Club Deportivo Alhaurino


Club Deportivo Alhaurino

El Club Deportivo Alhaurino es un club de fútbol de España, de la ciudad de Alhaurín el Grande, en la provincia de Málaga. El equipo fue fundado el 17 de Septiembre de 1930. Actualmente juega en el Grupo III de la Primera Andaluza Senior.

Club Deportivo Alhaurino
Apodo(s) "Los Vikingos", "Los Azulillos"
Fundación 17 de Septiembre de 1930
Estadio Municipal Miguel Fijones
Capacidad 1.500 Espectadores
Inauguración 1972
Presidente español Pedro de La Rosa
Entrenador español Carlos Gobantes
Liga Primera Andaluza Senior
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Titular
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Alternativo

Contenido

Historia

Las primeras manifestaciones futbolísticas registradas en Alhaurín el Grande datan de los comienzos del siglo pasado; Época en la que, a lo largo del territorio español, se popularizó un extraño y novedoso juego procedente de Inglaterra, al que sus practicantes denominaban "Foot-Ball". Y nuestra localidad no sería una excepción, ya que fueron unos mineros procedentes de Gibraltar -que trabajaban extrayendo plomo y plata en unas minas cercanas a la zona de Los Caracolillos- los que implantaron, allá por 1915, la semilla del balompié entre los habitantes del municipio. Unos años más tarde, y debido al gran éxito social que estaba teniendo este nuevo deporte, un grupo de aficionados alhaurinos (entre los que destacan Frasco “El Recovero”, Herrera “El Carpintero”, Pedro “El de las Piedras de Molinos”, Pepito Bravo “Maera”, Juan “Sieso”, Salvador “El del Coche” (este fue el secretario), Diego “El Cillero”, y Miguel Martín Cortes “Miguel Fijones”; este último a los pocos días no quiso pertenecer a la directiva, ya que él quería ser jugador), deciden crear un equipo que representara a la localidad. Así las cosas, el Miércoles 17 de Septiembre de 1930 fue fundado el Club Deportivo Alhaurino, firmando sus actas de fundación en los locales de un conocido bar de la C/Cruz. El club estuvo presidido en un principio por Don Francisco Santana y posteriormente por Don Miguel Martín Cortés, más conocido popularmente como Miguel Fijones. El siguiente asunto era determinar la indumentaria que luciría el conjunto Alhaurino; Pero debido al poco presupuesto con el que contaba la entidad era muy difícil hacerse con una vestimenta, por lo tanto se decidió usar prendas de vestir a las que tuvieran acceso todos los componentes de la plantilla y finalmente se optó por utilizar una camisa azul de la Falange y unos calzones blancos que se usaban como ropa interior, ya que ambas prendas eran muy comunes entre los jóvenes de la localidad. Desde su fundación, la gran asignatura pendiente del club era el no disponer de un adecuado terreno de juego para disputar sus partidos. El llano de la Plaza Alta fue el lugar donde el C.D. Alhaurino comenzó la práctica del fútbol, disputando allí el primer partido de su historia frente al Fahala C.F. (otro equipo de la localidad) al que venció por un abultado (9-0). Pero la estancia del equipo en ese lugar duró muy poco tiempo, debido a que el gobierno de aquella época prohibía la práctica del deporte en las calles y sitios públicos de la localidad. Tras estos acontecimientos, el club se vio obligado a marcharse a las afueras del municipio y eligió la explanada de la Estación de Vallehermoso como sede para realizar los entrenamientos y jugar sus encuentros como local; Pero el problema existente era que esta zona se encontraba muy alejada del núcleo urbano y eso dificultaba bastante el desplazamiento por parte de jugadores y aficionados. Ante esta situación, la directiva del club realizó numerosas gestiones para construir un campo de fútbol en una finca cercana a la Fuente Lucena, pero surgieron algunos imprevistos y finalmente este proyecto no prosperó. Durante sus primeros años de vida, el club participa en partidos amistosos y pequeños torneos comarcales organizados por los equipos más representativos de la provincia de Málaga. En 1936 (debido al estallido de la Guerra Civil) el Alhaurino abandonó la práctica del fútbol, no volviendo a competir hasta 1939, momento en el que finalizó la contienda. Después de algunos años barajando diferentes propuestas, en 1945 se decide construir el campo de fútbol sobre el solar de un antiguo campo de concentración situado en la Barriada del Chorro. Tras disponer de un terreno de juego apto para la práctica del fútbol, el club se inscribe en las Ligas de Educación y Descanso (competición organizada por el Gobernador Civil para fomentar el deporte en la provincia y en la que para participar no era necesario estar federado). En esta categoría, el Alhaurino se enfrentaba a los conjuntos más destacados de la provincia de Málaga y participaba en pequeños torneos organizados por algunas empresas malagueñas para promocionar sus productos, como el "Trofeo Filomática", el "Trofeo Olímpica Victoriana" o la "Copa Coca-Cola. El club Alhaurino siguió formando parte de esta categoría hasta el 11 de Agosto de 1954, momento en el que la directiva encabezada por Miguel Fijones opta por inscribir al club en la reciencreada Federación Malagueña de Fútbol.

Los primeros años como entidad federada fueron muy dificultosos ya que, a causa de la inexperiencia de su jovenplantel y debido a los grandes costes que ello conllevaba, al Alhaurino le fue imposible inscribirse en ninguna competición oficial, con lo cual la actividad del club en ese periodo tan solo consistió en organizar encuentros amistosos contra equipos punteros y participar en pequeños torneos nooficiales de ámbito provincial. A lo largo del tiempo, la celebración de dichos envites y torneos dio unos excelentes resultados ya que, por un lado, ayudó a confeccionar una plantilla competitiva capaz de plantar batalla a cualquier rival por muy duro que este fuera, y por otro lado, gracias al inconmensurable esfuerzo del presidente y de los directivos se logró cumplir la difícil misión de hacer que los habitantes de la localidad se sintieran identificados con los colores blanco y azul del CD Alhaurino. La simpatía que generó el club aumentó de tal manera que, en un periodo de tiempo relativamente corto, el coqueto Campo de El Chorro se quedó pequeño para albergar la gran cantidad de seguidores azulinos que se daban cita allí cada partido. En el verano de 1958, con un plantel relativamente competitivo y poseiendo una de las mejores aficiones de la provincia, la directiva decidió enviar a la sede de la Federación Andaluza en Sevilla los documentos necesarios para inscribir al Alhaurino de una vez por todas en una competición federada. Tras obtener el esperado consentimiento de la federación, el CD Alhaurino arrancaba el ejercicio 1958/59 encuadrado dentro del Campeonato Provincial. El debut en esta categoría se produjo empatando el 23 de Noviembre (1-1) en el histórico Campo de Segalerva frenta a la Trinitaria. Como se preveía, el comienzo no resultó nada sencillo dada la gran calidad que atesoraban los equipos rivales. Pero una vez que los jugadores se adaptaron a la nueva competición los resultados mejoraron considerablemente, logrando importantes victorias como el (1-0) endosado al Veleño, el (1-2) logrado en Antequera frente a La Salle o la contundente goleada obtenida contra la Trinitaria, conjunto que a la postre sería el campeón de la competición. Finalmente, la gran actuación protagonizada por el Alhaurino en este campeonato tendría su justo premio, ya que el 8 de Marzo, tras empatar en casa (2-2) contra el Mato y Alberola, el club se aupaba a una magnífica tercera posición que, debido a las reformas llevadas a cabo en las distintas competiciones, le otorgaba el ascenso a la Primera Categoría Regional. Tras logras el que fue el primer ascenso de su historia, el conjunto azulillo fue invitado a participar en la primera edición de la "Copa Gobernador Civil", torneo en el que participaron los equipos más destacados de la provincia. Nada más comenzar el torneo el conjunto alhaurino dejó maravillados a sus contrincantes con su gran juego desplegado, el cual le permitió doblegar por un igualado (2-1) a los difíciles equipos del At. Marbella y Trinitaria, y vapulear a domicilio (1-5) al Archidona, siendo estos triunfos los que le permitieron al club llegar al tramo final con serias opciones de alzarse con el título. Así las cosas, el 25 de Julio de 1959, llegaba la última y definitiva jornada de la competición. Ese dia el poderoso conjunto alhaurino rendía visita al Mato y Alberola con la imperiosa necesidad de obtener la victoria para así seguir con opciones de ser campeones. A priori, el objetivo a cumplir parecía sencillo, ya que el Mato y Alberola había demostrado ser un equipo endeble y desorganizado a lo largo de toda la competición. Finalmente, tras realizar un paupérrimo encuentro en el que incluso marró un pena máxima, el Alhaurino inesperadamente cayó derrotado (2-1) a manos del modesto conjunto de empresas, resultado que proclamaba campeón al Fuengirola y dejaba al conjunto azulino relegado a una más que digna segunda posición que le dio bastante prestigio dentro de la provincia. Tras el flamante ascenso logrado el año anterior, el Alhaurino comenzaba la temporada 1959/60 encuadrado en el difícil Grupo IV de la Primera Categoría Regional. El debut en esta competición no fue nada sencillo, ya que el Alhaurino se tuvo que ver las caras con los difíciles conjuntos que por aquel entonces eran el Fuengirola, Veleño o At. Marbella. La primera vuelta fue mediocre tanto por juego como por resultados, ya que el club tan solo fue capaz de vencer un solo encuentro, ganándole (2-0) a la Trinitaria. Nada más arrancar la segunda parte del campeonato, el cuadro alhaurino protagonizó una pequeña reacción que lo sacó de los puestos bajos de la tabla, dicho cambio se produjo después de obtener una importante victoria (4-2) frente al líder e invicto Mato y Alberola y doblegar (0-2) al At. Andalucía en el Campo de San Ignacio. Cuando parecía que la salvación estaba asegurada, una mala racha de cuatro derrotas consecutivas situó al club azulino al borde del abismo, finalizando la temporada en una mediocre pero suficiente penúltima posición empatado a nueve puntos con el At. Andalucía. Nada más concluir la irregular participación en el torneo liguero, dio comienzo una nueva competición denominada "Trofeo Costa del Sol", torneo que se jugaba en forma de liguilla y en el que participaron, a excepción del Veleño, todas y cada una de las escuadras que habían formado parte de la recienconcluida Primera Categoría Regional. Pese a que era una reediciópn del anterior campeonato, este torneo tuvo un desarrollo bastante distinto al disputado con anterioridad, desplegando el conjunto alhaurino un gran juego y siendo un auténtico rival a batir por sus adversarios. A lo largo de esta competición, el Alhaurino jugó una docena de partidos, de los cuales obtuvo la friolera de ocho triunfos, entre los que destacan el (1-2) conseguido a domicilio frente al At. Andalucía, el (6-0) endosado al Mato y Alberola o el importante (0-1) logrado en el Campo Francisco Norte ante el At. Marbella; y cediendo tan solo una derrota, (1-0) contra la Trinitaria. A pesar de estos sensacionales resultados, se llegó a la última jornada con el campeón aun por decidir, ya que el conjunto alhaurino encabezaba la tabla aventajando al At. Andalucía en un solitario punto. Para conquistar el preciado trofeo, al Alhaurino tan solo le bastaba con empatar en casa frente al deshauciado At. Marbella. Ante esta situación la afición respondió a la llamada del club y la tarde del 15 de Mayo abarrotó el Campo de El Chorro para de esa manera alentar al conjunto azulino en pos de conseguir el objetivo marcado. Tras realizar un partido soberbio en el que lograron imponerse (2-1) al equipo costasoleño, los pupilos de Molina se proclamaron brillantes vencedores de la Primera edición del Trofeo Costa del Sol. Para festejar esta gesta histórica, los aficionados invadieron las calles de la localidad, el ayuntamiento organizó diversos actos para conmemorar la hazaña conseguida por el equipo y como colofón final a la celebración, se produjo el lanzamiento de fuegos artificiales desde las escalinatas del convento. Prácticamente sin tiempo para digerir la gran victoria cosechada, daba comienzo la tercera y última competición prevista para esa campaña. Esta vez se trataba de la segunda edición de la "Copa Gobernador Civil". Para este torneo se inscribieron un total de diez equipos, divididos en dos grupos de cinco conjuntos cada uno. El Alhaurino quedó encuadrado en el Grupo B, donde realizó un gran papel y ganó casi todos los encuentros, como el (3-1) endosado al fuerte conjunto del Costa del Sol, el (4-1) obtenido ante la Trinitaria o la goleada (0-4) lograda en Pizarra. Con estos números el conjunto azulino se hubiera proclamado con casi toda seguridad campeón del grupo, pero en su camino se cruzó el temido Veleño, rival que demostró con sus dos triunfos frente al modesto club azulillo su mayor calidad sobre el terreno de juego. De esta forma el Alhaurino no tuvo más remedio que conformarse con ser subcampeón de su grupo. Tras el cúmulo de éxitos cosechados el año anterior, el conjunto Alhaurino afrontaba la temporada 1960/61 con el propósito de lograr la permanencia sin pasar tantos apuros como la campaña anterior. El nuevo ejercicio comenzó de la mejor manera que cabía esperar, ya que el 3 de Septiembre el cuadro Alhaurino obtuvo una contundente victoria (0-3) ante el Juventud. Esa superioridad mostrada en el primer envite no fue mera casualidad y en los sucesivos encuentros el Alhaurino desplegó un juego vertiginoso que le proporcionó triunfos que pasarán a la posteridad, como el (6-2) asestado al Miraflores, el abultado (1-5) logrado en Álora, el sonrrojante (6-1) cosechado frente al dévil Tejidos Martín de Ronda o el histórico (2-0) obtenido contra el intratable conjunto del Hispania de Almería, club que finalmente se proclamaría campeón de la competición. A consecuencia de la gran solidez mostrada y esa magistral racha de resultados positivos obtenidos, el Alhaurino se mantuvo durante toda la temporada cómodamente instalado en los puestos privilegiados de la clasificación, lo que le permitió llegar al último tramo de la temporada con serias opciones de alcanzar unos de los dos puestos que daban acceso a participar en la fase de ascenso. Finalmente en la penúltima jornada, disputada el 4 de Febrero de 1961, el Alhaurino logró vencer en el Campo de El Chorro (3-1) al At. Marbella, resultado que le sirvió para proclamarse brillante subcampeón del Grupo IV de la Primera Categoría Regional, posición que le garantizaba al club su participación en la dura y larga fase de ascenso a la Tercera División por primera vez en su historia. Tras este gran éxito conseguido, el club tenía varios meses por delante para preparar a la plantilla de cara a la decisiva eliminatoria de ascenso a disputar allá por el mes de Abril, para ello el cuadro alhaurino disputó numerosos encuentros amistosos que le sirvió al técnico Boquilla para perfeccionar a los jóvenes integrantes del plantel azulino. Llegada la fecha esperada, el sorteo para la primera eliminatoria deparó que el Alhaurino se viera las caras con el CD Hinojosa del Duque, rival que a priori parecía asequible. El primer encuentro se jugó el 9 de Abril en tierras cordobesas, realizando el cuadro alhaurino un gran encuentro con el que obtuvo un excelente empate (2-2) tras sendos goles de Reyes y Mergui que dejaba la eliminatoria muy abierta de cara al encuentro de vuelta. Tras estos acontecimientos, el partido de vuelta que se debía disputar en nuestra localidad parecía fácil de vencer, pero la tarde del 16 de Abril quedó demostrado que el Hinojosa era un auténtico rival a batir, logrando el Alhaurino imponerse por un ajustado y emocionante (4-3) después de un encuentro trabado en el que los cordobeses llegaron incluso a igualar el marcador hasta en dos ocasiones. Nada más superar este primer escollo, un nuevo sorteo deparó el enfrentamiento de nuestro modesto club con el peligroso rival que era en aquella época el CD Isla Cristina. En el envite de ida, jugado el 23 de Abril de 1961, el cuadro alhaurino realizó un sensacional encuentro en el que, gracias a una férrea defensa y un acertado ataque, logró salir con vida del municipio onubense tras arañar una valiosísima igualada (1-1), quedando la decisión de la eliminatoria pendiente para el partido de vuelta a disputar en nuestra localidad una semana después. La primaveral tarde del 30 de Abril de 1961 se disputó uno de los partidos más memorables que se recuerdan en Alhaurín el Grande. Dicho dia se jugada en el Campo de El Chorro el encuentro definitivo frente al duro conjunto del Isla Cristina. El partido dio comienzo de una manera que ninguno de los cientos de aficionados que abarrotaban el estadio alhaurino jamás hubieran imaginado, ya que tras una trepidante primera parte en la que los nervios y las imprecisiones de los locales unidas con la mayor calidad y las contras letales que asestaron los visitantes, hicieron que se llegara al periodo de descanso con un desalentador y humillante (1-4) favorable al conjunto onubense. Tras ese bochornoso espectáculo ofrecido por el equipo en el primer acto, el técnico azulillo se reunió con los jugadores en el vestuario para intentar levantarles el ánimo y conjurarles para que lo dieran todo en la segunda entrega del partido. Nada más saltar al terreno de juego, la afición, consciente del momento tan crítico que atravesaba la entidad, animó sin cesar a un conjunto azulino que salió al campo dispuesto a intentar la heroica remontada de la eliminatoria. El ímpetu y la velocidad que el Alhaurino le imprimió al encuentro, propició que los forasteros pronto se arrinconaran en su área, situación que aprovecharon los motivados jugadores alhaurinos para batir hasta en tres ocasiones a un cancerbero isleño que, al igual que el resto de sus compañeros, no daba crédito a lo que estaba sucediendo. Con el empate la afición se vino arriba y agradeció el derroche de los suyos brindándole cánticos de apoyo con los que llevó en volandas a los jugadores. La locura se desató definitivamente cuando, faltando apenas unos segundos para la conclusión del choque, Vespa remachó a la red una gran jugada trenzada por el cuadro alhaurino que establecía el definitivo (5-4) con el que lograba el pase a la tercera y definitiva eliminatoria, estallando en ese instante de júbilo los fieles seguidores que se daban cita en el coqueto Campo de El Chorro. Tras esta gesta histórica conseguida, el Alhaurino tuvo que esperar cerca de dos meses para disputar la definitiva promoción de ascenso contra la Olímpica Valverdeña, penúltimo clasificado de la Tercera División. Mientras tanto el conjunto alhaurino disputó algún que otro partido amistoso y varios encuentros valederos para la segunda edición del "Trofeo Costa del Sol", los cuales le sirvieron al club para preparar el último peldaño a superar en su intento por alcanzar el ansiado ascenso de categoría. Para el encuentro de ida, disputado la jornada del 18 de Junio en Valverde del Camino, la afición alhaurina se concentró a las puertas del ayuntamiento esperando una llamada telefónica que se tenía previsto de recibir para confirmar el resultado de dicho encuentro. Después de varias horas de espera, los seguidores se marcharon con gestos de preocupación debido a que desde la capital onubense llegó la desalentadora noticia que confirmaba la derrota del Alhaurino por un peligroso y traicionero (2-0). La calurosa tarde del 25 de Junio de 1961, desde bastante tiempo antes de dar comienzo el partido, la fiel afición azulilla ya abarrotaba el Campo de El Chorro, profiriendo cánticos y aplausos hacia unos jugadores alhaurinos que saltaron al terreno de juego con la moral por las nubes y dispuestos a intentar el difícil pero no imposible milagro de la remontada. La garra y el coraje con el que los futbolistas locales afrontaron el encuentro dio los frutos esperados, ya que a los cuatro minutos Reyes establecía un primer tanto que metía al equipo en la eliminatoria. Con el paso de los minutos la Olímpica Valverdeña se encerró en su área, situación que aprovechó el conjunto alhaurino para lanzar una serie de peligrosas ofensivas de las que se beneficiaron Román y Mergui para materializar antes del descanso dos tantos de oro que hicieron estallar de alegría al respetable allí presente, ya que con el momentáneo (3-0) culminaban la remontada de la eliminatoria. Tras el periodo de absueto, los jugadores, espoleados por el júbilo de la parroquia azulina, no cesaron en su empeño y esta vez lograron tejer un rocoso entramado defensivo con el que ahogaron las tímidas embestidas de los foráneos. Cuando el partido se encontraba en el ecuador de la segunda mitad, Pelitos aprovechó un contragolpe para anotar un cuarto gol que llevó la tranquilidad y el éxtasis al graderío. De ahí al final la intensidad del partido decayó debido al cansancio pero, cuando parecía que el marcador no se volvería a mover más, de nuevo Pelitos se benefició de la endeblez de la retaguardia visitante para terminar de apuntillar al cuadro onubense y así establecer el definitivo (5-0), resultado histórico y memorable con el que el CD Alhaurino, fenomenalmente dirigido por el técnico Boquilla, lograba el primer ascenso de su historia a una categoría nacional, la Tercera División del balompié español.


