Historia de la bandera de la Argentina


Historia de la bandera de la Argentina

La bandera de la Argentina es atribuida a Manuel Belgrano, siendo discutido si su diseño era el mismo que se oficializó después, y si su color original era celeste o azul. Pese a que la mitología popular argentina supone que Belgrano se inspiró en el cielo celeste y las nubes blancas, diseñó una bandera con los mismos colores, blanco y azul-celeste de la escarapela ya oficializada.[1] [2]

Contenido

Banderas de Belgrano

Los colores

En las escuelas argentinas ha sido común el explicar que Belgrano se inspiró en los colores del cielo para los colores de la Bandera Argentina, sin embargo los colores coinciden con varias populares advocaciones de La Virgen cuyas vestes tradicionalmente son o han sido albicelestes; en rigor ninguna de las teorías se contradice ya que los colores del cielo representan al manto de la Inmaculada Concepción de La Virgen cuyos colores fueron elegidos por la dinastía borbónica para su presea más importante entonces otorgada: la Orden de Carlos III, de esta presea o condecoración surgió luego durante las Invasiones Inglesas la escarapela y penacho del Regimiento de Patricios.

La bandera de Rosario

Manuel Belgrano.

El 27 de febrero de 1812 Belgrano inauguró la batería de artillería llamada Independencia, a orillas del río Paraná, próxima a la entonces pequeña población conocida como Villa del Rosario (la actual ciudad de Rosario).[3] En solemne ceremonia realizada en la Batería Libertad, Belgrano dispuso que fuera por primera vez enarbolada una bandera de su creación. La tradición señala que esa primera bandera izada por Belgrano fue confeccionada por una vecina de Rosario: María Catalina Echevarría de Vidal, y quien tuvo el honor de izar la enseña fue un civil, Cosme Maciel, también vecino de Rosario.

¡Soldados de la Patria! En este punto hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional que ha designado nuestro Excmo. Gobierno: en aquel, la batería de la Independencia, nuestras armas aumentaran las suyas; juremos vencer a nuestros enemigos interiores y exteriores, y la América del Sur será el templo de la Independencia y de la Libertad. En fe de que así lo juráis, decid conmigo ¡Viva la Patria!
Señor capitán y tropa destinada por la primera vez á la batería Independencia; id, posesionaos de ella, y cumplid el juramento que acabáis de hacer.

De esas acciones ofició al gobierno:

Excmo. Señor,

En este momento, que son las seis y media de la tarde, se ha salva en la batería de la Independencia, y queda con la dotación competente para los tres cañones que se han colocado, las municiones y la guarnición.
He dispuesto para entusiasmar las tropas y á estos habitantes, que se formen todas aquellas, y las hablé en los términos de la copia que acompaño.
Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste, conforme á los colores de la escarapela nacional: espero que sea de la aprobación de Vuestra Excelencia.
Rosario, 27 de febrero de 1812. Excmo. Señor,
Manuel Belgrano.

Excmo. gobierno superior de las Provincias del Rio de la Plata.

El hecho de que Belgrano escribiera blanca y celeste y no celeste y blanca', es considerado por algunos autores para afirmar que esa bandera tenía dos franjas horizontales, una blanca arriba y otra celeste abajo; y por otros como blanca, celeste y blanca.

Juramento de Jujuy

El mismo 27 de febrero, el Primer Triunvirato ordenó a Belgrano hacerse cargo del Ejército del Norte, desmoralizado después de la derrota en la Batalla de Guaqui a manos del general José Manuel de Goyeneche, leal al Consejo de Regencia de España e Indias.

El Triunvirato, el 3 de marzo de 1812, prohibió al general Belgrano utilizar la bandera de su creación, por razones de política internacional basadas en la máscara de Fernando VII, ordenando que la ocultara disimuladamente y que la reemplazara por la usada en la Fortaleza de Buenos Aires, la rojigualda, que se le envió.

Se ha impuesto esta superioridad por el oficio de Vuestra Señoría de 27 del pasado, de haber quedado expedita la batería que nombra de la Independencia y de lo demás que ha practicado, con el objeto de entusiasmar la tropa de su mando. Así la situación presente, como el orden y consecuencia de principios á que estamos ligados, exige por nuestra parte, en materias de la primera entidad del Estado, que nos conduzcamos con la mayor circunspección y medida; por eso es que las demostraciones con que Vuestra Señoría inflamó á la tropa de su mando, esto es, enarbolando la bandera blanca y celeste, como indicante de que debe ser nuestra divisa sucesiva, las cree este gobierno de una influencia capaz de destruir los fundamentos con que se justifican nuestras operaciones y protestas que hemos sancionado con tanta repetición, y que en nuestras comunicaciones exteriores constituyen las principales máximas políticas que hemos adoptado. Con presencia de esto y de todo lo demás que se tiene presente en este grave asunto, ha dispuesto este gobierno que sujetando Vuestra Señoría sus conceptos á las miras que reglan las determinaciones con que él se conduce, haga pasar como un rasgo de entusiasmo el suceso de la bandera blanca y celeste enarbolada, ocultándola disimuladamente y subrogándola con la que se le envia, que es la que hasta ahora se usa en esta fortaleza, y que hace el centro del Estado; procurando en adelante no prevenir las deliberaciones del gobierno en materia de tanta importancia y en cualquiera otra que, una vez ejecutada, no deja libertad para su aprobación, y cuando menos, produce males inevitables, difíciles de reparar con buen suceso.

Como Belgrano emprendió la marcha al norte de inmediato para hacerse cargo del Ejército del Norte, no tomó conocimiento de la orden de desechar la bandera. Luego de avanzar a San Salvador de Jujuy, el 25 de mayo de 1812 celebró el segundo aniversario de la Revolución de Mayo con un Te Deum en la iglesia matriz, durante el cual el canónigo Juan Ignacio Gorriti bendijo la bandera. Belgrano hizo jurar a las tropas la bandera, que él llamó nacional:

Soldados, hijos dignos de la patria, camaradas míos: (...) el 25 de mayo será para siempre memorable en los anales de nuestra historia, y vosotros tendréis un motivo mas dé recordarlo, cuando, en él por primera vez, veis la bandera nacional en mis manos, que ya os distingue de las demás naciones del globo, sin embargo de los esfuerzos que han hecho los enemigos de la sagrada causa que defendemos, para echarnos cadenas aun mas pesadas que las que cargabais (...) no olvidéis jamas que nuestra obra es de Dios, que él nos ha concedido esta bandera, que nos manda que la sostengamos, y que no hay una sola cosa que no nos empeñe á mantenerla con el honor y decoro que le corresponde. Nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros hijos, nuestros conciudadanos, todos, todos, fijan en vosotros la vista y deciden que á vosotros es á quienes corresponderá todo su reconocimiento, si continuáis en el camino de la gloria que os habéis abierto. Jurad conmigo ejecutarlo así, y en prueba de ello repetid: ¡Viva la patria!

