuerdo hacía que la elite asuncena — en su mayoría — no aceptara la primacía «porteña». Tal prevención afectó negativamente a las relaciones entre las ex provincias del antiguo virreinato.

Es de este modo que, para sorpresa de Belgrano, la población paraguaya resultara muy hostil a una expedición que marchaba en función de libertadora. Por cierto, Belgrano y los otros combatientes que iban en el ejército pensaban en la expedición como libertadora; lo que no es menos cierto es que algunos grupos en Buenos Aires solo pretendían suplantar al poder español. Es notable que, aún a fines del siglo XX, muchos de los difusores de la historiografía en Paraguay han presentado a esta expedición libertadora como una especie de «invasión porteña».

División de Misiones

El 25 de septiembre la Junta impartió órdenes al gobernador de Misiones con sede en Yapeyú, Tomás de Rocamora, para que se pusiera bajo el mando superior de Belgrano junto con las fuerzas de esa gobernación.

Desde Curuzú Cuatiá, a donde terminó de llegar el ejército el 10 de noviembre, Belgrano ordenó al coronel Rocamora el 1 de octubre para que se le incorporara con las milicias de Misiones que debía reunir, conformando una quinta división:

  • División del coronel Tomás de Rocamora: 400 milicianos de Misiones con 2 piezas de artillería y 10 dragones.

El 11 de noviembre Belgrano nombró a Rocamora como Cuartel Maestre del ejército y le indicó que siguiera una ruta desde Yapeyú por el interior de Corrientes, con intensiones de engañar a los paraguayos sobre el punto de cruce del río Paraná.

Itinerario que deberá seguir el señor Gobernador de Misiones, Coronel Tomás de Rocamora, con todas las tropas de su mando, hasta reunirse al Ejército del Norte.

De Yapeyú por el camino más breve y cómodo, al Paso del Rosario, en el Miriñay; del paso del Rosario á lo de Enrique Arévalo, en los Aguaceros. De los Aguaceros á lo de Fernández, de lo de Fernández al paso del Río Corrientes, conocido por el Capitán Miní. En éste recibirá mis órdenes y sin ellas de ningún modo pasará adelante.
Cuartel General de Curuzú-Cuatiá, Noviembre 11 de 1610.

Manuel Belgrano.

Rocamora alcanzó el río Paraná el 30 de diciembre en el Puerto de San José, desde donde lo cruzó hacia Itapuá. En ese punto Belgrano le ordenó detenerse y destacar 150 fusileros al mando del capitán Clemente López para que se unieran al resto del ejército que avanzaba hacia el río Tebicuary. El resto de la división partió luego rumbo al río Tacuary, desde donde, tras dejar allí un destacamento de 50 hombres (que participó en la batalla de Tacuary), regresó el 21 de enero con 150 hombres para guarnecer Itapuá que se hallaba amenazada por botes paraguayos. El 9 de marzo Belgrano ordenó a Rocamora que marchara a Campichuelo, donde había 6 cañones, para repasar el río Paraná.

Que evitara la reunión de las tropas de Misiones con el resto de su ejército, fue uno de los principales cargos que se hicieron a Belgrano en el juicio que se le siguió por la derrota en el Paraguay.

Consecuencias

La expedición al Paraguay mostró que la Junta de Buenos Aires había cometido un error de apreciación al pretender imponer su autoridad por la fuerza: los realistas paraguayos no ayudaron al ejército patriota y lucharon valerosamente, en contra de lo esperado por la Junta. Por otro lado, si bien el ejército de Belgrano era básicamente improvisado, demostró que la Revolución podía sostener un esfuerzo militar para defenderse y expandirse.

Otra consecuencia de suma importancia fue la acción propogandística de Belgrano. En su correspondencia con Cabañas a raíz de Tacuarí, el jefe patriota comenzó a inspirar en el general paraguayo las ideas revolucionarias. Esta propaganda se esparció en los principales jefes paraguayos y sirvió para que el 14 de mayo de 1811 estallara una revolución en Asunción, que formó una junta de gobierno. Los paraguayos enviaron emisarios a Buenos Aires para manifestarle su apoyo y luego propusieron formar una confederación de estados americanos. Buenos Aires y Asunción firmaron un Tratado de paz y amistad que estipulaba una Confederación el 12 de octubre de 1811.

Enlaces externos

Referencias

  1. Noticias históricas de la República Argentina: Obra póstuma

    Escrito por Ignacio Nuñez, Ignacio Benito Nuñez, Julio Núñez. Pág. 173. Edition: 2

    Publicado por Guillermo Kraft, 1898
  2. Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe, 1573-1853. Pág. 280. Escrito por Manuel María Cervera Publicado por La Unión de Ramón Ibáñey, 1907
  3. Nuestras banderas: vexilología argentina. Pág. 50. Publicado por Editorial Dunken. ISBN 987-02-1809-1, 9789870218098
  4. Belgrano, del algarrobo al ombú
  5. Historia de Belgrano. Pág. 269-270. Escrito por Bartolomé Mitre. Publicado por Libreria de la Victoria, 1859
  6. Ministerio de Educación y Cultura - República del Paraguay
  7. Revista nacional: Historia Americana--literatura--jurispridencia. Pág. 34. Escrito por Carranza, Adolfo P. Publicado por Calle Moreno. 1888
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