En la temporada 1961/62 el Alhaurino quedó encuadrado en el grupo XI de la Tercera División. El 3 de Septiembre de 1961 el conjunto azulillo disputó el primer encuentro de su historia en categoría nacional, cayendo derrotado a manos del Hispania de Almería en el Estadio de La Falange (2-0). Hay que recordar que en aquella época no existía la Segunda División B y era la Tercera División la categoría que precedía a la Segunda División, por lo que era algo histórico que la localidad contara con un club tan modesto en esta competición. El comienzo de temporada no fue nada sencillo para el equipo "Vikingo", ya que la inexperiencia de sus jóvenes jugadores unido a la mayor calidad que poseían los rivales dio pie a que el equipo sufriera alguna que otra goleada en contra, sirva de ejemplo el (1-5) encajado frente al Algeciras o el (3-0) recibido en Linares. Con el transcurso de los encuentros los pupilos de Martinez se fueron adaptando cada vez mejor al tipo de juego que exigía la competición, vendiendo cara su derrota ante cualquier rival y, a veces, llegando incluso a puntuar, como es el caso del memorable empate (1-1) logrado en el Estadio de Jose Antonio frente a la poderosa Balompédica Linense. Durante la mayor parte de la primera vuelta, el Alhaurino logró contrarrestar las fuertes derrotas sufridas a domicilio realizando un gran papel en la mayoría de los encuentros disputados en el fortín inexpugnable en el que se había convertido el Campo de El Chorro, lugar donde el equipo no resultó vencido y logró triunfos sonados ante rivales de enjundia, como demuestra el (2-0) conseguido ante el Iliturgi, el rotundo triunfo sumado frente al Ronda o el no menos importante (1-0) endosado al potente conjunto del Antequerano. En mitad de esta magnífica racha de resultados se produjo un incidente lamentable en el Campo de El Chorro; Todo sucedió la tarde del 17 de Diciembre de 1961, en el partido correspondiente a la decimosexta jornada liguera que enfrentó al C.D. Alhaurino con el Hispania de Almería, finalizando dicho choque con una polémica igualada (2-2). La indignación del respetable hacia el árbitro por la mala actuación realizada por este durante el partido fue tal, que intentó bañar al colegiado Primo en la antigua alberca del Nacimiento como castigo por la mala actuación que había realizado durante el partido. Los lamentables hechos acaecidos en este encuentro le dio una muy mala reputación a la afición alhaurina. Con el magnífico juego que el equipo estaba desplegando y los excelentes resultados que estaba cosechando, todo el mundo daba por finiquitado el objetivo de la permanencia. Pero, un inexplicable bajón sufrido por la entidad azulilla mediada la segunda parte del campeonato que lo llevó a encajar siete derrotas consecutivas, hizo que el equipo se acercara cada vez más a las temidas posiciones de peligro. Faltando dos envites para la conclusión del torneo liguero y cuando parecía que el Recreativo Granada definitivamente adelantaría al club azulino en la carrera por alcanzar la salvación, el Alhaurino se anotó un memorable y emocionante triunfo (3-2) ante el Peñarroya-Pueblonuevo que le permitió llegar al último encuentro con la formidable ventaja de depender de él mismo para lograr el ansiado objetivo. Así las cosas, el conjunto azulino en su último envite a disputar no desperdiciaría la oportunidad y, tras una épica igualada (2-2) lograda el 1 de abril de 1962 en el viejo Arcángel frente al colista At. Cordobés, el conjunto alhaurino conseguía la ansiada permanencia un año más en la dura Tercera División Nacional. Gracias a este éxito logrado por el modesto equipo alhaurino, la Federación Andaluza le invitó a participar en la prestigiosa Copa Ramón Sánchez Pizjuán, cuya final se disputaría en el campo del Sevilla FC. En este torneo el Alhaurino cayó eliminado a las primeras de cambio por el conocido CD Veleño, conjunto que a la postre resultaría subcampeón de la competición.