El 29 de mayo Belgrano informó al gobierno sobre los festejos del 25 de mayo:

Excmo. Señor,

He tenido la mayor satisfacción de ver la alegría, contento y entusiasmo con que se ha celebrado en esta ciudad el aniversario de la libertad de la patria, con todo el decoro y esplendor de que ha sido capaz, así con los actos religiosos de vísperas y misa solemne con Te Deum, como la fiesta del alférez mayor D. Pablo Mena, cooperando con sus iluminaciones propias á su regocijo.
La tropa de mi mando no menos ha demostrado el patriotismo que la caracteriza: asistió al rayar el día á conducir la bandera nacional, desde mi posada, que llevaba el barón de Holemberg, para enarbolar en los balcones del ayuntamiento, y se anunció al pueblo con quince cañonazos.
Concluida la misa, la mandé llevar á la iglesia, y tomada por mí la presenté al D. Juan Ignacio Gorriti, que salió revestido á bendecirla, permaneciendo el presidente, el cabildo y todo el pueblo en la mayor devoción en este santo acto.
Verificada que fue, la volví á manos del baron para que se colocase otra vez donde estaba, y al salir de la iglesia se repitió otra de igual número de tiros con grandes vivas y aclamaciones.
Por la tarde se formó la tropa en la plaza, y fui en persona á las casas del ayuntamiento, donde este me esperaba con su teniente gobernador: saqué por mí mismo la bandera y la conduje acompañado del expresado cuerpo, y habiendo mandádose hacer el cuadro doble, hablé á las tropas, según manifiesta el n° 1, las cuales juraron con todo entusiasmo, al son de la música y última salva de artillería, sostenerla hasta morir.
En seguida, formados en columna, me acompañaron á depositar la bandera en mi casa, que yo mismo llevaba en medio de Aclamaciones y vivas del pueblo, que se complació de la señal que ya nos distingue de las demás naciones, no confundiéndonos igualmente con los que á pretexto de Fernando VII tratan de privar á la América de sus derechos, y usan las mismas señales que los Españoles subyugados por Napoleón.
Á la puerta de mi posada hizo alto la columna, formó en batalla, y pasando yo por sobre las filas la bandera, puedo asegurar á Vuestra Excelencia que vi, observé el fuego patriótico de la tropas, y también oí en medio de un acto tan serio murmurar entre dientes: "Nuestra sangre derramaremos por esta bandera (...)"
No es dable á mi pluma pintar el decoro y respeto de estos actos, el gozo del pueblo, la alegría del soldado, ni los efectos que palpablemente he notado en todas las clases del Estado, testigo de ellos: solo puedo decir que la patria tiene hijos que sin duda sostendrán por todos medios y modos su causa, y que primero perecerán que ver usurpados sus derechos.
(...) Dios guarde á Vuestra Excelencia muchos años.
Jujui, 29 de mayo de 1812.
Manuel Belgrano.

Excmo. superior gobierno de las Provincias Unidas del Rio de la Plata.

El Triunvirato amonestó por ello a Belgrano el 27 de junio:

Cuando en 3 de marzo último se hallaba Vuestra Señoría en la batería del Rosario, se le dijo lo que sigue: [repite la comunicación del 3 de marzo de 1812]

Comparando, pues, este gobierno el contenido de este oficio con el de Vuestra Señoría de 29 de mayo próximo pasado y la copia número 1 adjunta, le ha herido una sensación, que solo pudo suspender el precedente concepto de sus talentos y probidad. Los impulsos grandes que de cualquier punto de una esfera se arrojen hacia su centro, ¿qué más pueden hacerle que oscilarla y excentrificarla? Tales, pues, son los efectos de los procedimientos de Vuestra Señoría en parte. Los que constituyen esta superioridad, que hace el centro ó punto en que gravitan los grandes negocios que el sistema de las relaciones que han de formar ó aproximar á la dignidad de un Estado á unos pueblos informes y derramados á distancias extraordinarias, pero que con sobrada justicia y oportunidad se han avanzado y esfuerzan en constituirlo, no pueden contenerse sino en el punto de un celo enérgico pero prudente. Á Vuestra Señoría le sobra penetración para llegar con ella al cabo de la trascendencia de tal proceder: el gobierno, pues, consecuente á la confianza que ha depositado en Vuestra Señoría, deja á Vuestra Señoría mismo la reparación de tamaño desorden; pero debe igualmente prevenirle que esta será la última vez que sacrificará hasta tan alto punto los respetos de su autoridad, y los intereses de la nación que preside y forma, los que jamas podrán estar en oposición á la uniformidad y orden. Vuestra Señoría á vuelta de correo dará cuenta exacta de lo que haya hecho en cumplimiento de esta superior resolución. Dios guarde á Vuestra Señoría muchos años.

Buenos Aires, 27 de junio de 1812. Al general en jefe Manuel Belgrano.

Belgrano contestó el 18 de julio excusándose en no haber conocido la orden de desechar la bandera:

Debo hablar á Vuestra Excelencia con la ingenuidad propia de mi carácter, y decirle, con todo respeto, que me ha sido sensible la reprensión que me da en su oficio de 27 del pasado, y el asomo que hace de poner en ejecución su autoridad contra mí, si no cumplo con lo que se manda relativo á la bandera nacional, acusándome de haber faltado á la prevención del 3 de marzo, por otro tanto que hice en el Rosario.