Tras la importante e histórica salvación lograda in-extremis el año anterior, el CD Alhaurino afrontaba el ejercicio 1962/63 con una plantilla con jugadores como Castillo, Magaña, Reyes o Flores que, aunque tuvieran algo menos de calidad que los integrantes del curso anterior, estaban repletos de moral e ilusión por intentar obtener la permanencia del Alhaurino en tan exigente categoría. Todas las buenas expectativas creadas en un principio quedaron en agua de borrajas nada más arrancar la competición liguera, ya que el conjunto azulillo realizó un juego lamentable que a lo largo de la temporada solo le permitió sumar tres puntos, los cuales fueron obtenidos tras el (1-1) arrancado en la ciudad autónoma de Ceuta frente al Riffien Jaddú, el (2-2) cosechado en casa contra el Veleño y el (1-1) arañado ante el potente Linares. Los veinticinco partidos restantes del ejercicio se saldaron con otras tantas derrotas, algunas de las cuales resultaron vergonzosas y humillantes: Como el estrepitóso (7-0) encajado frente al Recreativo Granada en la capital nazarí, el sonrrojante (1-5) cedido en casa ante el At. Malagueño, el abultado (6-0) recibido en el feudo del Antequerano y como broche final queda el esperpéntico y escandaloso (10-2) sufrido en el viejo estadio del Arcángel a manos del eléctrico conjunto del At. Cordobés, siendo este último marcador la mayor goleada encajada por el CD Alhaurino en toda su historia. Pese a la bochornosa actuación protagonizada por el conjunto azulino en todos y cada uno de sus encuentros, aun tenía una última oportunidad de conseguir la salvación, gracias a que el penúltimo puesto ocupado le daba al Alhaurino la oportunidad de disputar una promoción de permanencia frente al CD Chiclanero, club flamante campeón de la Primera Categoría Regional. Para la preparación de dicha eliminatoria el técnico azulino tuvo a su disposición cerca de dos meses, los cuales empleó en la organización de numerosos encuentros amistosos que le sirvió para recuperar física y moralmente a los decaídos jugadores y concienciarlos para intentar la proeza de deshacerse del fuerte conjunto gaditano. Así las cosas, la veraniega tarde del 23 de junio de 1963, una gran masa de aficionados alhaurinos abarrotaron las gradas del Campo de El Chorro, presentando este recinto un aspecto formidable para ayudar al equipo a superar tan difícil compromiso. Tras un encuentro claramente marcado por el nerviosismo de los locales y el conformismo de los visitantes, finalmente el marcador reflejó una igualada (1-1) que dejaba la eliminatoria con las espadas en todo lo alto de cara al partido de vuelta. Una semana después, el Alhaurino afrontaba en la bella localidad gaditana de Chiclana de la Frontera uno de los partidos más trascendentales de su corta pero exitosa historia, ya que de ganar dicho envite el club conseguiría su permanencia en la Tercera División. Finalmente el 30 de Junio de 1963 el C.D. Alhaurino cayó con estrépito ante el conjunto gaditano y a consecuencia de ello se vio abocado al descenso. En la temporada 1963/64, el conjunto Alhaurino en medio de una crisis de resultados consigue a duras penas la permanencia en la Primera Categoría Regional. La campaña 1964/65 fue una de las peores temporadas que se recuerdan en la historia del C.D. Alhaurino, debido a que desde el comienzo se desencadenó un conflicto entre la directiva del club y Joaquín Moltó (Alcalde de la localidad). En dicho enfrentamiento los directivos reclamaban que la crisis económica que sufría la entidad había sido provocada por el poco apoyo institucional que recibía por parte del ayuntamiento. El 27 de Diciembre de 1964 el Alhaurino cayó derrotado en el Campo de El Chorro (1-3) frente al Veleño en el que sería su último encuentro en la Primera Categoría Regional, debido a que el 1 de Enero de 1965 la Federación Andaluza de Fútbol (FAF) tomó la irrevocable decisión de expulsar al conjunto azulillo de las competiciones federadas por un periodo de dos años alegando que el club carecía de un entrenador titulado, el cual era imposible de pagar debido a esa crisis económica que azotaba al equipo. Ante esta situación, la federación castigó al CD Alhaurino incribiéndolo obligatoriamente en la Categoría de Adheridos, competición creada por dicho ente federativo para promocionar la práctica del deporte en las localidades y así favorecer la creación de nuevos clubes debido a que la organización de los partidos no conllevaba costes de ningún tipo. Tras estos lamentables acontecimientos, Joaquín Moltó empeoró aun más la situación del conjunto azulillo, llegando incluso a prohibir la práctica del fútbol en la localidad mientras que él fuese alcalde de Alhaurín el Grande. Para asegurarse del cumplimiento de sus palabras, mandó derribar el Campo de El Chorro y en su lugar construyó las instalaciones del actual "Colegio Público El Chorro". Ante esta situación, el presidente Miguel Fijones decide llevarse al C.D. Alhaurino al "Campo de Los Montecillos", situado en la vecina localidad de Coín para disputar allí sus partidos como local.

Durante su estancia en la mencionada Categoría de Adheridos, el conjunto azulino participó en partidos y torneos amistosos en los que se enfrentó a clubes de la provincia de Málaga que en aquel tiempo no estaban federados como el Betis coineño, Álora, Cártama, Juventud de Pizarra, Álora OJE o At. Archidona. Tras cumplirse los dos años de sanción impuestos por la federación, Miguel Fijones realizó gestiones para traer al conjunto Alhaurino de vuelta al municipio pero, la negativa de Joaquín Moltó y el no disponer la localidad de un campo apto para la práctica del fútbol, obligaron al CD Alhaurino a seguir formando parte de la Categoría de Adheridos durante un tiempo indefinido debido a que al no disponer de un terreno de juego adecuado donde disputar sus partidos no le estaba permitido incribirse en ninguna competición federada. Ese mismo año de 1967, antiguos directivos que estaban en contra de la decisión tomada por Miguel Fijones de llevarse al equipo a Coín, recibieron el consentimiento del alcalde Joaquín Moltó para llevar a cabo la fundación de un nuevo club en la localidad, el cual se llamaría Recreativo Alhaurín. La creación de esta nueva entidad pretendía evitar un más que probable enfriamiento de la afición motivado por el exilio del histórico CD Alhaurino a tierras coineñas. La temporada 1967/68 dio comienzo con la inscripción del reciencreado Recreativo Alhaurín en una competición federada, militando dicha campaña en la Primera Categoría Regional malagueña enfrentándose a los difíciles adversarios que por aquel entonces eran el Juventud de Torremolinos, Veleño, Olímpica Victoriana o Puerto Malagueño. La confianza y las buenas expectativas depositadas en este proyecto finalmente no dieron sus frutos y la que se preveía una buena temporada resultó siendo un estrepitoso fracaso, debido a que la afición no apoyó lo suficiente a este proyecto alegando no sentirse identificada con la nueva entidad y como consecuencia de esta situación el Recreativo Alhaurín firmó una lamentable actuación que lo llevó a finalizar colista de la competición con tan solo dos victorias en su casillero. Ante esta dramática situación, los directivos optaron por disolver el club, situación que provocó que el Recreativo Alhaurín prácticamente muriera nada más nacer. Mientras tanto el CD Alhaurino, que seguía exiliado en Coín, continuó participando en la Categoría de Adheridos hasta 1972, año en el que Joaquín Moltó abandonó la alcaldía de Alhaurín el Grande. A partir de ese momento la nueva directiva encabezada por José Ortega Pérez se propuso como objetivo primordial traer al CD Alhaurino de vuelta al municipio, sin embargo la encomienda no era sencilla debido a que la tradición futbolística en la localidad prácticamente había desaparecido. El primer paso para volver a arraigar el balompié entre los habitantes del municipio fue la rápida construcción de un nuevo campo de fútbol. Para ello, tanto jugadores como aficionados aunaron fuerzas y contruyeron un nuevo terreno de juego situado en el conocido vertedero de "Las Estercoleras", el cual pronto pasó a denominarse "Campo Municipal Miguel Fijones" en honor al que fuera uno de los fundadores del club en el año 1930 y que durante cerca de medio siglo, primeramente como jugador y luego como presidente, llevara al CD Alhaurino a alcanzar cotas jamás pensadas. Al comienzo de la campaña 1972/73 el equipo infantil del conjunto alhaurino, que aún continuaba participando en competiciones federadas, comienza a disputar sus partidos como local en el recién inaugurado Campo Miguel Fijones. Este acontecimiento dio lugar a que la mayor parte de la afición despertara de su letargo y a partir de entonces se produjera un rápido resurgimiento del fútbol en Alhaurín el Grande, situación que empujó definitivamente a la directiva para inscribir de nuevo al club en una competición federada de cara a la siguiente campaña. Así las cosas, el Alhaurino inició la temporada 1973/74 encuadrado dentro del Grupo B de la Segunda Regional malagueña. El 10 de Septiembre de 1973, después de ocho años sin disputar ningún encuentro oficial, se produjo el debut del conjunto azulillo en competición federada con una sensacional victoria (3-5) lograda en el Campo de Osunilla frente al CD Mijas. Esta primera campaña fue muy dificultosa debido a la juventud existente en un plantel azulino que estuvo formado en su totalidad por: Macias, Benítez, Plaza, González I, Burgos, Conejo, De la Rosa, Bolo, Cabrera, Castillo, Pepe Brescia, González II, Manolo, Cordero, Ledesma, Guerrero, Ruiz, Vicente, Illanes y Frascuelo, todos ellos dirigidos bajo la batuta del técnico local Juan "El Pingo". Tras un inicio algo dubitativo losjugadores pronto lograron adaptarse a la nueva categoría y cuajaron una más que aceptable campaña en la que obtuvieron unos buenos resultados que le llevaron a finalizar en un meritorio séptimo lugar conel que lograronla permanencia. Tras finalizar la temporada, se produjo una reestructuración en la categoría, la cual consistió en la división de la Segunda Regional en dos competiciones totalmente distintas. Así las cosas, los ocho primeros clasificados tanto del Grupo A como del Grupo B (entre los que se encontraba el Alhaurino) se unieron para conformar lo que se denominaría Segunda Regional "A", siendo descendidos los clubes restantes para formar la inferior Segunda Regional "B". La temporada 1974/75 tuvo un inicio muy dificultoso para el equipo azulillo en la recién creada categoría, debido al gran potencial que atesoraban los duros rivales que eran por aquel entonces el Churriana, Puerto Malagueño, Cártama o Marbésula. El cuadro alhaurino comenzó el ejercicio cosechando numerosos resultados adversos que lo arrastraron hacia las siempre peligrosas plazas de descenso en las que el equipo permaneció durante la mayor parte de la temporada. Finalmente, tras un arreón en el último tramo de competición, el conjunto azulino encadenó una serie de resultados positivos que lo llevaron a terminar en una mediocre pero suficiente antepenúltima posición que le otorgaba la ansiada permanencia en la categoría.

El CD Alhaurino comenzó la campaña 1975/76 dispuesto a evitar que se repitiera el agónico final vivido el año anterior. Para ello la entidad confeccionó un plantel formado por jóvenes y ambiciosos futbolistas que dotaron al club de una mayor calidad, la cual propició que el cuadro alhaurino completara el ejercicio de una manera tranquila y sin sobresaltos que lo condujo a finalizar en mitad de la tabla clasificatoria. El ejercicio 1976/77 arrancó con un novedoso proyecto que consistó en la contratación de jugadores experimentados en la categoría que reforzaron a la plantilla dándole una mayor mordiente y la designación del gran Juan "El Morao" como entrenador de la entidad. Así las cosas, la temporada tuvo el desarrollo esperado y el club respondió a las expectativas creadas en un principio, finalizando en la parte alta de la clasificación. El CD Alhaurino afrontó la temporada 1977/78 con pocas novedades en lo referente al apartado de fichajes, ya que tan solo se limitó a contratar varios jugadores con el objetivo de reforzar algo más el sólido plantel que se mantenía del año anterior. La temporada arrancó de la mejor manera posible, obteniendo el equipo excelentes resultados que pronto lo situaron en posiciones de privilegio. Con el paso de los partidos el joven plantel azulillo, lejos de amilanarse, obtuvo el temple y la confianza necesaria para mantener firmemente su lugar en la cabeza de la tabla, aguantándo hasta el final los intentos de Olímpica Victoriana o Míjas por arrebatarle el puesto. Finalmente la temporada tuvo un triste e injusto desenlace para los intereses alhaurinos, ya que en un final de infarto el At. Benamiel consiguió empatarle a 44 puntos y le arrebató una tercera plaza que otorgaba como premio un billete para disputar la promoción de ascenso a la Primera Regional Andaluza. Así las cosas, el conjunto alhaurino finalizó en una más que digna cuarta posición, tan solo superados por los intratables At. Coín, Autoescuelas Gallardo y el antes mencionado At. Benamiel. Con la amarga desilusión con la que concluyó el ejercicio anterior, el cuadro azulino comenzó el curso futbolístico 1978/79 confiando nuevamente en Juan "El Morao" como técnico para que dirigiera la nave azulilla en busca del soñado salto de categoría. La temporada se desarrolló por los mismos fueros que la anterior, siendo el Alhaurino un sólido conjunto capaz de vencer a cualquier contrincante. Los buenos resultados cosechados por el club durante la mayor parte del ejercicio se vieron empañados después de protagonizar un estrepitoso fin de campaña que propició que tanto el Churriana como el recién ascendido López Pinto le superaran en la clasificación, con lo cual el CD Alhaurino finalizaba en un insuficiente tercer lugar que nuevamente lo dejaba a las puertas del ansiado ascenso a la Primera Regional. La temporada 1979/80 dio el pistoletazo de salida con un sólido y firme propósito de lograr el ascenso. Para ello el club confeccionó un ambicioso proyecto que incluía una amplia renovación del plantel que consistió en sustituir a los jóvenes integrantes por algunos jugadores que le aportaron al equipo ese grado de veteranía necesario para llevar a buen puerto la firme encomienda del ascenso. Desde el inicio de la competición, el CD Alhaurino dejó bastante claro que en esta ocasión las intenciones de ascenso iban en serio y comenzó a practicar un fútbol alegre y vistoso que dejó maravillados a técnicos y jugadores rivales. Los excelentes resultados cosechados durante la primera vuelta le permitieron al club azulino situarse en la cabeza de la tabla clasificatoria tras superar a los difíciles conjuntos del Torre del Mar, Nerja, Álora o Marbésula. Nada más conquistar el liderato, el conjunto alhaurino hizo del Miguel Fijones un campo inexpugnable para sus adversarios, logrando importantísimos triunfos que le permitieron mantener e incluso aumentar las distancias con sus más inmediatos perseguidores. Finalmente, tras protagonizar una vibrante y aguerrida pugna con Los Boliches, el club de Alhaurín el Grande lograba el esperado ascenso después de proclamarse con todo merecimiento brillante campeón de la Segunda Regional "A". En un principio, el ascenso logrado encuadraba al CD Alhaurino en el tradicional Grupo Oriental de la Primera Regional, pero una repentina y polémica reestructuración llevada a cabo por la Federación Andaluza en las distintas categorías provocó que, tras barajar diversos proyectos, definitivamente se optara por la unificación de la Regional Preferente y la Primera Regional para formar una única categoría, la cual se denominó Regional Preferente Andaluza.

A consecuencia de ese salto de categoría, el CD Alhaurino fue incluido para la temporada 1980/81 en el Grupo Oriental de la nueva Regional Preferente Andaluza (competición en la que participaban equipos de Málaga, Granada, Jaén y Almería), debutando el 7 de Septiembre de 1980 con empate (0-0) frente al Puerto Malagueño en el Miguel Fijones. Desde los primeros encuentros el conjunto azulillo dejó claro que no se iba a conformar con la mera permanencia, sino que por el contrario lucharía por alcanzar objetivos de mayor empaque. Con el transcurrir de los partidos el Alhaurino se fue encaramando en los puestos privilegiados de la clasificación, llegando al tramo final con serias opciones de lograr un nuevo ascenso merced a triunfos importantes como el (2-4) en Cártama, el (6-1) al Mojácar, el (2-0) al At. Benamiel o el no menos importante (2-1) cosechado frente al intratable Fuengirola. Los últimos envites se convirtieron en una auténtica batalla campal, debido a que los clubes de Fuengirola, At. Benamiel, Alhaurino y Cártama estaban luchando por conquistar alguna de las dos plazas que otorgaban el ascenso directo a la Tercera División. La penúltima jornada llegó con el Fuengirola como dueño del primer puesto y con el Cártama completamente descolgado para la pelea final; Por lo que tanto At. Benamiel como C.D. Alhaurino lucharon sin cesar por un objetivo común: Hacerse con la segunda posición. Así las cosas, el Alhaurino cumplió con los pronósticos y venció a domicilio al colista Poliejido (1-2), transladando toda la presión al conjunto del Arroyo de la Miel, que visitaba el dificil Campo de Segalerva para medirse al Puerto Malagueño. Ese partido tuvo un desarrolllo muy polémico, ya que cuando transcurría el minuto 71 y con empate (0-0) en el marcador, el colegiado Millán señaló un penalti favorable al At. Benamiel alegando que un jugador local había interceptado el balón con las manos; La reacción de los futbolistas del Puerto contra el trencilla fue violenta, viéndose este obligado a suspender el encuentro. Ante esta situación, el comite federativo decidió que los 20 minutos restantes del choque se disputarían el 22 de Mayo en el Campo de Campanillas; Pero llegada tal fecha el Puerto Malagueño se presentó al partido con solo cinco jugadores, por lo que el colegiado se vio obligado a posponer de nuevo el choque. Tras este incidente el comite federativo fijó el 11 de Junio como fecha para tomar la decisión que zanjara definitivamente ese asunto. El 24 de Mayo se disputó la última jornada de la competición, en ella el Alhaurino doblegó con facilidad al Torredelcampo (5-1), mientras que el At. Benamiel hizo lo propio ganándole (2-1) al López Pinto. Manteniendo al margen la resolución del partido suspendido, el conjunto azulillo ocupaba momentáneamente la segunda plaza sumando un punto más que el equipo del Arroyo de la Miel, por lo que todo quedaba en el aire hasta que la Federación determinara la decisión final. Tras varias semanas donde la incertidumbre y la tensión estuvo presente en el seno de ambos clubes, por fin llegó el esperado 11 de Junio y con él la decisión definitiva del comité federativo acerca de ese famoso encuentro. Dicha solución consistió en darle el encuentro por perdido al Puerto Malagueño, situación que benefició al At. Benamiel debido a que sumó los dos puntos que necesitaba para auparse al segundo puesto y de esa forma conseguir el ascenso. El gran damnificado de esta situación fue el C.D. Alhaurino, que fue relegado a la tercera posición y para conseguir el salto de categoría necesitaba que el campeón de Ceuta venciera la eliminatoria entre los equipos del norte de África. La espera mereció la pena, ya que finalmente el 24 de Junio de 1981 el Imperio de Ceuta doblegaba al Real de Melilla por un global de (4-3), siendo este el resultado que certificaba de una vez por todas el anhelado ascenso del C.D. Alhaurino a la Tercera División del fútbol español, categoría a la que regresaba el conjunto azulillo tras veinte años de ausencia. Este éxito logrado ponía el punto y final a un ciclo prodigioso en el que la entidad había logrado la hazaña de encadenar la friolera de dos ascensos consecutivos.