Para hacer ver mi inocencia, nada tengo que traer mas á la consideración de Vuestra Excelencia, que en 3 de marzo referido no me hallaba en el Rosario; pues, conforme á sus órdenes del 27 de febrero, me puse en marcha el 1° ó 2 del insinuado marzo, y nunca llegó á mis manos la contestación de Vuestra Excelencia que ahora recibo inserta; pues á haberla tenido, no habría sido yo el que hubiese vuelto á enarbolar tal bandera, como interesado siempre en dar ejemplo de respeto y obediencia á Vuestra Excelencia, conociendo que de otro modo no existiría el orden, y toda nuestra causa iría por tierra.
Vuestra Excelencia mismo sabe que sin embargo de que había en el ejército de la patria cuerpos que llevaban la escarapela celeste y blanca, jamas la permití en el que se me puso á mandar, hasta que viendo las consecuencias de una diversidad tan grande, exigí de Vuestra Excelencia la declaración respectiva.
En seguida se circuló la orden, llegó á mis manos; la batería se iba á guarnecer, no había bandera, y juzgué que sería la blanca y celeste la que nos distinguiría como la escarapela, y esto, con mi deseo de que estas provincias se cuenten como una de las naciones del globo, me estimuló á ponerla.
Vengo á estos puntos, ignoro, como he dicho, aquella determinación, los encuentro fríos, indiferentes y tal vez enemigos; tengo la ocasión del 25 de mayo; y dispongo la bandera para acalorarlos y entusiasmarlos, ¿y habré por esto cometido un delito? Lo sería, Excmo. Señor, si, á pesar de aquella orden, yo, hubiese querido hacer frente á las disposiciones de Vuestra Excelencia; no así estando enteramente ignorante de ella; la que se remitiría al comandante del Rosario, y obedecería, como yo lo hubiera hecho si la hubiese recibido.
La bandera la he recogido, y la desharé para que no haya ni memoria de ella, y se harán las banderas del regimiento n° 6 sin necesidad de que aquella se note por persona alguna; pues si acaso me preguntaren por еllа, responderé que se reserva para el día de una gran victoria por el ejército, y como esta está lejos, todos la habrán olvidado, y se ostentarán con lo que se les presente.
(...)
Jujui, 18 de julio de 1812.
Excmo. Señor, Manuel Belgrano.

Excmo. gobierno de las Provincias del Rio de la Plata.

En esta comunicación Belgrano volvió a decir que la bandera era blanca y celeste. El triunfo lo obtuvo él mismo el 24 de septiembre de 1812 en la Batalla de Tucumán.

Juramento del río Pasaje

En enero de 1813 Belgrano volvió a confeccionar otra bandera, lo cual fue tolerado por la Asamblea del Año XIII al iniciar sus deliberaciones el 31 de enero de 1813, debido probablemente a que sería usada como bandera del Ejército del Norte, y no del Estado. En El Redactor cuando se comenta la sesión del 4 de marzo de 1813 se felicita a la Asamblea por: ver exaltado el pabellón de la patria en el primer período de su feliz instalación.[4]

El día 13 de febrero de 1813, después de cruzar el río Pasaje (desde entonces llamado también Juramento), el Ejército del Norte prestó juramento de obediencia a la soberanía de la Asamblea del Año XIII y fue Eustoquio Díaz Vélez, como mayor general, quien, además de conducir la bandera celeste y blanca reconocida por la Asamblea, tomó juramento de fidelidad a la misma al general Belgrano, quien después hizo lo propio con Díaz Vélez y el resto del ejército.

Cumpliendo con lo que Vuestra Excelencia me ordena con fecha 1° del corriente, procedí este día a prestar el reconocimiento y competente juramento de obediencia a la soberana representanción de la Asamblea Nacional bajo la solemnidad respetuosa de las armas a mi mando, y según la fórmula que V.E. me prescribe. El acto creo haber sido uno de los más solemnes que se han celebrado en toda la época de nuestra feliz revolución. La bandera del Ejército fué conducida por el Mayor General D. Eustoquio Díaz Vélez, a quien llevábamos en medio el Coronel Don Martín Rodríguez y yo escoltados de una compañía de granaderos que marchaba al són de música. Formando el Ejército en cuadro, se situó en medio dicho Mayor General con la bandera, proclamé al ejército, anunciándole la nueva que motivaba aquel acto, e hice leer en voz alta el oficio circular de V.E. e impreso adjunto. Inmediatamente presté, por mi parte, el juramento a presencia de las tropas, y bajo la fórmula prescripta, ante el Mayor General, quien lo ejecutó del mismo modo ante mí. Continuaron después los coroneles y comandantes del ejército y, concluido el juramento de éstos, interrogué bajo la misma fórmula a todos los individuos que formaban el cuadro, quienes con sus expresiones y la alegría de sus semblantes, manifestaban la sinceridad de sus promesas y el júbilo que había causado en todos, el logro de sus justos deseos. Colocando después, el Mayor General, su espada en cruz con la asta bandera, todas las tropas en desfilada, la fueron besando de uno en uno, y finalizado éste acto, volvió el mismo Mayor General con la bandera hasta el lugar de mi alojamiento a la cabeza de todos los cuerpos, que le seguían a són de música. Yo no puedo manifestar a V.E. cuanto ha sido el regocijo de las tropas y demás individuos que siguen a éste ejército: una recíproca felicitación de todos por considerarse ya revestidos con el carácter de hombres libres, y las más ardientes y reiteradas protestas de morir antes de volver a ser esclavos, han sido las expresiones comunes con que han celebrado tan feliz nueva y que deben afianzar las esperanzas de cimentar, muy en breve, el gran edificio de nuestra libertad civil.[5]

El 20 de febrero de 1813 se libró la Batalla de Salta, en la cual Belgrano logró un triunfo completo. Esta es la primera batalla que fue presidida por la bandera celeste y blanca, como bandera del Ejército del Norte. Concluida la batalla de Salta la bandera fue colocada en el balcón del Cabildo por Eustoquio Díaz Vélez y los trofeos apoderados de los realistas ubicados en la Sala Capitular.

Fue usada durante la Segunda expedición auxiliadora al Alto Perú hasta la Batalla de Ayohuma el 13 de noviembre de 1813.