El 20 de Septiembre de 1981, el C.D. Alhaurino comenzaba un nuevo periplo en el difícil e igualado Grupo IX de la Tercera División. Tras el histórico ascenso logrado el año anterior, el principal objetivo fijado para el ejercicio 1981/82 era conseguir la permanencia para así consolidar al equipo en la categoría. Desde el principio, la competición se desarrolló de una manera muy distinta a lo que se había planificado previamente, ya que el buen juego que el equipo estaba realizando y los buenos resultados que estaba obteniendo fueron los causantes de que el Alhaurino se convirtiera en el equipo revelación de la categoría y mediada la segunda vuelta de la liga ya tenía la permanencia en el bolsillo, situaciónque animó al club a luchar hasta el final por alcanzar un puesto alto en la clasificación. El colofón final a esa magnífica campaña tuvo lugar el 23 de Mayo de 1982, fecha en la que el C.D. Alhaurino venció (4-0) al Úbeda en el Miguel Fijones y se aupó hasta el quinto lugar de la tabla clasificatoria, posición que premiaba al club con la participación en la Copa SM el Rey por primera vez en su historia. Además, para culminar esa exitosa temporada, el delantero Antoñito terminó siendo el máximo artillero del Grupo IX de la Tercera División al anotar 25 goles con la camiseta azulilla. Tras esta formidable temporada realizada, el cuadro Alhaurino fue invitado a participar en el Trofeo Fino Tio Mateo, torneo que se disputó en Agosto de 1982 en el "Estadio El Pozuelo" de Torremolinos; En la primera semifinal el C.D. Alhaurino derrotó al At. Benamiel, mientras que en la otra el Juventud de Torremolinos se deshizo de un combinado formado por jugadores del At. Malagueño y C.D. Málaga. Finalmente el conjunto azulillo arrasó en la final al Juventud de Torremolinos y se adjudicó el torneo, hecho que le sirvió para obtener bastante fama y prestigio en la provincia de Málaga. La temporada 1982/83 practicamente comenzó con el torneo copero, donde el conjunto azulillo quedó emparejado para su primera eliminatoria con el At. Malagueño, rival que también militaba en Tercera División. El primer envite, disputado en suelo capitalino el 3 de Septiembre de 1982, se saldó con un ajustado triunfo (3-2) para el filial malacitano, con lo cual el desenlace final se transladó al encuentro de vuelta a disputar una semana después en nuestro municipio. Llegado tal dia, el C.D. Alhaurino no dio opción a una posible sorpresa y doblegó con facilidad al conjunto filial, endosándole un inapelable (3-0) con el que certificaba su pase a la siguiente ronda del torneo del KO. El sorteo celebrado en Madrid con motivo de la segunda eliminatoria, deparó el enfrentamiento del conjunto azulillo con el Club Deportivo Málaga, entidad que por entonces militaba en la Primera División. El primer encuentro se disputó la lluviosa tarde del Miércoles 29 de Octubre de 1982 en un Campo Miguel Fijones que lució sus mejores galas mostrando un lleno total y absoluto. La alineación que el conjunto Alhaurino presentó para ese histórico choque fue la compuesta por: Atencia, Reyes, Chafino, Bravo, Aragón, Salvador (Vicente), Damián, Tangolo, Blas, Antoñito y Tino (Jerez). El partido tuvo un desarrollo bastante igualado y ambos conjuntos dispusieron de buenas oportunidades para haber inaugurado el marcador, pero con el paso de los minutos el cansancio y el desgaste físico que afloró en los locales unido a la superioridad técnica y táctica que poseían sus oponentes, dio pie a que faltando tan solo cuatro minutos para la conclusión del encuentro Albís, tras un gran centro de Martín, estableciera el (0-1) que prácticamente le garantizaba al equipo costasoleño su pase a la siguiente eliminatoria. Una semana más tarde, el Alhaurino finalizaría su corta pero inolvidable andadura por la Copa del Rey rindiendo visita al mítico Estadio de La Rosaleda, campo que unos meses antes había albergado varios encuentros de la Copa del Mundo celebrada en nuestro pais durante el verano de 1982. El encuentro se desarrolló con un guion muy distinto al disputado en nuestra localidad, siendo el C.D. Málaga el absoluto dominador del juego, situación que le sirvió para certificar su billete hacia la siguiente fase tras golear (4-0) a un combativo Alhaurino que, pese a ser un conjunto con un potencial infinitamente menor al de su adversario, logró durante muchos minutos poner en apuros a un conjunto instalado en la élite del balompié español. Tras la aventura de la copa, el equipo volvió a centrarse en la liga, donde firmó otra buena campaña y consiguió con holgura la permanencia. Con el firme propósito de consolidar definitivamente al equipo en la categoría arrancó la temporada 1983/84, cuyo comienzo fue uno de los más fulgurantes que se recuerdan en la historia del C. D. Alhaurino, ya que en la séptima jornada el equipo aun permanecía invicto y se encontraba instalado el el liderato del Grupo IX de la Tercera División habiendo cosechado la friolera de seis triunfos y un empate. Tras erste prometedor inicio el equipo siguió rindiendo a un nivel excepcional, hecho que le llevó a vencer tal cantidad de partidos que llegó al ecuador de la competición ocupando la segunda posición clasificatoria, tan solo superado por el C.D. Fuengirola. Además, el 12 de Febrero de ese mismo año el Alhaurino consiguió su mayor goleada de su historia en Tercera División tras vapulear por (8-0) al Recreativo Bailén. El sensacional momento deportivo que estaba atravesando el conjunto azulillo propició su inscripción en la Copa de la Liga, competición organizada por la Federación Andaluza y en la cual podían participar todos los clubes de de los grupos andaluces de Tercera que quisieran formar parte de ella. Finalmente fueron trece los equipos que lucharon por obtener ese título. La primera eliminatoria emparejó al C.D. Alhaurino con el temido rival que por aquel entonces era el Úbeda. Al final, para sorpresa de muchos, el equipo azulillo consiguió doblegar al conjunto ubetense tras vencerle en dos emocionantes choques, con lo que sellaba su pase a semifinales. El sorteo realizado por la Federación Andaluza deparó el enfrentamiento del modesto Alhaurino con el todopoderoso Sevilla Atlético. En el primer encuentro, disputado la tarde del 14 de Abril de 1984 en el Campo Miguel Fijones, el filial hispalense vapuleó sin piedad al conjunto azulillo venciéndole por un abultado (1-4), resultado que dejaba la eliminatoria vista para sentencia. Así las cosas, el encuentro de vuelta a disputar en Sevilla se convertía en un mero trámite, siendo la primera visita del Alhaurino al histórico Estadio Sánchez Pizjuan el único aliciente que rodeaba al partido. El once que el conjunto azulillo presentó en la capital hispalense estuvo formado por: Villegas, Peláez, Milán (Martín), Chafino, Mariano, López, Dieguito, Villodres, Miguelito, Paito y Marín (Chinche). Finalmente estos futbolistas no pudieron evitar que el filial sevillista les endosara un sonrojante (5-0). Tras la decepción protagonizada en este torneo, el conjunto azulillo se propuso finalizar la temporada en posiciones que le garantizara otra nueva participación en la Copa SM el Rey. La cosa a priori no pintaba nada mal, debido a que el Alhaurino llegaba a la última jornada dependiendo de sí mismo; Pero el destino quiso ser caprichoso y deparó que en ese último envite, a disputar el 23 de Mayo de 1984 en el Miguel Fijones, el conjunto azulillo se viera las caras con el Villanueva del Arzobispo, equipo con el que se encontraba empatado a puntos. Finalmente el conjunto jienense fue el que se llevó la vistoria (1-3), resultado que dejaba al C.D. Alhaurino en una insuficiente séptima posición que le dejó sin su billete para el torneo del KO, después de haber tenido la clasificación al alcance dela mano a lo largo de la temporada. La temporada 1984/85 comenzó con un guion bien distinto al desarrollado en el ejercicio anterior, debido a que el equipo carecía de esa solvencia con la que obtuvo tantos triunfos a lo largo de las temporadas anteriores. Durante la mayoría la la campaña el equipo deambuló por la zona baja de la clasificación, siendo las sufridas victorias cosechadas en el Miguel Fijones la clave para mantener al club fuera de las incómodas posiciones de descenso. Finalmente la temporada tuvo un final feliz para el Alhaurino, certificando la ansiada salvación tras vencer (2-0) al C.D. Estepona en la última jornada. La campaña 1985/86 comenzó con la misma tónica que la anterior, pero esta vez con la salvedad de que durante la primera vuelta el Miguel Fijones comenzó a dejar de ser ese fortín inexpugnable que tantos triunfos vitales le había dado al conjunto Alhaurino. Cuando llegó el último tercio de competición, el equipo se encontraba tan hundido en la clasificación que cuando quiso remontar el vuelo ya era demasiado tarde, porque pese a encadenar una serie de resultados positivos que le hicieron recobrar serias opciones de conseguir la salvación, sufrió una inoportuna derrota (1-0) en el campo del Atlético de Coín en la penúltima jornada que certificó el dramático descenso a Regional Preferente; Descenso que se producía después de haber realizado unas buenas temporadas en la Tercera División. Pero, como si de un auténtico milagro se tratase, el equipo todavía tenía una oportunidad extra de lograr la permanencia debido a que los conjuntos del Calvo Sotelo, Lorca C.F. y Real Jaén (que militaban en Segunda B), habían sido descendidos a Categoría Regional por impagos a sus jugadores; Para cubrir las plazas vacantes que habían dejado esos tres clubes en sus respectivos grupos de Tercera División, se repescó al C.D. Móstoles, Olímpico Totana y C.D. Alhaurino. Estos acontecimientos propiciaban que el conjunto azulillo lograra la permanencia de manera administrativa; Pero esta decisión aun no era definitiva, ya que el veredicto final se anunciaría en la reunión del 28 de Agosto de 1986; Ese día, el tándem formado por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y la Liga de Fútbol Profesional (LFP) perdonó las deudas a los tres conjuntos morosos de Segunda B. Ante esta situación, Juan "El Morao" (por entonces directivo del C.D. Alhaurino) junto a representantes de los otros dos clubes damnificados por esta decisión se concentraron en las puertas de la Federación en Madrid. Dicha protesta no tuvo el efecto deseado y en la tarde del 4 de Septiembre el recurso presentado por estos equipos fue declarado ocioso y como consecuencia de ello C.D. Móstoles, Olímpico Totana y C.D. Alhaurino dieron finalmente con sus huesos en la Regional Preferente de sus respectivas comunidades. Tras el terrible golpe moral que supuso la solución final a ese polémico asunto, el cuadro azulillo se disponía a comenzar de la mejor manera posible su nueva andadura por la recién creada Regional Preferente de Málaga; El poco tiempo disponible fue el handicap que privó a la directiva de poder confeccionar una plantilla competitiva que le permitiera cumplir con el proyecto de retorno a la categoría nacional. Así las cosas, el conjunto Alhaurino logró completar un más que digno ejercicio 1986/87 en el que finalizó en una tercera plaza que lo dejó a tan solo dos puntos de la fase de ascenso. Con las miras puestas en alcanzar las posiciones de privilegio arrancó el ejercicio 1987/88, objetivo que no se cumplió debido a la mala suerte que acompañó al C.D. Alhaurino a lo largo de aquella temporada, lo cual hizo que finalizara en un insuficiwente tercer puesto que le obligaba a permanecer un año más en la categoría. La temporada 1988/89 tuvo un desarrollo inesperado tanto para la directiva como para los aficionados, ya que el feliz proyecto de ascenso con el que comenzó la campaña pronto se convirtió en un desastre deportivo que a punto estuvo de costarle un catastrófico descenso a Primera Regional, hecho no se consumó gracias a unos triunfos vitales cosechados en los últimos encuentros que le hicieron finalizar en la undécima posición clasificatoria. Tras el susto acontecido el año anterior, la campaña 1989/90 comenzó con un sólido proyecto que tenía como objetivo primordial alcanzar posiciones que le permitieran al club luchar por el ascenso. Con el transcurrir de los partidos, los jóvenes futbolistas que componían el plantel azulino lo dieron todo por mantener al equipo en las primeras posiciones y como fruto de esa entrega lograron sumar una gran cantidad de triunfos que le hizo superar tanto al Puerto Malagueño como al Churriana y proclamarse campeones de la categoría, situación que le permitía al C.D. Alhaurino participar en la liguilla de ascenso a la Tercera División. El sorteo emparejó al conjunto azulillo en el Grupo III junto al Baeza, Berja y Almuñecar; A priori parecía un emparejamiento fácil, pero con el paso de las jornadas el sueño del ascenso se desvaneció por completo debido a que un intratable conjunto baezano se adueñó del primer puesto y dejó al C.D. Alhaurino sin opciones de ascender. Ante esta situación, el conjunto azulillo se veía obligado a permanecer otro año más en el pozo de la Regional Preferente. La temporada 1990/91 dio el pistoletazo de salida con una renovada y ambiciosa plantilla que no renunciaba a repetir los éxitos pasados. La inexperiencia de los jóvenes jugadores de la plantilla fue la razón por la cual el club realizó una temporada mediocre en la que coqueteó en demasía con un descenso que se hubiera producido con casi toda seguridad de no ser por unos agónicos triunfos obtenidos al final que le separaron tan solo un punto de la fatídica promoción de descenso. El ejercicio 1991/92 tuvo un desarrollo bastante plácido para el conjunto Alhaurino, ya que esta vez el objetivo principal dejó de ser la lucha por el ascenso para centrarse simplemente en consolidar al grupo en la categoría para así obtener con holgura la permanencia y evitar paras los agobios del año anterior. Así pues, el equipo finalizó en una cómoda sexta posición que le hacía mirar al futuro con bastante optimismo. La temporada 1992/93 dio comienzo a una nueva etapa en el que la entidad azulina contaba con una plantilla remozada cuyo deseo principal era intentar el salto de categoría. A lo largo de la competición, el equipo se mantuvo como firme candidato a ocupar una posición que le garantizara la participación en la fase de ascenso, pero finalmente los jugadores sufrieron en el momento clave de la temporada un inoportuno bajón que lo relegó a un insuficiente cuarto lugar. El inesperado tropiezo con el que acabó la campaña anterior no mermó los ánimos de un equipo que, pese a haber llebado una amplia renovación del plantel, comenzó la temporada 1993/94 con el serio propósito de instalarse en las posiciones de ascenso. Todas estas esperanzas se fueron al traste después de un periodo dubitativo acontecido en el inicio de la campaña, lo cual provocó que el cuadro Alhaurino fuera a remolque durante el resto de competición liguera y se alejó tanto de suobjetivo que, ni siquiera un excelente arreón final le permitió alcanzar a los intratables SD Malagueña y Manilva-Sabinillas. Con lo cual el Alhaurino se veía obligado a permanecer otro año más en la Regional Preferentev merced a ese tercer puesto obtenido. Con una profunda renovación llevada a cabo tanto en la plantilla como en el banquillo y con las ilusiones totalmente renovadas por parte de la directiva, arrancó la temporada 1994/95. Se palpaba en el ambiente que esta vez todo se desarrollaría de una manera muy diferente a lo visto con anterioridad y que ese año la posibilidad del ascenso estaba más cerca que nunca. El conjunto azulillo comenzó el nuevo ejercicio de una forma arrolladora, ya que su gran acierto rematador unido a una férrea defensa le permitió obtener una gran cantidad de triunfos que rápidamente le permitió encaramarse en el liderato de la clasificación y logró distanciarse cada vez más con sus inmediatos perseguidores. Una pequeña crisis de resultados ocurrida en la mediación de la segunda vuelta favoreció que sus rivales le alcanzaran, situación que provocó un igualadísimo final de temporada. El conjunto Alhaurino certificó su participación en la fase de ascenso tras doblegar (2-1) al Pizarra en la penúltima jornada. El último encuentro de la competición fue de auténtico infarto, ya que el Alhaurino tenía que rendir visita al feudo del Manilva-Sabinillas, con lo cual el vencedor se proclamaría campeón de la categoría. Para este partido un simple empate le servía al conjunto azulino, pero finalmente el equipo local se llevó el triunfo (1-0) y dejó al club Alhaurino en la segunda posición. El sorteo de la liguilla de ascenso encuadró al C.D. Alhaurino en el grupo III junto al Motril, San Isidro de Níjar y Recreativo Bailén. A priori el camino hacia la Tercera División no planteaba muchas dificultades, pero un desafortunado empate (0-0) en casa frente al San Isidro y una inoportuna derrota en Motril (3-1) complicaron mucho el objetivo del ascenso. Finalmente en la última jornada, disputada el 24 de mayo de 1995, el Alhaurino viajaba a Níjar para verse las caras con el San Isidro, conjunto con el que se encontraba empatado a puntos, con lo cual el vencedor de ese encuentro sería el que finalmente saborearía las mieles del éxito. El encuentro fue bastante igualado y ambos equipos tuvieron numerosas oportunidades para marcar, siendo finalmente el equipo nijareño el que se llevó la victoria (1-0) y de esa forma certificó su ascenso a la Tercera División. Pese a la tremenda decepción que supuso esa derrota, el club de Alhaurín el Grande aun tenía una última oportunidad de lograr el salto de categoría; Esta opción consistía en una promoción a disputar frente al subcampeón sel Grupo IV, que en este caso era un viejo conocido como el Manilva-Sabinillas. El primer envite jugado el 18 de Junio en Manilva se saldó con un desolador (3-0) que parecía alejar definitivamente el sueño del ascenso. Pero cuando todo parecía abocado a un triste final, la fortuna se alió con el C.D. Alhaurino de tal manera que ni siquiera hizo falta disputar el encuentro de vuelta, debido a que el triunfo del O'Donnell ceutí en la eliminatoria del norte de África unido con los ascensos del UD San Pedro, Málaga CF y Vélez CF a Segunda División B propició que en el Grupo IX de la Tercera División quedaran suficientes plazas vacantes para que tanto Manilva-Sabinillas como Alhaurino lograran el ansiado salto de categoría.

Tras estar una década vagabundeando por la Regional Preferente, el Alhaurino volvía a categoría nacional y lo hacía comenzando la temporada 1995/96 con un proyecto ilusionante que marcaba como objetivo principal la permanencia en la Tercera División. Todo lo planeado con anterioridad varió considerablemente nada más arrancar la competición, ya que el conjunto azulillo no respondió a las expectativas creadas en un principio y sobre el terreno de juego demostró ser un equipo inferior al resto de conjuntos de la categoría. Tan mal papel estaba desarrollando elclub que al cumplirse el ecuador de la competición tan solo había sido capaz de obtener dos sufridas victorias frente al Maracena y Adra, situación que le llevó a hundirse en las últimas posicionesde la tabla clasificatoria. La segunda parte de la competición se desarrollaría por los mismos fueros que la primera, viéndose el Alhaurino incapaz de doblegar a casi ninguno de sus adversarios. Cuando la temporada encaraba su tramo final, el club Alhaurino encadenó una serie de resultados positivos que le hicieron sumar bastantes puntos y le permitieron así soñar con una posible salvación; Pero el poco tiempo existente y la gran cantidad de derrotas cosechadas a domicilio fueron los condicionantes que privaron al C. D. Alhaurino de alcanzar la ansiada permanencia en la categoría. Finalmente el 28 de abril de 1996 se consumó el irremediable descenso a Regional Preferente tras caer (1-2) en el Campo Miguel Fijones frente al Arenas Armilla. Tras esta decepción ocasionada por el descenso, el conjunto Alhaurino dio un paso muy importante de cara a su futuro inmediato, ya que el 24 de Julio de 1996 se fundó el C.D. Alhaurino "B" (filial azulillo), cuya misión fue formar a jóvenes promesas de la localidad con el objetivo de que posteriormente pasaran a formar parte de la primera plantilla. El debut del filial en competición federada fue esplendoroso, ya que en la temporada 1996/97 consiguió hacer una excelente campaña en la que sumó 59 puntos que le sirvieron para proclamarse subcampeón de la Segunda Regional (solo superado por el Manilva-Sabinillas "B"), hecho que le llevó a lograr el ascenso a la Primera Regional. La campaña 1996/97 comenzó con un claro y conciso objetivo en mente: Conseguir el retorno a la Tercera División. Para lograr tal meta, la directiva se puso manos a la obra y confeccionó un bloque competitivo en el que la mezcla de juventud y veteranía fue un aspecto clave en el devenir de la temporada. La campaña se desarrolló de una manera que sorprendió a propios y a extraños, ya que desde un principio el ejercicio se convirtió en un auténtico paseo militar para el Alhaurino que, gracias a una impenetrable retaguardia y un inspiradísimo ataque, obtuvo la barbaridad de 23 triunfos en 34 encuentros que le sirvieron para sumar los 78 puntos con los que se alzó con el subcampeonato de la categoría y de paso certificó su presencia en la siempre larga y dificil fase de ascenso a Tercera División. El sorteo encuadró al Alhaurino en el grupo IV junto al Vandalia, Arjonilla y Parador. El comienzo de la liguilla fue muy positivo para el conjunto azulillo, ya que tras un vibrante encuentro disputado en el Miguel Fijones venció (2-1) al Vandalia, con lo cual asestaba un duro golpe a su teórico rival en la disputada carrera por el ascenso. La buena ventaja obtenida en la primera jornada se dilapidó tras ceder un absurdo e inexplicable empate (1-1) frente a un dévil Parador que atesoraba un potencial infinitamente menor al del cuadro azulino. Tras este desafortunado tropiezo, el Alhaurino se empleó a fondo y en los sucesivos envites consiguió doblegar sin demasiadas complicaciones tanto al Arjonilla como al Parador; Mientras tanto, el Vandalia también hizo lo propio al desacerse de sus contrincantes, con lo cual a falta del último partido se llegaba con el Alhaurino superando en un solitario punto a su inmediato perseguidor. El destino fue caprichoso y deparó que en ese último encuentro, a disputar el 29 de Junio en tierras granadinas, tanto Peligrinos como Alhaurinos midieran sus fuerzas en un duelo fraticida en el que unos saborearían las mieles del éxito y el otro se quedaría con el regusto amargo de la derrota. En esa final de Peligros un simple empate era el resultado que le bastaba al cuadro de Alhaurín el Grande para certificar su vuelta a catagoría nacional, mientras que para el conjunto nazarí la victoria se antojaba de vital importancia. El encuentro fue un auténtico partido a cara de perro debido a lo que se jugaban ambos contendientes, con lo cual la tensión y el nerviosismo fueron una constante en el desarrollo del choque, acrecentándose estas conforme transcurrian los minutos. Durante el encuentro los futbolistas azulillos lo dieron todo para lograr un resultado favorable a sus intereses, pero finalmente el marcador reflejó un ajustado (2-1) que premiaba al Vandalia con el ascenso a la Tercera División y condenaba al CD Alhaurino a permanecer en la Regional Preferente. Tras esta devacle, el conjunto azulillo aún tenía una última opción de ascender, ya que el segundo puesto obtenido le daba la posibilidad de disputar la promoción de repesca frente al subcampeón del grupo III, que en esta ocasión se trataba del Campohermoso de Níjar. Pero esta eliminatoria finalmente no se disputó ante la imposibilidad de ascender que tenían ambos clubes, debido a que la única plaza vacante existente en Tercera División sería ocupada por el Gimnástico de Melilla, conjunto vencedor de la eliminatoria del norte de África. Ante esta situación, el CD Alhaurino tuvo que conformarse con permanecer otro año más en la Regional Preferente tras el duro golpe moral que le supuso el haberse quedado a las puertas del ansiado ascenso a la Tercera División. Tras haber digerido de la mejor manera posible el mal trago que supuso el desenlace del ejercicio anterior, daba comienzo la campaña 1997/98, y lo hacía con el Alhaurino fichando a jóvenes futbolistas para reforzar un plantel que tenía como única e inexcusable meta el ascenso a categoría nacional. A priori el conjunto azulillo era, tanto por presupuesto como por plantilla, un claro favorito a ocupar al final de temporada un puesto privilegiado en la clasificación. Tras un comienzo dubitativo e irregular, el Alhaurino se quedó algo rezagado y propició que rivales como la recien nacida U.D. Marbella y el potente conjunto de la Unión Estepona le superaran en la clasificación y le hicieran ir a remolque durante el resto de la campaña. Finalmente la reacción en el último tramo de competición no fue suficiente para que el Alhaurino se enganchara al tren del ascenso, con lo cual se tuvo que conformar con una meritoria pero insuficiente tercera posición. Tras la pequeña decepción acontecida la campaña anterior, el equipo azulillo arrancaba la temporada 1998/99 con idéntico propósito que en anteriores ejercicios, es decir, intentar por todos los medios conseguir el ascenso a la Tercera División. La temporada dio su pistoletazo de salida de la mejor manera posible , ya que desde un principio el conjunto Alhaurino se adueñó del primer puesto de la clasificación y a medida que pasaban las jornadas se fue convirtiendo en un sólido y aguerrido equipo, lo cual le permitió apropiarse del liderato de la clasificación y convertirse en un auténtico rival a batir para el resto de sus adversarios. Así las cosas, faltando varios encuentros para la conclusión de la liga regular el Alhaurino se proclamó campeón de la categoría, hecho que le permitió participar en la siempre complicada e impredecible liguilla de ascenso a Tercera División. El pertinente sorteo encuadró al C.D. Alhaurino en el Grupo III junto a Vera, Carolinense y Granada "B". En esta ocasión, el cuadro azulino no estaba dispuesto a dejar escapar la oportunidad del ascenso y desde el principio se erigió en un peligroso conjunto capaz de sorprender y vencer a cualquier rival, como lo demuestra el sorprendente triunfo logrado a domicilio frente al Granada "B" o el doble empate obtenido frente a otro gallito del grupo como el Carolinense. Tras los buenos marcadores cosechados con anterioridad, el Alhaurino llegaba a la penúltima jornada como líder del grupo y aventajando en dos puntos al Vera, su rival en ese penúltimo envite, con lo cual un simple empate en la localidad almeriense le era suficiente al club azulillo para depender de sí mismo en el último encuentro. Tras un partido lleno de emoción, nerviosismo e intriga el Alhaurino obtuvo la recompensa a su gran esfuerzo y logró sumar una valiosísima igualada (1-1) que le permitía seguir dependiendo de sí mismo en la última jornada. Finalmente, el 13 de Junio de 1999, se disputó el último partido de la liguilla en el cual el Alhaurino se tenía que enfrentar al deshauciado Granada "B", la victoria era el único resultado que le daba al conjunto azulino el ascenso matemático y así no tener que depender del resultado de otros encuentros. Para este transcendental envite el apoyo de la afición resultaba crucial, por lo que desde bastante antes de comenzar el choque la afición azulilla ya abarrotaba el Estadio Miguel Fijones caldeando así el ambiente del partido. Desde el principio, gracias al apoyo de los seguidores y al ímpetu con el que los jugadores dirigidos por Francisco "Kiki" saltaron al terreno de juego, el encuentro se convirtió en un auténtico vendaval azulillo que, a base de una defensa aguerrida y un ataque letal, barrió del campo a un filial granadino que desde ese instante y hasta la conclusión del choque fue un mero espectador más en la gran fiesta alhaurina. Al final de la contienda el marcador reflejaba un contundente (3-0), resultado que llevaba al C.D. Alhaurino a conseguir el anhelado ascenso a la Tercera División del fútbol español. Tras la gran satisfacción que supuso el salto de categoría acontecido el año anterior, la directiva se puso manos a la obra y desde un principio intentó por todos los medios confeccionar un plantel que afrontara la campaña 1999/00 con garantias de éxito en su nueva andadura en una competición tan dura y traicionera como la Tercera División. La temporada comenzó de la peor manera posible, debido a que ttras la disputa de la decimoprimera jornada el equipo aun no había sido capaz de vencer ningún encuentro y había sumado la paupérrima cifra de 3 puntos tras sendios empates conseguidos, eso sí, ante rivales de entidad como el At. Malagueño, Antequera o Almería. Tras una leve mejoría acontecida entre el final de la primera parte del campeonato y el comienzo de la segunda, el equipo logró tomar aire y gracias a encadenar varios resultados positivos comenzó a salir de un último puesto en el que se encontraba inmerso desde el inicio de la temporada. El 27 de marzo de 2000, tras caer derrotado (2-0) en el viejo Estadio de San Francisco a manos del C.D. Loja, todo el mundo daba por muerto a un C.D. Alhaurino que se encontraba hundido moralmente y prácticamente deshauciado al encontrarse a siete puntos de la salvación. En un momento tan crítico y delicado como este, lejos de arrojar la toalla, el vestuario se armó de valor y se conjuró en busca de alcanzar el milagro de la permanencia. La primera parte de este proyecto se fotjó tras desacerse en el Miguel Fijones del CD Martos por un contundente (3-0). Sin tiempo para saborear el triunfo anterior, el equipo tenía que viajar a tierras jienenses para medirse al At. Mancha Real en lo que se denominó un auténtico match-ball por la permenencia, ya que ambas entidades llegaban con la imperiosa necesidad de vencer para no caer al abismo del descenso. Tras un duro choque el Alhaurino obtuvo un inolvidable (1-2) que dejaba al club de Alhaurín el Grande un poco más cerca de su objetivo y de paso mandaba al infierno al conjunto de la capital del santo reino. Después de la sorprendente y trabajada victoria cosechada a domicilio la jornada anterior, el Alhaurino saltó al fortín del Miguel Fijones dispuesto a dejar casi finiquitada la salvación en la categoría, circunstancia que logró tras vapulear por un incontestable (6-1) al San Isidro de Níjar. Un triunfo en el penúltimo encuentro le hubiera bastado al conjunto Alhaurino para lograr la salvación, pero tras realizar un lamentable partido cayó estrepitosamente goleado (5-1) en el feudo del Roquetas y se vió obligado a prolongar la agonía una semana más. En ese último envite, a disputar el 25 de mayo en nuestra localidad, el conjunto azulillo dependía de sí mismo y logrando el triunfo estaba automáticamente salvado. Para ayudar al club en ese trascendental momento, la fiel parroquia azulilla respondió a la llamada y abarrotó el Miguel Fijones con el objeto de llevar en volandas a un conjunto alhaurino que salió dispuesto a darlo todo en el terreno de juego, función que cumplió perfectamente tras realizar un sobervio partido que le valió para derrotar a la UD San Pedro (2-0) y de esa manera sellar definitivamente la ansiada permanencia en Tercera División. Para evitar que se produjera el mismo nerviosismo y el sufrimiento provocado por la agónica salvación obtenida con anterioridad, el CD Alhaurino optó por dar un cambio radical a su imagen; Con lo cual la entidad vivió un verano convulso en el que la principal novedad fue la llegada de Fernando Bogajo a la presidencia, y con él tambien se produjo un desembarco de nuevos fichajes que dotaron al equipo de una mayor técnica y calidad para de esa forma afrontar la nueva campaña 2000/01 con garantías de éxito. Como director de este novedoso proyecto se eligió a un hombre experto en estas lides como Paco Flores, el cual guio al equipo a conseguir excelentes resultados que lo llevaron a codearse desde el principio con los gallitos de la categoría. L principal clave de aquel éxito fue que el cuadro Alhaurino convirtió en un auténtico fortín el Miguel Fijones, donde obtuvo triunfos de renombre como la goleada (3-0) endosada al At. Malagueño, el (2-0) cosechado frente al Torredonjimeno o el sorprendente (2-0) asestado al que a la postre resultaría campeón de la competición, la UD Marbella. Esta solidez mantenida en casa unida con varias victorias arrancadas fuera, le permitieron al CD Alhaurino llegar a la última jornada con remotas pero probales opciones de clasificarse para la liguilla de ascenso a Segunda B. Finalmente el sueño del posible ascenso se esfumó tras caer derrotado (1-0) en tierras almerienses frente al Mármol Macael, resultado que le condujo a terminar en una sorprendente y meritoria sexta posición. Con el buen sabor de boca que dejó la excelente campaña realizada el año anterior, el CD Alhaurino comenzaba el ejercicio 2001/02 con la mente puesta en alcanzar lo antes posible la permanencia y, si ello fuera posible, intentar repetir el magnífico papel desempeñado el curso anterior. Las buenas vibraciones previstas en un principio se esfumaron a las primeras de cambio debido a un arranque irregular en el que una serie de malos resultados dieron pie a que la incertidumbre y el pesimismo se instalaran en el seno de la entidad. Tras ese irregular inicio, el conjunto azulillo se puso manos a la obra y logró una serie de victorias que le permitieron llegar al ecuador de la temporada lejos de las temidas posiciones de descenso, lo cual le dio al equipo la suficiente confianza para afrontar el resto de compromisos ligueros con suficientes garantías de éxito. Recién comenzada la segunda vuelta, una urgente normativa de la RFEF consistente en solicitar la inminente instalación de hierba artificial en los estadios de todos y cada uno de los clubes pertenecientes a categoría nacional obligó al CD Alhaurino a reformar el Campo Municipal Miguel Fijones para sustituir el antiguo terreno de albero por uno acondicionado con césped artificial; Ante esta situación, el club azulillo no tuvo más remedio que buscar a toda prisa un recinto deportivo cercano para disputar allí sus encuentros como local. Tras numerosos contactos con clubes de la Comarca del Guadalhorce, definitivamente fue el At. Estación quien cedió gentilmente al CD Alhaurino el Campo Municipal de la Estación de Cártama hasta la conclusión de aquella campaña. Tras este repentino cambio de sede, se temió que la plantilla no se aclimatara al nuevo terreno de juego y eso influyera negativamente en los resultados; Pero el plantel azulino no notó la diferencia y obtuvo una serie de triunfos que le permitieron auparse hasta la decimotercera posición y con ello obtuvo una cómoda salvación en la Tercera División.