Adopción de la bandera menor

Cuando retomó la jefatura del Ejército del Norte, en San Miguel de Tucumán en ocasión del cuarto aniversario de la Batalla de Tucumán, el 24 de septiembre de 1816, Belgrano adoptó la bandera menor aprobada por el Congreso y se dirigió a las tropas diciendo:

Soldados. Una nueva bandera del ejército os presento, para que reconociéndola sepáis que ella ha de ser vuestra guía y punto de reunión. La que acabo de depositar a los pies de nuestra generala, María Santísima de Mercedes, sirvió al mismo efecto mientras tuve el honor de mandaros. No la perdáis de vista en ningún caso, sea próspero o adverso, pues donde ella estuviere allí me tendréis. Jurad no abandonarla, jurad sostenerla para arrollar a nuestros enemigos y entrar triunfantes, rompiendo las cadenas que cargan sobre nuestros pueblos hermanos. La América y la Europa os miran.; sea el orden, la subordinación y disciplina que observáis y al fin admiren vuestros trabajos, vuestra constancia y vuestro heroísmo, como lo desea vuestro general.[6]

Lo cual confirmaría que su diseño inicial era diferente.

El cuadro de Belgrano en la Batalla de Salta pintado en Londres por Francois Casimir Carbonier en 1815 muestra una bandera de dos franjas, blanco superior y celeste inferior.[7]

Las banderas de Macha

Ejemplos del posible diseño original de la bandera argentina son las dos encontradas en 1885 en la capilla del paraje de Titiri, dependiente de la parroquia de la localidad boliviana de Macha y a 11 kilómetros en línea recta del campo de batalla de Ayohuma. Tales banderas habrían sido usadas por las tropas patriotas directamente comandadas por Belgrano en 1813. Una de ellas tiene la franja central de color azul-celeste y las otras dos franjas blancas; la otra es prácticamente el mismo diseño que se oficializó como bandera menor en 1816.

Las banderas estaban escondidas detrás de dos cuadros de Santa Teresa, donde debieron dejarse posiblemente luego de la derrota patriota de Ayohuma, ocurrida el 14 de noviembre de 1813. El escritor Adolfo Mario Golman en su libro Enigmas sobre las primeras banderas argentinas supone que Belgrano en su escape del campo de batalla entregó las banderas al párroco Juan de Dios Aranívar, quien se dirigió a Titiri y las escondió. Golman halló en una biblioteca de Sucre un manuscrito de un cronista de Potosí que describe dos banderas utilizadas por el ejército de Belgrano entre junio y octubre de 1813, una con una franja blanca superior y otra celeste inferior (como la del Ejército de los Andes) y otra como la actual bandera argentina.[8]

Fueron encontradas por el padre Martín Castro, párroco de Macha, mientras limpiaba el templo y sus imágenes, 2 años después, el 16 de octubre de 1883 fueron halladas por su sucesor el padre Primo Arrieta al tomar posesión de la capilla y trasladadas a Sucre. En un acta labrada al respecto en Colquechaca el 10 de septiembre de 1885, Arrieta declaró:[9]

Habiendo tomado posesión el día 16 de octubre de 1883 de la Capilla de Titiri, encontré las dos banderas argentinas arrolladas y sirviendo de especie de marco de dos cuadros de Santa Teresa, y deseando quitar estos adornos sucios, los desenvolví y encontré huellas de sangre, lo que me dio idea del mérito de las banderas y las clavé a la pared cubriéndolas con los dos cuadros dichos. Creo ahora que no pueden ser otras que las traídas por el general Belgrano y perdidas en Ayoma, porque el cuidado y su conservación revela que una mano amiga las guardó, conociendo su importancia moral, en un lugar retirado de la parroquia, como es Titiri, no en el templo principal de donde las habrían arrancado los realistas que vivían y recorrían el país (...) Concluyo pidiendo el honor de esta conservación en la capilla de Titiri, porque el señor cura de entonces, que me consta que fue muy amigo del general Belgrano y cuyo nombre integro lo daré en breve, pues en este momento no lo recuerdo (...) que desapareció de esta parroquia sin sentar las diligencias precisas en los libros parroquiales, cosa indispensable para una entrega pacifica de la parroquia, lo que indica que su patriotismo lo condenó a la proscripción, dejo las reliquias encontradas, constantes de dos banderas argentinas y dos que llevan los colores rojo y azul, con encargo de no tocarlas, pues de otro modo su sucesor las habría sacado de la Capilla de Titiri y Pampuri.

En otra declaración de Arrieta en Potosí en noviembre de 1892 declaró que consultó a dos capilleros indígenas muy ancianos en Charawitu, quienes le contaron que oyeron en su infancia sobre que el cura de Macha, Juan de Dios Aranívar, intervino en la Batalla de Ayohuma, debiendo refugiarse entre los indígenas. Refirieron también que Belgrano se hospedó en la casa parroquial de Macha. Desde el día de la batalla Aranívar desapareció de los registros parroquiales. Contradiciendo su primera declaración, había dicho que junto a las banderas halló otras dos azules y rojas, declaró que solo halló una bandera argentina y otra azul y roja. La declaración habría tenido el objeto de esconder una bandera para no entregarla a la Argentina.[10]

Una de las banderas, la con la franja blanca al medio, fue donada a la Argentina por el Gobierno de Bolivia por medio de un acta diplomática en 1896, y es conocida como Bandera de Ayohuma.[11] Se la exhibe en el Museo Histórico Nacional con la identificación: Bandera que llevó el general Belgrano en la campaña del Alto Perú en 1813. Entregada por el gobierno de Bolivia. Es de seda, de 2,40 por 1,60 metros.

La otra bandera se conserva en el Museo Casa de la Libertad en Sucre, donde se la llama Bandera de Sucre.[12] Fue reclamada por la Argentina a fines del siglo XIX, pero Bolivia consideró que podría haber pertenecido a algún cuerpo auxiliar altoperuano.[13]

Algunos autores creen que las dos banderas de Macha son realmente las banderas enarboladas por Belgrano en Rosario (la celeste al medio) y Jujuy (la blanca al medio). Sin embargo, en su oficio del 18 de junio de 1812 Belgrano dijo desde Jujuy que no habría sido yo el que hubiese vuelto á enarbolar tal bandera, dando a entender que se trataba de la misma izada en Rosario.

Gallardetes

La bandera bicolor de franjas verticales, que se dice usada por Belgrano, no fue una bandera, sino un gallardete utilizado por el Ejército del Norte.

Luego del triunfo de Salta, Belgrano el 25 de mayo de 1813 entregó la bandera del ejército al Cabildo de Jujuy. Al día siguiente donó al pueblo de Jujuy un gallardete blanco con el sello de la Asamblea en agradecimiento por el éxodo jujeño. Esto ha provocado un equívoco, ya que se supuso que tal gallardete se trataba de la primera bandera nacional argentina. En la actualidad el diseño de dicho gallardete es el de la bandera de Jujuy.

Por su parte, a fines de 1816 José de San Martín hizo confeccionar para el Ejército de los Andes, que estaba por iniciar su campaña emancipadora, la llamada bandera de los Andes, gallardete cuyo diseño es el que adoptó la Provincia de Mendoza para su bandera.

Abandono de la rojigualda

Bandera utilizada en la sede del gobierno hasta el 17 de abril de 1815.

La rojigualda era la bandera que ondeaba en la sede de gobierno del virreinato (el Fuerte de Buenos Aires) desde la aplicación de las Ordenanzas Generales de la Armada Naval del 8 de marzo de 1793:

Las Banderas de mis baxeles de guerra, como las de mis Plazas Marítimas, sus Castillos y otros qualesquiera de las Costas, será de tres listas, la de en medio amarilla ocupando una mitad, y la alta y baxa encarnadas iguales, esto es, del quarto de la anchura, con mis Armas Reales de solo los Escudos de Castilla y León con la Corona Imperial en la lista de en medio.

Esta bandera fue adoptada por el rey Carlos III, por Real Decreto de 28 de mayo de 1785, para uso de los buques de guerra.[14] Aunque el Fuerte de Buenos Aires no dependía de la Armada Naval, sino que del Ejército, ese otros qualesquiera de las Costas lo incluía. El Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata, luego del 25 de mayo de 1810, continuó usando oficialmente la bandera rojigualda.

Cuando el gobierno ofició a Belgrano el 3 de marzo de 1812, le envió una rojigualda para uso del ejército, diciéndole que es la que hasta ahora se usa en esta fortaleza.

El enviado portugués, teniente coronel Juan Rademaker, informó a Lord Strangford el 10 de junio de 1812 que vio en el teatro de Buenos Aires:[15]

(...) a nova bandera nacional, que he azulceleste y blanca.

El 23 de agosto de 1812, para festejar la derrota de la Asonada de Álzaga, un grupo de patriotas izó una bandera celeste y blanca en la iglesia de San Nicolás de Bari en Buenos Aires, desconociéndose su composición, aunque algunos la suponen blanca en el medio.

En sus Memorias Curiosas Juan Manuel Beruti dice que el 5 de octubre de 1812:

(...) y al ponerse el sol que se arrió la bandera del Fuerte, contestando a éste los barcos de guerra, habiendo tenido el pueblo el gusto de ver que en la misma asta de bandera se puso por el gobierno en la parte superior un gallardete de color celeste y blanco, divisa de la patria, que dominaba la bandera española y amarillo y encarnado que estaba debajo, de la nuestra (...)

Para el 25 de mayo de 1813 dice: que este día no se puso bandera española en el Fuerte.

Pedro José Agrelo refiere en su autobiografía que la Asamblea de 1813:[16]

Se mandó quitar de todas partes la bandera española y se sustituyó, de hecho, el nuevo escudo y bandera azulceleste y blanco, que se sancionara después de derecho para la República cuando se declaró la independencia.

El 16 de octubre de 1813 el gobernador de Montevideo, Gaspar de Vigodet, informó a España:[17]

Nos enteramos que los rebeldes de Buenos Aires han enarbolado un pabellón con dos listas azulceleste a las orillas y una blanca en medio.

Desde el 17 de abril de 1815 la bandera celeste y blanca de tres franjas remplazó a la rojigualda en el Fuerte de Buenos Aires (sede del gobierno).

Este nuevo día amaneció (...) puesta en el asta de la Fortaleza, la Bandera de la Patria, celeste y blanca, primera vez que en ella se puso, pues hasta entonces no se ponía otra sino la española cuya bandera la hizo poner el Comandante de la Fortaleza, que el día antes fue nombrado para su cuidado y defensa, el Coronel Luis Beruti, con lo cual entusiasmó sobremanera el pueblo en su defensa, y desde este día ya no se pone otra sino la de la Patria.
Memorias Curiosas de Juan Manuel Beruti

José Gervasio Artigas expresó en su oficio al gobernador de Corrientes, José de Silva, del 4 de febrero de 1815 sobre la bandera que había adoptado el 30 de enero para la Liga Federal:[18]

Buenos Aires sigue engañando al mundo entero con su falsa política. Disimulan la bandera azul y blanca y sigue flameando el pabellón español. Yo he ordenado en todos los pueblos libres que se levante una bandera igual a la de mi cuartel general: blanca en medio, azul en los extremos y en medio de estos unos listones colorados, signo de distinción de nuestra grandeza, de nuestra decisión por la República y de la sangre derramada para sostener nuestra libertad e independencia.

Banderas de Tucumán

En la iglesia del Convento de San Francisco de San Miguel de Tucumán se conservan al lado del altar mayor las reliquias de dos banderas de seda, que la tradición popular atribuye erróneamente a Belgrano. En 1942 las dos banderas fueron vistas por dos historiadores, describiéndolas como: de tres franjas, blanca la del centro y celestes la de los extremos, a lo largo[19] Y: es de tafetán muy delgado, los colores celeste y blanco está ya bastante borrados, presentando un tono amarillento, leyéndose la siguiente inscripción: “A la Escuela de San Francisco – 1814 – Donó don Bernabé Aráoz. Gobernador”.[20]

Un acta del 7 de septiembre de 1813 menciona que:[21]

En la escuela se ha puesto una bandera de tafetán celeste y blanco con sus borlas de lo mismo y dos cintas de más de cuatro dedos de ancho, una blanca y otra celeste que penden de la lanza, ésta es de lata con su asta de dos varas y tres cuartas, que la costeó el gobierno para los pasos de los jueves por la plaza y otras actividades que se hagan por orden del Gobierno.