El CD Alhaurino encaró la temporada 2002/03 con el propósito de armar un bloque sólido que le garantizara el conseguir la permanencia sin pasar sobresaltos de última hora. Así las cosas, Jesús Calzado fue designado para ocupar el banquillo y para confeccionar la plantilla la entidad se reforzó con futbolistas jóvenes como Chiqui, Galiano o Pablo que le dieron cierta frescura al plantel y con jugadores experimentados como Millán que aportaron ese grado de veteranía necesario para llevar a buen puerto el proyecto de la permanencia. La temporada dio el pistoletazo de salida coincidiendo con con un momento histórico tanto para la localidad de Alhaurín el Grande como para el CD Alhaurino; Se trataba nada más y nada menos que del estreno oficial del nuevo césped sintético del remozado Campo Miguel Fijones, siendo el primer campo homologado por la FIFA en toda España. Dicho acontecimiento se celebró el 28 de Septiembre de 2002 aprovechando la disputa del encuentro correspondiente a la segunda jornada del Grupo IX de Tercera División que enfrentaba al cuadro azulino con el debutante UD Almería "B", finalizando dicho envite con un vibrante empate (2-2). El primer tercio de competición se desarrolló de una manera inesperada, ya que el conjunto azulillo encadenó una serie de resultados negativos que lo arrastraron hacia las posiciones de peligro. Tras sufrir este pequeño bache, el equipo recuperó el instinto ganador y rápidamente logró asentarse en la zona media de la clasificación, hecho que consiguió tras convertir al Miguel Fijones en un auténtico fortín en el que pocos fueron los rivales que lograron vencer. Al comienzo de la segunda parte del campeonato se produjo otro acontecimiento histórico para el conjunto azulillo, debido a que el 23 de Enero de 2003, en los prolegómenos del encuentro perteneciente a la vigesimocuarta jornada que enfrentaba al conjunto azulino con el CD Baza, se produjo el estreno del himno oficial del club compuesto por José María Fernández. Dicho estrenoresultó talismán debido a que el cuadro azulillo se impuso al conjunto bastetano endosándole un contundente (4-0). Desde ese instante hasta el final del campeonato el Alhaurino consiguió sumar numerosos triunfos, los cuales le permitieron alcanzar la deseada permanencia con varias jornadas de antelación. Como broche final a aquella inolvidable temporada, el Alhaurino se permitió el lujo de derrotar en casa (1-0) al todopoderoso Granada 74, conjunto que a la postre se proclamaría campeón de la categoría. Una temporada más tarde, el Alhaurino comenzó de una manera dubitativa, sin saber claramente si el objetivo encomendado para esa campaña era conformarse con la mera permanencia o luchar por alcanzar cotas mayores. Tras obtener resultados de todo tipo, al final de la primera vuelta el equipo se encontraba situado en la parte media de la clasificación y con muy pocas opciones de meterse en la pelea por posiciones privilegiadas; Pero como si de un milagro se tratara el Alhaurino cambió radicalmente y protagonizó una remontada asombrosa que comenzó el 24 de Enero de 2004, fecha en la que el Alhaurino venció en el Miguel Fijones al lider e invicto Granada 74 por un contundente y sorprendente (5-0). Tras este encuentro el conjunto azulillo volvió a sorprender por su gran acierto rematador que le llevó a ser el mejor equipo de toda la Tercera División del Fútbol español en el tramo final de temporada debido a que firmó una espectacular racha en la que ganó ocho de los últimos nueve partidos, realizando grandes encuentros tanto fuera como en su feudo, como el histórico (1-5) cosechado en Antequera, la goleada endosada al Santa Fe (7-0), o el no menos importante (3-0) conseguido frente al todopoderoso Granada CF. Después de esta vertiginosa remontada, el club finalizó la temporada habiendo marcado la friolera de 80 goles y obteniendo la cifra de 72 puntos, hechos que le hicieron quedarse a las puertas de disputar por vez primera una Fase de ascenso a Segunda B.

El CD Alhaurino, fenomenalmente dirigido por Pepe Rivas, comenzó la temporada 2004/05 de una manera asombrosa e ilusionante, situándose rapidamente en los puestos privilegiados de la clasificación; Durante la primera vuelta ni los más optimistas creían que el equipo sería capaz de resistir la presión de mantenerse en la cabeza de la tabla clasificatoria. El gran juego que el conjunto azulillo estaba desplegando no pasó desapercibido para el resto de los rivales, que pronto tildaron al club Alhaurino de ser uno de los principales candidatos a disputar, allá por el mes de Junio, la Fase de ascenso a Segunda B. Con el transcurrir de las jornadas, el potencial del equipo fue plasmándose en los resultados obtenidos, algunos de ellos en encuentros que pasarán a la posteridad, como el histórico (1-2) cosechado en el Estadio de Los Cármenes frente al Mítico Granada CF, o algunas goleadas escandalósas conseguidas ante el Motril CF (0-4) o Rusadir (7-1). A falta de pocos partidos para el final la afición comenzó a creer que el sueño del ascenso era posible, por lo que a partir de ese momento apoyó al equipo sin cesar para ayudarlo a conseguir el objetivo. Finalmente el 22 de Mayo de 2005, el C.D. Alhaurino empató en casa (1-1) frente al Granada 74, resultado que le aseguraba la cuarta plaza y de paso le proporcionaba el billete para disputar una fase de ascenso a Segunda B por primera vez en su historia. Este éxito se fraguó gracias a una férrea defensa (solo encajó 23 goles) y al gran número de triunfos obtenidos (un total de 22 victorias), hechos que le permitieron sumar los 74 puntos con los que acabó el campeonato. El sorteo realizado en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas (Madrid), encuadró al CD Alhaurino en el grupo D4 junto a UD Los Barrios, UD Almansa y Cerro Reyes At. La primera eliminatoria deparó el enfrentamiento entre el conjunto azulillo y la UD Almansa. El encuentro de ida se disputó el Sábado 4 de Junio de 2005 en un Campo Miguel Fijones en el que no cabía un alfiler, debido a la gran multitud de alhaurinos que quisieron ver in-situ esta cita histórica. El choque fue muy emocionante, disponiendo ambos conjuntos de numerosas ocasiones para marcar, pero tambien estuvo bastante trabado, por lo que el apoyo de la afición fue un factor determinante para que el Alhaurino lograra un valiosísimo empate (1-1) frente al equipo Castellano-Manchego, resultado que dejaba la eliminatoria con las espadas en todo lo alto. En el partido de vuelta, disputado una semana después en tierras albaceteñas, los jugadores azulillos se dejaron la piel en el terreno de juego, pero la superioridad técnica del Almansa acabó con el ímpetu del conjunto Alhaurino, que finalmente acabó sucumbiendo (3-1) después de haber ido por delante en el marcador la mayor parte del encuentro gracias a un penalti transformado por Millán que, aunque solo fuera por unos minutos, hizo soñar con un hipotético pase a la segunda eliminatoria al nutrido grupo se seguidores azulillos desplazados a la localidad almanseña. De esta manera finalizó la mejor temporada de la historia del Club Deportivo Alhaurino.

Inmersos todavía en la atmósfera de satisfacción que produjo el gran papel desempeñado por el equipo a lo largo del año anterior, dio comienzo el prometedor ejercicio 2005/06. Las expectativas previstas para esta nueva campaña eran muy halagüeñas, siendo el intentar repetir la hazaña de la temporada anterior un sueño presente en todos y cada uno de los componentes de la modesta plantilla alhaurina. Todas las cábalas y pronósticos realizados previamente saltaron por los aires nada más arrancar la competición liguera, debido a que tras protagonizar un desastroso inicio en el que tan solo fue capaz de arañar dos insuficientes victorias el conjunto azulino quedó relegado a las últimas posiciones de la clasificación. La mala racha en la que el club estaba inmerso llegó a su fin coincidiendo con el ecuador de la competición, periodo en el que el CD Alhaurino escaló numerosas posiciones merced a las victorias de manera consecutiva que obtuvo frente al Basto Melilla, Almería "B" y Torredonjimeno. Esta pequeña reacción resulto ser un espejismo, ya que el equipo entró en una fase de estancamiento en la que, tras realizar un juego paupérrimo, cayó derrotado en varias ocasiones y hasta en ocho encuentros repitió el soporífero marcador de empate sin goles. Cuando muchos le daban por muerto, el conjunto azulillo hizo de tripas corazón y firmó un excelente final de campaña en el que obtuvo dos victorias en casa, (1-0) frente al Santa Fe y (2-1) ante el Imperio Albolote, que a la postre resultaron decisivas en la consecución de la permanencia. Para refrendar el gran trabajo realizado durante el último tercio de competición, el Alhaurino se permitió el lujo de vapulear (0-6) al débil cuadro del Basto Melilla, siendo esta la mayor goleada como visitante conseguida por el conjunto azulillo en la Tercera División.

El comienzo del ejercicio 2006/07 fue de lo más ilusionante, obteniendo el equipo una serie de victorias correlativas que pronto lo instalaron en el liderato de la tabla clasificatoria. Con el transcurso de la competición, la solvencia de los futbolistas azulinos fue disminuyendo considerablemente y ello propició que el Alhaurino se viera inmerso en un periodo de indecisión en el que encajó tal cantidad de derrotas en partidos claves que acabó descolgándose de los puestos privilegiados. Prácticamente sin opciones reales de luchar por el ascenso, el CD Alhaurino afrontó la segunda vuelta buscando conseguir lo antes posible la salvación, para ello le bastó con desplegar un gran fútbol como local que le permitió ganar casi todos los encuentros disputados en el Miguel Fijones, como el (3-1) frente al Huercalense, la goleada (6-1) conseguida frente al Almería "B" o el (1-0) cosechado frente al vecino Alhaurín de la Torre. Tras estos resultados, finalmente el equipo se aupaba a una más que suficiente décima posición con la que cerraba una temporada llena de muchos altibajos e irregularidades.

En la temporada 2007/08 se produjo, tanto por el gran juego desplegado como por los excelentes resultados obtenidos, la última gran alegría para la siempre fiel afición alhaurina, ya que el equipo fenomenalmente dirigido por Rafa Gil rindió por encima de sus posibilidades y realizó una gran campaña que, de no haberse producido un bajón en su tramo final, hubiera sido de largo una de las mejores temporadas de la historia del club. Antes de arrancar la competición todo el mundo esperaba que el club, tanto por el bajo presupuesto como por la modesta plantilla que poseía, firmaría un ejercicio discreto en el que conseguir la permanencia sería su máxima cota a alcanzar. Nada más comenzar la nueva campaña el Alhaurino demostró ser un conjunto sólido en defensa y muy peligroso en ataque, ganándose el apelativo de equipo temido dada su capacidad para vencer a cualquier rival por muy difícil que fuera; Como prueba de ello basta con ver el fulgurante arranque en el que se impuso a los siempre difíciles conjuntos del At. Malagueño, Fuengirola, Vélez y Motril. Cuando la campetición llegaba a su ecuador, el cuadro azulino hilvanó una espectacular racha de resultados que lo instaló en una magnífica segunda posición, debido a que de los nueve envites disputados en ese intervalo el club venció nada más y nada menos que siete, cediendo tan solo un empate (2-2) frente al Alhaurín de la Torre y una derrota por la mínima (1-0) frente al At. Malagueño. A mediados de la segunda vuelta, cuando se encontraba cómodamente afianzado en puestos de play-offs de ascenso, el equipo sufrió un inexplicable bajón en el que sufrió tres derrotas que lo dejaron muy tocado en su intento por ascender de categoría. Tan mal le sentó al Alhaurino este golpe moral que, cuando quiso reaccionar, ya era demasiado tarde y de poco o nada le sirvieron las últimas victorias obtenidas, debido a que estas resultaron insuficientes para obrar el milagro de la remontada y el club finalmente quedó relegado a una injusta séptima posición que no reflejaba en absoluto el satisfactorio ejercicio completado por el equipo. Sin embargo, la parroquia azulilla terminó encantada con el gran juego desplegado por el equipo sobretodo en los partidos jugados en el fortín del Miguel Fijones, donde el Alhaurino tan solo cayó derrotado (0-1) frente al Poliejido "B" cuando la temporada ya tocaba a su fin; Y tambien acabó muy agradecida y orgullosa de haber tenido en sus filas a un soberbio futbolista como Julio Cobos, sin duda el gran artífice del éxito alcanzado por el conjunto azulillo en esa campaña debido a que logró anotar la escalofriante cifra de 21 tantos con la camisola azulina, convirtiéndose de esa manera en el segundo jugador de la historia del club en alzarse con el Trofeo Pichichi del grupo IX de la Tercera División. Con el vivo recuerdo del éxito obtenido el año anterior todavía presente en la memoria colectiva, dio comienzo el ejercicio 2008/09. Antes de comenzar la nueva campaña la directiva intentó darle otro aire al equipo; Para ello llevó a cabo una profunda renovación de la plantilla que propició la salida de ilustres jugadores como Julio, Pizarro, Gala o Millán que abandonaban la entidad azulilla después de muchos años de trabajo. En el plano meramente deportivo, la temporada empezó de la peor manera posible, ya que la juventud y la falta de adaptación de los jugadores al equipo dio pie a que hasta la undécima jornada no se estrenara el casillero de victorias, inaugurado tras vencer agónicamente (2-1) al Adra. A partir de ese momento el equipo dirigido por el tándem Pepe Rivas-Antonio Carrasco empezó a funcionar y de ahí en adelante la gran debilidad ofrecida a domicilio, como lo demuestran el (3-1) encajado en Motril, la goleada (4-1) recibida frente al At. Malagueño o el sonrrojante (5-2) obtenido en el feudo del Arenas Armilla, logró contrarestarla venciendo con solvencia todos y cada uno de los encuentros disputados en casa, como el amplio (5-0) asestado al conjunto melillense del Casino Real, el (2-0) logrado frente al Granada At. o el importante (3-0) conseguido contra el Vera que situaba al equipo en un cómodo puesto situado en la mitad de la tabla. Al verse con la salvación al alcance de la mano, el equipo se relajó de tal manera que una mala racha de siete jornadas sin conocer el triunfo volvió a resucitar los antiguos fantasmas del descenso. Finalmente, después de protagonizar un pequeño arreón, el club azulino logró la ansiada permanencia y de esa manera vivió un plácido final de temporada, acabando en una satisfactoria decimotercera posición y además permitiéndose el lujo de golear ampliamente al Santa Fe (2-5) y al deshauciado Granada 74 "B" por un contundente (4-0). El buen final de campaña vivido se vio rápidamente empañado por una triste noticia para la cantera azulilla, ya que el CD Alhaurino "B" se vió abocado a la desaparición a causa de los problemas económicos que atravesaba en esos momentos la entidad alhaurina, poniendo el filial punto y final a más de una década de existencia en la que militó casi siempre en la Primera Regional malagueña. Tras esta mala noticia, el equipo juvenil ha sido hasta la actualidad el encargado de surtir de jóvenes promesas al primer equipo del CD Alhaurino. La temporada 2009/10 comenzó con un sólido proyecto en el que el principal objetivo a cumplir sería la obtención de la permanencia en la categoría. Pero, como había sucedido en anteriores campañas, elpapel realizado por el equipo en las primeras jornadas deltorneo liguero fue desastroso, sumando el club tan solo un triunfo en los primeros once partidos. Tras este bache sufrido al comienzo, el equipo se rehizo y empezó a obtener buenos resultados que rápidamente lo sacaron de las últimas posiciones, como la sensacional victoria (4-2) cosechada frente al Huétor Tájar, el mítico (0-1) endosado al Vélez o el agónico (3-2) conseguido ante el Almería B. Cuando parecía que el Alhaurino abandonaba definitivamente los puestos de peligro, unaserie de derrotas consecutivas empañó la buena imagen que anteriormente había mostrado el conjunto azulino y lo volvió a meter de nuevo en la zona caliente de la clasificación. Nada más entrar de lleno en la segunda parte del campeonato, la dinámica del cuadro Alhaurino dio un cambio radical, ya que desde ese instante y hasta el final el equipo blindó al Campo Miguel Fijones, obteniendo una serie de victorias cruciales que lo acercaron al objetivo de la salvación, como el (2-0) obtenido frente al campeón Mancha Real, la goleada (5-1) asestada al Adra o el (1-2) cosechado en tierras almerienses ante el Ciudad Vícar. Finalmente el 14 de Marzo el Alhaurino obtuvo matemáticamente la ansiada permanencia tras imponerse en casa (1-0) al Loja. Con el objetico de la permanencia totalmente asegurado, el cuadro azulino se propuso terminar la campaña lo más arriba posible, lo que propició que el equipo afrontara sin presión alguna los últimos compromisos ligueros, registrándose resultados increibles en los que consiguió históricos triunfos, como el abultado (5-1) endosado al Vélez o el genial (1-4) obtenido en el feudo del Huétor Tájar, y sufrió sonrrojantes derrotas, como el humillante (6-1) encajado contra el Almería B o el catastrófico (4-0) recibido en Ronda. Definitivamente, estos dispares marcadores llevaron al CD Alhaurino a instalarse en una cómoda decimosegunda posición.

Poseiendo uno de los presupuestos más bajos de la categoría y con una plantilla muy limitada, el CD Alhaurino afrontaba el nuevo ejercicio 2010/11. El comienzo no fue muy halagüeño, ya que el equipo dio una pobrísima imagen que le hizo caer derrotado en los primeros envites, no obteniendo su primer triunfo hasta la séptima jornada después de vencer (0-1) en Adra. Tras sufrir este bache, el club azulino mejoró algo su juego y eso propició que se consiguieran importantes triunfos, como el (1-0) obtenido ante el carboneras o el (0-2) conseguido el Huétor Tájar. Pese a esa leve mejoría experimentada , el técnico Juan Gambero abandonó el banquillo por voluntad propia después de la lamentable imagen ofrecida por el equipo cuando no pasó del empate (3-3) en casa frente al dévil cuadro melillense del Casino Real. Ya con Manolo Fernández como nuevo entrenador, el conjunto alhaurino mejoró considerablemente su rendimiento y a partir de ese momento obtuvo excelentes resultados, como el excelente (1-0) conseguido contra el duro conjunto del Loja o el vital (4-2) logrado frente al Baza, los cuales le hicieron llegar al ecuador de la competición en un gran momento de forma y lejos de los siempre temidos puestos de descenso. Después de estos acontecimientos parecía que el objetivo de la permanencia se conseguiría sin demasiados apuros pero, nada más comenzar la segunda parte del torneo liguero, los futbolistas azulillos sufrieron un inexplicable bajón que le hizo encadenar al club la brutal racha de cinco encuentros sin ver portería. Con lo cual el equipo se vio nuevamente inmerso en posiciones de peligro y no tuvo más remedio que volver a destituir al entrenador. Tras este cúmulo de desgracias, Pepe Reina se hizo con las riendas del equipo y a partir de entonces la entidad vivió un momento inolvidable, ya que en el fenomenal empate (2-2) arrancado en Mancha Real, Pedro anotó el gol número mil de la historia del CD Alhaurino en Tercera División. La igualada anteriormente mencionada unida a una sufrida victoria (1-0) lograda ante El Palo, hizo que el cuadro azulino se alejara considerablemente de los últimos lugares de la clasificación. Cuando la mayoría de los directivos y aficionados creían que la salvación estaba casi lograda, se produjo una inoportuna pájara del equipo propiciado unas veces por la poca implicación mostrada porlos jugadores y otras por la mala fortuna que estaba persiguiendo a la entidad alhaurina. Este bajón sufrido hizo que el club encadenara una desastrosa e incomprensible racha de seis derrotas consecutivas que lo dejaron al borde del abismo. Después de esta cadena de fracasos, el Alhaurino aun se agarraba a un último clavo ardiendo para lograr la hazaña de la permanencia. Esta oportunidad consistía en vencer por lo civil o lo criminal al potente conjunto del At. Malagueño. Así las cosas, la primaveral mañana del 8 de Mayo la afición local abarrotó completamente el Campo Miguel Fijones para darle al equipo el apoyo necesario para llevarlo a conseguir tan complicada proeza. Tras completar un partido sobervio en el que aguantó firmemente las embestidas de los visitantes, se desató el delirio en las gradas, ya que faltando quince minutos para la conclusión el cuadro alhaurino, por mediación de Corbacho, lograba adelantarse en el marcador. Con ese momentáneo resultado, el club de nuestra localidad dependía de sí mismo para salvarse en el último compromiso liguero a disputar en el municipio granadino de Baza. La gran alegría del respetable alhaurino originada por ese vital triunfo casi logrado, pronto se tornó en lágrimas de sufrimiento, ya que un córner inexistente inventado por el colegiado Checa Montero, dio lugar a que el atacante visitante Iván Aguilar, después de un remate a la desesperada, estableciera el cruel y definitivo empate (1-1) que le dio una gran satisfacción a los malaguistas y condenaba al CD Alhaurino con el terrible y dramático descenso a la Primera Andaluza Senior. Tras este injusto desenlace de campaña, el conjunto azulino cerraba la etapa más fructífera de su historia, ya que la entidad azulina había logrado permanecer doce temporadas consecutivas en la Tercera División del Fútbol español.

Hoy día el C.D. Alhaurino es un club conocido y respetado a nivel andaluz y del que en los últimos años han salido numerosos jugadores para proseguir sus carreras futbolísticas en categorías superiores. La afición alhaurina es reconocida por su coraje y entrega como el mejor patrimonio que posee el club y el Estadio Miguel Fijones está catalogado como un campo en el que es muy difícil puntuar para los equipos rivales, recuperando la misma idiosincrasia que caracterizaba al Alhaurino de los principios en el antiguo Campo del Chorro.

Uniforme

  • Equipación titular: Camiseta azul, pantalón blanco y medias rayadas azules y blancas.
  • Segunda equipación: Camiseta roja, pantalón blanco y medias rayadas azules y blancas.

Estadio

  • Campo Municipal Miguel Fijones, con capacidad para 1.500 personas todas sentadas. Dimensiones 106x62 metros.

Jugadores

Categoría principal: Futbolistas del Club Deportivo Alhaurino

Plantilla 2010/11

Jugadores Equipo técnico
N.° Nac.[n. 1] Pos. Nombre
1 Bandera de España POR Lorenzo David Gallardo Alcoholado (LOREN)
2 Bandera de España POR David Sánchez Benítez (DAVID)
3 Bandera de España POR Juan Manuel Pérez Peláez (JUANMA)
4 Bandera de España DEF Pedro Pérez Fernández (PEDRO)
5 Bandera de España DEF Rubén García Rey (RUBÉN)
6 Bandera de España DEF Adrián Garrido Medina (ADRIÁN)
7 Bandera de España DEF Juan Luis Bermudo Trigo (JUANLU)
8 Bandera de España DEF Pablo Beltrán Cobos (PABLO)
9 Bandera de España DEF Juan Manuel Párraga Ortiz (PÁRRAGA)
10 Bandera de España DEF Sergio Bernal de la Rubia (MONDA)
11 Bandera de España MED Alejandro Tejada Pedraza (ÁLEX)
12 Bandera de España MED Javier Serrano Sevilla (JAVILILLO)
13 Bandera de España MED Mario Aragón Serrano (MARIO)
14 Bandera de España MED Salvador Valderrama Mendoza (SALVI)
15 Bandera de España MED Pedro Luis Pérez Santamaría (PERICO)
16 Bandera de España MED David Riveiro Vázquez (RIVEIRO)
17 Bandera de España MED Pablo Pradas Jiménez (PRADAS)
18 Bandera de España MED Javier Miguel Aragón (RICO)
19 Bandera de España DEL Alejandro Rodríguez Corbacho (CORBACHO)
20 Bandera de España DEL Javier Ramos Cano (JAVI RAMOS)
21 Bandera de España DEL Francisco Burgos de la ROSA (BURGOS)
22 Bandera de España DEL Juan Antonio Rueda Rueda (JUANILLO)
Entrenador(es)

español Carlos Gobantes


Leyenda


  1. Sólo se indica la nacionalidad deportiva. Un jugador puede tener múltiples nacionalidades, pero tiene el derecho a jugar para un único equipo nacional.

Datos del club

  • Temporadas en Tercera División Nacional: 20
  • Temporadas en Regional Preferente Málaga: 12
  • Temporadas en Categoría de Adheridos: 8
  • Temporadas en Segunda Regional "A": 7
  • Temporadas en Primera Categoría Regional: 4
  • Temporadas en Regional Preferente Andaluza: 1
  • Temporadas en Campeonato Provincial Málaga: 1
  • Temporadas en Primera Andaluza Senior: 1
  • Mejor puesto histórico: 4º Tercera División Nacional (Temporada 2004/05)
  • Peor puesto histórico: 19º Tercera División Nacional (Temporada 2010/11)
  • Máxima goleada conseguida como local: Alhaurino 8-0 Recreativo Bailén (Temporada 1983/84)
  • Máxima goleada conseguida como visitante: Basto Melilla 0-6 Alhaurino (Temporada 2005/06)
  • Máxima goleada recibida como local: Alhaurino 1-5 Algeciras (Temporada 1961/62)
  • Máxima goleada recibida como visitante: At. Cordobés 10-2 Alhaurino (Temporada 1962/63)

Palmarés

  • Subcampeón Copa Excelentísimo Señor Gobernador Civil: Temporada 1958/1959.
  • Campeón Trofeo Costa del Sol: Temporada 1959/1960.
  • Subcampeón Primera Categoría Regional. Grupo IV: Temporada 1960/1961.
  • Campeón Segunda Regional "A": Temporada 1979/1980.
  • Campeón Regional Preferente Málaga: Temporada 1989/1990.
  • Campeón Regional Preferente Málaga: Temporada 1998/1999.
  • Campeón Trofeo Fino Tio Mateo: Temporada 1981/82.
  • Campeón Trofeo Pichichi de Tercera División. Grupo IX: Julio, con 21 goles en la Temporada 2007/2008.
  • Campeón Trofeo Pichichi de Tercera División. Grupo IX: Antoñito, con 25 goles en la Temporada 1981/1982.

Trayectoria Histórica

-A continuación se muestran las diferentes categorias en las que ha militado el C.D. Alhaurino desde su fundación hasta la actualidad:

Enlaces externos


Wikimedia foundation. 2010.

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