Banderas oficiales

Bandera menor

El 26 de enero de 1814 se estableció que la banda del director supremo fuera blanca en el centro y azul en los costados.[22]

En las instrucciones impartidas a los corsarios: Tomás Taylor (20 de julio de 1815);[23] Jorge P. de Sontag (22 de mayo de 1815);[24] Guillermo Brown (2 de septiembre de 1815);[25] Andrés Barrios (21 de septiembre de 1815);[26] e Hipólito Bouchard (22 de septiembre de 1815)[27] se dispuso:

Si se trabare algún combate se tremolará al tiempo de él el pabellón de las Provincias Unidas a saber: blanco en el de su centro y celeste en los extremos al largo.

Once días después de proclamar la independencia argentina, el 20 de julio de 1816[28] el Congreso General Constituyente estableció por ley una bandera menor como símbolo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, a propuesta de los diputados Esteban Agustín Garzón y Juan José Paso.

Después de leídos muchos pliegos y contestaciones á otros ántes recibidos, se traxo á la vista el proyecto de decreto sobre la bandera menor presentado por el secretario Serrano, encargado de su formación, que fue aprobada, y su tenor como sigue.

DECRETO
Elevadas las Provincias Unidas en Sud-América al rango de una Nación, después de la declaratoria solemne de su independencia, será su peculiar distintivo la bandera celeste y blanca que se ha usado hasta el presente, y se usará en lo sucesivo exclusivamente en los exércitos, buques y fortalezas, en clase de bandera menor, ínterin, decrétada al término de las presentes discusiones la formá de gobierno más conveniente al territorio, se fixen conforme á ella los geroglíficos de la bandera nacional mayor. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación.

Francisco Narciso de Laprida, diputado presidente. Juán José Paso, diputado Secretario
Decreto del Congreso de Tucumán, 20 de julio de 1816

La bandera menor aprobada estaba dividida en tres fajas horizontales de igual tamaño, de color celeste la superior e inferior y color blanco la central.

Sol incaico y bandera mayor

Sol de mayo en la primera moneda del Río de la Plata.

Como respuesta a un pedido de aclaratoria sobre el uso de la bandera realizado por el director supremo Juan Martín de Pueyrredón el 9 de enero de 1818, el Congreso aprobó el 25 de febrero el dictamen del diputado Luis José Chorroarín, comisionado al efecto, de incluir el sol incaico.[29]

El Señor Chorroarin comisionado para abrir dictamen sobre las notas del P. E. en orden á la diferencia de las banderas nacionales, y a la divisa de los Generales en campaña, expuso sobre lo primero, que era de parecer que sirviendo para toda bandera nacional los dos colores blanco y azul en el modo y forma hasta ahora acostumbrada fuese distinctivo peculiar de la bandera de guerra un Sol pintado en medio de ella: cuyo proyecto, adoptado por la sala después de algunas reflexiones, quedó aprobado.
El 2do. proyecto fue: que todos los que por ordenanza, decreto, ó estatuto deban o puedan traher bandas, inclusos los Grandes Oficiales de la Legión de Merito de Chile, la usasen del modo ordinario, y acostumbrado, y porque la banda que sirve de divisa al Supremo Director del Estado debe diferenciarse de las otras de suerte que jamas se confunda con ellas, y que sea bastante notable la diferencia, serán peculiares y privativos de ella los dos colores blanco y azul que la distinguen en la forma que hasta ahora se han usado, y en ella se pondrá un sol bordado de oro en la parte que cruza desde el hombro hasta el costado de modo que caiga sobre el pecho, y se haga bien visible. Este proyecto, después de discutido suficientemente, quedó aprobado.
Sesión del día 25 de febrero de 1818

Este sol aparece en el centro de la bandera. Es un sol figurado con rostro humano, de color oro amarillo con treinta y dos rayos: 16 flamígeros apuntando o "girando" en sentido horario, y 16 rectos colocados alternativamente, según diseño de la primera moneda argentina, la moneda de oro de ocho escudos y la de plata de ocho reales, establecidas por ley de la Asamblea del 13 de abril de 1813.[30] Este diseño del sol, llamado también Sol de Mayo, se debe al orfebre peruano Juan de Dios Rivera (apodado "El Inca", ya que era descendiente de una ñusta), quien adoptó el símbolo del Inti o sol inca como emblemático de la nación argentina.

Bandera argentina de 1818.[31]

Banderas de Rosas

Bandera oficial de la Confederación Argentina (1836-1852)
Otra versión rosista de la bandera de la Confederación Argentina

La ley del 25 de febrero de 1818 definió el color de la bandera como blanco y azul en vez de blanco y celeste, lo cual dio lugar al oscurecimiento del celeste, aunque se aclaraba que era en el modo y forma hasta ahora acostumbrada.

Durante la Guerra del Brasil se utilizó en la bandera argentina el color azul heráldico, el azur, testimonio de ello es la bandera "corneta" que las damas de la Sociedad de Beneficencia donaron al almirante Guillermo Brown en memoria del Combate de Los Pozos del 11 de junio de 1826.

Durante la época de Juan Manuel de Rosas el Partido Federal se identificaba con el color rojo punzó, mientras que el Partido Unitario lo hacían con el celeste. Las banderas provinciales usadas por la Confederación Argentina utilizaron el color azul, en Buenos Aires pasó a ser azul, blanca y azul, con cuatro gorros frigios, uno en cada ángulo. Rosas luego oscureció más el azul llevándolo a azul turquí.[32]

Sus colores son blanco y azul oscuro con un sol colorado en el centro y en los extremos el gorro punzo de la libertad. Esta es la bandera Nacional por la ley vigente. El color celeste ha sido arbitrariamente y sin ninguna fuerza de Ley Nacional, introducido por las maldades de los unitarios. Se le ha agregado el letrero de ¡Viva la Federación! ¡Vivan los Federales Mueran los Unitarios!.
Carta de Rosas al coronel Vicente González, encargado de la Guardia del Monte, del 23 de marzo de 1846
Por este motivo debo decir a V. que tampoco hay ley ni disposición alguna que prescriba el color celeste para la bandera nacional como aun se cree en ciertos pueblos (...) El color verdadero de ella porque está ordenado y en vigencia hasta la promulgación del código nacional que determinará el que ha de ser permanente es el azul turquí y blanco, muy distinto del celeste.
Carta de Rosas al gobernador de Santiago del Estero, Felipe Ibarra, entre abril y julio de 1836

Los partidarios del azul (azur) han señalado que el celeste no es un color heráldico, por lo que no pudo ser el color de la bandera, pues la demás banderas de la época seguían las reglas heráldicas.[33]

Cambios en la bandera y reglamentaciones sobre su uso

Después de la caída de Rosas tras la Batalla de Caseros en 1852 se utilizó la azul-celeste y blanca y la azul y blanca. En 1878 se estableció la primera polémica sobre la necesidad de fijar los colores de la bandera: el unitario Bartolomé Mitre propuso el celeste y blanco, y Mariano A. Pelliza y C. Frigeiro sostuvieron que el verdadero color era el azul de 1818.

En 1869 Sarmiento autorizó embanderar casas y edificios en las fechas patrias, hasta entonces prohibido.[34]

El 25 de abril de 1884 el presidente Julio Argentino Roca dictó un decreto limitando nuevamente el uso de la bandera con sol.

(...) tanto la bandera nacional de guerra, con un sol al centro, decretada por el Congreso de 1818, como los pabellones de las Naciones amigas son de uso exclusivo de los gobiernos (...)

En 1885 se autorizó la bandera azul y blanca para el cuerpo diplomático, y en 1895 J. E. Uriburu estableció el celeste y blanco, confirmándose en decreto del presidente Figueroa Alcorta del 24 de mayo de 1907 los colores celeste y blanco para la bandera.

En 1943 el gobierno militar de Pedro Ramírez dictó los decretos 1027, 5256 y 6628, del 19 de junio, 13 y 26 de agosto respectivamente, reglamentando la Bandera Oficial de la Nación, el tipo de sol y la banda que distingue al Jefe del Estado. Se dispuso que la bandera nacional es la que tiene el sol, limitando su uso las dependencias oficiales, debiendo los particulares utilizarla sin sol.

Decreto de 1944

Bandera argentina.

Mediante el Decreto N° 10302 del general Edelmiro Farrell del 24 de abril de 1944, se confirmó esas normas, y en base a investigaciones históricas se dispuso en sus considerandos:

Que la Bandera Nacional, creada por el General Belgrano el 27 de febrero de 1812, fue consagrada con los mismos colores “celeste y blanco” por el Congreso de Tucumán, el 20 de julio de 1816 y ratificada por el mismo cuerpo en Buenos Aires, el 25 de febrero de 1818;

Que la sanción de 1818, consigna “azul” y agrega: “en el modo y forma hasta ahora acostumbrado”, lo que para el General Mitre, autorizado intérprete en esta cuestión fundamental, significa que quedaba en todo su vigor lo anterior sobre el color, “que siendo la regla le sirve de comentario”;
Que corresponde, entonces, tomar la expresión: “en el modo y forma hasta ahora acostumbrado”, no solo en cuanto atañe a la forma del paño, sino al color que tuvo presente el soberano cuerpo de Tucumán, al expresar en 1816, inmediatamente de las palabras “celeste y blanca”: “de que se ha usado hasta el presente”;
Que no debe mudarse por otro el matiz impuesto por el benemérito creador de la enseña patria, al inaugurar la bandera en 1812 formada de “blanco y celeste”, “conforme a los colores de la escarapela nacional”, que nos habría de distinguir de las demás naciones;

Que este matiz del azul (el celeste) que quiere decir azul claro como el del cielo, fue adoptado también por el General San Martín en 1817, al formar la enseña capitana que recogió la gloria del Ejército de los Andes;

Agregó además el decreto como factor decisivo las instrucciones a Brown y Bouchard, y Que estos colores están vinculados a la mejor tradición de España que nos dio su religión, su genio y su lengua.

Artículo 2°.- La Bandera Oficial de la Nación es la bandera con sol, aprobada por el “Congreso de Tucumán”, reunido en Buenos Aires el 25 de febrero de 1818. Se formará según lo resuelto por el mismo Congreso el 20 de julio de 1816, con los colores “celeste y blanco” con que el General Belgrano, creó el 27 de febrero de 1812, la primera enseña patria. Los colores estarán distribuidos en tres fajas horizontales, de igual tamaño, dos de ellas celeste y una blanca en el medio. Se reproducirá en el centro de la faja blanca, de la bandera oficial, el Sol figurado de la moneda de oro de ocho escudos y de la de plata de ocho reales que se encuentra grabado en la primera moneda argentina, por Ley de la Soberana Asamblea General Constituyente de 13 de abril de 1813 con los treinta y dos rayos flamígeros y rectos colocados alternativamente y en la misma posición que se observa en esas monedas. El color del Sol será el amarillo del oro.
Artículo 3°.- Tienen derecho a usar la Bandera Oficial, el Gobierno Federal, los Gobiernos de Provincias y Gobernaciones. Los particulares usarán solamente los colores nacionales en forma de bandera, sin sol, de escarapela o de estandarte, debiéndoseles rendir siempre el condigno respeto.

Ley de 1985

La última norma legal hasta ahora sancionada, con referencia a nuestra bandera nacional, es la ley 23.208 del 25 de julio, promulgada por decreto 1541 del 16 de agosto de 1985.

El 25 de julio de 1985 el Congeso argentino sancionó la Ley N° 23208, promulgada el 16 de agosto de 1985, estableciendo que el Sol de Mayo (llamado también "Sol de Guerra") debía figurar en todas las banderas argentinas.

Artículo l: Tienen derecho a usar la Bandera Oficial de la Nación, el Gobierno Federal, los Gobiernos Provinciales y del Territorio Nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, así como también los particulares, debiéndosele rendir siempre el condigno respeto y honor.
Artículo 2: Derógase el artículo 2 del decreto de fecha 25 de abril de 1884; y el artículo 3 del decreto 10.302- 44, de fecha 24 de abril de 1944.

Normativa de diseño actual

Bandera argentina flameando.

Entre 2002 y 2004 una serie de normas IRAM estableció las características de las banderas argentinas, incluyendo sus colores. Actualmente el diseño de la bandera está normalizado por las siguientes normas IRAM:

  • IRAM-DEF D 7679: 2002 Bandera Argentina de ceremonia: características
  • IRAM-DEF D 7677: 2002 Bandera Argentina de izar: características
  • IRAM-DEF D 7675: 2003 Bandera Argentina de ceremonia: accesorios
  • IRAM-DEF D 7674: 2004 Bandera Argentina: características de su confección

Los colores oficiales son el cerúleo (azul celeste) para las franjas superior e inferior, el blanco para la franja central, el amarillo dorado para el sol, y el castaño para los detalles oscuros en el rostro del sol. Estos colores se establecen en coordenadas CIELab.

Referencias

  1. Historia Visual de la Argentina, Clarín, Capítulo 21
  2. “La Revolución y el Alto Perú (I)”
  3. Reseña histórica, estadística y descriptiva con tradiciones orales de las Repúblicas Argentina y Oriental del Uruguay, desde el descubrimiento del Rio de la Plata hasta el año de 1876. pp 153. Autor: Florencio Escardó. Editor: La Tribuna, 1878
  4. Sesión del jueves 4 de marzo de 1813, en El Redactor, n. 2, 06-03-1813, p. 7.
  5. Rodríguez Bosch, Raúl. Eustoquio Díaz Vélez. Soldado de la Independencia y de la Organización Nacional. Selene. Buenos Aires. 1986. I.S.B.N. 950-95007-2-0.
  6. Historia, Números 42-45. pp. 73. Publicado en 1966
  7. Historia, Números 42-45. pp. 18. Publicado en 1966
  8. Descubren el verdadero origen de la bandera argentina
  9. Artículo Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 23. “LAS BANDERAS DEL GENERAL BELGRANO”. 1ra Parte. Por Roberto Edelmiro Porcel
  10. Artículo Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 24. “LAS BANDERAS DEL GENERAL BELGRANO”. 2ra Parte. Por Roberto Edelmiro Porcel
  11. Restauran la Bandera de Macha
  12. La Primera Bandera y su destino
  13. Renovado reclamo por la “Bandera de Macha”
  14. Historia de la Armada. Carlos III (1759 - 1788)
  15. Joao Rademaker a Lord Strangford, Buenos Aires, 10-06-1812, en Archivo General de la Nación: Política lusitana en el Río de la Plata. Colección Lavradío, t. III, Buenos Aires, 1964. Documento 321, p. 55
  16. Pedro José Agrelo: Fragmento de autobiografía, en Museo Histórico Nacional: Memorias y autobiografías, t. II, p. 253.
  17. Oficio de Gaspar de Vigodet, Virrey de las Provincias unidas del Río de la Plata, al Ministro de Estado, Montevideo, 16-10-1813, en Guillermo Palombo - Valentín A. Espinosa, op, cit. Documento 91, p. 134-136
  18. Misiones y Leandro N. Alem: síntesis histórica; desde la conquista española hasta la actualidad. pp. 31. Autor: Alba Isabela Durán. Edición 2. Editor: Editorial Dunken, 2005. ISBN 987-02-0863-0, 9789870208631
  19. Rómulo Zabala: La bandera vieja del Ejército, en La Nación, n. 26.316. Buenos Aires, 24-09-1944, secc. 2ª, p. [1], c. 1-6.
  20. Nicanor Rodríguez del Busto: Las primeras banderas patrias en Tucumán, en La Nación, n. 26.602. Buenos Aires, 08-07-1945, 2ª secc., p. 3.
  21. Archivo del Convento de San Francisco: Libro de ingreso desde 1780 a 1843, f. 143 vta; Luis Cano: La primera bandera Argentina de Tucumán, en Revista de la Junta de Estudios Históricos de Tucumán, n. 3. San Miguel de Tucumán, 1970, p. 153-154; Guillermo Palombo – Valentín A. ESPINOSA, op. cit. Documento 90, p. 133
  22. Instituto Nacional Belgraniano
  23. Instrucciones reservadas que confiere el Gobierno de las Provincias Unidas al Comandante D. Tomás Taylor para el corso de la corbeta Zephir contra los enemigos del Río de la Plata, Buenos Aires, 20-07-1815, en AGN, División Nacional, Sección Gobierno, Marina, Corsarios, 1812-1815, X. 5-1-2.
  24. Instrucciones reservadas que confiere el Gobierno de las Provincias Unidas al Coronel D. Jorge P. de Sontag para el corso de la Escuadrilla a su mando contra los enemigos del Río de la Plata, Buenos Aires, 22-05-1815, en ibidem
  25. Instrucciones reservadas que confiere el gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata a M Mechael Brown Comandante de la Corbeta de guerra El Hércules y para el corso en el Mar del Sur contra la bandera española, Buenos Aires, 02-09-1815, copia certificada por Irigoyen, en AGN, Documentación donada y adquirida, Archivo de Angel J. Carranza, Documentos varios, Guillermo Brown, 1814-1878, VII. 7-5-9.
  26. Instrucciones reservadas que confiere el Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata a D. Andrés Barrios Comandante de la Goleta Constitución para el corso en el mar del Sur contra la bandera española, Buenos Aires, 21-09-1815. en AGN, X. 5-1-2
  27. Instrucciones reservadas que confiere el Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata a don Hipólito Bouchard, Comandante de la Corbeta Halcón para el corso en el Mar del Sud contra la bandera española, en AGN, División Nacional, Sección Gobierno, Guerra, Campañas Navales 1814-1819, X. 23-2-6
  28. Otras fuentes dicen que fue el 25 de julio de 1816
  29. LEGISLACION SOBRE LA BANDERA NACIONAL. INB
  30. Símbolos patrios. MRECRA
  31. Banderas de 1818-1829
  32. La Gazeta
  33. El sol del escudo nacional y la restauración de los Incas: monografía histórica. pp. VIII. Autor: Mariano A. Pelliza. Editor: F. Lajouane, 1900
  34. La creación de la Bandera. El Historiador

Bibliografía

  • Carlos A. Ferro: Historia de la Bandera Argentina. Ediciones Depalma, Buenos Aires 1991, ISBN 950-14-0610-5
  • Pedro Ignacio Galarza: Historia de la bandera nacional según el Archivo Capitular de Jujuy. in: Instituto Nacional Belgraniano - Segundo Congreso Nacional Belgraniano, 1994. El Instituto, Buenos Aires 1995.
  • Dardo Corvalán Mendilaharsu: Los símbolos patrios. in: Academia Nacional de la Historia - Historia de la Nación Argentina (desde sus orígenes hasta la organización definitiva en 1862). El Ateneo, Buenos Aires, 1962.
  • Guillermo Palombo und Valentín A. Espinosa, Documentos para la historia de la bandera argentina, Buenos Aires, 2001, ISBN 987-98761-0-5.

Véase también


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